Capítulo III
Entre un Ángel y un Gitano.
Rachel cayó al agua, y llego a lo mas profundo de la laguna, asustada y sin saber nadar se estaba ahogando y no sabía que hacer, pero cuando estaba apunto de perder el conocimiento sintió que unas manos la tomaban de la cintura y la subían a la superficie. Cuando por fin salió su salvador la llevo a la orilla para que respirará y se le pasara el susto que había llevado. Después de que se calmó, observó a quien la había rescatado, era un niño igual que ella, pero este se veía más grande, era blanco, algo tostado por el sol, de cabello rubio y ojos verdes muy brillantes y expresivos, él la miró con curiosidad ladeando la cabeza.
—¿Estas bien, niña? —preguntó preocupado, acercándose a Rachel.
—Sí —respondió ella de inmediato recuperando la calma. —Gracias por salvarme la vida, joven —retribuyó la princesa. El hecho de haber estado a punto de ahogarse no es motivo para perder las buenas costumbres.
—No debes agradecerme nada, da gracias a la buena fortuna por colocarme en el lugar correcto en el momento oportuno —explicó el chiquillo con un aire de misticismo a la vez que sonreía. —Hola, me llamo Bestian ¿Y tú? —interrogó a Rachel charlando tranquilamente.
—Me llamo Rachel —contestó ella sin revelar más detalles de su identidad por precaución. Además, la gente se volvía muy pesada con el tema de ser la princesa.
—Bien, entonces Rachel ¿Acaso estas tan loca como para lanzarte de ese peñasco? —indagó Bestian riendo de su deducción.
—No estoy loca, tonto —agregó Rachel luego de pensar en un insulto que expresara su disgusto por haber sido comparada con un individuo fuera de sus facultades —No lo hice apropósito, me caí de la roca —explicó con tonito antipático, como si aquello fuera algo obvio.
—¿Yo soy el tonto?, pero si tú eres la que hace tonterías como caerse de las rocas —rebatió el de rizos dorados llegándose velozmente a estar cara a cara con Rachel, ella se sobresalto con la cercanía.
Él niño no dijo nada más, solo se quedo mirándola un momento, examinándola, para luego sin previo aviso levantar y mirar bajo la gran falda del vestido de Rachel.
—¡POR LA DIOSA AZAR¡ ¿QUÉ RAYOS HACES? —gritó la niña totalmente sonrojada volviendo a poner su falda como estaba. Claro esta, Bestian no vio nada inapropiado, solo su enagua, que además cubría su larga ropa interior. Aunque igual para Rachel eso era muy bochornoso.
—Buscaba a los fenómenos del circo, pensaba que estaban bajo esa gran carpa que llevas puesta —bromeó Bestian tirándose al suelo a reír.
—¿Cómo te atreves? No te rías, este vestido vale más que esos trapos que llevas puestos —reclamó Rachel indignada.
El niño llevaba puesta una vestimenta que a la princesa de Menchi se le antojaba muy inapropiada y que jamás había visto llevar a alguien, pantalones hasta la rodilla deshilachados en los bordes, una camisa blanca manchada y arrugada, de mangas cortas con los botones sin abrochar y por fuera del pantalón, completado el atuendo con una pañoleta verde amarrada a su cabeza.
—¿Y qué?, la ropa es para cubrirse lo necesario, no para intentar competir con un pavo real —resolvió el rubio sin darle importancia alguna al asunto.
Rachel se sentía intrigada por aquel niño, él era diferente a todas las personas que había conocido, al parecer no le importaba nada, andaba solo por ahí usando frases extrañas; eso a ella le parecía muy raro y a la vez fascinante.
—¿En serio te llamas Bestian? Nunca había escuchado un nombre parecido —Le habló preparada para escuchar su respuesta atentamente sin dejar que él se diera cuenta de su curiosidad.
—Eso es porque entre mi gente se usan nombres diferentes a los de Menchi, soy parte de una tribu gitana y mi nombre es único, significa "Él que lleva la bestia interior", mi tribu esta de paso por la capital de la nación, armamos el campamento no muy lejos de este lugar —ilustró Bestian a la pequeña.
—¿Eres un verdadero gitano? —Desde siempre Rachel había oído hablar sobre los gitanos, había leído sobre ellos, y eran un tema común en las conversaciones, pero nunca había conocido a una de esas peculiares personas en realidad, hasta ese momento.
—Corrección, príncipe gitano, soy el segundo en la fila para asumir el mando de la manada —explicó caminando en torno a Rachel, al parecer Bestian no podía quedarse quieto mucho tiempo —Tengo una hermana mayor, llamada Karen, pero todos le decimos Abeja, porque es súper mandona y altanera, se cree la Abeja Reina porque se toma muy en serio lo de que algún día ella tendrá que llevarle las luces a nuestra tribu, pero es obvio que son cosas suyas, porque para eso falta aun mucho tiempo, es decir; no es como si madre, que es la líder actual, fuera a morir mañana ¿No crees? ¿Tú que opinas?
—Bueno, yo opinó que una princesa debe irse preparando desde muy temprana edad para asumir sus roles en el futuro —pensó Rachel en voz alta sin ver a Bestian, como si estuviera sopesando otra posibilidad. —Entonces si tú eres… Un príncipe —habló lentamente sin poder entender como un príncipe podía ir por ahí vestido con esos harapos —Tu madre sería la Reina Gitana ¿no?
—Aja, sí —confirmó Bestian pensando que Rachel debía ser un poco lenta para conectar ideas.
—¿Y tu padre? Dijiste que tu madre era la líder actual, pero no dijiste nada de tu padre ¿Acaso las gitanas pueden gobernar sin tener un hombre que las represente? —Mientras más le explicaban a Rachel todo se le hacía más anormal. Tenía sed de saber y de comparar unas costumbres con otras.
—Así como gobernar, suena algo grande y estricto, no es tan así —aclaró el niño, ya empezando al confundirse un poco también. —Es más como ser un guía, y la verdad es que normalmente ese guía es un hombre, pero desafortunadamente mi padre desapareció hace un año sin dejar rastro y nos ha sido imposible averiguar que paso con él, las cartas no le auguran nada bueno, pero nosotros no perdemos las esperanzas de encontrarlo —dijo lleno de animo —Es por eso que como él falta mi madre asumió el liderazgo sola, esa es la regla, "La mujer deberá ir al frente sola si su hombre no puede hacerlo" —recitó Bestian.
—Una mujer sola en el poder, que idea tan descabellada, aunque debo admitir que no suena nada mal —habló Rachel para sí misma incrédula.
A ese punto ya Bestian no escuchaba a Rachel, estaba ocupado quitándose la ropa para ponerla a secar sobre una piedra a la que le daba bien el sol.
—¡¿Qué haces ahora? —exclamó Rachel alarmada tapándose los ojos.
Bestian, que ahora anda nada más que con unos calzoncillos algo gastados se dio la vuelta para hablarle.
—Yo no vine aquí a salvarte, vine a darme un baño en la laguna, hace mucho calor.
—No puedo ver a nadie desnudo —explicó todavía tapándose los ojos con las manos.
—Mi madre dice que los puritanos serán los primeros en ir tras la tentación de la carne —Le dijo seriamente a Rachel —Aunque yo realmente no se que significa eso —admitió sobándose la nuca y soltando otra carcajada —Además no estoy desnudo, y si ese fuera el caso ¡Que importa! Tengo diez años, somos niños, no tenemos mucho que esconder —analizó como si fuera lo más lógico del mundo.
Bestian se tiro de chapuzón a la laguna y levanto mucha agua dejando a Rachel todavía más mojada de lo que estaba.
—¡Es que me la pagas, niño! —dictaminó molesta por seguir empapada.
Rachel se quito el vestido, porque al estar mojado le resultaba muy pesado y podía moverse, se quedó solo con el fondo, que era una bata corta sin mangas que cubría lo demás, y con cuidado fue a meterse en el agua.
—Yo no se nadar, así que no te alejes mucho Bestian —Le advirtió a su compañero algo asustada, deteniéndose en un punto donde el agua le llegaba a la cintura.
—¡Ven! yo te enseño, amiga —Se ofreció dulce y amablemente el gitanillo.
Toma a Rachel de las manos y la fue llevando poco a poco al centro de la laguna. En cuestión de minutos la niña ya estaba nadando mejor de lo que se esperaba, así que empezaron a jugar en el agua, completamente ajenos a lo que ocurría a su alrededor. Eso es una de las cosas buenas de ser niño, que en cuestión de segundos de conocer a alguien asumes que es tu mejor amigo, y aquellos niños eran los mejor amigos en ese momento. Pero su juego se vio interrumpido en cuanto escucharon una explosión, Rachel asustada se tomó de la mano de Bestian para que la ayudara a salir del agua. El niño volvió a colocar su ropa deprisa y Rachel se disponía a ponerse su vestido, cuando de repente, del bosque aparecieron varios guardias del palacio montando a caballo, rodeándolos.
—Hemos encontrado a la niña, agárrenla y llévenla a un lugar seguro, ese mocoso es uno de ellos pudo hacerle daño —vociferó el que comandaba a los hombres.
Al instante Rachel fue sujetada por uno de ellos y montada con él en el caballo, intento soltarse de su agarre, pero le fue inútil.
—¡Suéltenme! ¡Es una orden! dejen a mi amigo en paz, él no me ha hecho nada —gritó.
Otros guardias habían tomado a Bestian y lo sujetaban con rudeza.
—¡Déjenme brutos! yo no he tocado a esa chiquilla —Se defendió furioso.
—¡Déjenlo!, ¡Suéltenlo!, ¡Bestian!
Pero sus órdenes fueron silenciadas por el galope de los caballos de la guardia real, y ella, desde el caballo, veía como se alejaba su amigo.
Supongo que ya saben quien es Bestian, pero por si a las moscas lo dire: Bestian= Chico Bestia.
