Título:
Residente del Sol.
Género:
General.
Fandom:
Naruto.
Pairing:
Sasunaru / NaruSasu. Es lo mismo D:
Words:
1835
Rated:
PG.
Tipo:
Series. (3/4)
Warning:
Spoilers que todos YA conocen, etc, etc.
Comments:
Tercera entrega y ya estamos tan sólo a un paso del capítulo
final (lo próximo ya sería la clausura definitiva, osea, el epílogo). Espero que la historia sea de su agrado hasta ahora y estén
disfrutando de una buena lectura. Muchas gracias a todas las personas
que me han dejado reviews, me hacen sentir gay y feliz :D
XI
Máscaras
- ¡Buenos días, Naruto! –Sakura entró al departamento de su amigo a paso firme, acompañada por Sai quien entró después de ella con suma tranquilidad.
- Buenos días, muchachos – Naruto les recibió con una sonrisa y les indicó que pasaran – Siéntanse como en casa.
- Naruto es muy hospitalario ¡Que encantador! – Sai sonrió, disfrutando el gruñido de Naruto en respuesta a su comentario. La sonrisa decayó inmediatamente cuando vio a Sasuke entrar a la habitación. Aún le era difícil aceptarlo, sobretodo porque no le conocía y para ser sincero, no le agradaba estar cerca de personas que habían intentado matarle en el pasado. Sasuke estaba incluido.
Le lanzó una mirada preocupada a Sakura, quien sólo sonrió. Puedes ocultar todo tras una sonrisa.
Sakura le dirigió una mirada afable a Sasuke y Naruto le invitó a sentarse junto a ellos.
- ¿Son amigos tuyos Naruto? – preguntó, cortés. Sakura lanzó una risita y Naruto sonrió. La tensión en el aire estaba matando a Sai y le sorprendía que Uchiha no la notara… y si es que la notaba, estaba haciendo un excelente trabajo disimulando su incomodidad.
- Son mis compañeros de equipo: Haruno Sakura y… Sai. – Naruto tuvo que luchar contra la urgencia de enterrarse una kunai en la frente.
-Oh. Soy Uchiha Sasuke, encantado de conocerlos – Sasuke sonrió y le tendió la mano a Sakura y después a Sai. Se formó un silencio incómodo solo interrumpido por el carraspeo repentino de Sakura.
- ¿Qué parece si empezamos a hacer la cena, Naruto? – Sakura se levantó del sofá y antes de que Naruto pudiera contestarle, le tomó de la mano y lo arrastro de la cocina. Una vez adentro, se derrumbo en un mesón y suspiró.
- No lo entiendo – dijo, con tono cansado.
- ¿Entender qué, Sakura? – Naruto se acercó a ella, preocupada. Quizás había sido muy pronto…
- ¿Cómo puedes vivir así Naruto… en esta mentira? – Sakura sollozó. Esto no era lo que ella esperaba, era algo totalmente injusto. ¿Por qué todo tiene que ser tan cruel para ti, Naruto? – Es horrible.
- Sí, Sakura- Naruto suspiró – Totalmente apesta.
XII
Gran bola de estambre
- ¿Sasuke? – lo llama, bajito, temiendo despertarle. Está tan oscuro que no puede verle la cara, pero cuando se la toca se da cuenta de que está mojado y se siente extraño. Es algo tan fuera de lo común ver a Sasuke tan débil, tan… vulnerable, que le asusta. Le asusta porque si Sasuke es vulnerable Naruto también lo es y si ambos bajan la guardia entonces ¿qué les queda? Absolutamente nada. Ya lleva dos meses con Sasuke en su casa y sus terrores nocturnos le están costando su propia sanidad.
- ¿Sasuke? – lo llama de nuevo y esta vez recibe un gruñido en respuesta.
- Naruto. – Sasuke se da vuelta y aunque Naruto no puede verlo, siente que lo mira – Tuve otra pesadilla… no quise hacerte daño – Naruto se pasa una mano por el pómulo resentido y se ríe.
- No es tu culpa, pero quizás deberías ver a un médico… digo, es un problema incómodo – Sasuke asiente y se le acerca más. Parece haber olvidado el hecho de que están en la misma cama.
- Creo que no son pesadillas – Es raro escuchar a Sasuke hablarle de sus problemas. Siempre fue (y es) tan reservado que se siente fuera de lugar cuando se ve a si mismo recibiendo sus confidencias; sólo le hace sentirse peor.
- Creo que son recuerdos – dice, con tono firme y bajito.
- ¿R-Recuerdos? – Naruto no sabe si reír o llorar o, en caso extremo, azotar la cabeza contra la pared y rendirse ante la inconciencia - ¿Qué clase de recuerdos?
- Los imágenes más frecuentes son un valle en un día de lluvia y a veces es una persona… se parece a mi, pero no soy yo. Usa una capa larga ¿sabes algo de eso? – Se le encoge el estómago y comienza a sentirse más y más nervioso.
En el estado en que Sasuke estaba representaba un peligro para ti, para mí y para el resto de la aldea. ¿Tú crees que habría podido vivir con eso?
Kakashi tenía razón, Sasuke no podría vivir en paz sabiendo de todo lo que hizo… pero la mentira se hacía más y más grande y le era cada vez más difícil mantenerla.
- N-No Sasuke, no me suena – empezaba a faltarle el aire – Voy al baño – Dicho aquello se encerró los más rápido que pudo y se miró en el espejo. Tenía la desesperación marcada en la cara y lucía débil. Vulnerable.
Justo como esa vez…
Las rodillas se le doblan y tiene que arrastrarse hacia el retrete para vomitar.
XIII
Sepia
Recorre los pasillos de la casa, con familiaridad y extrañeza a la vez, sintiéndose a gusto y curioso con el gran espacio de la paz. Corre por los jardines, corredores y habitaciones, hasta llegar a un enorme salón en lo que cree es el núcleo de la casa
Allí, en el centro, se hallan paradas dos personas. Una mujer y un hombre.
La mujer de mirada amable le sonríe y le pide que se lave las manos, a su lado, el hombre de ojos fríos y ceño fruncido le saluda con un gesto de la cabeza, quiere responderle pero parpadea y cuando abre los ojos todo está rojo y huele a metal.
Las paredes son rojas, el piso es rojo; la mujer yace tirada en el suelo y su vestido azul es ahora rojo. El hombre yace torcido a su lado y su hakama es roja, también.
El extraño alza su mano y le punza la frente con un dedo
Ódiame, le dice.
Sus ojos son rojos también.
Sasuke despierta de su sueño haciendo un escándalo monumental, como siempre, con Naruto tratando de calmarle durante una hora y cayendo dormido después de ello. Sasuke es quien queda despierto por horas después, pensando, con el aliento de Naruto haciéndole cosquillas en el cuello. No puede entender la buena voluntad de su compañero ni la devoción que le profesa, pero es lo único que parece confortarlo.
Y es en las sombras, como en ese momento, cuando la pregunta ¿Quién soy yo? Se transforma en ¿Quién eres tú?
Sasuke se pregunta si antes de perder la memoria conocía a Naruto, por dentro espera que sí porque de lo contrario se sentiría incómodo con tanta familiaridad.
- Sasuke – gruñe Naruto – Duérmete, mañana tienes chequeo con mi maestro.
Sasuke se re acomoda entre Naruto y las sábanas. Se rinde ante el sueño, gustoso.
XIV
Del otro lado
- Buenos días Sasuke, soy Hatake Kakashi: tu maestro – Kakashi le agarra la mano en un apretón y Sasuke pierde la cuenta de a cuantos apretones de manos ha sido sometido en los últimos meses. El hombre que dice ser su maestro y el de Naruto es, en definitiva, extraño.
Kakashi le ordena que se quite la parte superior del uniforme para examinarle el sello que tiene en el cuello. Sasuke lo mira curioso, ya que varias veces se ha preguntado porque dicho sello está allí y para que sirve.
- ¿Para qué sirve este sello? – preguntó, la curiosidad apoderándose de él.
- Oh, para nada – responde Kakashi mientras llena un informe y le echa un último vistazo a su cuello. Sasuke gruñe.
- Creo que tengo derecho a saber, después todo, está en mi cuerpo – dice, desafiante. Kakashi lo mira, todo serio de repente y se sienta en una silla frente a él.
- Mira, se supone que no debería decirte esto, pero lo voy hacer de todos modos – el tono de Kakashi es frío y empieza a preocuparle – Tú, Sasuke, hiciste algo malo. Algo muy malo.
Sasuke aparta la mirada, perturbado.
- No preguntes nada más si quieres seguir viviendo como estás ahora. Hay cosas que es mejor no saber, créeme – Kakashi guarda silencio por un momento y mientras, Sasuke procesa lo que le ha dicho. Cosas que es mejor no saber…
¡Sasuke, sal de allí!
¡Bastardo, sal de allí!
¡Sasuke, MUEVETE!
- ¡Sasuke! – parpadea un par de veces y se da cuenta de que quien le llama es Kakashi y además se halla acostado en la camilla del hospital donde le había examinado. Mira al otro lado y se sorprende al encontrarse con la mirada preocupada de Naruto.
- ¿Qué sucedió? – pregunta, mientras Naruto le ayuda a acomodarse.
- Te desmayaste – es Naruto quien contesta y Sasuke se da cuenta de que era su voz la que resonaba en su cabeza hace un rato.
- ¿Pasa algo, Sasuke? – pregunta Kakashi, con fingido desinterés.
- No, no pasa nada – y sin más, se marcha del hospital guiado por Naruto, quien no parece querer quitarle la vista de encima.
XV
Acuarelas
La caminata es larga pero su maestro les asegura que valdrá la pena, que cuando lleguen a la colina y vean lo hermosa que es la vista no se arrepentirán de haber caminado más de diez millas. Él no dice nada, pero sus compañeros a su lado refunfuñen para demostrar su molestia. Iba a hacer un comentario respecto a ello cuando llegan a la cima y la vista le roba las palabras que amenazaban con salir de su boca
El crepúsculo se alza imponente frente ellos, cubriendo a la ciudad de Konoha en todo su esplendor. El cielo empieza a cambiar de su tono naranjo oscuro, poco a poco, a uno morado y luego azul, haciendo que lentamente empiecen a encenderse la luces por la ciudad. A su lado sus compañeros emiten exclamaciones de asombro y abren los ojos en inmensa admiración, mientras su maestro se sienta bajo un árbol y saca una linterna para seguir con la lectura de su eterno libro.
Despega la vista del paisaje un momento, sólo para recibir la sonrisa cándida de su compañero y, entonces
Obsidiana se encuentra con azul cielo.
Sasuke despierta una vez más, no en caos, sino en perplejidad. No en movimiento, sino en quietud y con una sensación de tranquilidad en el corazón que podría desafiar hasta la de un lago. Al otro lado de la habitación Naruto le mira, expectante.
- Tú estabas allí – dice, aún con la misma tranquilidad. Naruto se levanta y le rodea con sus brazos – Tú estabas allí – repite y manipulado por ideas que ni siquiera sabía que tenía, le planta un beso casto en los labios. Naruto sonríe y entonces
Obsidiana se encuentra con azul cielo, una vez más.
Fin del capítulo tres.
