Capítulo 3
Lyserg no sabía bien lo que sentía, por una parte estaba feliz de volver a verlo y por otra no podía dejar de temerle a aquella mirada.
Se dio cuenta de la situación en que se encontraba y se puso de pie rápidamente. Al hacerlo notó que se había herido la rodilla, la cual sangraba un poco, e inmediatamente sus mejillas se tiñeron de rosado ya que se sentía ridículo. En un intento de mantener su compostura se dignó a hablar.
-¿Qué es lo que haces aquí, ¿acaso me has seguido?- preguntó deseando que la respuesta del otro fuera afirmativa.
-Jajaja, que iluso. Vine por el funeral de Anna ¿Qué creías, ¿Qué quería volver a verte?- Hao bajó de donde estaba para ponerse a su altura e intimidar al pobre Lyserg… le encantaba hacer eso.
- Yo… no sé… pensé que quizás…- murmuró por lo bajo sintiéndose cada vez mas apenado.
-¿Qué es lo que dices, no te escuche nada- una sonrisa malévola se dibujó en el rostro del de pelo largo –se ve que eres un estúpido… y por cierto, tu caída fue muy patética- agregó Hao maliciosamente.
Lyserg quien ya no soportaba tanta presión, comenzó a llorar otra vez.
-Es que yo… deseaba- musitó entrecortado por el llanto.
-¿Qué tú deseabas que?- Hao se le acercó peligrosamente tomándolo por lo hombros para arrojarlo de forma violenta a la fina hierba, que amortiguó un poco la caída -¿Qué lo vuelva a hacer?- insinuó Hao en un tono lascivo, quien por cierto se encontraba un poco excitado al ver a Lyserg en ese estado.
Grande fue la sorpresa del peliverde al ver que Hao se recostaba sobre él, suprimiendo así cualquier posible movimiento de parte de Lyserg -¿y qué respondes?- Hao esperó por un momento seguro de que el otro haría algún esfuerzo por soltarse. Más no sospechó que en vez de ello, Lyserg simplemente levantara el rostro y juntara sus labios a los de él en un apasionado beso.
-Si- afirmó Lyserg, ya entregado por completo a lo que Hao quisiera hacer con él.
Hao quedó perplejo por un momento, jamás se esperó semejante respuesta. No obstante esta era su oportunidad, así que sin titubear besó salvajemente al sumiso joven, introduciendo su lengua, explorando su cavidad, luego mordiendo sus labios hasta hacerlos sangrar y beber aquel líquido carmesí. Al separarse se dedicó por algunos segundos a observar el rostro que tenía bajo él, acariciando suavemente su mejilla. En ese instante se dio cuenta de que necesitaba recorrer aquel hermoso cuerpo nuevamente y que la ropa del ojiverde se convertía solamente en un obstáculo para llevar a cabo su deseo, de modo que la arrancó dejándolo completamente desnudo.
Lyserg esta vez quería participar, además tenía muchos deseos de ver a Hao desnudo por segunda vez, por lo que acercó su mano a la vestimenta del castaño con la intención de arrancarla, pero se sentía muy nervioso y no se atrevió a hacerlo. Hao se percató de los propósitos de Lyserg y agarró firmemente su mano entre la suya, poniéndola sobre su pecho, incitándolo a que lo desnudara.
-No me temas, sé que ambos queremos hacerlo- aseguró el ojinegro. Lyserg asintió e inició su tarea de quitarle por completo la ropa, presa del deseo.
Cuando ya se encontraban ambos desnudos volvieron a besarse, pero Hao necesitaba mas acción, así que levantó las piernas de Lyserg dispuesto a penetrarlo. Sin embargo por una razón inexplicable para él esta vez no quería hacerle daño, de modo que acomodó otra vez las piernas de Lyserg en la hierba y se fue en dirección a su cuello besándolo con devoción, descendiendo luego por su abdomen, bajando aun más encontrándose con el excitado pene del ojiverde. Abrió la boca y lo saboreó deslizando su lengua por todo el miembro.
Lyserg se sentía en la gloria, nunca en su vida había experimentado algo así; comenzó a mover sus caderas al ritmo en que Hao succionaba y enredó una de sus manos en los sedosos cabellos de Hao, quien en ese momento llevó una de sus manos a la boca de Lyserg el cual empezó a lamer sus dedos de una manera tierna pero a la vez sensual, lo que aumentó el deseo que sentía Hao de poseerlo. Pese a eso se controló y se dio el tiempo de retirar sus dedos e introducir lentamente uno de ellos en la entrada de Lyserg sin dejar de atenderle con sus labios. Aquella intromisión asustó un poco al peliverde, quien cerró fuertemente sus ojos; pero cuando Hao comenzó a moverlo de forma circular, se relajó y dejó escapar un sonoro jadeo… estaba dándole paso al placer. El castaño consiente de aquello, dejó de darle sexo oral y se concentró de lleno en prepararlo. Realmente necesitaba penetrarlo lo antes posible ya que su excitación era de tal magnitud que comenzaba a dolerle. Impaciente agregó un segundo dedo moviéndolo al mismo ritmo que el anterior. Sin embargo ya no pudo más.
-"Al diablo"- pensó al mismo tiempo en que levantaba de la cintura el cuerpo de Lyserg y lo sentaba a horcajadas sobre su erección. Lyserg abrió la boca para dejar escapar un quejido de dolor, el cual fue acallado por lo labios del castaño, que a su vez, esperó un momento para que Lyserg se acostumbrara, y luego comenzó a moverse lentamente, incrementando de a poco la velocidad.
En esos momentos los jadeos de ambo irrumpían la paz que caracterizaba aquel bosque, y éstos iban en aumento de acuerdo al ritmo que llevaban sus cuerpos.
-Aaaah… Hao, más fuerte- gemía Lyserg quien ya ni siquiera podía pensar con claridad. El moreno le obedeció y comenzó a envestirle de una manera mas violenta, aumentando el placer en ambos. Convirtiendo los gemidos del peliverde en gritos.
Aquellos gritos, provocaban en Hao un placer adicional al que ya sentía al estar penetrando a Lyserg, aun no entendía el porqué, y en realidad tampoco le importaba demasiado… esto solo era sexo, no había nada que lo vinculara con él aparte de eso, y por lo mismo no iba a dejar que sus pensamientos le impidieran disfrutar del cuerpo del ojiverde. Así que tomó el miembro de Lyserg con firmemente y comenzó masturbarlo al ritmo de las penetraciones, para que sus gritos se volvieran mas desesperados, y con eso aumentar aún más el placer que ya le tenía al borde del clímax.
-¡Haooo!- gritó el ojiverde al llegar al punto cúlmine, sintiendo como su cuerpo se estremecía al tiempo que eyaculaba en la mano del moreno.
Aquel grito erótico cargado de placer fue demasiado para Hao quien no aguantó mas y alcanzó el clímax también. Aun respirando agitadamente, se quedaron abrazados por unos segundos, Hao salió cuidadosamente del interior de Lyserg y contempló su expresión por un momento.
-"Maldición, ¿Por qué tiene que ser tan hermoso?"- pensó Hao sin poder evitar sonreír –"yo también deseaba volver a hacerlo".
De todos modos aquella sonrisa solo duró unos segundos, el rostro de Hao volvió a endurecerse, soltó a Lyserg, se puso de pie y comenzó a vestirse ante la tímida mirada del otro.
-¿Nos volveremos a ver?- se atrevió a preguntar Lyserg.
-Lo dudo- contestó fríamente Hao dándole la espalda al joven para marcharse.
Lyserg no intentó detenerlo, de alguna forma lo sospechaba.
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-¡Bajen a cenar, la comida se va a enfriar y la he preparado con tanto cariño- gritó Chocolove desde el comedor, mientras servía la cena. Al escuchar la palabra COMIDA, los demás dejaron en manifiesto el hambre que sentían ya que salieron de las distintas habitaciones como unas balas y se achoclonaron en la escalera impidiéndose el paso mutuamente.
-Quítate de en medio peliteñido- dijo Len a Horohoro, quien le impedía el paso directamente.
-Quítate tú, yo estaba primero… además soy natural, ¡este hermoso cabello es una herencia de familia!- se defendió Horohoro que no tenía intención alguna de apartarse.
-Yo los ayudo- sugirió amablemente Yoh que se encontraba detrás de ambos, y que con una amplia sonrisa los empujó haciendo que los otros dos cayeran rodando por las escaleras, mientras él bajaba tranquilamente – ¿ven que fue fácil?- afirmó el castaño pasando por encima de los otros que aun seguían discutiendo.
-Ten cuidado… ¡ay, mi pierna!
-Esa no es tu pierna, ¡es mi brazo!
Yoh se dirigió hacia el comedor, olía muy bien, sin embargo lo que había sobre la mesa no tenía el mejor aspecto.
-¿Qué es esto?- preguntó el castaño
-Pos uorale carnal, esto es mi especialidad- comentó alegre Chocolove- son nada más y nada menos que Tamales, frijoles, burritos y tacos.
-ya, pero ¿está todo mezclado?
-No mbre, come con confianza que no le puse mucho picante- aseguró el moreno, incitando a Yoh a que se sentara.
Este ya sin objetar, degustó uno de los platos.
-Wow, está delicioso- dijo entusiasta el joven.
-¿Quién está delicioso?- preguntó un celosos Len, que había llegado junto a Horohoro al final de la conversación.
-La comida, ¿qué otra cosa?- Yoh lo miró curioso.
-Eh, no nada- contestó en un susurro el pelimorado, maldiciendo para sus adentros el ser tan celoso –"debo controlarme, sino Yoh jamás se fijará en mí".
-¿Pero que esperan, siéntense a probarlo ustedes también- insistió Chocolove.
-Oh, es cierto. Ven Horohoro, toma asiento por favor- dijo amablemente Len mientras apartaba la silla para que su amigo se sentara.
-No, primero tú- contestó Horohoro.
-No, ¿cómo se te ocurre, siéntate tú.
-No, tú.
Yoh comía sin prestar atención a sus amigos. No obstante le resultaba curioso el comportamiento de Len y Horohoro, quienes hace solo unos minutos se odiaban –"¿Qué habrá pasado en las escaleras?... bueno, a quien le importa"- siguió comiendo.
-Hagamos un trato, sentémonos los dos a la vez- propuso Horohoro después de haber estado alrededor de diez minutos decidiendo quien se sentaba primero.
-No, tú- dijo mecánicamente el otro, que ya se había aprendido la frase de memoria- eh, bueno- se corrigió. Y así, de esta forma, tomaron asiento, Len a un lado de Yoh (obvio), y Horohoro frente a ellos al lado de Chocolove.
Horohoro miró hacia la ventana, a lo lejos divisó un gran árbol que danzaba al compás del viento –"oh, esas hojas son tan verdes… verdes al igual que su cabello"- divagó el chico de hielo- "¿Dónde podrá estar, oh Lyserg, me quedé tan preocupado".
-¿Alguien ha visto a Lyserg?- preguntó Yoh, adivinando el pensamiento de Horohoro.
-Yo la última vez que lo vi fue contigo- comentó Len apuntando a Horohoro.
El peliazul, que se encontraba comiendo, casi se atraganta con aquel comentario poniéndose visiblemente nervioso –"¿Qué hago?"- pensó afligido.
Sin embargo no tuvo que seguir torturándose, ya que el objeto de su preocupación aparecía por la puerta. Éste se veía mas tranquilo de cómo había salido. Pese a eso su expresión era extraña, parecía ausente, como si solo su cuerpo hubiese vuelto, mientras que su alma aun vagaba solitaria por los alrededores de aquel bosque intentando buscar respuesta a tantas interrogantes.
-Eto… Lyserg ¿Por qué no te sientas a comer algo?- preguntó tímidamente Horohoro.
-No, gracias… ya comí- respondió Lyserg, quien de pronto esbozó una pequeña sonrisa y se ruborizó por el doble sentido que adquiría esa respuesta en su situación –permiso, debo ir a bañarme. Estoy lleno de pasto- agregó antes de subir por las escaleras desapareciendo de la vista de los demás.
Cuando por fin cayó la noche, los cuatro shamanes restantes se levantaron de la mesa. Estaban exhaustos y lo único que deseaban en ese momento era irse a dormir… esta noche sería tranquila.
Yoh, que fue el último en subir, escuchó extraños ruidos provenientes de la cocina. Curioso se dirigió hacia ésta. Pero antes de entrar pudo distinguir que aquellos ruidos eran las voces de Basón y Amidamaru.
-Mira, déjame que te enseñe.
-Oh, eres muy bueno.
El castaño entró silenciosamente a la cocina y se encontró con una escena que jamás hubo pensado en ver… allí estaban los espíritus, muy ocupados lavando la vajilla que ellos habían ensuciado. Mientras lo hacían se dedicaban miradas coquetas y se sonreían. Pero era solo eso. Un sentimiento de alivio invadió su ser, inconcientemente se esperaba otra cosa (¿Y ustedes?).
Como no quería interrumpirlos, tomó rumbo nuevamente a su habitación preguntándose si el hecho de que la casa estuviera tan limpia era producto del trabajo de sus espíritus. Porque desde luego, ellos nunca se habían preocupado en hacerlo.
O
En su habitación, el pelimorado caminaba frenéticamente de un lado para otro –"¿Qué puedo hacer, ¡demonios! Sigue sin tomarme en cuenta. Si hasta pareciera que se fija más en Lyserg que en mí. Creo que debo pasar más tiempo a solas con él… ¡para que centre su atención solo en mí! Jajaja- rió de manera desquiciada.
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Al día siguiente Len se levantó mas temprano que el resto, estaba decidido, esta vez lo conseguiría.
Tomó un bolso y lo llenó con todo tipo de alimentos especiales para un día de campo… ahora solo faltaba que él se levantara.
Se sentó en el sofá a esperar. Unos diez minutos después sintió unos pasos acercarse –"ése tiene que ser él"- pensó mientras estrujaba su pantalón un tanto nervioso. Sin embargo su ilusión duró pocos segundos al comprobar que solo se trataba de Horohoro, que pasó por su lado dándole los buenos días, dirigiéndose directamente a la cocina.
Lo mismo ocurrió otras dos veces más cuando bajaron Chocolove y Lyserg (a éste último ni siquiera se molestó en saludar).
Después de una hora esperando, y cuando ya estaba a punto de ir él mismo a despertar a Yoh, éste apareció con su característica sonrisa. Len se levantó de golpe del sofá, sintiendo su corazón latir tan fuerte que de seguro éste se le saldría por la boca.
-Yoh- lo llamó.
-Dime
-Que te parece si yo… bueno tú… osea ambos- Len tomó aire intentando calmarse y prosiguió -¿Qué te parece si ambos vamos a entrenar?
-¿solos los dos?- preguntó el castaño.
-Si, es que se lo pregunté a los demás pero todos me dijeron que tenían algo que hacer- mintió.
-Ah, bueno- aceptó sin objetar –pero primero quiero desayunar.
-No te preocupes, yo llevo todo lo necesario- dijo tomándolo de la mano para salir luego de la casa.
Caminaron por unos diez minutos descubriendo lo hermoso que era aquel lugar, admirando las diversidades de plantas y flores que por allí había. Se detuvieron cerca de un resplandeciente lago; por fin habían encontrado el sitio perfecto para entrenar ya que el lugar era plano y no habían muchos árboles.
-Que lugar mas lindo- comentó entusiasmado el castaño.
-Si, ideal para entrenar. Pero antes desayunemos. –Len sacó una mantita rosa que tenía dibujada algunos corazones, y colocó sobre ésta la comida.
-Realmente venías muy preparado.
Luego de haber saciado su apetito, se percataron de un pequeño detalle, ¡habían olvidado a sus espíritus, por lo que no podían entrenar. Sin embargo Len lo tenía todo previsto… sacó un balón de fútbol y le propuso a su amigo que se quedaran un rato mas y jugaran, aprovechando aquel lugar tan bonito.
El sol a esas horas calentaba con mucha fuerza, por lo que al cabo de una hora pateando y corriendo ya estaban muy acalorados. Len se percató de que Yoh sudaba y no desperdiciaría aquella oportunidad.
-¡Oh, que calor!- dijo el joven de cabello en punta, demasiado sobreactuado -¿Qué te parece si nos bañamos en el lago?
-Está bien- asintió Yoh, y acto seguido comenzó a quitarse la ropa sin preámbulo.
Len quedó paralizado, no se esperaba esa reacción por parte de Yoh –"¡se está desnudando, ¡se va a desnudar, ¡sí, lo hará!- pensaba mientras sentía como el calor llegaba hasta sus mejillas –"¡oh, es tan guapo, creo que me voy a desmayar".
Cuando Yoh se quitó el pantalón, tal fue el impacto de Len que su nariz sangró levemente; pero el castaño no lo notó, ya que justo en ese momento le había dado la espalda para lanzarse en ropa interior al agua.
-"Ooh, yo pensé que se iba a desnudar totalmente"- pensó un poco defraudado –"Yoh desnudo debe ser aun mas hermoso".
-Oye Len, ¿Qué esperas, el agua está deliciosa- gritó desde la laguna su amigo.
Al escuchar la voz de su amado Len se limpió rápidamente el resto de sangre y se quitó la ropa torpemente para lanzarse al agua también. Estuvieron nadando, jugando y riendo de manera muy alegre. Len no podía describir la dicha que sentía, estaba junto a Yoh y éste le prestaba atención solo a él.
En un descuido Yoh sumergió la cabeza de Len haciendo que éste tragara mucha agua (para quien conozca el término: una chinita).
-¡Maldito, me las vas a pagar- lo amenazó Len divertido.
-¿Ah si, inténtalo- lo desafió el otro antes de salir corriendo fuera del agua.
-Será un placer- susurró el pelimorado saliendo también del agua para cobrar su venganza. –te atrapé- le dijo cuando le dio alcance y aprovechaba para aprisionarlo entre sus brazos.
-Ay no Len, me da cosquillas- decía el castaño mientras reía suavemente.
-¿Ah si?- preguntó maliciosamente comenzando a hacerle cosquillas.
-Jajaja no jajaja Len jajaja para- decía Yoh entre risas, quien en un intento por safarse calló al suelo abrazado a Len.
(Rodaron colina abajo mientras las mariposas rodeaban aquella romántica escena.
-Oh Simba
-Nala
Esta noche es para amar… XD lo siento, fue inevitable)
Los dos jóvenes rodaron por el césped haciéndose cosquillas mutuamente, hasta que se detuvieron quedando Yoh sobre el pecho de Len, mirándose fijamente a los ojos por unos segundos.
-Len, tienes el pecho muy suave- dijo Yoh haciendo que sus miradas se desviaran. Len por su parte se ruborizó de inmediato al sentir las manos del castaño acariciar tiernamente su pecho.
-No Yoh… yo no sé… aun no estoy preparado… dame tiempo- jadeo Len algo excitado pero a la vez temeroso. Sin embargo no tuvo que seguir suplicando para que Yoh se detuviera (mas bien su mente) porque éste se había quedado profundamente dormido.
Len suspiró aliviado y se dedicó a observar su rostro (el de Yoh) por un largo tiempo. Realmente se veía adorable con esa expresión de tranquilidad. Len nunca se imaginó que su plan resultaría tan bien, por fin tenía a Yoh solo par él, y aunque estaba conciente de la fugacidad de aquel momento, se sentía feliz y a la vez satisfecho. Acurrucó a Yoh en sus brazos para que estuviera más cómodo y lentamente también se fue quedando dormido.
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-¿Horohoro, has visto a Yoh?- preguntó Lyserg, quien ya llevaba un rato buscándolo.
-no, no lo he visto… creo que salió- contestó el peliazul.
-Gracias, lo iré a buscar.
-No Lyserg, espera, quería preguntarte… ¿ya no estas enojado conmigo?
-¿Yo, no… y por cierto, si querías saber lo que pasó el otro día, solo conversamos hasta el amanecer… eso, ¡adiós tengo prisa!
Lyserg salió corriendo en busca de Yoh, necesitaba verlo, necesitaba embriagarse con su hermoso rostro, aquellos ojos negros, aquellos labios invitantes capaces de dibujar encantadoras sonrisas… Yoh se parecía tanto a Hao y sabía perfectamente que por eso lo buscaba, era su segunda opción y la más sólida, ya que Hao le había aclarado que no tenía intención de volver a verlo.
-"quizás logre conquistar a Yoh, sé que no le soy del todo indiferente, sí, eso haré; y así podré recordar por siempre a Hao"- pensaba mientras seguía buscando –"¡no! ¿En qué estoy pensando, no puedo utilizar a Yoh de esta forma… aunque Yoh igual me gusta un poco, o sea que no lo estaría usando…"
Su debate interno se dio por finalizado al encontrar cerca de un lago a Yoh abrazando a Len –"que idiota soy… él ya tiene a Len… debo resignarme a estar solo"- esto era lo que pensaba, sin embargo su cuerpo no lo demostraba, ya que inconcientemente había dado la vuelta corriendo esta vez en dirección contraria, buscando algo más. Se había dado cuenta al ver a Yoh, que no le era suficiente, a quien deseaba ver era a otra persona. Corrió desesperadamente por todos los rincones del bosque con la esperanza de que la persona que realmente anhelaba ver aun no se hubiese marchado… y no se equivocaba.
-¡Hao!- gritó a lo lejos.
Éste, que se encontraba caminando, se volteó al escuchar la voz del peliverde permitiendo que Lyserg lo alcanzara.
-Hao- lo volvió a llamar Lyserg respirando agitadamente mientras le sonreía.
-¿Qué quieres, ¿Por qué me sigues?- preguntó fríamente Hao, intentando demostrar que aquella sonrisa no le cautivaba.
-"Es cierto… ¿por qué lo sigo, mi cuerpo se movió en contra de mi voluntad, no me di ni cuenta y ya lo estaba buscando… pero, ¿por qué? ¿Por qué siempre estoy deseando volver a verlo, ¿Por qué mi piel me pide volver a sentir el contacto de sus manos?... Quizás sea porque…"- Lyserg tragó saliva – Porque te amo.
To be continued…
Muchas gracias por sus review … y sigan dejando mas:P
