Ni Kamui ni Subaru pertenecen a mi humilde persona, sino a las grandiosas, brillantes, crueles, etc. CLAMP
Como ya es costumbre que diga, sin más preámbulos, pasemos al fic
Accidentes…
…con las visitas
Tres personas entraron por la mañana a la habitación de Kamui, un hombre, un chico y una chica. El hombre tenía sobre unos cuarenta años y era de complexión fuerte, el chico era alto y delgado y parecía tener la misma edad de Kamui y por último la chica era bajita y delgada y también debía tener la edad de Kamui.
Al entrar las visitas, los dos chicos estaban degustando el vomitivo desayuno que le traían a Kamui y que, por verse incapaz de acabárselo él solo, Subaru le ayudaba a acabarse el plato comiendo algo. Cuando los vieron entrar dejaron el desayuno en la mesita y se disculparon. Después la chica se acercó a Kamui en un intento de abrazarlo, pero el chico no estaba para recibir abrazos en ese momento.
-Perdón – Se disculpó sonrojada la chica.
-No pasa nada – Dijo el chico de ojos azules.
-Joder tío como te han dejado – Comentó el chico alto y después se retorcía de dolor por el pisotón que le había dado su jefe.
-¿Cómo estás chaval? – Le preguntó el hombre.
-Pues ya ve, vivo – Contestó Kamui con una media sonrisa irónica.
-¡No hagas broma, Kamui-kun! – Le regaño la chica.
-Por cierto, os tengo que presentar a Subaru-san. – Dijo Kamui cambiando de tema. – Ese hombre de ahí – Dijo señalando con la mirada a Subaru – es Subaru Sumeragi.
-Encantado – Dijo el hombre de ojos esmeralda.
-Yo soy Megumi Kumiko – Dijo la chica haciendo una reverencia. – Encantada
-Igualmente – Respondió por educación, aunque realmente le importaban menos que una piedra esa gente
-Mi nombre es Kotaro Moriuda, encantado de conocerle Sumeragi-san.
-Lo mismo digo. – Volvió a decir Subaru.
-Yo soy el jefe de Kamui. Me llamo Futoshi Fujiwara – y acto seguido le extendió la mano, gesto que respondió el Sumeragi de la misma manera.
-Bueno ahora ya nos conocemos todos – Dijo Kamui para romper un poco el hielo.
-Oye Kamui-kun – Dijo la chica – Ahora no podrás venir a la universidad.
-He pensado un poco en eso – Dijo Kamui con tono apenado. – ¿Vosotros dos podríais pasarme los apuntes por mail? – Preguntó el chico. – Así podría estudiar en casa y presentarme a los exámenes.
-Claro, aunque los míos no sé si los entenderás – Dijo Moriuda.
-Imposible entre tanta rayada y los dibujitos del margen – Dijo la chica mirándolo con mala cara.
-No son dibujitos, es arte.
-Lo que decía Megumi, dibujitos – Dijo Kamui para hacerle rabiar. – Pero lo entiendo igual.
-Lo ves – Dijo Moriuda girándose a ver a la chica.
-Dejad de discutir – Dijo el jefe.
-Perdón jefe – Se disculparon los tres chicos a unísono.
-Mira Kamui yo quería hablarte sobre tu trabajo. – Dijo el hombre.
-No me va a mantener el contrato ¿verdad? – Dijo Kamui.
-Lo siento mucho chaval pero no puedo. Ya sabes cómo está la cosa y no puedo estar haciendo obras de caridad.
-No pasa nada – Dijo Kamui. – No es su culpa que a mí me haya pasado esto.
-Pero – intervino Moriuda - ¿Y el piso? ¿Cómo lo pagarás? Además mientras estés todo escayolado necesitarás ayuda.
-Sí. Bueno… - Dijo el chico sin saber exactamente cómo decir lo que quería decir – Es que… me voy a vivir con Subaru-san – Dijo al final bastante sonrojado.
-¿Qué? – Exclamaron los tres a unísono a la vez que miraban a Subaru. Éste por su parte se limitaba a mirarlos a todos como si fueran simples piedras parlantes y, por cierto, bastante molestas.
-Es cierto – dijo Subaru – El pobre chico se quedaba colgado y le dije que se viniera a mi casa.
-Perdone Sumeragi-san – Intervino el hombre - ¿Podemos salir un momento?
-Claro – Dijo a la vez que se levantaba para salir.
Los tres jóvenes se quedaron dentro sorprendidos por lo que había hecho su jefe, pero al poco Megumi y Moriuda iniciaron también su tanda de preguntas
-¿Qué quiere decir que te vas a vivir con él? – Preguntó la chica.
-Pues que mientras tenga los huesos hechos papilla viviré con Subaru-san.
-Pero tú de qué mierda le conoces – Preguntó Moriuda.
-Bueno hace tres años tuvimos que arreglar algunos asuntillos juntos. – Dijo él intentando no revelar toda la historia.
-¿Qué asuntillos? – Volvió a preguntar la chica.
-Es demasiado largo como para explicártelo. Y además creo que no lo entenderías.
-¿Me estás llamando corta? – Preguntó la chica visiblemente molesta.
-No – Respondió secamente el de ojos azules – Lo que pasa es que no lo entiendo ni yo casi. Lo único que sé es que estoy vivo gracias a él por segunda vez así que le estoy demasiado agradecido.
-¿Por segunda vez? – Preguntó Moriuda sorprendido.
-Ya te he dicho que hace tres años que le conozco. Me pasaron muchas cosas que no quiero recordar y él me ayudo muchísimo. – Dijo con un tono algo entristecido.
-Bueno si es lo que quieres, adelante – Le dijo su compañero de trabajo.
Fuera de la habitación los dos hombres hablaban también sobre lo que había dicho Kamui.
-¿De qué quería hablarme? – Preguntó Subaru
-¿Por qué quiere llevarse a Kamui a su casa? – Le espetó el jefe de Kamui.
-Parece que no tenga ojos en la cara ¿Es que acaso no ve cómo está? – Dijo Subaru - Por el amor de Dios no puede hacer nada en el estado en que se encuentra, y además ahora que se ha quedado sin faena le quedara una paguita de nada i menos y no podrá pagarse el piso, ¿le parecen pocas razones?
-Yo veo una mucho más realista – Dijo el hombre – He visto cómo le mira Kamui y cómo le mira usted a él, creo que ya me entiende.
-Si quisiera pasármelo por la piedra ya lo hubiera hecho hace tiempo. – Le contestó tan vulgarmente como pudo.
-Me parece que él confía demasiado en usted y creo que le va a hacer daño.
-Le voy a dejar varias cosas claras. La primera es que usted a mí no me conoce y no sabe cómo soy. La segunda es que a diferencia de lo que cree Kamui yo no soy una buena persona. Quizá cuando me conoció sí, pero las cosas han cambiado mucho y él lo sabe, pero no tengo intenciones de hacerle daño, eso se lo aseguro. Ya se lo he dicho antes. Si yo quisiera hacerle algo ya se lo hubiera hecho, pero no se lo he hecho, así que no se ponga a hacer suposiciones tan rápido, ¿le queda claro?
-Es sólo un chaval y ya vive solo. – Dijo el hombre – Yo no sé qué ha pasado en su casa pero seguro que no lo está pasando bien.
-¿Realmente no lo sabe? – Dijo sorprendido Subaru, el hombre negó con la cabeza – no soy nadie para contarlo pero se lo voy a resumir un poco. - Kamui creció sin padre y a los quince años su madre murió en un incendio, además tuvo otros problemas que no le voy a contar y cuando le conocí estaba en un estado de depresión total. Después pasaron muchas otras cosas que tampoco le voy a contar porque no soy nadie para contarlas y luego perdimos el contacto y hasta ahora no supe nada más de él.
-Así que vive solo porque sus padres murieron – Reflexionó el hombre – Y usted dice haberlo conocido cuando murió su madre.
-Unos meses después, sí.
-¿Y se puede saber cómo le ayudó a salir de la depresión en la que dice que se encontraba?
-Eso no le interesa. – Le contestó el de ojos esmeralda tajante – Sólo le voy a decir que yo pasé por experiencias también traumáticas con una edad similar y le hice entender que no podía encerrarse en sí mismo, nada más.
-Mire, creo que ya son ambos mayorcitos, pero si me entero que le ha pasado algo le aseguro que me encargaré yo mismo que no lo cuente. – Dijo el señor Fujiwara.
-Le daré un consejo – Dijo Subaru – No intente acercarse a mí más de lo que está ahora porque si lo hace le aseguro que ese farol que se acaba de marcar se hará realidad por mi parte, ¿me entiende?
-¿Me está amenazando?
-Veo que le ha costado un poco pillarlo. – Respondió el de ojos esmeralda dándole a entender que sí.
-Tiene razón, Sumeragi-san, Kamui no tiene ni idea de cómo es usted realmente.
-No vamos a llegar a ninguna parte con esta conversación – Dijo Subaru harto de tanta tontería – Entremos y hagamos ver que nos llevamos de maravilla, ¿le parece?
El señor Fujiwara pasó por su lado sin más y se dirigió a la puerta para volver a entrar en la habitación. Subaru por su parte sólo entró, se acercó a la mesita de noche, cogió su paquete de cigarrillos y se dirigió de nuevo a la puerta para salir a la calle a fumarse otro cigarro. Una vez allí se paró y se giró mirando claramente a Kamui.
-Luego vuelvo – Dijo secamente.
-Subaru-san – Lo llamó Kamui, gesto que el mayor respondió girándose a mirarlo – Si fumas tanto la próxima vez que entres a un hospital será con un cáncer de pulmón galopante.
-Me sé de uno que fumaba como un carretero y no se murió de eso precisamente – Le respondió refiriéndose evidentemente a Seishirou – Y ahora si me disculpas. – Dijo saliendo por la puerta.
-No se lo sacará nunca de la cabeza, está claro – Murmuró Kamui para sí.
-Kamui-kun – Dijo Megumi sacándole de sus pensamientos.
-Eh… Dime – Dijo él una vez hubo vuelto a la Tierra.
-Esto… Sumeragi-san, ¿de qué trabaja? – Preguntó la chica inocentemente.
El chico cambió significativamente el aspecto de su cara. No podía decirle que era asesino a sueldo desde que mató al amor de su vida, aunque tampoco sabía si tenía otra faena.
-No tengo ni idea – Respondió para salir del apuro.
-No sé qué vamos a hacer de ti, Shirou. – Le dijo su compañero.
-No me gusto lo más mínimo ese Subaru Sumeragi. – Dijo el jefe.
-Yo lo he encontrado un hombre un poco seco – Dijo Moriuda – Pero no parecía mala gente.
-Sumeragi… Me suena mucho ese apellido ahora que me pongo a pensar – Dijo Megumi.
-Tú – Dijo Kamui - ¿Eres de Kyoto, verdad?
-Sí, mis abuelos aún viven allí y voy todos los veranos… ¡Oh no puede ser! – Exclamó ella – Ese hombre es…
-Por fin te has dado cuenta – Dijo Kamui.
-No es posible. – Dijo de nuevo la chica.
-¿Se puede saber qué pasa? – Preguntó Moriuda extrañado.
-Subaru Sumeragi es el treceavo líder del clan de onmyoujis más importante del Japón: el clan Sumeragi.
-Así es – Corroboró el chico de ojos amatista.
-Pero tengo entendido que vino a Tokyo para resolver unos asuntos pendientes con un clan enemigo. – Dijo Megumi.
-Eso se resolvió hace tiempo por si no lo sabías – Le dijo Kamui con un deje de tristeza.
-Eso significa que no es un cualquiera – Dijo el jefe de los chicos – Y si tú te codeabas con él significa que tampoco lo eres.
-Digamos que estaba sobrevalorado, pero ahora soy un donnadie. – Dijo Kamui quitando importancia a lo que un día fue y lo que hizo en el tiempo en que era Kamui, el líder de los Dragones del Cielo.
Se quedaron todos sin palabras. Ninguno de los tres visitantes sabía qué responderle y se quedaron en silencio durante unos minutos.
Por otra parte, Subaru hacía rato que se había acabado su cigarrillo, pero no tenía ganas de verles las caras a esas personas tan molestosas, así que se había sentado un rato en un banco de delante del hospital. Estaba inmerso en sus pensamientos. Pensaba en su hermana, en Seishiro y en Kamui. No sabía qué tenía ese niño que le hacía sentir como cuando le conoció.
"Nee-san, te necesito." – Pensaba Subaru – "Necesito que me ayudes. Necesito que me guíes. Te necesito a mi lado. Necesito que alguien me abrace y me diga que todo está bien. Nee-san."
Tras unos largos diez minutos de pensamientos de ese tipo decidió subir a ver si Kamui había resistido tanto rato con las visitas. Subió tranquilamente con el ascensor y una vez llegó al piso caminó hasta la habitación de Kamui, encontrándoles a todos callados como si de un funeral se tratase.
-Les acompaño en el sentimiento, ironizó yendo hacia su butaca.
-Es que nos entrenábamos para cuando tuviéramos que venir por tus pulmones – Le siguió la ironía el joven de ojos amatista.
-Nosotros no iremos marchando – Dijo el señor Fujiwara. – Espero que te recuperes pronto.
-Adiós Kamui-kun – Le dijo Megumi dirigiéndose a la puerta.
-Ya te iré pasando los apuntes eh – Le dijo Moriuda poniéndosela chaqueta – Venga, mejórate. – Le dijo para acabar de despedirse mientras salí por la puerta.
-Buf – Suspiró el menor – Por fin se han largado. Son tan molestosos a veces esos dos.
-Creía que erais amigos – Le dijo Subaru.
-No sé si es el mejor título para ellos. Son más bien compañeros.
-Tu jefe también es un tío muy molesto. Se pensaba que te me quiero cepillar. Por favor, como si fueras tan tonto de dejarte seducir por alguien como yo. – Le dijo Subaru mientras miraba de reojo la ventana que había tras su espalda.
-¿Eso dijo el señor Fujiwara? – Preguntó Kamui visiblemente sonrojado.
-Más o menos – Contestó el mayor mientras se giraba a verle la cara – Oye Kamui, pareces un tomate.
-Es que no me imaginaba que le señor Fujiwara pudiera tener una mente tan perversa. – Dijo para excusarse.
-Pandilla de viejos verdes – Dijo Subaru con una sonrisa maliciosa. – Por cierto, cambiando de tema, ¿De verdad no sabes nada sobre los otros Dragones?
-Ni idea. Les perdí el contacto. Además me cambié de instituto y como es evidente la universidad tampoco la curso en el CLAMP Campus.
-Te has convertido tú también en un tipo solitario. – Le dijo el de ojos esmeralda.
-Subaru-san, antes Megumi me preguntó de qué trabajas y no supe qué responderle, porque como te imaginarás no voy a decirle a mi compañera de trabajo que me voy a vivir a casa de un asesino a sueldo.
-Eso es en mis ratos libres. – Le corrigió Subaru – Legalmente trabajo en una protectora de animales.
-Pobres bichos no quiero saber qué les harás para que paguen ellos por tu vida.
-A los de la protectora no les hago nada. Para esas cosas me cargo a las palomas del parque, que nadie las echará de menos. – Dijo el mayor algo molesto.
-Yo creo que los ancianos esos obsesionados con echarles pan sí que las echarán de menos. – Dijo Kamui para tocarle la moral.
-Teóricamente eso es ilegal, así que, dentro de lo malo, aún hago algo bueno.
-Es cierto, gracias a ti veo los parques mucho más limpios. – Le contestó para seguir con su objetivo.
-No te recordaba tan sarcástico
-Yo tampoco sabía que fuera así, la verdad me sorprendo a mí mismo.
-Y otra cosa – Dijo Subaru volviendo a cambiar de tema – Esa tal Megumi parecía muy preocupada por ti, como si hubiera rollo entre vosotros.
-Muy a su pesar no lo hay – Respondió Kamui de mala gana – Le di calabazas el mes pasado, y desde entonces está aún más plasta. Yo le pongo buena cara por educación, pero es que a veces me siento culpable y no sé cómo mirarle.
Si le hubieras dicho que sí sin sentir nada hacia ella hubiera sido peor. – Le respondió él mirando hacia otro lugar.
-Y eso por qué – Le dijo.
-Pues porque aunque ella hubiera sido feliz un tiempo pensando que tú la querías de la misma forma que ella te quiere a ti, tú no sentirías lo mismo, así que estarías mintiendo, y sé que a ti no te gusta mentir, y al cabo de un tiempo ella se daría cuenta por muy tonta que parezca ser – Cuando Subaru dijo esto, Kamui tuvo que contener una risita – y se sentiría frustrada por pensar que estás con ella sólo por lástima.
-Como se nota que entiendes en estos temas. – Le dijo Kamui impresionado.
-Así que eres un rompecorazones. – le dijo el mayor tratando de devolverle sus ironías. – Vas dando calabazas a muchas chicas por lo que parece.
-Y no sabes lo molesto que es. Después la mayoría empiezan a salir con otros chicos, como debe ser, y se ponen a besarse con ellos delante de mí, como si me importara algo a mí. Otras cada vez que me ven se van llorando, otras vienen y se hacen las simpáticas, otras me traen el desayuno, otras me miran con cara de odio… Cada una es un mundo, pero las veo a todas igual de pesadas.
-Eso es muy doloroso para ellas. Quiero decir, que las veas a todas iguales, como si fueran guijarros. Te lo aseguro, sé de qué hablo.
-Lo siento, no quería ofenderte. Seguramente sigues siendo el mismo de antes incluso que yo te conociera. – Le dijo Kamui con aire melanconioso.
-¿Qué quieres decir?
-Que tienes la cualidad de ser terriblemente empático. Te metes en la piel de la gente aunque no les conozcas, aunque intentes ir de tipo duro y eso, pero sigues siendo una buena persona.
-Creo que tú y mi hermana os llevarías muy bien. – Dijo Subaru.
-Seguro que era una gran persona. Siento mucho no haberla podido conocer. – Dijo con una voz muy triste.
-Eras un crío cuando murió. – Le dijo el de ojos esmeralda - Pero gracias igualmente.
-De nada. Para lo que necesites, aquí estoy. – Le dijo con una sonrisa, que en un instante se resquebrajó en una mueca de dolor.
-¿Estás bien? – Le preguntó Subaru a la vez que se levantaba de la silla para acercarse a él.
-Sí, sólo es el brazo que me duele un poco. – Le respondió tratando de esconder su expresión.
-Llamaré a la enfermera para que te suba la dosis de calmante – Dijo el hombre a la vez que se dirigía a apretar el botón para avisar a la enfermera.
-Oye, Subaru-san – Lo llamó el chico.
-Dime – Le dijo el hombre con cara preocupada.
-Gracias por preocuparte por mí.
-De nada.
…
Notas de la autora:
Holaaa
Tras nosecuantos días, he vuelto xD
Bueno e tardado un poquito, verdad?:S
Es que entre que estaba de exámenes y que llevo toda la semana malita estoy apañada TT
Bueno pero aquí estoy de nuevo a la carga!! muajaja
Bueno este cap no s´cómo lo veréis.. :S
Como habéis podido comprobar Subby-chan está obsesionado con que no es buena persona, pero todos sabemos que aunque sea asesino a sueldo lo es, nee? Y aunque no lo sea solo con lo mono que es tiene todos los pecados perdonados.
Y el pobre Kamui está deprimido a más no poder ehh.. u.u.. se considera un donnadie solitario u.u.. aiins que mala q soy xD
En el próximo capi a se van a casita.. muajaja.. Aunque habrá que esperar al menos un par d capis a qua al pobre Kamui-kun se le solden los huesos y puedan hacer sus cosas.. ya me entendeis
Bueno y como no podía ser d otra manera ahora toca responder reviews:
Kiseki_nKoi: me alegro que te gustee como escriboo *-* De verdad me hace mucha ilusión Y_Y espero que este te parezca un poco más largo, creo q lo es xD
Yami RosenkreuZ: Me honra que mi fic llame la atención a alguien. Con el summary tan penoso que tiene la verdad yo no me lo leería ni p'atrás (la autora diciendo esto, que mal que vamos) Perp bien, aquí estoy para calmar tu ansia del próximo cap xD Deseo que te guste ;)
time traveler Joe: La verdad es que al releerlo yo también me reí un poquitín con la llamada vvU xD i por la tardanza no te preocupes que yo he tardado aun una semana en subir u.u
Quiero dar las gracias a todos aquellos que me dejan un review. De veras a mí me anima muchísimo. A veces la gente no entiende que a mí me haga tanta ilusión que un desconocido, alguien a quién probablemente no veré nunca, me diga que lo que hago le gusta. Pero es por eso que me gusta. Porque como yo no conozco a estas personas sé que si me dicen algo así no es por educación o por quedar bien, sino porque realmente les ha gustado ¿No creéis? Quizás me equivoque, pero aunque lo haga me gusta pensar así. Es agradable pensar que a alguien le gusta lo que yo hago y que no estoy sumergida dentro de la mediocridad, así que gracias por los ánimos =D
Bueno quería aclarar algo más. Tras releerme de nuevo X/1999 me he fijado en que Kamui no utiliza el honorífico para llamar a Subaru, aun así yo se lo voy a seguir poniendo hasta que acaben juntos, un poco simbólicamente para representar el respeto con el que Kamui esconde su enamoramiento. Si la explicación os a liado un poco lo siento, pero mi retorcida mente es así xD
Y hasta aquí mis notas x3
Un besazoooo0
Lika-chaan (:
