Ryan y Vanessa Caulfield se consideran padres, por así decirlo, bastante decentes. Habían criado a su única hija para que fuera una joven adulta responsable, humilde y, por encima de todo, feliz. Siempre han estado a su lado al pasar los años dándole su apoyo y su cariño, cuando Max a sus 12 años de edad, después de haber asistido a una exposición de fotografía de un tal Mark Jefferson, les expresó con ojos azules literalmente brillando de emoción que su llamado en la vida era ser fotógrafa, Ryan y Vanessa no hicieron nada más que sonreír y prometer que buscarían la cámara perfecta para su hija a primera hora del día siguiente, así como se comprometieron a ayudar a su pequeña a comenzar en ese mundo, continuaron haciéndolo hasta llegar al punto de mudarse a la ciudad la escuela que cuenta con el mejor programa de artes.

Los Caulfield conocían bien a su hija, por ello habían notado el ligero cambio de actitud que tuvo esta ante la mudanza. No era nada que hiciera que las sirenas de preocupación se prendieran en la cabeza de ambos padres pero, la alteración estaba ahí; se paseaba por la casa en busca de cosas de los antiguos habitantes, y siempre miraba hacía su espalda como si alguien la estuviera viendo, lucía un poco alterada y la cantidad de café que consumía estaba en los límites de lo saludable, aún así, la pareja decidió por darle su espacio y atribuir el extraño comportamiento al tratar de ajustarse a vivir en una ciudad nueva.

Lo que nos lleva a la habitación de Max que se encuentra caminando de extremo a extremo frente a su cama, deteniéndose de vez en cuando para observar la caja con cosas de Chloe Price que estaba sobre ella.

Max estaba cansada, su espalda dolía y sus ojos picaban, claros signos de que pasar tanto tiempo sentada frente a la computadora sin dormir más de 4 horas no era algo bueno. Su cabello era un desastre y bajo sus ojos se empezaban a ver unas ojeras moradas, bostezaba cada diez minutos pero tenía un propósito: averiguar si él -o mejor dicho, la causante de que cosas extrañas pasaran en su nueva casa era, realmente, el fantasma de Chloe Price. Después de arduas horas de investigación en Google y un par de tutoriales en WikiHow después de estar muy desesperada, la joven fotógrafa concluyó que si estaba perdiendo la cordura, no podía pasar nada en enloquecer completamente; iba a intentar contactar a Chloe Price.

Como ya he mencionado, la castaña había hecho su lectura sobre el tema y sabía de los peligros que venían con tratar de entablar contacto con el más allá o aquí, o lo que sea, por ello, no Ouija. Tener una casa infestada de posibles demonios y poltergeist, no era algo que atrajera a la joven, no gracias. Se iría a lo menos extremo, lo primero era recolectar la cantidad más grande de pertenencias posibles de la persona que se quería contactar, la energía se concentraba ahí más fuerte o algo por el estilo, Max, pensando de nuevo que su juicio se iba yendo lentamente, fue tan lejos como para buscar los pedazos del globo de nieve y un par anuncios de Rachel Amber recordando la reacción que aquellos objetos provocaron. Compró un par de velas, una grabadora de voz y se preparó mentalmente para que, al dar las 3 de la mañana, sí, la hora muerta, intentara hablar con el fantasma de la joven.

-¡Max!- La joven saltó un poco ante el gritó de su madre.

-¡En seguida bajo!- contestó y salió de su cuarto intentando calmar la aceleración de su corazón.

o-o-o-o-o-o-o

Con todo el asunto del "Fantasma Price", como decidió nombrarlo oficialmente, Max había olvidado por completo la visita guiada que Blackwell daría ese día. Gracias al recordatorio de su madre, tomó una ducha rápida y fue a tomar el autobús, Ryan, por supuesto, se había ofrecido a llevarla pero la castaña se negó argumentando que tenía que aprender a moverse por la ciudad, o aunque fuera, trasladarse de su casa a la escuela y viceversa.

Llegó a la parada de autobuses que se encontraba a una calle de su casa y espero al clásico vehículo amarillo y abordó, no antes de preguntar si el destino era Blackwell (preguntando no pierdes nada, pero si no preguntas te pierdes tu*). Para hacer su viaje más ameno, se puso sus audífonos y activó la reproducción aleatoria.

Una agradable melodía acústica era la banda sonora que acompañaba el paisaje de Arcadia Bay, Max observaba el pueblo, el pequeño centro de la ciudad se veía atareado con trabajadores que comenzaban su jornada, el autobús llego hasta la playa en donde el mar se encontraba tranquilo sin oleaje mayor, a la distancia se distinguía un gran faro y por la calle la cafetería "Two Whales"**, en donde había trabajo Joyce Price, se veía llena, Max le diría a sus padres que fueran para probar la comida pronto.

Dos canciones después el autobús se detuvo frente a una gran institución, Max desabordó, guardando sus audífonos, maravillada ante lo que muy pronto sería su escuela. Con emoción subió los escalones que llevaban al frente de la escuela, junto a los rieles se encontraban unos patinadores haciendo trucos, en el pasto una exposición de fotografía se presentaba y frente a una fuente estaban reunidos una considerable cantidad de jóvenes, Max supuso que ese era su grupo, se acercó aún explorando con su mirada todo lo que el edificio tenía para dar, en su distracción Max no vio que iba caminando directamente hacia una joven que estaba a espaldas de ella. El choque no fue muy duro pero sí provocó que la joven, alta de cabello rubio muy corto soltara lo que llevaba en las manos, cayendo al suelo.

Max entró en pánico en el momento que se dio cuenta de lo que había pasado.

-Lo-lo siento mucho, no-no te vi y…- la joven fotógrafa comenzó a disculparse mientras la otra muchacha se daba la vuelta rápidamente buscando al responsable de que su celular este en el suelo.

-De verdad, no fue a-a propósito- Max siguió hablando cuando la otra joven no dijo nada, pero juzgando por el color rojizo que estaba tomando su cara, la castaña supuso que estaba muy enojada***.

-¡Qu-qué rayos te pasa!- Después de un latido la joven de cabello rubio por fin reaccionó. – ¿Tienes idea de cuánto cuesta ese teléfono?-

-Yo—

-¡Taylor! Recógelo y vámonos- Otra rubia con cabello más largo obedeció y junto con otra chica de cabello negro, se alejaron no sin antes dedicarle a Max una mirada de desdén.

"Wowser."

Esa no era la primera impresión que Max esperaba tener en Blackwell.

Después de unos minutos en los que Max seguía en shock, otra futura estudiante se le acercó, de cabello rubio "¿Y dónde están las rubias?", largo, recogido en un chongo, vestía una blusa blanca con una falda y suéter azules, llevaba una cruz en el cuello y una tímida sonrisa en la cara.

-¿Te encuentras bien?- Preguntó amablemente.

-Sí, gracias,- respondió Max saliendo de su estupor- soy Max Caulfield-

-Kate Marsh- correspondió a la presentación aún sonriendo- no te preocupes Max, estoy segura que no todos los que están aquí son así-

-Eso espero- le devolvió la sonrisa.

-¡Muy bien jóvenes!- la atención de las muchachas se fue hacia un hombre alto, de tez oscura que se posó frente a todos –Mi nombre es Ray Wells, soy el director y quiero darles la bienvenida por parte de todo el personal de Blackwell. Estoy seguro que en esta maravillosa escuela encontraran las herramientas necesarias para alcanzar las metas que tiene planteados. Ahora, si me acompañan, les mostraré las instalaciones-

El tour no fue nada del otro mundo, visitaron los dormitorios, la biblioteca, el auditorio, y las aulas de clase, lo único que le llamó la atención a la joven Max fue cuando llegaron al Laboratorio de Fotografía y encontraron al que sería su maestro.

Mark Jefferson.

Mark maldita sea Jefferson.

Cuando entraron al laboratorio el fotógrafo se encontraba retocando alguno de sus trabajos en una laptop, los recibió con una sonrisa carismática dejándoles saber lo emocionado que estaba al ver a un grupo tan lleno de juventud e inocencia y que esperaba con ansias el inicio del año escolar.

Eso fue suficiente para que Max se pasara el resto del día con una sonrisa en la casa e incluso hizo que se le olvidara el asunto del Fantasma Price por un buen rato, al terminar el recorrido Max y Kate intercambiaron números de teléfono y Max llegó radiante a su casa, les platico que su héroe (y pequeño crush, pero ¡shh!) Mark Jefferson sería uno de sus maestros. Ryan y Vanessa se sintieron felices al ver la agitación y felicidad con la hablaba su hija.

Estaban seguros de que todo estaría bien.

o-o-o-o-o

2:58 am leía el reloj del celular de Max.

Toda la emoción de la mañana se había esfumado dando paso a una nueva ola de cansancio, nerviosismo y ansiedad. Cinco minutos antes Max había puesto la caja de cosas de Chloe en medio de la habitación, la había rodeado con las velas y tenía la grabadora lista en sus manos.

Desbloqueo su teléfono de nuevo; 3:00 am.

Era hora.

-Uh,- Max encendió la grabadora y la dejo despacio en el suelo- Soy Max Caulfield y…um, mi familia y yo nos mudamos hace unas semanas, supongo que te diste cuenta, ah- Max se sentía muy tonta hablando sola en una habitación alumbrada solo por velas- creo, ¿eres Chloe Price?-

Dejo de hablar esperando algún tipo de respuesta.

-¿Quieres, eh, quieres comunicarte conmigo?- nada.

-O, ¿tienes algún mensaje para tu familia?- Silencio.

Max, sintiéndose cada vez más idiota, siguió hablando por unos 15 minutos e incluso le pidió que moviera cualquier cosa, lo que fuera, para probar que Max, en efecto, no estaba enloqueciendo. Al no recibir ningún tipo de reacción Max, frustrada detuvo la grabación, encendió las luces, apago las velas y pateo la caja.

Se sentó en la cama contemplando todas las decisiones que la habían llevado a ese momento en la vida y como último recurso, se puso a escuchar la grabación.

Sí no aparecía nada, era todo. Olvidaría que eso había pasado y seguiría con su vida.

Con un poco de vergüenza la joven se escuchó planteando todas las preguntas sin respuesta, estaba a punto de rendirse cuando casi al final una estática se comenzó a escuchar.

Max, un poco emocionada y asustada, subió el volumen y acerco su oído a la bocina, el sonido crecía a medida que el corazón de Max se aceleraba y continuaba elevándose hasta que:

-¡BOO-yah!- Max brincó y volteó su cabeza hacia la derecha, ahí, parada- flotando a lado de su cama se encontraba una muchacha que no podía ser mayor que ella, con una sonrisa juguetona en su cara.

-¿Lo entiendes? Como un fantasma punk-

Max gritó.

o-o-o-o-o-o-o-o

*Mi sentido de orientación es pésimo y siempre tengo que estar preguntado si los autobuses van a donde tengo que ir xD

** Dejaré los nombres en inglés.

***( ͜͡ʖ͡°)

Guess who's back? back back

Back again? again gain

Ok no.

¡Saludos lectores!

Espero tengan una agradable mañana/tarde/noche/madrugada, aquí está el siguiente capítulo, una disculpa enorme por la espera, pero, es el más largo hasta ahora, así que espero les guste.

¿Qué es esto? ¿TRAMA? Max conoce a algunos estudiantes y personal de Blackwell y no puede esperar para empezar el año.

Oh, y también casi le da un infarto, eso pasó.

Muchísimas gracias por sus comentarios, favoritos y follows, son un amor :3

Sin más los dejo, muchas gracias por leer.

PD: La autora llora porque se acaba de dar cuenta que no puede traducir "hella".