HOLA! En verdad lamento haberme demorado tanto en actualizar! Lo lamento, lo lamento! Sé que deben querer matarme! Hagan fila atrás de Bella! Supongo que deben entender lo que son las complicaciones con los exámenes, la escuela y la vida en general!
gracias a todos por sus reviews, por agregarme y seguirme, gracias!
sin más, los dejo leer.
Disclaimer: Los personajes y Los Juegos del Hambre pertenecen a la increíble Suzanne Collins, pero la historia que van a leer a continuación es producto de mi imaginación. Por favor, no copien.
CAPÍTULO III-Reconstrucción
POV. KATNISS
Siento la calidez de la luz del sol acariciando mi rostro. Abro los ojos. Peeta no está a mi lado. Lo llamo, pero no obtengo respuesta. Sobre su almohada hay una nota.
Querida Katniss:
Fui a la panadería para seguir con los detalles de la reconstrucción.
Tienes el desayuno listo en la cocina. Nos vemos luego.
Con cariño, Peeta.
No puedo evitar sonreír. Estiro mis músculos y me visto. Bajo y devoro el desayuno. Delicioso, como siempre. Definitivamente, Peeta sabe lo que hace. Me trenzo el cabello, lo que me supone todo un desafío luego de no peinarme por mucho tiempo. Cuando consigo vencer a mi cabello, salgo rumbo a la panadería.
En el camino, me cruzo con muchas personas, algunas que recuerdo haber visto en un pasado, y otras que no. La mayoría está trabajando, o haciendo algo productivo. Me avergüenzo de mí misma; yo no he hecho nada útil en un largo período. Algunas me sonríen, pero en casi todos sus ojos noto evidencia de tristeza. Creo que ahora será normal ver tristeza. Casi todos hemos perdido alguien, sino a todos. Veo a niños jugando, son los que parecen más felices. Aunque…sus padres los miran y ya no hay rastro de preocupación por perderlos.
Muchos pensamientos se meten juntos en mi cabeza, y luchan por ganar terreno. Comienzo mi juego mental de palabras para no enloquecer. Un pensamiento consigue abrirse paso: no hay más Juegos del Hambre. Los niños ya no tienen por qué temer llegar a los 12 años; y sus padres no tienen por qué temerlo tampoco. Somos libres. No puedo evitar que unas lágrimas se derramen al recordar a todos los que dieron su vida por esto. Quizá yo también debería haber dado la mía en lugar de la de Prim, como aquella vez, hace lo que ya me parece una eternidad. No puedo evitar pensar en Finnick, Annie y el pequeño. Su padre dio su vida para que él fuera libre, pero ahora…no está para disfrutar.
Estoy llegando a la panadería, así que seco mis ojos para que Peeta no note que he llorado. Me detengo unos minutos y luego me acerco. Él me ve y viene hacia mí.
-Buen día. Leíste mi nota-me dice, luego de abrazarnos.
-Sí. ¿Por qué no me despertaste?
-Porque te veías tan tranquila que no quise interrumpirte.
-Wow, está quedando genial-le digo, mirando sobre su hombro la panadería.
-Gracias. Ven a verla por dentro. Falta muy poco para terminar.
Entramos y no puedo evitar sorprenderme. Es increíble la memoria de Peeta; está igual a la anterior. Lo recuerdo porque, luego de los primeros juegos, visitaba a Peeta ahí.
-Peeta…es…es increíble. Es igual a la anterior.
-Gracias. Quise hacerla así por ellos-noto que se le quiebra un poco la voz y lo miro. Sus ojo están vidriosos, y una lágrima escapa por su mejilla. No es de los que guardan sus sentimientos. Y me encanta. Le aprieto la mano, para que sepa que estoy con él. Decido no abandonarlo, quiero que sepa que yo también estoy para él, como él está para mí. Me abraza, ocultando su rostro en mi cuello. Puedo sentir su respiración cálida contra mi piel. Y un calor se extiende por mi cuerpo.
Permanecemos así unos minutos; incluso llego a pensar que se ha dormido, pero no digo nada. Luego, nos marchamos a mi casa, juntamos comida y nos vamos al lago a almorzar. Peeta se enamora del lugar; se toma varios minutos para examinarlo. Comemos y nos quedamos descansando.
-¿Cómo encontraste este lugar?-me pregunta, mientras yo subo a un árbol a buscar unos frutos.
-Solía venir con mi padre. Gale trajo a quienes pudo aquí cuando…ya sabes-. Frunce el ceño al oír ese nombre. Bajo del árbol.
-Tú…extrañas a Gale. ¿Real o no real?-La pregunta final me toma por sorpresa. Me pone nerviosa oírla. Cada vez que la hace, temo perderlo.
-No real-. Me mira confundido.-No sé bien qué ocurre. Cuando pienso en él, no siento nada.
-Lo siento. Sé que lo querías.
-No importa. Vinimos aquí a pasar un buen momento, no pensemos en cosas negativas.
Nos metemos al agua. A Peeta le da un corto flashback, pero ya estamos acostumbrados y pronto se pasa. Salimos y nos recostamos en el pasto, él con su cabeza en mi regazo.
-Canta-me pide, con los ojos cerrados y el rostro un poco tenso.
-No sé…hace tiempo que no canto, debo sonar horrible.
-Por favor…
-Pero…
-Canta.
-Bien. Te lo advertí-. Me aclaro la garganta y comienzo. No puedo apartar mi mirada de su rostro mientras canto. Su expresión se va relajando. Miro el cielo al terminar de cantar. Luego, vuelvo a mirar a Peeta. Sus ojos recorren los árboles; luego, se posan en los míos.
-Sí se callan las aves-me dice, sonriendo. Le respondo la sonrisa.
Volvemos a la Aldea. Vamos a mi casa. Intentamos prender la luz a la vez y yo quedo atrapada entre él y la pared. Sonríe, y acerca su rostro al mío. Nuestros labios entran en contacto, y nuestras bocas libran una batalla para ganar terreno.
-Ay, ¿en serio? ¿Es así siempre o sólo cuando yo llego?-Haymitch vuelve a interrumpirnos.
-Si siquiera llamaras a la puerta, no nos encontrarías así-replica Peeta, separándose de mí, un tanto molesto. Debo admitir que no sabía que le molestara tanto que Haymitch nos interrumpiera en un beso.
-Todos sabemos que no está familiarizado con eso-digo-¿Qué ocurre? Supuse que estarías borracho, tirado en algún lado.
-No, ojalá fuera así preciosa-responde, con su sarcasmo habitual.-Lamentablemente, hubo un retraso y el tren no llega hasta mañana.
-Y…..
-Veo que están apurados por seguir con lo suyo. Mejor olvídenlo.
-Haymitch, ahora que nos interrumpiste, dinos a qué viniste-dijo Peeta, perdiendo la paciencia.
-Bueno, Romeo. Effie me mandó a invitarlos a cenar. Pero no se preocupen. Puedo decirles que tenían otros "planes".
-Dile que en un rato estamos ahí-respondí, ignorando su último comentario.
-Bien. Si eso quieren….-Se dirige a la puerta.
-Adiós, Haymitch. Nos vemos en un rato-le dice Peeta, cerrando la puerta apenas se va. Suelta un suspiro de exasperación.
-Jajajajaja! Consiguió acabar con tu paciencia-me burlo. Ríe.
-voy a prepararme en casa. Paso por ti en un rato, Katniss.
-De acuerdo.
Se va y yo voy a ducharme. No sé qué ponerme. Veo una pila de ropa en mi ropero. La esparzo sobre mi cama y veo una tanda de vestidos informales que supuestamente "yo" había diseñado. En realidad, habían sido obra del genio de Cinna. Recordarlo me hace llorar, lo extraño. Era tan buen amigo…siempre sabía que decirme, o cuándo callar, o cuando simplemente hacer un gesto…o estar. Un amigo sin remplazo. Sé que no le gustaría verme llorar por su ausencia, pero no puedo evitarlo. Lloro, sentada contra la cama, abrazando un vestido. Luego de un rato, consigo calmarme. Peeta podría venir en cualquier momento y seguramente no le gustaría mucho que lo recibiera así.
Elijo uno de los vestidos, uno verde estilo musculosa, largo hasta casi las rodillas, y me lo pongo. Voy al espejo y me observo, intentando decidir qué hacer con mi cabello. No puedo hacerme mi clásica trenza, no encaja con mi cabello. Como no estoy con todas las luces, decido dejarlo suelto y de un lado lo pongo tras mi oreja. Encuentro unas sandalias sin tacón y me las pongo. Cuando estoy terminando de calzármelas, oigo a Peeta llamándome.
-Ya bajo, Peeta-grito, abriendo la puerta. Me doy una última mirada en el espejo y salgo, cerrando detrás de mí la puerta. Se da vuelta al escuchar ese sonido y se queda mirándome con la boca abierta.-¿Listo?
-¿Eh?...Ah, eh, sí, sí. Vamos.
...Continuará...
Dejen reviews porfiss! Me hacen muy feliz y me alientan a seguir escribiendo!
Besos, y buena semana,
Maggie :3
