Este fic participa en el Reto Trimestral Masquerade del foro "El Mapa del Mortífago".

N/A: Dedicado a mariposa de cristal. Gracias por tu review espero que te guste el capitulo :D

Disclaimer: Todo lo referente al universo de Harry Potter es propiedad de J.K Rowling y Warner Bros. Yo solo los uso como mero entretenimiento mío y los que lean esto, lo único que me pertenece es esta ficción. La canción "Himitsu kuro no chikai" pertenece a sus respectivos compositores y la voz al Vocaloid Rin Kagamine.


Parte 3

Sacrificandonos.


Dos semanas pasaron desde la última vez que el heredero de los Malfoy supo sobre el paradero de Harry. Un enorme equipo de búsqueda contratado por la familia había sido desplegado en los alrededores de la mansión encabezados por el mismísimo rubio. Vestido con una gruesa túnica negra de invierno y montado en su corcel, Draco recorrió por decima vez en el día el lugar donde había encontrado a Harry dentro de la arboleda, mientras buscaba, Draco no dejaba de pensar en lo ocurrido aquella noche en la que descubrió la verdadera naturaleza del moreno y como al salir de su estado de shock se dio cuenta de lo que realmente había pasado y corrió ignorándolos gritos de su madre al bosque en su búsqueda. Sumido en sus pensamientos el joven apenas pudo reaccionar al escuchar una ligera risa; frente a él se encontraba la mujer más hermosa que hubiera visto jamás. Con largos cabellos castaños y ligeramente rizados que caían como delicadas cascadas sobre su espalda, piel ligeramente almendrada y de textura cremosa a la vista, de estatura ligeramente alta y de proporciones generosas en su cuerpo cubierto por un fino vestido de seda y organza negra; su rostro era grácil con una nariz pequeña y labios rosados arqueados en una pequeña sonrisa coronados por unos deslumbrantes ojos verdes.

-¿Esta perdido joven? –Pregunto con tierna voz logrando cautivar aun mas al rubio –Si desea puedo ayudarle a regresar a su hogar.

-Yo…

-Vamos no sea tímido joven señor, el bosque no es un lugar seguro para estar solo.

Anonadado y sin saber que decir el rubio asintió ganando una sonrisa aun más amplia por parte de la castaña, quien tomo rápidamente las riendas del caballo y comenzó a caminar junto a este llevándolos a la salida de la arboleda. En la mansión Madame Malfoy esperaba impaciente la llegada de su hijo ansiosa por recibir alguna buena noticia sobre la búsqueda del pequeño Harry que se había ganado su cariño en tan poco tiempo; por ello al ver al notar la presencia de su hijo en los terrenos de la mansión Antares Malfoy salió a recibirle llevándose la sorpresa de que su hijo se encontraba acompañado por una extraña joven que de alguna manera se le hacía familiar a la mujer pero desconocía de donde.

-Draco, me alegra que llegaras – dijo Antares – Veo que traes compañía…

-Me alegra verte también madre – Contesto Draco bajando del caballo – Si veras… Encontré a esta preciosa joven en la arboleda y estuvimos de acuerdo en que no era buena idea estar solos en lugar como ese y nos dirigimos hacia la mansión… -Draco cayó un segundo y se volvió hacia la joven – Que modales tan terribles los míos, hablo sobre ti y aun no se tu nombre.

La chica rio ligeramente observando al rubio con ojos brillantes – Me llamo Hermione. Hermione Granger, es un placer conocerlos Madame y joven Malfoy. He escuchado mucho sobre ustedes.

-Igualmente Lady Granger – correspondió Madame

-Oh por favor Madame Malfoy no hay necesidad de tanta formalidad, solo llámeme Hermione

-Como gustes… Hermione. ¿Podrías perdonarnos un segundo? Tengo que preguntarle algo a mi hijo. –Antes de que Hermione pudiera responder, madre e hijo se alejaron rápidamente hasta quedar como pequeñas figuras en la distancia.

-Draco, me quieres explicar ¿Por qué has traído a esa… Mujer cuando se suponía que a quien buscabas era al pequeño Harry?- Interrogo la madre ya sin ocultar su ligera molestia

Draco soltó y observo fijamente a su madre con rostro impasible – Madre, he buscado a Harry desde el día que se fue… Si no lo he encontrado es porque tal vez ya no está aquí. Creo que lo mejor es dejar las cosas así.

-¿Entonces te rendirás? ¿Así de simple? Acaso no cancelaste tu propio compromiso solo para poder estar con él y ahora me dices que "Creo que es mejor dejar las cosas así" Ese no es el Draco que yo crie. – Draco intenta intervenir pero su madre no se lo permite – Antes de que me pongas una excusa, solo quiero decirte una cosa… - La rubia posa su mano en el hombro de su hijo – Si realmente crees que ya no vale la pena buscar a Harry y que es lo mejor para ti o por el contrario decides continuar te apoyare… Solo deseo lo mejor para ti hijo.

-Madre…- Draco, conmovido por las palabras de su madre, la envuelve en sus brazos dándole un caluroso abrazo – Gracias, no sé qué haría yo sin ti.

Posiblemente acabar igual que tu padre… Pensó Antares en sus adentros correspondiendo el gesto de su hijo - Debemos regresar, no es educado dejar a una persona esperando y mucho menos a la intemperie de invierno.

Separándose, ambos Malfoy se dirigieron hasta donde se encontraba Hermione, la cual encontraron para sorpresa de ambos echada sobre la nieve abriendo y cerrando los brazos y las piernas haciendo una especie de agujero a su alrededor. Draco sin saber muy bien que decir se acerco mas a Hermione notando apenas que esta no había reparado en su presencia.

-Hermione… ¿Qué haces?

-Un ángel de nieve, por supuesto ¿Quieres intentar? – dijo sin detenerse un momento

-Eh yo creo que no, pero gracias de todas maneras – declino lo más amable que pudo - ¿Por qué no te levantas y nos acompañas a la mansión?, Ya está comenzando a nevar y no me gustaría que te enfermaras.

Como quien no quiere la cosa, Hermione se levanto del suelo evitando las aéreas que había hundido con su cuerpo. Sonriente se coloco junto a Draco mientras señalaba su helada obra – ¿No es hermoso? No hay nada más hermoso que un ángel…-silencio- Sabes cuándo te vi en la arboleda por un momento pensé que tal vez tú eras un ángel… -dijo mirando a Draco fijamente a los ojos.

-jeje pero que cosas dices – respondió Draco nervioso – Vamos, ya empieza a hacer frio aquí afuera.

Cuando Draco tomo la mano de Hermione, una peculiar pero extrañamente familiar corriente recorrió su cuerpo, el rubio sacudió ligeramente la cabeza sacando esas ideas de su mente y concentrándose en la bella sonrisa que no abandonaba el rostro de Hermione eh inconscientemente correspondiéndola con una propia.

Madame Malfoy observaba la escena a un par de metros de los muchachos, algo en esa chica le resultaba extraño y algunas de sus actitudes se le hacían conocidas… No estaba segura de quien o que era Hermione Granger pero lo averiguaría por cómo se llamaba Antares Isabel Cromwell de Malfoy.

Esa misma noche, el joven Draco luego de la cena invito a Hermione a que pasara la noche en la mansión con motivo de que no permitiría a una dama pasar la noche fuera y mucho menos con una tormenta, la castaña gustosa acepto la proposición y esa noche ocupo una de las habitaciones contiguas a la del Malfoy, curiosamente y para sorpresa de la madre y los elfos la misma que ocupase Harry tan solo quince días antes y que Draco prohibiese la entrada de cualquier ser vivo en dicho lugar.

A la mañana siguiente, Draco mando a llamar a los equipos de búsqueda informándoles que cesaran la labor y dieran por terminada la misión. Extrañados y un poco confundidos los al menos veinte hombres ya que esas órdenes eran completamente inesperadas, se limitaron a asentir y recibir la paga de sus servicios. Draco regreso a la mansión y continuo su día como cualquier otro… Cualquier otro en el que pareciera estuviera Harry en la mansión.

Los elfos por órdenes de Madame Malfoy vigilaron a la distancia el extraño comportamiento de su amo con la joven invitada; notaron como muchas veces su amo se quedaba prendado durante minutos enteros solo observando los brillantes ojos verdes de la chica y como esta parecía simplemente no darse cuenta de este hecho. Los elfos además, notaron como Draco no se separaba ni un minuto de la joven y la seguía como si de su sombra se tratase.

Una semana paso en la mansión Malfoy y todos observaban con ojos preocupados al joven Draco que parecía fuera de sí. Esa mañana durante el desayuno Draco miraba con ojos ilusionados a Hermione quien había sido nombrada por el mismo rubio como inquilina de la mansión todo el tiempo que esta gustase, permitiéndole convivir junto a él y su madre y disponer de los elfos de la manera que ella prefiriese; aunque los elfos comentaban a bajas voces que la muchacha se había mostrado ligeramente renuente no tardo mucho en aceptar recibiendo un inesperado abraso por parte del Malfoy. Antares Malfoy observaba el actuar de ambos jóvenes intrigada especialmente por el repentino encaprichamiento de su hijo para con la mujer que reconocía de un muy buen ver pero no por ello menos inquietante. Hermione por su lado podía sentir claramente la mirada de ambos rubios que la estudiaban como si de una criatura peligrosa se tratase o al menos por parte de Madame. Cansada de eso soltó un ligero suspiro y disculpándose con los otros dos se retiro de la mesa.

La castaña caminaba por los intricados y oscuros pasillos de la vivienda hasta sus aposentos, recorriendo rápidamente la estancia para arrojarse de lleno a su lecho e intentar sacar de su mente el escudriño por parte de sus anfitriones del que era víctima. Hermione giro sobre si quedando recostada sobre su espalda y dándole una clara vista del techo blancuzco de la habitación; en el tiempo que había estado en ese lugar jamás reparo en la sensación de paz que le transmitía observar durante largos minutos cada pequeño trazo de la pintura, sonrió internamente con ese pensamiento dado que cualquier otra persona creería que había perdido la cabeza por creer eso interesante.

Un golpe se escucho en la puerta llamando la atención de Hermione

– ¿Quién es?

-Soy Antares Malfoy ¿Serias tan amable y abrir la puerta?

Sabiendo lo que se avecinaba Hermione se levanto del cómodo colchón y abrió la puerta dando paso a una inusualmente seria Antares Malfoy, quien se sentó en una de los sofás individuales junto a la pequeña estantería de la habitación, con un delicado gesto la rubia indico a Hermione acomodarse en el otro sillón frente a ella.

-Lamento venir así a tus aposentos, espero no haberte interrumpido con nada importante.

-No se preocupe, no interrumpió nada- Respondió Hermione con una sonrisa ligeramente forzada. Por alguna razón la Malfoy le daba la impresión de saber más de lo que aparentaba – Pero me pregunto ¿La ha traído algo en particular?

Antares sonrió - En efecto, pero primero ¿Por qué no tomamos una buena taza de té? Yitxi – Al instante una pequeña elfina apareció en la habitación inclinándose hasta que su nariz casi rosara el suelo.

-¿En que puede servirle Yitxi, mi ama?

-Por favor tráenos a la señorita Hermione y a mi dos Té de invierno.

-Yitxi enseguida se los traerá ama –Con un chasquido desapareció e instantes después dos tasas de te junto con algunos bocadillos aparecieron sobre una mesa cercana.

Antares tomo delicadamente su tasa y sorbió un poco de su contenido, mientras que Hermione solo so observaba fijamente -¿Algún problema con él té?

-No, esta delicioso – respondió la castaña rápidamente

Antares alzo su perfecta y rubia ceja dejando a un lado su té – Por supuesto… ¿Por eso no lo ha probado verdad? –Hermione se coloro – Señorita Granger, no soy una mujer que se vaya por las ramas por lo que seré directa con usted… ¿Cuándo planea marcharse de esta mansión?

Esa pregunta tomo por sorpresa a la castaña que sin quererlo arrojo la bebida sobre la alfombra - Su hijo, me ha pedido cordialmente que me quedara ¿Por qué habría de irme?

-Porque este no es su lugar señorita… No sé que le ha hecho a mi hijo, pero antes de que usted llegara él ya tenía a una persona a la cual querer y que busco desesperadamente luego de su desaparición – La mujer callo unos instantes antes de fruncir el ceño – Pero ahora solo piensa en usted y se ha olvidado del pequeño Harry… Por eso le exijo que me diga ¿Qué le hizo a mi hijo?

-¡Yo no le he hecho nada! – Se defendió la joven - ¿No ha pensado que tal vez su hijo no quería tanto a ese "Harry" o que él no era lo que necesitaba y al conocerme se dio cuenta de eso?

Para sorpresa de Hermione, Antares rio ligeramente, pero no era una risa feliz sino una amarga – Pequeña, yo conozco a mi dragón como la palma de mi mano. El amaba a ese muchacho… Nunca lo vi tan feliz desde la muerte de su padre… Sus ojos brillaban cuando estaban juntos… Draco cancelo su compromiso con la mujer que su padre designo solo para estar con él… ¿Acaso eso no es amor?

-Yo…

-Solo dime ¿Qué buscas en verdad? ¿Dinero, poder, status, un hombre trofeo? Lo que quieras te lo daré, pero a cambio quiero que te alejes de esta mansión y de mi hijo y así el regresara a la normalidad.

- ¿Dice que me dará lo que quiera? – Madame asintió – Quiero a su hijo.

-¡De ninguna manera! No dejare que mi hijo sufra lo que yo sufrí solo por una mujer encaprichada. No permitiré que le hagas lo mismo que me hicieron a mí.

-Pero yo no quiero hacerle daño. Yo quiero a Draco ¿Acaso no lo ve?

-Lo único que veo es que no llegaremos a nada con esta discusión… - La Malfoy se levanto de su asiento y se dirigió hasta la puerta –Veamos que es más fuerte señorita Granger: Su supuesto amor o mi capacidad para hacer que Draco abra los ojos. Buenas noches.

La puerta se cerro y Hermione quedo sola en la habitación sin saber que hacer de ahora en adelante… ¿Acaso su sacrificio había sido un error?

El invierno pasó y la primavera llego a Wiltshire, colmando a los habitantes del pequeño poblado de su agrádale calor y los hermosos colores de las flores acompañados del despertar de la vida animal que retomaba su curso luego de su descanso invernal. En todo el poblado se respiraba la armonía y la alegría por la nueva estación, lastimosamente no todos gozaban de esa sensación. En las afueras donde la imponente mansión Malfoy se erguía el habiente se sentía pesado y hostil cada vez que las dos mujeres que habitaban el lugar se encontraban aunque el foco de la disputa no lo notara. La primera semana de primavera Antares se vio obligada a salir de la mansión por un asunto familiar en Francia dejando a Draco que había alegado estar ocupado con acuerdos para el Rey y a Hermione a quien simplemente le dedico una mirada hostil solos en la mansión.

Esa misma tarde Draco se acerco a la joven invitándola a salir un rato al poblado muggle que estaba cerca, encantada la joven acepto y emprendieron marcha al sitio. Tardaron unos veinte minutos en caballo hasta el pueblo; no era muy grande, apenas vivían unas trescientas personas en el, pero no por ello dejaba de relucir en vitalidad. Curiosamente y para sorpresa de los jóvenes ese día se celebraba el equinoccio de primavera por lo que el lugar estaba decorado con hermosos ramos de flores, ilustraciones de soles, flores gigantes y demás alusiones a la primavera. Las personas por otra parte, vestían sus mejores atuendos con los más deslumbrantes colores que alguno de ellos hubiera visto y eso era bastante decir luego de ver al Rey… Una señora ya algo mayor se acerco a la pareja y les ofreció un pequeño canasto de fresas recién cosechadas que Hermione acepto con gusto.

Escucharon que al pueblo había llegado una feria gitana conocida por sus espectáculos circenses sin nada que perder ambos tomaron rumbo hasta colocarse frente a la multitud aglomerada alrededor de la plaza que aplaudían y reían al hombre maquillado de forma estrafalaria que arrojaba crema a su compañero. Draco no era muy afanado por esa clase de espectáculo, creía que eran simplemente una manera políticamente correcta de burlarse de otros por cometer estupideces en lugar de ser realmente graciosos, al girarse hacia su compañera se extraño de que esta no estuviera riendo si no que sus ojos se mostraran preocupados hacia el hombre empapado.

-¿Crees que estará bien? Él otro sujeto no debió hacerle eso… - él rubio se conmovió por la inocencia de la joven deseando poder estrecharla contra sí.

- Tranquila estará bien… ¿Por qué no vamos para allá? – dijo señalando una pequeña carpa morada cubierta de estrellas

Ambos salieron como pudieron, Draco con al menos unos diez pisotones sobre sus pies y Hermione con el vestido ligeramente deshilachado en una de sus puntas. Rieron alegremente al notar que estaban muy desarreglados luego de luchar con la gente. Caminaron hasta la pequeña carpa y entraron hasta llegar a un pequeño cuarto decorado con mapas astrales telas moradas y doradas que llegaban al suelo como alfombras y distintas escoltaras de soles y lunas, en el centro se hallaba una mesa redonda cubierta por una gruesa tela roja y sobre esta una solitaria bola de cristal y de entre la sombras una extraña señora vestida con ropas estrafalarias y un tanto macabras de largos y finos cabellos blancos que caían en cascada hasta su cintura resaltando lo moreno de su arrugada piel, sus ojos azules resplandecían con un brillo que ninguno de los dos supo identificar. La señora les sonrió y con un gesto les invito a tomar asiento, sin nada que perder ambos tomaron asiento.

-Los estaba esperando – dijo la anciana – Soy Sounya* la adivina, y las estrellas me ha contado su historia…

Draco tosió ligeramente tratando de ocultar su sonría. Los muggles que creían realmente tener alguna capacidad mágica siempre le causó gracia - ¿Y qué historia seria esa adivina?

La adivina miro seriamente y respondió con dura voz – Tu deseo de cumplir las ambiciones de otro siempre ha sido tu condena… Aun cuando encontraste el amor pintado de negro y esmeralda lo dejaste a escapar por la memoria de tus antepasados.

Draco se quedo estático, no sabía que responder a eso.

La adivina giro su rostro hacia Hermione que le observaba con temor, por ello la adivina ablando su expresión y sus ojos se llenaron de compasión y pena – Tu pequeña criatura, hija del más puro de los seres vienes de un lugar tan lejano como el cielo mismo dejando todo solo por amor… Un amor que te rechazo una vez por temor y que ahora no deja de clamar un perdón en tu otra voz.

Antes de que Hermione pudiera reaccionar Draco se levanto de su asiento y tomo la mano de la castaña levantándola de su asiento –Nos vamos, esta muggle definitivamente no sabe de qué habla.- a los jalones Draco llevo a Hermione hasta la entrada del cuarto donde aun sin quererlo escucharon las últimas palabras de la adivina.

-Recuerden, los sucesos del pasado son la vía que rige el presente… No importa cuánto intenten cambiar su destino, las estrellas ya lo ha escrito y el suyo… Una caída estrepitosa les aguarda y vestido de luto viras por siempre.

Los jóvenes salieron rápidamente de la carpa y sin ánimos de continuar en aquel poblado buscaron los corceles y emprendieron una silenciosa marcha hasta la mansión. El sol comenzó a ocultarse cuando ambos llegaron, ninguno de los dos sabia que decir para romper el pesado silencio que se había instalado en el ambiente. Draco por su parte miraba a Hermione unos segundos antes de desviar la mirada y esta por su parte mantenía su vista fija en el suelo. Sin notarlo sus manos chocaron dándoles una pequeña descarga haciendo que ambos se miraran fijamente.

-Hermione…

-Draco…

Draco poso su mano en la barbilla de la chica alzándola ligeramente, acerco su rostro hasta que sus labios rozaron los de Hermione intensificando las sensaciones que recorrían su cuerpo -¿Te digo un secreto? – Ella solo asintió – Te quiero – finalmente poso sus labios en los de ella besándola apasionadamente. Hermione se dejo llevar disfrutando de ese beso que tanto esfuerzo le había costado.

Continuaron así hasta que sus pulmones no soportaron la ausencia de oxigeno, jadeantes y con la mirada llena de deseo los jóvenes entraron a la vivienda caminando y subiendo escaleras entre fogosos besos y robados suspiros. Con esfuerzo lograron llegar a la habitación del rubio, la más grande de toda la morada aunque eso poco les importaba en aquel momento. Con sumo cuidado Draco coloco a Hermione sobre la fina seda que vestía su lecho y recorrió su anatomía con suaves carisias como si temiese que se rompiera. Poco a poco el calor del lecho fue incrementando al compas en que los gemidos de los dos se hacían más fuertes, las vestiduras abandonaban sus cuerpos con tortuosa lentitud mientras sus manos y labios luchaban por recorrer y conquistar la piel de su acompañante.

El cielo se tiño de negro y la oscura habitación iluminada por los brillantes destellos de la luna, fueron el escenario que acompaño el momento en el que Draco y Hermione, hombre y mujer se contemplaron en todo su esplendor como la obra de arte más perfecta del mundo. Los largos cabellos rizados caían desordenados sobre las almohadas mientras su dueña luchaba por no gritar de emoción y placer bajo las hábiles manos de su amado.

El deseo, la lujuria y la pasión colmaron el ambiente, plata y esmeralda chocaron sin poder contenerse proclamándose en ese instante enamorados amantes, mezclando sus esencias hasta volverlas una sola. Un sonoro grito se escucho en el lugar en donde juntos se proclamaron amor y fidelidad eternos cayendo así rendidos de su larga faena en los brazos de su querer.

Dos días pasaron luego de aquello. Draco se encontraba en su estudio dando vueltas de un lado a otro sosteniendo una pequeña cajita negra es un mano derecha. Paso su mano libre por decima por sobre sus cabellos, estaba nervioso. No, estaba que le daba un infarto de los nervios. Mentalmente repasaba los pasos a seguir que había escuchado alguna vez de su padre… Su padre, que mal momento para pensar en él. Suspiro frustrado, se supone que un Malfoy es decidido y astuto, por ende, siempre obtiene lo que quiere se quejo mentalmente Draco. Camino hasta la ventana contemplando el colorido paisaje que era ahora el jardín principal. El sonido de la puerta abriéndose hizo eco en el lugar, Draco le resto importancia ya que hacía poco le había pedido a Dumpy, su elfo personal, una copa de el alcohol más fuerte que encontrara en la mansión; por ello se sobresalto al escuchar la voz de una mujer de cabellos como el fuego que él no conocía.

-Tu maldito humano, haz osado mancillar la pureza de uno de los nuestros. Ahora deberán pagar por sus pecados. – una fuerte ráfaga de viento salió de la nada estrellando fuertemente a Draco contra la pared – Tu nos quitaste al más noble de los nuestros, me arrebataste a mi amado y eso no voy a perdonártelo.

-¿Pero de que hablas? – Pregunto Draco jadeante mientras intentaba inútilmente encontrar su varita para defenderse – Yo no les he quitado a nadie.

La mujer sonrió y de entre sus blancos ropajes saco la varita de Draco - ¿Buscabas esto? – tomo la varita por ambos extremos y la rompió arrojándola hasta su dueño – A donde te enviare no la necesitaras… Sufrirás la agonía eterna de que ya no pueda ser uno de los nuestros. – Solo hasta ese momento Draco noto que la mujer tenía alas… Iguales a las que tenía Harry.

La mujer saco una pistola de entre sus ropas y sin perder tiempo disparo al rubio justo en el corazón. El cuerpo del rubio cayo inerte al suelo dejando caer a un lado de este la pequeña cajita que aun tenía en su mano que por el impacto se rompió dejando a la vista un hermoso anillo de plata y esmeralda.

Hermione corría entre los pasillos, había escuchado un estruendo dentro del estudio del rubio y su mente pensó lo peor cuando supo que ninguno de los elfos podía aparecer dentro del cuarto. Agitada llego al cuarto y abrió la puerta ahogando un grito casi al instante. Camino lentamente hasta donde estaba tirado el rubio, la sangre se escurría rápidamente del cuerpo que descansaba boca arriba.

-Mi querido, que yaces frio - Con lagrimas en los ojos Hermione se arrodillo junto a él y tomo al inerte rubio entre sus brazos... – Aquel día jure que no permitirá que nada te hiciera daño… - Acaricio su cabello y pálido rostro con extrema ternura delineando los azulados labios de su amado – Mi pecado contra Dios, todos mis actos de tracción se deben pagar con la muerte… Por lo que yo moriré por ti – Poso sus labios en los gélidos de su amado dándole un último beso

Los ojos de Draco se abrieron ligeramente apenas logrando distinguir la figura que le sostenía. Ya no sentía que el frio le embargaba y la oscuridad se lo tragaba solo percibía una pacifica calidez de unos brazos que le estrechaban. Intento abrir más los ojos para reconocer a la persona que le sostenía, pero no lo lograba.

– Yo creo que ese es mi destino…

-¿Eres tu…?

- Recuerda que siempre te amare Draco…

-¡HARRY!- Muy tarde se dio cuenta el joven Malfoy que lo que busco siempre estuvo a su lado. Harry había sacrificado su vida por salvarle a él… Y lo único que quedo del pequeño ángel fue una pluma negra en el suelo.


Mucho tiempo pasó en la mansión Malfoy. Madame Malfoy había fallecido años atrás sin conocer la verdadera historia de Hermione o Harry. Draco vivo por su parte vistiendo de luto y buscando maneras de devolver la vida a su amado ángel que lo había dado todo por el pero jamás lo consiguió… A sus treinta y cinco se vio en la obligación de casarse para preservar su apellido, concibió un precioso heredero de resplandecientes cabellos dorados piel marfil pero lo que más le llamo la atención a Draco fueron los brillantes ojos esmeraldas de su hijo, sin dudarlo le llamo Harry Eros Malfoy. Esa noche Draco lloro nuevamente la pérdida de su amado.

Ya como un anciano, Draco paseaba entre los muggle durante el festival del equinoccio de primavera, una costumbre que nunca perdió con los años y siempre le recordaba a Harry. El pueblo había crecido en todos esos años unas quinientas personas habitaban el lugar y cada año se esmeraban más en su festival con diferentes espectáculos, actos y ofrendas… Extrañamente solo hasta ese año volvieron los gitanos llamando la atención de todos los pobladores incluido a Draco que vio la misma carpa que tantas décadas atrás vio con ¿Harry? ¿Hermione? Daba igual… Con su ángel… Apoyándose en su bastón camino hasta la carpa de la adivina notando que esta se mantenía tal y como la recordaba.

-Te estaba esperando Draco… Tengo una buena noticia para ti.

-Soy demasiado viejo para esperar, ¿Podrías solo decírmela? – comento a modo de broma

-Las estrellas me han contado sobre tus esfuerzos por recuperarlo, el lamento de tu alma y el amor que profesa tu corazón…

-¿y eso significa?

La mujer rio al ver la exasperación del hombre, aun siendo un anciano parecía no cambiar – El destino junto a las estrellas han escrito que un nuevo camino a abierto entre ustedes, pero has de tener paciencia que no es en esta vida que te toca… Cría bien a tu hijo y haz que este sea un hombre de provecho y has que este haga lo mismo con el suyo sigue el sendero correcto y hallaras el camino para tenerlo de nuevo contigo.

-Eso significa… - Draco sonrió por primera vez desde el nacimiento de su hijo – Gracias, muchas gracias. – sin poder contenerse Draco abrazo a la anciana y salió riendo de la carpa gritando a los cielos que lo había logrado, que por fin su dolor abría acabado.

-¿Estás seguro de lo que estás haciendo? – Pregunto una malhumorada pelirroja saliendo de entre las muchas capas de tela –Es el humano que te quito a Harry ¿realmente planeas perdonarle?

- Ningún ser humano es perfecto Ginebra… Pero ese joven realmente demostró estar arrepentido ¿No se supone que debo ser benevolente ante esas cosas y dar al menos una segunda oportunidad?

Ginebra bufo – Eres un dios muy extraño James…

Simplemente le sonrió – Lo sé.


Palabras: 4750.

* Sounya, es un nombre gitano proveniente del romaní (idioma gitano) que significa sabiduría.

Por cierto me disculpo por el intento de "Lemon" la verdad yo se los dejo mas a la imaginación… No soy fan de escribirlo y dudo que algún día lo llegue a ser XD

PD: Hoy mismo se viene el epilogo :D ¿Review?