Hola a todos, como siempre, muchas gracias por las reviews que me dais, de verdad me encanta leerlas y me alegro mucho siempre que recibo una. Hoy ya he podido acabar el tercer capítulo, el fic ha llegado más lejos de lo que pensaba, al principio solo pensaba hacerlo de un capítulo y lo publiqué con esa intención, pero no lo marqué como completado, así que decidí seguir escribiendo. Bueno como siempre, espero que disfrutéis del fic y me alegraré mucho si enviáis reviews.


Bajé del dormitorio cuando ya había acabado de vestirme y de hacer la cama. Haru se había quedado haciendo el desayuno. Eso lo dejaba en sus manos, porque yo y la cocina no nos llevamos muy bien, la verdad. A lo mucho puedo hacer tostadas, y aunque Haru me haya intentado enseñar muchas veces, no hay manera.

El olor del desayuno salía de la cocina. Huevos, tostadas, zumo y… caballa, no sabía si en mi casa había caballa si quiera, pero Haru se las apañaba para hacer caballa incluso en medio del desierto.

-La caballa no podía faltar ¿no?-Entré por la puerta y fui a sentarme.

-Es bueno comer pescado, además tenemos que comer para tener energía para las competiciones.

Haru se había puesto el delantal de mi madre para cocinar, después de tanto tiempo viniendo a casa no le daba vergüenza ni cocinar ni coger cosas prestadas por un rato, lo hacía de forma natural, casi como si él fuese uno más de la casa. Estaba colocando el resto de los platos en la mesa junto con los cubiertos. Cuando acabó, se quitó el delantal y lo colgó en su sitio luego se sentó a desayunar.

-Haru, da la impresión de que eres un amo de casa.

-Vivo solo, es normal que sepa hacer bien estas cosas.

-Da la impresión de que en el futuro serás un buen marido.

-La verdad es que no me importaría cocinar para alguien que quisiese todos los días.

-La persona que se case contigo seguro que será muy feliz.

-Bueno, tu también sería un buen marido, eres muy atento y bueno con los niños además de muchas cosas más, aunque no sepas cocinar.

-Tendré que encontrar a alguien que sepa cocinar para que nos complementemos.

-E-eso sería lo ideal.

La conversación llegó a un punto en el que ninguno sabíamos que decir. Por lo que acababa de decir, la persona que mejor se complementaría conmigo sería él, pero tenía que quitarme la idea de la cabeza, eso simplemente había sido pura casualidad.

-¿Te gusta alguien, Makoto?

-¿Eh? ¿A-a qué viene esa pregunta?

-No, por nada, me da la impresión de que estás enamorado, pero me puedo equivocar.-Miró hacia un lado y siguió comiendo

-La verdad es que sí me gusta alguien, es alguien que me lleva gustando mucho tiempo y bueno, a mí me parece muy buena persona, aunque a veces sea algo callada.-Miré al plato y luego lo miré a él, se veía algo molesto por lo que acababa de decir, quizás por no haberle hablado de esto antes.

-Ah, entonces estaba en lo cierto.

-Y a ti, Haru ¿Te gusta alguien?-No es que fuese lo que más ganas tuviese de preguntar, pero no sabía cómo seguir con la conversación.

-A mí también me gusta alguien.-Temía esa respuesta.

-¿Y cómo es la persona que te gusta?

-Se podría decir que tiene una personalidad cálida.

-¿Qué se supone que significa eso?

-Pues… es alguien con quien puedes hablar con tranquilidad y que sabes que siempre estará ahí cuando lo necesites.

Me empecé a preocupar un poco, nunca había visto a Haru hablando con mucha gente que no fuésemos las personas del club, pero aunque siempre estábamos juntos parecía que había sacado tiempo para intimar con alguien más. Lo que al principio era preocupación poco a poco me fue empezando a molestar, entendía que Haru podía enamorarse de quien quisiese pero aún así estaba molesto.

-Bueno, vamos a seguir comiendo o se va a enfriar.-Cambié de tema tan rápido como pude e intenté esconder como me sentía al respecto.

Acabamos de comer y nos pusimos a ver algo en la tele. En la casa estábamos solo nosotros dos, por lo que no podíamos matar el tiempo jugando con Ren y Ran o algo por el estilo. Claro, la cosa cambiaría si fuésemos pareja, entonces sí que podríamos hacer más cosas estando los dos solos, pero de la forma que estábamos ahora… Tampoco es que me atreviese a intentar nada con Haru después de la conversación de esta mañana. ¿Quién sería la persona que le gustaba a Haru? ¿Tendría pensado declararse en algún momento? ¿Debería decirle lo que siento antes de que eso pasase? Tenía la cabeza echa un lío.

-Haru ¿Qué te parece si nos vamos a correr un rato?

-Por mi vale, pero no tengo ropa.

-Podemos ir un momento a tu casa a por algo de ropa y ya nos cambiamos allí.

-Entonces haremos eso.

-¿No te importa ir con el pijama hasta tu casa no?

-Está subiendo las escaleras del templo, no creo que nadie me vea de todas formas.

-Pues vamos entonces.

El teléfono empezó a sonar.

-Yo iré a por él espérame aquí, ahora vuelvo y nos vamos.

Fui a por él a la entrada y descolgué, era mi madre.

-¿Makoto? Soy yo ¿Qué tal va todo por ahí?

-Pues muy bien, ahora Haru y yo íbamos a salir a correr por el paseo marítimo ¿Por allí que tal van las cosas?

-Genial, Ren y Ran se lo están pasando muy bien y hay muchas actividades para hacer en familia, tendrías que haberte venido.

-Lo sé, lo sé, pero ya había quedado con Haru y todo, igualmente no tenía nada preparado.

-Bueno, a todo esto ¿Qué piensas hacer de cena? ¿Pedirás algo a domicilio? Te diría que te hicieses algo tu mismo, pero la cocina y tú parece que estáis peleados.

-Um ¿No vais a estar aquí para la cena?

-Makoto, hijo mío, te dije que la excursión era de dos noches ¿No me haces caso cuando te hablo?

-¡Ah, sí, sí! Lo que pasa es que no me acordaba, pues quizás pida algo o me puedo quedar a cenar con Haru, a él si se le dan bien esas cosas.

-Menos mal que Haru es un muchacho independiente en el que puedes confiar ¿Qué harías sin él? Bueno voy a tener que colgar que va a empezar la siguiente actividad, esta noche llamaré. Adiós cariño.

-Adiós mamá.

Haru vino ya para la puerta. Estaba esperando a que acabase de hablar.

-¿Era tu madre? ¿Qué decía?

-Sí, era ella, pues por lo visto la excursión duraba dos noches y yo no me acordaba, el caso es que he visto a papá meter algo en el maletero esta mañana, pero no me he dado cuenta de que eran las maletas.

-¿Entonces qué vas a hacer?

-¿Con qué?

-Con la cena, con otra cosa no me tengo que preocupar de lo que puedas hacer, pero lo de cocinar no es lo tuyo, ya te lo dije antes.

-Tú también estás como mi madre.-Sé que cocinar no es lo mío, pero parece que a la gente eso le preocupa demasiado-. Posiblemente pida algo o me haga unos fideos instantáneos.

-Podrías venir a mi casa o yo hacer aquí la cena.

-Si no es mucha molestia. No me importaría que cocinases tú, tu comida sabe muy bien.

-Entonces nos quedamos juntos y cocino yo.

Subí arriba a coger la ropa de deporte y nos fuimos para la casa de Haru, una vez allí nos cambiamos y salimos hacia el paseo marítimo. Hacía un buen día, algo de calor, pero no tanto como para no poder correr. Normalmente salíamos cuando ya era de noche y la temperatura había bajado un poco, pero tenía ganas de salir ahora y aclararme un poco las ideas. Unos veinte minutos, después de empezar a correr, paramos en el puerto a descansar, no era buena idea esforzarse demasiado un día de verano, aunque no hiciese mucho calor. Nos sentamos a la orilla, con las piernas colgando, corría una suave brisa y el sonido de las olas era muy relajante.

-Makoto, tengo que decirte algo.

-¿Sobre qué?

-Sobre lo que hemos hablado esta mañana.

-¿Sobre la persona que te gusta?-No es que me hiciese mucha ilusión escuchar a Haru hablando de la persona que le gustaba, pero como su amigo tenía que apoyarlo en todo momento.

-Sí, sobre eso. Hace mucho tiempo que quería hablarte de ello, pero no llegaba a hacerlo y después de que el tema saliese esta mañana he estado pensando que lo mejor que podía hacer era decírtelo.-Haru cogió aire antes de continuar, sentía como el corazón me latía más rápido, estaba nervioso por lo que pudiese decir-. La persona que me gusta eres tú, Makoto. Me gustas hace bastante tiempo, aunque lo intentase negar. Y ¿qué piensas al respecto? Sé que ya te gusta alguien y eso, pero quería saber lo que pensabas sobre esto.

La persona que le gusta a Haru soy yo. Era lo que menos me podía esperar, tenía pensado darle algunas palabras de aliento, pero después de esto no sabía cómo reaccionar. Aunque estaba feliz, más que feliz. Mi corazón latía cada vez más rápido. Se me subieron los colores mientras miraba la cara sonrojada de Haru, las palabras casi no me salían y no podía dejar de sonreír. Al fin conseguí responder casi al borde de las lágrimas.

-¡Haru! ¡Soy la persona más feliz del mundo! ¡He estado esperando tanto tiempo que algo así pasase! Pero no podía dejar de pensar tampoco que nunca me corresponderías, pero es como un sueño hecho realidad, tu a mí también me gustas, Haru, te quiero mucho.

Sin poder evitarlo me lancé a sus brazos y hundí mi cabeza en su hombro, no me importaba que estuviésemos en el puerto o que fuese a plena luz del día, era tan feliz que nada de eso importaba.