Beta: Pajaritoazul.


03. Primero Encuentro.

Las habitaciones que el mayordomo asignó a cada uno de ellos eran muy similares. Todas con muebles de madera ligeramente roja, espaciosas, con amplias ventanas con un pequeño balcón en cada una. Camas con dosel y con pequeños aparadores de lado a lado de la cabecera. Las diferencias se presentaban en las habitaciones de los mayores.

En la recamara de Kaoru a los pies de la cama, había un baúl grande, del ancho de la cama, cerrado. Fue la pieza que más llamó la atención de la joven al adentrarse al lugar, todo el entorno parecía sombrío, las muchas capas de la cortina cerrada le impidieron de ver el anochecer. Las paredes cubiertas por papel mural envejecido. Y uno de los lados del muro le pareció más vacío de lo que debería. Como si estuviera faltando una pieza en ella.

Tocó el lugar y tuvo una extraña sensación, algo hipnótico.

Los ojos azules se apartaron del vacío y se fijaron de nuevo en el solitario baúl. Era como una atracción magnética, tan fuerte que la llevaba hasta el. El bolso olvidado en un sillón al lado de la puerta y ella con la mirada fija en su blanco, levantó las manos tocando el material, sintiendo el satinado de la madera pulida.

Deslizó los dedos hasta la cierre y comprobó con tristeza que la cadena estaba cerrada y en buenas condiciones. Aún incómoda, forzó el metal, intentando abrirlo casi con desesperación.

— La cena ya será servida, señorita.

La voz envejecida del mayordomo la sacó del trance, la azabache casi grito de la impresión y miró al hombre a sus espaldas, preguntándose como no lo oyó entrar. Los ojos cansados del viejo pasaron de ella hasta el baúl y luego volvieron a ella.

Inquieta, sintiéndose avergonzada por haber sido atrapada fisgoneando en donde no debía, abrió la boca con intención de disculparse, pero sin demora fue silenciada.

— Sólo sígame, para que no se pierda.

Dio la vuelta y emprendió el paso hacia la salida. Tardó unos segundos en asimilar lo que había pasado y cuando lo vio perderse tras la puerta reaccionó, corriendo tras él.

En un rincón de la recamara, con poca iluminación, la sombra de un hombre la observaba con cuidado, sus ojos no dejaron de seguirla. La azabache se detuvo abruptamente al sentir el frío recorrer su espina dorsal y giró sobre sus talones, recorriendo el lugar con la mirada. No encontró nada y decidió seguir su camino, aunque su corazón estuviera por salirse por su boca.

-/-/-

En el cuarto de Aoshi, a los pies de la cama había un sofá que más parecía un diván, ya al otro lado de la puerta principal, un escritorio lleno de cajones y un pequeño baúl encima. Sobre el un espacio vacío en la pared, mostraba que algo estuvo allí, pero había sido sacado, la diferencia de color en el papel mural delataba que aquel lugar había estado cubierto por mucho tiempo.

Caminó hasta la cama y se sentó. Era confortable, blanda. Aún se preguntaba que hacía allí y porque el viaje acabó tomando ese rumbo. El aire mudó y sintió un olor diferente inundar la habitación. Algo dulce y agradable. El viento sopló suavemente, moviendo casi de forma imperceptible su flequillo.

Miró por la ventana, cerrada. Se levantó y fue hasta ella, cerciorándose de lo que ya sabía.

Observó alrededor y todo estaba igual.

Fue hasta el escritorio y tocó la superficie lisa, sus ojos azules fríos como hielo memorizaban cada muesca de la madera, curioso.

Condujo la mano hasta el pequeño baúl y lo abrió, estaba lleno de cartas guardadas con esmero. Tomó una, quería conocer el contenido y su rostro se sorprendió con el nombre del destinatario. Se sentó en el banquillo que hacía juego y pasó a recorrer las palabras allí transcritas con tanto sentimiento.

Mi querido señor Shinomori…

Este ya es el segundo año desde que me dejó para ir a esa guerra, que cruelmente me privó de su presencia para siempre.

Extraño su cariño tan peculiar y esa sonrisa discreta que sólo dedicaba para mi.

Echo de menos sus besos…

— Señor… La cena ya se servirá.

De un brinco Aoshi se puso de pie, mirando el mayordomo frente a él. Desconcertado, no supo que responder. Y no lo necesitó.

— Sus hermanos lo esperan afuera, señor Kamiya. Sígame, por favor.

Okina dio la vuelta y salió siendo seguido inmediatamente por el joven. Cuando la puerta se cerró, una mano femenina pasó los dedos encima de la carta que antes fue leída y que había sido abandonada sobre la mesa. Una lágrima tocó el papel antes de que el mensaje fuera aplastado por la mano delicada que la arrugó uniendo los dedos en forma de puño con toda su fuerza.

-/-/-

El trío estaba sentado en la mesa de diez asientos, sintiéndose un poco incómodos. No habían visto a nadie más en la casa, sólo al mayordomo, con excepción de Yahiko que aún creía haber visto a alguien después de haber llegado.

La mesa ya estaba toda arreglada y en cada lugar un plato cubierto por una tapa plateada. Okina quitó la tapa de cada uno luego de acomodarlos en sus debidos sitios. Era un plato muy bien hecho y con un aspecto muy agradable, tanto que se les hizo agua en la boca.

Cenaron en silencio. Seguían sin poder relajarse completamente.

— ¿Donde están los hermanos?

Kaoru rompió la quietud, preguntando a Okina que parecía una estatua en el rincón, concentrado en un punto cualquiera en la pared. El hombre la miró y tardó un tiempo en contestar.

— Por el momento no están aquí, señorita.

Y se acabó el asunto, decidiendo que ya era el suficiente. Yahiko entonces se aventuró.

— ¿No hay nadie más aquí?

— ¿Porque? ¿Hay algo mal, joven señor?

— No… Es que tuve la sensación de ver a una chica, después de que llegamos

— Comprendo.

Una vez más volvió a observar un punto fijo, sin molestarse en contestar al niño.

— ¿Quién es Shinomori?

Fue Aoshi quién consiguió la atención de todos en el comedor. Los hermanos se extrañaron ya que ese era el apellido de soltera de su madre, aunque el mayordomo los enfrentó de otra manera.

— El señor Shinomori fue el novio de la señorita Misao, la hermana menor del señor Kenshin. Los Himura, mis señores.

— ¿Y que pasó con él?

— Murió en la guerra.

— ¿Guerra? ¿Cual guerra?

Yahiko intentó saber y una vez más fue ignorado. Un presentimiento le decía a Aoshi que no era nada actual. Por más que eso sonara completamente absurdo.

— Voy por el postre.

El mayordomo salió dejándolos solos por un instante.

— ¿Alguien más piensa que todo esto es muy raro?

— Si Yahiko… ¿Pero qué quieres que hagamos? ¿Quieres enfrentar el camino de vuelta a esta hora de la noche?

— No Kao, por supuesto que no… Además es noche de Halloween.

Los ojos del de diez años brillaron traviesos, mientras la hermana giró los suyos con desánimo.

— No empieces, niño…

— No me llames niño.

— ¿Sera que pueden calmarse? - los menores miraron a su hermano. - Confieso que tengo curiosidad por conocer más.

— Pero…

La muchacha iba replicar cuando Okina volvió con una bandeja de plata, en ella se podía ver tres cuencos grandes con una especie de crema color rosa. Comieron en silencio y más nadie se atrevió empezar un nuevo asunto.

-/-/-

Al volver a sus respectivas habitaciones, Yahiko se despidió de sus hermanos con un gesto de mano y entró. Encontrando sentada sobre su cama una chica que le sonrió ampliamente al verlo.

Kaoru a penas cerró la puerta y pasó a quitarse la ropa, quedándose apenas con la ropa interior y una camiseta que retiró de la bolsa que siempre llevaba junto a ella en sus viajes y se acostó, despreocupada. Sin notar los ojos dorados - que la observaban con toda atención - en el cuerpo que era sólo una sombra en medio de la penumbra.

Aoshi entró y encontró el baúl con los sobres tirados por suelo. Extrañado, miró a todos lados no encontrando a nadie allí. Se agachó para recoger el desorden y sintió como si alguien pasara por detrás suyo, perdió el equilibrio con la impresión y descubrió que no había nadie tras él.

Decidiendo que estaba muy cansado, colocó el baúl en el escritorio, sin apartar la vista de alrededor, sin darse cuenta de la carta arrugada pasó a desvestirse, quedando apenas con su boxer a la hora de acostarse y cerrar los ojos con la intención de dormir.

Continúa...


Mira quien sigue viva? XD

Antes de todo, quiero darle las gracias a las chicas: Pajaritoazul, ZuryHimura, alei91 y Misao-21 por haberen estado tan pendientes de mi salud... Deveras chicas, se los agradezco mucho por su cariño. Sigo... extraña (jiji), por así decir, pero ya mucho mejor y aun no tengo los resultados de los examenés, pero cuando los tenga, les digo.

Los demás, miles de veces perdon por tardarme tanto. :'(

Me quede muy enferma, al punto de no poder pararme por más de 10 minutos, y eso empezó em deciembro y duro hasta febrero, aun no estoy 100% pero, mucho mejor, volvi a viver. XD

De todas formas eso me hizo retrasar con todo, tanto en las lecturas, cuanto en ecribir y contestar reviews, por eso, perdón y tenganme pacienciencia, ¿vale? De poco a poco me pondre al dia con todos...

Les quiero mucho, de verdad... Y de todo el corazón perdon a todas! S2

Besitos y conmenten. XD Ahora si, terminamos el primero capitulo, só porque esos tres eron uno. jajajajaja

Brasil

07/03/2016