—¿Qué tenemos? —Preguntó Kate, salir del despacho.
Los tres detectives, cada uno en sus respectivos escritorios, dirigieron una mirada a Kate. Ryan, la miraba sorprendido; con la boca abierta, mientras que Lanie estaba simplemente extrañada.
—¡Vaya, chicos! ¿No os ha dado el capitán la "buena noticia"?
Ryan y Lanie negaron boquiabiertos, expectantes a un respuesta.
—¡Voy a colaborar en el caso! —Dijo Kate, entusiasmada, anticipándose a Rick.
Los dos detectives no cabían en su asombro. Katherine Beckett, una civil, ¡una escritora de best sellers! Y que, ¿además iba a trabajar con ellos en un caso? No sabían si alegrarse, o preguntarle al capitán que en qué estaba pensando.
—¿Es...es eso cierto? —Preguntó Ryan, aún sorprendido. Rick asintió en silencio con cara de muy, muy, muy pocos amigos. Ryan se levantó de su asiento, dispuesto a presentarse ante una de sus pocas escritoras favoritas.— Detective Kevin Ryan, encantado de conocerla.
Kate rió ante el entusiasmo del detective y le devolvió el apretón de manos con la misma efusividad.
—Oh, por favor, tutéame. Me siento vieja cuando la gente me trata de usted. —Dijo haciendo reír Kevin
Mientras tanto, Lanie se acercó al escritorio de Rick, quien estaba con los codos apoyados sobre la superficie y la cabeza entre sus manos.
—Te gusta, ¿verdad? —Preguntó Lanie, con una mirada traviesa, éste le respondió con una mueca de horror.— ¿Me estas vacilando? Ricky, llevas hablando de ella desde que sacó su primer libro, ¿pretendes que me crea que no te sientes ni si quiera un poquito atraído hacia ella?
Rick le lanzó un manotazo volador, el cuál la joven detective esquivó con un ligero movimiento.
—¿Quieres callarte? —Dijo furioso, en voz baja.— Si, vale, quizás me atraía un poco. Pero eso era antes.
Lanie se giró mientras reía, dispuesta a presentarse a la joven escritora.
Richard se levantó y se dirigió a la sala de descanso, la noche iba a ser muy larga pero no sabía si el café iba a ser suficiente. Encendió la máquina, y ésta chirrió, estaba en las últimas. Respecto al café, éste sabía fatal, era una especie de sabor acuoso y ácido que había aprendido a apreciar con el paso de los años. Las noches en vela, resolviendo casos complicados, las veces que no había dormido a causa del insomnio…
En cierto modo, ese café formaba parte de su historia.
—Hola, detective —Dijo Kate, con voz seductora, mientras entraba por la puerta de la sala de descanso.
—¿Ahora me vas a seguir a todas partes? ¿Es que te has cansado de escribir y quieres ser mi sombra? —Preguntó Rick, en un tono socarrón mezclado con un ligero enfado.
Kate se puso a su lado, dispuesta a preparase una taza caliente de café.
—¿Cómo se maneja este trasto? —Preguntó mientras miraba la máquina de café con una ceja alzada
—Vaya, lamento que esto no sea tu máquina Espresso, porque seguro que tienes una, ¿no? —Kate se sonrojó ligeramente, se sintió un poco tonta al no saber como funcionaba una máquina tan simple como aquella.— Trae anda. —Dijo mientras le quitaba la taza de las manos y hacía él mismo café.
—Gracias —Dijo tímidamente cuando éste le pasó la taza humeante de café. Inmediatamente, una milésima de segundo después de probar el líquido oscuro, volvió a escupirlo en el fregadero, bajo la atenta mirada del detective. —¡Está asqueroso! ¿Sabes lo que sí es un delito? Que tengáis que beber esto.
Rick río ante ese gesto, ¿qué esperaba de una niña mimada como Kate Beckett?
—Esto es lo que hay Beckett, lo tomas o lo dejas —Respondió con falsa resignación.
—Debería estar intentando suicidarme para querer beber eso. —Kate se dio la vuelta, dándole a Rick una visión de sus largas piernas y su trasero, enfundados en ese vestido, pues aún no se había cambiado. Se sentó en el sofá y se cruzó de brazos.
—¿No piensas ponerme al día con los casos? —Preguntó con una sonrisa burlona.
—¿Por qué tengo que hacerlo yo? ¿No hay suficientes detectives ? — Dijo antes de bufar.
—Ricky, Ricky, Ricky —Susurró mientras se acercaba a él.— Soy amiga del alcalde, ¿sabes? Lo que significa puedo hacer prácticamente todo lo que quiera sin pagar a penas alguna consecuencia.—Dio un paso al frente, cada vez más cerca de Rick, quien estaba acorralado contra encimera ya que no podía dar más pasos hacia atrás. —Pero a parte de eso, siempre, y repito siempre consigo lo que quiero, ¿sabes qué es lo que quiero ahora, Ricky?
Éste tragó saliva y negó con la cabeza.
—Lo que de verdad quiero —Susurró en su oreja, el cálido aliento de la joven erizaba los vellos de la nunca del detective, por mucho que quisiera evitarlo.— Es meter a ese puñetero asesino, o asesina, en prisión.—Dijo rompiendo así la atmósfera de sensualidad que se había creado a su alrededor.
Rick seguía aún desconcertado, ¿qué cojones acababa de pasar? ¿Por qué había dejado que ella se hacercase tanto?
De repente, Lanie entró a la sala de descanso.
—Rick, hemos encontrado otro cuerpo.
—¡Madre mía! —Dijo Kate, emocionada.— ¡Mi primera escena de un crimen! ¡En vivo y en directo!
Rick rodó los ojos y pasó por su lado para salir por la puerta y dirigirse a aquella escena del crimen.
Había una chica, boca abajo, con un cuchillo clavado en la espalda. No había restos de sangre.
—El conserje subió a limpiar la piscina y la encontró aquí. —Dijo uno de los detectives.
—¿A las doce de la noche? —Preguntó Rick. ¿Para que querría limpiar una piscina a esas horas? Desde luego, ese iba a ser uno de los primeros sospechosos en ser interrogados.
Kate se disponía a seguir andando cuando el brazo de Rick la detuvo.
—De eso nada, monada. —Dijo poniéndose delante, impidiéndole el paso. —Que no se te ocurra moverte de aquí, ¿entendido?
—Palabra de Girl Scout —Dijo Kate, antes de que Rick terminase de darse la vuelta.
—¿Fuiste Girl Scout? —Preguntó
—Si —Dijo ella, muy segura de sus palabras. —No te imaginas lo bien que me sentaban las faldas.
"Demasiado había tardado en soltar una de sus bromitas" Pensó el detective.
Rick se reunió con los técnicos, quienes le informaban a cerca del cadáver, mientras Kate dio un par de pasos hasta situarse en cuclillas frente al forense.
—Vaya, no tiene sangre. —Dijo Kate—Lo que significa que le clavaron el cuchillo después de asesinarla.
—Está usted en lo correcto, pero no puede...—El forense paró de hablar en cuanto levantó la cabeza.— ¿Eres...
—¡Katherine Houghton Beckett¡ —Exclamó Rick cuando vio que no estaba donde le había dicho. — ¿No te dejé lo suficientemente claro que no quería que te movieses de ahí? —Dijo señalando al lugar que se refería. — Además, ¿dónde ha quedado esa promesa de Girl Scout?
—Nunca he sido Girl Scout — Alegó la escritora mientras se encogía de hombros.
—Esposito, ¿qué puedes decirme de la chica?
—Pues, aparte de que es muy guapa —Respondió el forense mirando a Kate— es bastante inteligente.
—Me refería al cadáver, imbécil —Dijo Rick.
Esto de la colaboración en el caso estaba acabando con su paciencia. ¿Por qué tenía que hacerse cargo de aquella escritora? Él era detective, ¡no un babysitter ! Y por si fuera poco, ahora tenía que aguantar a todo con él que se cruzaba babeando por Kate.
¿Por qué narices preguntaban si era ella de verdad cada vez que se la cruzaban por primera vez? ¡Joder, ni que tuviese una hermana gemela o algo así!
—Como bien ha dicho ésta señorita —Dijo Espo sacando a Rick de sus pensamientos y guiñando un ojo a Kate— La mataron antes de clavarle el cuchillo, lo que explica la falta de sangre. En el depósito la examinaré con más profundidad, ya te avisaré. Y que sepas que tenemos que hablar.
—¿Hablar? ¿De qué? ¿Es que piensas romper conmigo? —Dijo el detective a modo de broma.
—No tío, no me ha gustado nada
—¿De qué hablas? —Preguntó, ahora sí, intrigado por lo que tenía que decirle.
—Llega Kate Beckett a la comisaría, quiere ayudaros con el caso, y ¿ni siquiera me avisas? Pensaba que eramos amigos, tío.—Dijo el forense aprovechando que Kate se había ido ya al coche y no podía oírlos.
—Oh no, tu también no, por favor. —Suspiró cansado el detective.
Salió del edificio, dispuesto a coger su coche y conducir de vuelta a comisaría.
—Estaba pensando...—Comenzó a decir Kate, nada más oír a Rick entrar en el coche.
—¡Vaya por Dios! —Exclamó Rick— Kate Beckett pensando, a ver, sorpréndeme.
—Muy gracioso, —Dijo— en fin, digo que estaba pensando en la forma de matar a la chica, obviamente , el asesino quiso recrear el asesinato de...
—La reina del baile , sí, no hay que ser muy inteligente para saberlo.
Kate lo miró desde el asiento del copiloto, alzando una ceja.
—Para nada, simplemente hay que ser uno de mis mayores fans para saber eso. —Dijo Kate, devolviéndole la puya con una sonrisa socarrona dibujada en los labios, ganándose una mirada asesina por parte de Rick— Pero a lo que me estaba refiriendo era a qué el vestido que llevaba la chica era amarillo, no azul, como en el libro.
Rick frunció el ceño, cavilando unos instantes si aquel detalle podría ser relevante o no a la hora de investigar el crimen.
—Suponiendo que fuese algo importante, ¿en que nos podría ayudar esto en la investigación?— Preguntó.
—No estoy segura —Dijo Kate— ¡Quizás nuestro asesino es daltónico!
—Claro que sí, Beckett, claro —Rick tenía razón, iba a ser una noche muy larga.
