Hola! Aquí el capítulo 3! Espero les guste! Estoy muy agradecida por los comentarios que han dejado! Me alegra mucho que les guste la historia.
Tengo planeado estirarlo bastante, quizás sobrepase los 10 capítulos, ya veremos. Núnca he escrito algo tan largo, estoy más acostumbrada a los One-shots pero siempre se pueden probar cosas nuevas.
Muchas gracias por los cometarios y por tomarse las molestias de leer. Saludos!
Hakufumomo~
Los personajes de The Mortal Instruments pertenecen a Cassandra Clare
-Pareja: Magnus x Alec
Memorias de un pasado olvidado
Capítulo 3: Lazos rotos
Magnus no había podido dormir en toda la noche, luego de dejar el instituto, su cabeza empezó a trabajar los sucesos a una velocidad que logró quitarle por completo el sueño. Para su total disgusto, amanecer con ojeras no era una opción para èl, nunca para Magnus Bane. Así que cuando el sol se asomó por la ventana tuvo que levantarse y realizar un trabajo excesivo con su maquillaje para poder verse lo mejor posible.
Se dirigió a la cocina a tomar su matutino licor de dulce de leche, pero cuando llegó a la mesada algo que reposaba sobre ella llamó su atención. Ahí estaba con su enorme sonrisa plasmada en un simple papel, no se acordaba donde había dejado la foto, tantos sucesos en un solo día lo habían dejado alterado.
La foto de Alec era muy diferente a la persona que había visto ayer, el joven estaba muy distante de toda su familia e incluso de si mismo. Su plan de ir a Nueva York a pedir disculpas se había visto totalmente retasado, ¿Cómo iba a pedirle perdón a alguien que no lo recuerda?
Pensó por sus adentros esos cuatro meses en los que Alec era Alec, su amado solo había sufrido cuatro meses de dolor de su ruptura y luego como si nunca hubiese nacido, Magnus ya no existía. El corazón jamás había sido tan piadoso con un enamorado, mucho menos con el Brujo que pasado el año no obtenía forma alguna de detener su dolor.
-Tienes que sentir algo por mi Alexander, incluso si ese sentimiento es odio, lo sacaré a flote, pero me niego quedar en el olvido.- dijo mientras sostenía nuevamente la foto. Si Alec realmente lo amó en algún momento se dijo que tenía que existir algo dentro suyo, el nombre de Magnus Bane no se extinguiría así de fácil.
Tomó uno de sus viejos libros de un estante polvoriento, sabía lo que iba a hacer, uno de sus hechizos más grandes de todos. Repasó una y otra vez las dos hojas necesarias para llevarlo a cabo, y luego de un enorme sorbo de licor se dirigió hacia el instituto.
Al golpear la puerta fue recibido por una presencia que no había visto hace tiempo. Seguía siendo igual de egocéntrico. –Bingo! Ha llegado a nuestras puertas la pieza que faltaba para nombrar a este año como el peor de todas nuestras vidas, que afortunado que soy. -
-Muy gracioso Jonathan Lighwoodno ..no no … Wayland….mmmm no..…Morgenstern o era Herondale? Se me ha olvidado lo lamento.-
-Muy gracioso brillitos ¿a qué se debe el honor de tu brillante y colorida presencia?, aunque ya me imagino que debe ser.-
-Vengo a recuperar la memoria de Alexander-
-Ya hemos reclutado a varios hijos de Lilith que lo han intentado y han fallado ¿qué te hace pensar que eres diferente lentejuelas?- El aire era notablemente tenso entre ambos, era evidente que Jace no quería la presencia de Magnus en el hogar, pero quiera o no Magnus iba a todo o nada y no iba a dejar que el hermano de Alexander se interpusiera en medio.
-Porque yo soy diferente a todos ellos, soy Magnus Bane el-
-El hombre que dejó a mi hermano, si ya lo sé.- Las palabras de Jace cortaron a Magnus, recordó por un instante en que si lograba su objetivo, si lograba que Alec recuperara la memoria significaría perderlo de todos modos, en el momento en que Alec recordara la horrible ruptura, sería el fin.
-Jace, escúch-
-Magnus!- una voz femenina cortó la tensión entre ambos, Isabelle se acercó en defensa de Magnus. –Jace, es suficiente! ha venido a ayudar a nuestro hermano. – Isabelle y Jace difícilmente discutían pero sucedido lo de Alec la relación entre ellos se había tornado más complicada.
-Pensé que te habías rendido, es gracioso que las dos personas que abandonaron a Alec sean las que ahora quieran tomar al toro por las astas.- ambos se dedicaron miradas fulminantes pero antes de que Magnus o su hermana se decidieran a refutar sus palabras el joven se dio media vuelta y desapareció de sus presencias.
-Que temperamento.- dijo Magnus enarcando una ceja.
-Está herido Magnus, ha perdido a su Parabatai , como ya sabes las cosas no han mejorado. -
Las palabras de Jace, el rostro de Isabelle, todo indicaba que los lazos familiares habían sido cortados de a poco y con el tiempo. –Se me ha hecho muy difícil aceptar que la muerte se llevó a Max, luego Alec reniega de nuestra existencia y ahora estoy perdiendo a Jace, no sé qué va a ser de nosotros si esto sigue así.-
-Isabelle tengo la posible respuesta para cerrar todo el sufrimiento que han pasado.
-¿De qué hablas? ¿Sabes cómo recuperar la memoria de Alec?
-Es mi hechizo más fuerte, no sé si funcionará por completo depende de que tan grave sea el daño, y por lo visto es muy serio. Pero al menos si logro recuperar algo, lo mínimo que sea.
-Magnus!- Isabelle se abalanzó sobre èl para abrazarlo, abrazar la oportunidad de volver a ver a su hermano, quería aferrarse a esa esperanza por más pequeña que fuese.
-Interesante- Ambos se separaron al escuchar su voz, Alec los observaba a ambos con los brazos cruzados desde la puerta de una de las habitaciones. –Ahora veo porque insistes tanto en venir aquí Subterráneo-
-¿Qué? Alec no es lo que piensas, èl ha venido aquí por ti!- Isabelle intentaba frenar sus palabras, no quería revelar el pasado entre èl y Magnus, sentía que el Brujo debía de hacerlo .
-¿Por mi?- Alec respondió escéptico. ¿En que podría ayudarlo un simple subterráneo? El joven no necesitaba ayudaba, èl podía recuperarse solo, sintió eso desde el momento en que se despertó, que el único que podía ayudarlo era èl mismo y nadie más.
-Es cierto Alexander, he venido aquí por ti. Quizás llegué con otro propósito diferente al que tengo ahora, pero creo poder conseguir tus recuerdos.- Alec lo miró fijamente, sentía algo raro al ver su presencia, estaba confundido ¿Cuál era el propósito original por el que este simple ser se había acercado a èl en la plaza? ¿Por qué conocía su nombre y porqué su "familia" nunca le había hablado de èl? Sentía una mezcla de sensaciones al verlo. Una parte de èl le pide que lo siga, que confíe en este Brujo. Pero la otra se niega completamente. "sufrirás". Algo dentro suyo le advierte. ¿Por qué?
-Necesito que confíes en mi Alexander.-
"No quiero .Tengo miedo. ¿Puedo confíar en ti? ¿Puedo? Odio esto, maldición" los pensamientos de Alec luchaban dentro de su cabeza, pero solo uno podría salir victorioso. –Esta bien.- sería una tregua, si le causaba algún daño estaba seguro de que le rompería el cuello.
Ambos se encontraban en una habitación totalmente vacía, Magnus le había pedido a Isabelle que los deje solos necesitaba de la máxima concentración posible. Brillos y chispas se depositaban sobre un pequeño frasco, que de a momentos cambiaba de color, de verde a amarillo y luego a rojo. Alec se encontraba recostado sobre la madera sobre una especie de símbolos hechos con polvo de color blanco. El silencio dominaba en el cuarto.
-¿Eres el novio de Isabelle?- Preguntó Alec con curiosidad.
De la sorpresa, Magnus casi tira todo se trabajo al suelo, pero con sus reflejos pudo salvar el frasco de una terrible caída. -¿Qué?- sus oídos no podían creer lo que habían escuchado.
-Nada, olvídalo.-
Magnus lo seguía mirando con sus gatunos ojos brillando, ¿Era una señal?.
-Te dije que lo olvidaras, no voy a estar esperando años aquí.-
Magnus siguió con su trabajo, él pensó que quizás solo quería sacarle información después de todo él parecía saber más de Alec que él mismo, mientras que el chico no sabía nada sobre él, era normal que tuviese curiosidad por el Brujo, o quizás Alec estaba…
-Ya está. – Había terminado. En el frasco el brillo parecía haberse vuelto espeso, el líquido brillaba como diamantes de color rojo.-Magnus se acercó y se lo extendió. Alec lo tomó y por una milésima de segundo sus dedos se tocaron. Se había percatado que desde su llegada no había sido tocado por Alec en ningún momento, "¿Acaso me tienes asco?'" esa duda corrió por su cabeza. "¿Me tienes asco porque soy un subterráneo?".
El Nefilim recorrió el frasco con la mirada. –Debes tomarlo todo, vas a sentir algo de dolor sobre todo tu cuerpo. Pero tienes que resistir.- Magnus lo miraba preocupado mientras Alec no se inmutaba. Se llevó el frasco a la boca y en unos segundos se tomó todo el contenido que yacía dentro. No sintió nada más que un horrible sabor amargo. Pasaron los segundos. Nada aún.
-Subterráneo estúpido esto no está funcionando.- Se dio vuelta para ver al responsable de su pérdida de tiempo pero no había nadie, Magnus no estaba.
"Sufrirás", ahí estaba esa voz de nuevo, esa voz de mujer que no podía reconocer. Un dolor empezó a recorrer por su cabeza, llevó sus manos hacía ella pero era imposible detener el dolor que se incrementaba. Era como una aguja que se adentraba y pinchaba su cerebro centímetro por centímetro. –Es demasiado, ya basta! - . Pero nadie respondió.
"Hay cosas que no se pueden cambiar."
En su agonía seguía escuchando esa voz, el dolor y el sonido de sus labios solo lograban incrementar el sufrimiento.
"Como el pasado que ya fue escrito."
No la conocía, no conocía a ese ser pero la odiaba. Si el dolor no le estuviese ametrallando la cabeza sacaría su arma a arrebatar contra lo que sea que estuviese hablando.
"Sufrirás…por eso..".
Sentía que esa aguja había recorrido ya casi todo su cerebro. Las manos le dolían y sus brazos estaban tensos, se encontraba con las rodillas sobre el suelo y sus ojos azules cerrados, no podía pararlo, quería que el dolor se detuviera. Quería dejar de escucharla.
"…A veces es mejor dejar todo atrás".
Empezó a gritar, su cuerpo perdió la cordura y su estabilidad. Quería correr , pero no tenías las fuerzas, quería que se detuviera el dolor pero no sabía cómo. –Por favor ya basta! – Sus gritos se ahogaron en una habitación totalmente vacía. -Duele, duele mucho.- .
"¿Que esperabas? No es la primera vez que te abandona."
Sin fuerzas para hablar Alec rogó piedad. -Por favor….- y se dejó caer sobre el suelo.
"No debiste confiar en èl."
Alec abrió los ojos y de repente como si todo hubiese sido un simple sueño el dolor ya no lo sentía. Le dolía el cuerpo, pero esa aguja en su cabeza se había detenido. Quiso acomodarse pero unos brazos lo sostuvieron, el calor de su cuerpo lo reconfortaba, lo hacía sentir seguro.
Magnus sostenía Alec mientras lo miraba, se encontraba totalmente indefenso, parecía muy asustado y con miedo, lo atrajo más y más hacia èl. –Tranquilo Alexander, ya todo está bien.- Alec de a poco normalizaba su respiración, de a poco la calma volvía a su mente. Sus ojos miraron los ojos dorados del Brujo. –Mag..nus.-
El escuchar su nombre de la boca de su amado llenó a su corazón de alegría. Quiso creer por sus adentros que había cambiado algo o que a partir de este momento, todo sería diferente. que su amado Alexander había regresado.
-Alexander.- Acarició su cabello y su rostro pálido mientras observaba como se dormía por el cansancio. Luego hubo un silencio, los ojos de Alec se cerraron por completo mientras su cuerpo se recuperaba y su mente se sumía en sueños.
Loa pasos de unos tacos que corrían y se acercaban llegaron a la puerta donde ambos se encontraban. Observó la escena frente a ella y por unos segundos sintió la alegría volver a su vida. –Mag-
-No.-
Magnus se dio vuelta lentamente para intentar no despertar a Alec que aún se encontraba sobre sus brazos. Miró a Isabelle a los ojos con una mirada que solo se les otorga a aquellos que van a recibir la peor noticia de sus vidas. –No lo he logrado Isabelle, Alec no ha recuperado sus recuerdos.-
Isabelle llevó su mano a la boca y de sus ojos brotaron las lagimas. –Les he fallado, te he fallado Alexander.-
Fin del capítulo 3
