Ella estaba a punto de abrir la puerta de la habitación cuando escuchó a un hombre llamarla. Aún estaba adormilada y creyó que el dueño de la voz era Webb. Regresó sobre sus pasos hasta llegar a la silla donde descansaba su albornoz y respiró hondo. Después, salió del cuarto y se quedó petrificada.

El mismo aspecto se le quedó a Harm cuando la vio, parada delante de la habitación. Pasaron varios minutos en silencio, en los que Diane aprovechó para ir a la cocina y comenzar a preparar el desayuno. Cuando se recuperó del shock, caminó hasta el mismo sitio, y se sentó en uno de los banquitos.

D: ¿Cómo has logrado entrar? –Susurró, de espaldas a él-.
H: La recepcionista me dio una llave. Siento si te he asustado, no era esa mi intención.
D: No importa.
H: No sé qué decir… Aún no puedo creerme que tú…
D: Le he dado la vuelta a tu mundo, ¿no? –Harm no respondió, y ella lo interpretó como una afirmación-. Lo lamento profundamente. No sabía si volver o no… pero mi país es mi país y echaba todo de menos.
H: Lo entiendo. –Él se percató de que Diane no se daba la vuelta, y se levantó, colocándose a su lado-. ¿Por qué no me miras? –Le susurró-.
D: Porque no puedo.
H: ¿Por qué?
D: Me siento mal, Harm. Eras muy importante en mi vida y yo… yo no… nunca te hice saber que seguía viva.
H: Lo estás haciendo ahora.
D: No es lo mismo. –Le miró-. Has estado viviendo en una mentira por mi culpa.
H: Tus razones tendrías para no sacarme de esa mentira, Di. Lo que pasó no fue culpa tuya.

11:30 Horas
Cuartel General de JAG
Falls Church, Virginia

Sturgis avanzó hacia el despacho de Mac, y llamó a su puerta. Después de recibir su permiso, entró y tomó asiento frente a ella.

M: ¿Qué puedo hacer por ti, Sturgis?
St: ¿Sabes qué le pasa a Harm? Estoy esperándole para hablar del caso Watson pero no aparece por ningún sitio.
M: El almirante le ha dado la mañana libre. Tenía que… -Se paró- … cosas que hacer.
St: ¿Qué cosas? –Mac se levantó y cerró la puerta-.
M: Esta mañana nos hemos reunido con el almirante y Clayton Webb. Ha venido para dejarnos la hoja de servicio de la nueva abogada. Harm ha ido a hablar con ella.
St: ¿Quién es la…? –Ella le interrumpió-.
M: Diane Schonke.
St: ¿Diane? ¿La misma Diane que fue a la academia conmigo y con Harm? –Mac asintió-. ¿Estás segura?
M: Muy segura. Webb le ha dado la dirección a Harm para que hablen. Debe de ser muy duro para él saber que Diane está viva, teniendo en cuenta que el vio su cadáver.
St: Ah… ¿Sabes si va a volver hoy?
M: Tiene que venir a la hora de comer. –Sonrió-. ¿Eso es todo?
St: Si. Bueno… te dejo… tengo trabajo que hacer.

Mac se pasó toda la mañana pensando en lo que su compañero estaría hablando con Diane. Le daba grima saber que tendría que trabajar con ella en la oficina. Además, había otro sentimiento en ella. No sabía bien que era, pero le molestaba pensar que Harm y ella podrían retomar el lazo que tenían en la academia.

Realmente no sabía nada de lo que hubo o no entre ellos dos. Por eso, buscó en una de las páginas de la naval a una oficial que, seguramente, podría ayudarla a enterarse sobre eso. Cuando lo encontró, marcó el número y esperó. A los cuatro tonos, una mujer contestó al otro lado de la línea.

M: Buenos días. Soy la coronel Mackenzie, del JAG. ¿Es usted la comandante Megan Austin?

M: No se preocupe, no pasa nada. Solo quería hacerle unas preguntas referidas a un antiguo caso, en el que usted participó. ¿Podría hablar con usted hoy?

M: ¿A la hora de comer? ¡Perfecto! ¿Qué le parece en el restaurante Rudy?

M: ¿Sobre la una y media?

M: Vale. La veré allí. Gracias.

13:32 Horas
Restaurante Rudy
Falls Church, Virginia

Mac esperaba tranquilamente en una mesa del restaurante a que la comandante Austin llegase. Delante de ella tenía una tónica de limón, de la cual daba de vez en cuando algún trago. Estaba tan absorta pensando en lo que ella le podría contar, que no se dio cuenta de que una mujer se acercaba a ella.

Me: ¿Coronel Mackenzie? –Levantó la cabeza y la sonrió-.
M: Soy yo. Siéntese, por favor. –Cuando Meg lo hizo, ella continuó-. Quiero pedirle que dejemos los formalismos. Solo soy una mujer interesada en algo que otra puede contarme.
Me: De acuerdo…
M: Mac. –Estiró la mano hacia ella-.
Me: Encantada. Puedes llamarme Meg. –Sonrió-. Bien, dime. ¿En qué puedo ayudar a una marine?
M: Se trata del comandante Harmon Rabb y un caso que llevasteis los dos.
Me: ¿Qué caso?
M: Schonke. ¿Lo recuerdas?
Me: Si y, ahora que lo mencionas… tienes un parecido increíble con ella. –Sonrió-. Espero no molestarte.
M: Tranquila, estoy acostumbrada. –La devolvió la sonrisa-. Quería que me contaras… cómo reaccionó él cuando vio de quien se trataba.
Me: Bueno… no muy bien. –Agachó la cabeza-. Estaba preguntándole al agente del NCIS sobre el crimen cuando dijo su nombre. Harm le miró y después, volvió su mirada a la bolsa y la abrió. Cuando vio a la mujer, se puso pálido y caminó hasta el final del dique. Yo le seguí.

08:15 Horas (Cinco años antes)
Aparcamiento de la Base
Norfolk, Virginia

Me: Harm… -Le siguió hasta el final del aparcamiento, frente al mar-. Harm…
H: Anoche teníamos que cenar juntos. –Le contó, apesadumbrado-. Me llamó sobre las seis para decirme que tenía media guardia y subiría en coche esta mañana. Cuando nos han avisado… no podía sospechar que fuera Diane. –Se giró a su compañera-. Le he dejado una nota en la puerta…
Me: Lo siento mucho, Harm.

13:45 Horas (Actualmente)
Restaurante Rudy
Falls Church, Virginia

Me: Le afectó bastante. Él siempre dijo que no había nada entre ellos, pero la comandante Krenick no le creía. –Suspiró y miró a Mac-. Y a decir verdad, yo tampoco me lo creí.
M: ¿Qué te hacía pensar que mentía?
Me: Todo.