† CONVIVIENDO CON LA MUERTE †

por

Tary Nagisa

Hi! n0n

¡Por fin pude terminar este capitulo! TwT

Después de la actualización de mi otro fic, puse manos a la obra, trabajando en este capitulo, y casi olvidado fic T.T

¡Pero aquí lo tienen!, con los capítulos anteriores corregidos n.n?

Espero que aún se acuerden del fic, y les guste ;)

Agradecimiento y dedicación del capítulo a: Dani Hiwatari, PPBKAI, C-Marian-T-H-Cullen, Alexa Hiwatari, Tier, Andy Galadrim, Rika de Hiwatari, Ritsuka Halliwell, °&Yume Kurai°&, sairen, 5Hikaru no Yami5 y Chionne Illuminati.

Bey Blade No me pertenece sino a Takao Aoki. Yo... no pretendo hacer lucro de su trabajo, solamente tomé prestados a sus personajes para hacer un pequeño y simple Fic.

08/01/09

3. Capitulo 3- Complicaciones

A la mañana siguiente...

La 1:30 de la tarde en la mansión Hiwatari.

Era un sábado común.

Muy normal y tranquilo como cualquier otro. Al menos, por el silencio que reinaba.

Eso hasta que...

- ¡¡Aahhggg!! –un grito resonó por toda la mansión-

Alarmados y asustado por aquello, algunas sirvientas, gente de servicio e inclusive el mayordomo, acudieron rápidamente al lugar del que provenía.

La habitación de su Amo.

Varios llamados a la puerta no se hicieron esperar.

- ¡Joven Hiwatari!, ¿S-se encuentra bien? –decía una de las voces al tocar varias veces en ésta, con un tono y semblante preocupado-

- ¿Le pasa algo, joven? –esta vez fue la voz del mayordomo quien preguntó angustiado-

- ¡S-sí!, ¡N-no! –se escuchó la contradicción del joven Hiwatari después de algunos segundos, haciendo una pausa para decir después- ¡To-todo está bien!. ¡Retírense por favor! –y su tono y voz, volvieron a ser los de siempre-

- Co-como diga joven... –no muy convencidos, preocupados y confundidos, los presentes no tuvieron otra opción más que alejarse del lugar, y acatar la orden de su Amo-

Al fin y al cabo, parecía que la situación, cualquiera que haya sido, ya había sido controlada.

En la habitación.

- ¡Tú! –le susurró molesto al descobijarlo, mirándolo con una mirada tan intensa que a cualquiera le hubiera dado un paro cardiaco- ¡¿Qué crees que haces aquí?! –cuestionó con el mismo tono, conteniendo sus ganas de sacarlo de la cama a patadas-

/-Flash Back-/

Algo olía bien.

Olía a algo dulce.

¿Qué sería?

Aún dormido, y no queriendo despertar, se movió hacia el lugar de donde provenía tan dulce aroma, sintiendo un extraño, pero agradable calor.

- ¿Uhm? –sus ojos se abrieron un poco, enfocando lentamente la imagen-

Unos ojos le miraban fijamente.

- ¡Buenos días, Kai Hiwatari! –expresó un neutro pelirrojo, ampliando su sonrisa al acercarse y besar al adormilado bicolor-

Al sentir aquel dulce y frío beso en los labios, terminó de despertarse por completo, reaccionando mecánicamente con un....

- ¡¡Aahhggg!! –retrocediendo sobresaltado, permaneciendo al borde de la cama, con sus ojos muy abiertos y una de sus manos cubriendo su boca-

- ¡Tú! –lo acusó con su dedo, histérico y sorprendido- ¡¿Qué es lo que tú...?! –sus palabras callaron al escuchar unas voces y pasos-

Toc, Toc.

- ¡Joven Hiwatari!. ¿S-se encuentra bien? –miró hacia la puerta, reconociendo aquella voz de una de las sirvientas-

- ¿Le pasa algo, joven? –y esa otra era la del mayordomo-

¡Maldición!.

¿Y ahora qué haría?

Rápidamente pensó.

Si no contestaba, entrarían. Y si entraban... verían al pelirrojo en su cama y...

Negó un par de veces, reaccionando y tapando al pelirrojo con las cobijas.

No se arriesgaría.

- ¡S-sí!, ¡N-no!

¿Cuál había sido la pregunta?

¡Qué importaba la pregunta!. Tenía que controlar la situación.

Tomó un poco de aire, tranquilizándose un poco.

- ¡To-todo está bien!. ¡Retírense por favor! –aguantó la respiración, esperando alguna respuesta de ellos-

"¡Maldición, váyanse ya!" –pensaba en su mente, sudando ante la incertidumbre-

- Co-como diga joven... –y a los segundos, escuchó como todos se alejaban-

\-End Flash Back-\

¡Eso había estado muy cerca!

Suspiró aliviado.

¡Ivanov le debía explicaciones!

- ¡¿Qué haces en mi habitación, y... metido en mi cama?! –sentenció molesto, con un leve sonrojo en su rostro-

- Jugando y... comiendo, ¿quieres? –le mostró la cucharada con nieve, sosteniendo con su otra mano la pequeña consola con la que jugaba, y a la cual, le había puesto pause minutos atrás-

- ¡N-no! –espetó molesto, desviando su mirada por su burda y ridícula respuesta– Además... –volvió a mirarle, teniendo todavía aquel sonrojo- ¡No me refería a lo que haces ahorita!, sino por qué estás aquí... ¡en mi cama! –puntualizó el hecho, acentuándose aún más su sonrojo-

Más que nada, lo adjudicaba al enojo y vergüenza por la que pasaba.

- Era tarde, ¿sabes? –señaló al incorporarse, mirando hacia las cortinas que permanecían cerradas- Me desperté hace horas, y como vi que aún no bajabas, vine a ver si aún estabas dormido... –explicó tranquilo, llevando otra cucharada a su boca-

- ¡¿Y?! –interrogó impaciente, sintiendo que la poca paciencia que le quedaba se esfumaba como el agua-

- Aún permanecías dormido... –señaló sencillo, prosiguiendo después- así que decidí esperarte hasta que te despertaras, y me metí a tu cama. ¡Pero descuida! –su semblante inocente cambió enseguida- no te hice, nada malo... –siseó la última palabra, sonriendo malicioso-

- ¡¿Eh?! –poniéndose colorado el otro ante esas provocativas y directas palabras- ¡I-idiota! –espetó molesto, desviando su mirada avergonzado, haciendo sonreír con esto y de forma extraña y maliciosa, al pelirrojo-

- ¿Por qué te sonrojaste Kai Hiwatari? –preguntó suspicaz, prolongándose su sonrisa- ¿Acaso nos imaginaste en una situación "comprometedora"? –señaló tranquilo, viendo como se tensaba de sobremanera por lo dicho-

- ¡¿Q-qué?! –giró su rostro para verle, sonriendo nerviosamente en su lugar- ¡C-claro que no!, ¡Qué cosas tan absurdas dices! –rió por lo bajo, sudando frío ante sus palabras-

- Hmm... Si tú lo dices... –articuló por lo bajo, llevando otra cucharadita a su boca, perdiendo inmediatamente el interés-

- ¡Baka! –susurró al verlo seguir comiendo, levantándose se la cama y dirigiéndose a tomar una ducha-

Varios días después...

Un pelirrojo se encontraba bastante aburrido después de ver dos películas esa mañana. Ahora jugaba con el videojuego, pero ya se había cansado. No lograba matar a esos malditos Zombies.

- ¡Estúpido videojuego! –lo aventó a un lado, reparando en la computadora de Hiwatari.

- Quizás eso sea más interesante... –se levantó del sofá, revisando el mecanismo de la laptop-

Minutos después, la maquina se encontraba encendida, abriéndose la pagina principal de Internet.

- Veamos, ¿qué sería bueno buscar? –mordió su labio inferior, pensando en algo interesante- ¡Lo tengo! –sonrió complacido, tecleando las letras de su búsqueda-

En segundos, varias páginas e imagen aparecieron ante sus ojos, releyendo las descripciones de cada una.

"Bella, hermosa y fría..."

"¡Ojalá nunca llegará!. Así el humano sería inmortal."

"Tengo miedo de que ya no amanezca."

"Es lo más hermoso en la vida del patético ser humano. Un hermoso camino y fin..."

Sin nada que llamara su atención continuó, dando click a la segunda página, bajando poco a poco hasta que la última descripción llamó su atención.

La descripción decía:

"¿Alguien lo ha notado?. En estos últimos días no ha habido ninguna muerte. Yo estoy seguro de que...."

Serio e inmutable, dio click en el link, leyendo la nota completa.

Conforme leía, su semblante se iba poniendo más rígido y serio; sonriendo malicioso al terminar de leer aquel artículo.

- Parece ser que ha llegado el momento de hacerte una pequeña visita, Kinomiya Hiroshi. ¡Hm! –sonrió más, levantándose con determinación de la silla-

Japón.

/-Flash Back-/

- ¡Alguien tiene que escucharme!. ¡Esto en verdad está pasando!. ¡No ha habido ninguna muerte en estos últimos 9 días!. ¡¿Qué nadie nota que eso es extraño?! –decía un alterado peli-azul, tratando de que alguien tomara enserio sus palabras-

\-End Flash Back-\

- ¿Joven Kinomiya? –el aludido reaccionó ante aquel llamado, saliendo de sus pensamientos- El señor Mijouka lo atenderá ahora mismo. Sígame por favor... –indicó con la mano, iniciando su caminata hacia la oficina-

- Sí, gracias... –se levantó de su asiento, siguiendo a la recepcionista del jefe de redacción del CPJ–

La secretaria llamó a la puerta, escuchando un "Adelante", por lo que abrió ésta.

- Señor, el joven Kinomiya está aquí... -anunció la mujer, haciendo una pequeña reverencia al abrir la puerta-

- Si, déjenos por favor... –indicó aquella voz, permaneciendo de espaldas en su silla giratoria, mirando por su amplio ventanal- Siéntese, por favor... –ofreció al levantarse, caminando hacia el enorme lumbral- Entiendo que quería hablar personalmente conmigo... –señaló al verle reflejado por el cristal, detallando en su postura y reacción-

- ¡S-sí!. Así es, señor... –asintió convencido, detallando en lo único que resaltaba de su postura de espaldas. Su cabello rojizo.-

- ¿Es... sobre su pequeño artículo en Internet? –aventuró el pelirrojo aún sin girarse, brillando de forma extraña sus ojos-

- S-sí... –volvió a asentir el otro, reparando en aquella cuestión- ¿Co-cómo sabe eso, señor? –indagó confundido el japonés, sonriendo el pelirrojo al notar su sorpresa y confusión-

- Lo leí... –se giró, viéndolo directamente a los ojos, desconcertándolo aún más- ¿Pasa algo? –preguntó con una pequeña sonrisa, la misma que figuraba ser burlona-

- ¡N-no nada! –negó varias veces, permaneciendo inquieto- Es sólo que... es diferente a como me lo imaginaba, señor... –reveló por lo bajo, mirado en ese momento hacia el suelo-

- ¡Oh!, ¿Lo dices por qué soy joven? –apuntó entre risas, entrecerrado divertido sus ojos-

- Sí, y... muy atractivo... –susurró por lo bajo, reaccionando enseguida ante sus ultimas palabras– ¡Ah!, ¡Lo siento, yo!... –estaba más que apenado, no se dio cuenta de que en vez de pensarlo, lo dijo en un tono audible-

Pero es que esa persona... por alguna razón, lo ponía nervioso.

- Descuida... –sonrió presuntuoso- ¿Hablemos de tu artículo, quieres? –propuso calmado, regresando a su silla-

- ¡C-claro! –un poco sonrojado, asintió, viéndolo tomar asiento de nuevo, pero ahora, frente a frente-

- Cuando leí tu artículo, me llamó mucho la atención lo que decía... –explicó interesado y apasionado el pelirrojo, cambiando su semblante por uno de reflexión- No hace falta decir que como buen investigador que soy, me puse a indagar en el asunto, comprobando tu interesante teoría. En estos días... no ha muerto nadie. –apuntó con una pequeña e indescifrable sonrisa, entrelazando sus manos y dándole más presencia a su porte-

- ¡Verdad que sí, señor, Mijouka!. La verdad me sorprendió mucho cuando lo descubrí, pero... me dio más coraje al ver que nadie más lo había notado, y sentí más frustración, al ver que nadie querían escucharme... –reveló un molesto peli-azul, frunciendo un poco el ceño-

- Factible... –susurró por lo bajo el otro, entrecerrando sus ojos y viéndole- ¡Por cierto! –su mirada se acentuó, y brilló extrañamente- Llámame Ivanov... –sonrió de forma altiva, ocultando a medias su sonrisa maliciosa-

- ¿I-Ivanov? –repitió confundido Hitoshi, levando confundido el ceño-

- Sí, las personas cercanas me llaman así... –dijo como si nada, reanudando su interesante plática- continuando con tu artículo. Fuiste muy listo al darte cuenta Hitoshi-san. ¡Te felicito! –se levantó de la silla, comenzando una pequeña caminata- No creí que nadie se diera cuenta tan pronto... –explicó al caminar de un lado para otro, dirigiéndose lentamente a él-

- Sin embargo... yo tengo otra teoría... –señaló con aquella sonrisa, entrecerrando sus ojos- Yo pienso... –inició tranquila, y hasta burlescamente, acentuando su tono por uno serio- que posiblemente, la Muerte, se tomó unas pequeñas vacaciones... –su miraba se clavó en la de su invitado-

- ¿Vacaciones? –repitió confundido el otro-

- Sí. Imagínate cuantas personas no mueres en un solo día. Día tras día lo mismo. Debe de estar cansado, o al menos, aburrido... –reconoció el hecho, acentuando esa extraña mirada- Es por eso que se tomó unas vacaciones. ¿Tú crees que tenga algo de malo? o... ¿Crees que la muerte no se las merece? –preguntó al ver la extraña forma en que lo miraba, obviamente en contra de su teoría-

- Yo... –dudó un poco- no creo que sea algo como eso, al menos... no tan literal. –informó, pensando un poco en ello- ¿Qué la Muerte se tome vacaciones?, eso es... ridículo. –dijo por lo bajo, rechazando aquel extraño argumento-

- Kinomiya-san... –llamó seriamente, desubicando un poco al japonés- ¿Qué harías si así fuera? –su pregunta, su tono de voz, su seriedad. Todo lo desconcertó.-

- ¿Eh?, ¿Habla en serio, Ivanov-sama? –indagó confundido, al ver que hablaba enserio y le asentía en afirmación-

- ¿Qué harías si la muerte en verdad hubiera tomado una vacaciones?. ¡Es más!, que hubiera sido en el mundo mortal. Que te encontraras incluso con ése ser. ¿Tú qué harías Hito-kun?. ¿Así sí le crearías?, ¿O tendría que decírtelo letra por letra para que lo entendieras como simple mortal? –sentenció arrogante, sonriendo presuntuoso-

- Entonces usted... –su semblante se desencajó. Sus ojos, temblaban de confusión, de miedo-

- Así es "querido" Hito-kun... –dijo con ironía, agachándose para quedar tras él, acariciando de esta manera una de sus mejillas- ¡Yo soy la...! –hizo una pausa después de susurrarle, permaneciendo de la misma forma, y jugando con descaro sobre su revelación-

"¿Shi-shinigami?" –pasó por la mente del mayor, abriendo con sorpresa y miedo sus ojos, al estar a punto de escuchar aquella verdad, a la cual, temía-

¿En verdad había ido a parar a la boca del lobo sin saberlo?

- Sí, algo así Kinomiya-san... –confirmó al leer sus pensamientos, quitando su mano de su mejilla- Pero descuida, no he venido por ti... –le aclaró en tono arrogante, dándole un fugaz beso en ésta, e iniciando de nueva cuenta, su andar por la oficina- como ya te lo dije, estoy de vacaciones. No me interesa llevarte conmigo en estos momentos. No obstante... –su semblante se puso serio, brillando de forma extraña sus profundos y maliciosos ojos-

- Comprenderás que no puedo permitir que andes por ahí gritando y publicando por todos los medios tu pequeño e interesante descubrimiento, ¿verdad? –se recargó en su asiento, viéndole de la misma forma-

- ¿Q-qué me harás?. ¿Me matarás?, ¿Me enviarás a algún lugar? –mencionaba asustado y nervioso, tratando de parecer fuerte e inmutable-

- No, querido... –volvió a decir con sarcasmo- Muy al contrario. Tú sólo te olvidaras de todo esto, de tu descubrimiento. Y te dedicarás a pasar tu preciado tiempo con tu familia. ¿No crees que desde que el abuelo murió, tu hermanito Takao ha estado muy solo? –articuló malicioso, adornando su rostro una de sus indescifrables sonrisas-

- ¡¿Co-cómo sabes eso?! –demandó un molesto Kinomiya-

- ¿Aún dudas de mi identidad, Hitoshi-san?. ¡Muy mal, niño! –reprobó con su dedo índice decepcionado y burlesco, adoptando un semblante serio- Tú ya sabes quién soy yo. Yo fui él que vine por tu abuelo, justamente... hace 3 meses... –y de nueva cuenta, aquella sonrisa predominó-

- ¡N-no!. ¡No puedo creer que en verdad seas...! –se negaba a aceptar aquello, pues era demasiado fantasioso y temible para ser real-

- ¿La muerte?. ¿Por qué no, Hitoshi-san?. ¿Me salgo del estereotipo que ustedes los mortales tienen de mí?. Discúlpame por la decepción, entonces... –entrecerró sus ojos con burla, alejándose de la silla-

- Y ahora y si me disculpas, tengo que volver a casa. ¡Y no!, no es lo que tú piensas. Sino a la casa del mortal en la que me estoy hospedando... –aclaró divertido, girándose para verle- ¿Puedes creerlo?. Existe un mortal que me acepta en su vida. ¡Interesante!, ¿no te parece? –rió divertido, entrecerrando sus ojos-

- Cuídate mucho, Kinomiya Hitoshi. Porque cuando vuelva al trabajo, tú serás uno de los primeros por los que venga. Adiós... –continuó su camino hacia el ventanal, desapareciendo antes de llegar a éste, dejando solo en la oficina al peli-azul, aún sentado y con un gran shock-

- Yo... –articulaba dubitativo, mirado el lugar en el que se encontraba- ¿Qué es lo que hago aquí?. Tengo... ¡Tengo que volver a casa!. Takao me necesita, yo... lo he descuidado estos meses, me necesita... –se levantó de la silla, dirigiéndose a la salida con determinación, a cumplir con su ahora única misión en la vida-

En la Mansión Hiwatari.

La puerta del despacho fue abierta.

- ¿Q-qué haces aquí, Ivanov? –cuestionó un confundido ruso-japonés al verle en su silla y con su laptop encendida, caminando hacia él-

- ¡Ah!, ¡Hola Kai Hiwatari!. Nada, viendo lo interesante que puede a llegar a ser el Internet. –una pequeña sonrisa adornó sus labios, reclinándose un poco en el asiento-

- ¿Interesante? –levantó confundido el ceño, viniendo a su mente los sitios más famosos y fáciles de entrar, o sea, sitios, fotos y videos porno- ¡Dame eso! –exclamó al arrebatarle el computador, analizando lo que veía-

- ¿La Muerte? –articuló confundido, al ver la palabra en la barra de búsqueda-

- Sí, ¿Puedes creer lo famoso que soy?. Información, imágenes, extrañas e interesantes leyendas. ¡Hasta honores y poemas oscuros me escriben!, ¿crees que debería contestar? –dijo pensativo, considerando seriamente la opción-

- ¿Hablas enserio? –le examinó de reojo- ¡Nadie te creería!. ¡Es más!, si te buscaran, sería únicamente con el propósito de encerrarte en el manicomio... –informó molesto, desviando su mirada ante su absurda consideración-

- ¿Tú, crees? –cuestionó con aire ausente, considerando el verdadero riesgo de su acción-

- A veces me pregunto si en verdad eres ingenuo, o pretendes serlo... –mencionó por lo bajo, cruzando sus brazos-

- Yo creo que... soy ingenuo. –explicó al acercarse al ruso-japonés, tomándolo con delicadeza del mentón- ¿O tú qué opinas Kai Hiwatari? –susurró a escasos centímetros de sus labios, sintiendo como el menor se tensaba, y al mismo tiempo, buscaba aquel contacto–

Pasando lentamente el tiempo hasta que...

- ¡Hmf! –entrecerró divertido sus ojos, alejándose como si nada de Hiwatari- Iré por un poco de nieve, ¿quieres algo? –preguntó burlón, encaminándose a la salida–

- ¡N-no!, ¡Nada! –respondió molesto el otro, sentándose de golpe en la silla–

- Como quieras... –cerró la puerta, alejándose con una sonrisa altanera-

"¿En verdad creíste que te iba a besar? –repuso para sí mismo, entrecerrando presuntuoso sus ojos- Sólo si me lo pides o... yo lo deseo Kai Hiwatari... –sonrió, caminando con aire autosuficiente por el pasillo-

En el despacho.

Un alterado, perturbado y malhumorado ruso-japonés caminaba de un lado a otro.

Ya se había acostumbrado que por las mañanas o antes de que se fuera a acostar, siempre, sin excepción alguna, el pelirrojo lo besaba aún en contra de sus deseos.

Ya era tan rutinario y predecible, que ya no hacia nada para evitarlo.

¡Que más daba!, si no se oponía, todo terminaba más rápido, ¿o no?.

Sin embargo, Ivanov volvía a sorprenderlo con ésta extraña actitud, la cual, se salía de su patrón, ahora habitual.

Estaba a punto de besarlo, estaba seguro de eso; y al final, lo había dejado con las ganas y deseando ese beso.

¡Eso no era normal!

¡No, esperen!.

Él no era normal al plantearlo de esa forma.

¿Cómo que lo había dejado con las ganas, y había deseado el beso?.

Sin duda comenzaba a perder la cabeza.

Sabía que eso podría ocurrir si aceptaba que "La Muerte" se quedara en su casa, pero... no tan pronto.

¿Acaso ya era tarde para cambiar de opinión y quizás, salvar su pobre alma?

En la cocina.

Una mata rojilla hurgaba en el amplio refrigerador.

Ya habían pasado varios días desde que se había encontrado con el ruso-japonés y se quedaba en su casa.

Sin duda cada día las cosas se ponían más divertidas y entretenidas.

- ¡Genial, el último bote de helado! –sentenció molesto, cerrando el congelador- tengo que hacer algo pronto o si no... –calló, pensando mentalmente en ello-

Algunas horas después...

La hora de la comida llegó. Mostrando a ambos rusos en la mesa, así como a la sirvienta que les servía.

- Provecho, joven Kai, joven Ivanov... –un asentimiento por parte de su Amo fue la respuesta que obtuvo antes de retirarse y salir del comedor-

Pese a todo pronóstico y costumbre, la comida transcurría con aparente y demasiada calma, propiciando una extraña atmosfera de incertidumbre y tensión.

El pelirrojo generalmente se quejaba de la comida, fuera ésta el desayuno, comida o cena, comiendo cada día menos de ella, y aumentando su proporción de nieve.

- ¿Sólo vas a comer eso, Ivanov? –cuestionó un aparente y desinteresado ruso-japonés, continuando con sus sagrados alimentos-

- Sí, ¿Por qué? –respondió éste inmutable, degustando lentamente de su delicioso helado-

- Deberías alimentarte de otra cosa que no fuera puro helado... –señaló con el mismo tono, cortando un pequeño trozo de carne-

- Mira, Hiwatari Kai... –inició con un tono frío, disminuyendo éste conforme proseguía- limítate a tu comida, ¿quieres?. Lo que coma o deje de comer... es decisión mía, ¿o no? –trató de sonreír, mostrándole una mueca forzada-

- Como quieras... –contestó, centrándose en su plato-

- Por cierto... –dejó la cuchara en su copa helada, mirándole fijamente- ya no hay más helado, se acabó. Quiero más. ¿Puedes ir a comprármelo tú, o... me lo puedes encargar?, por favor... –agregó enseguida y con el mismo tono serio, desconcertando al bicolor-

No sabía que era lo que lo había desubicado, pero tanto así, que se quedó con los cubiertos a medio vuelo entre el plato y su boca, viéndole fijamente.

Algo le pasaba a Ivanov, no era el mismo de siempre.

Ante su silencio y su mirada fija sobre él, el oji-violeta se limitó a decir.

- Si no quieres ir ni mandar a nadie, yo puedo ir. Sólo ocupo dinero. Tú decide... –propuso como si nada, tomando de nueva cuenta su cuchara, y disfrutando de lo poco que quedaba de su nieve-

- ¡De acuerdo, es el colmo! –dejó sus cubiertos sobre la mesa, indignado- No iras a comprar tu ropa, ¿pero si irás a comprar tu maldito helado? –espetó molesto, viéndole enojado-

- Yo no te pedí ropa, ¿verdad? –se limitó a decir mordaz, afilando su penetrante mirada- Además, necesito el helado... –entrecerró sus ojos, degustando una vez más su comida-

- ¿Por qué, eh?, ¿Por qué lo necesitas tanto?. ¿Qué no puedes comer otra cosa y no hartarte de eso? –apuntó molesto, alzando un tanto más su tono al desesperarse aún más-

- ¡No!, ¡Tiene que ser el helado! –también alzó la voz- ¡Es lo único que conozco y...! ¡¿Qué más podría comer si la nieve es...?! –calló repentinamente, al darse cuenta de que el ruso-japonés esperaba su respuesta- ¡Ah!, ¡olvídalo! –desvió la mirada molesto- ¡Ya no quiero nada! –se levantó de la mesa, tomando su porción de helado para marcharse enseguida–

- Ivanov... –llamó antes de que se fuera- a las cuatro... Te estaré esperando a las cuatro en la entrada... –informó con sus brazos cruzados, como quien no quiere la cosa- Si irás por tu... helado, entonces de una vez aprovecha la vuelta para que tú mismo elijas tu ropa, y luego no te andes quejando... –señaló neutro, con el mismo semblante de indiferencia-

- ¡Bien! –dijo sin interés, reanudando su marcha-

- Hm... –donde un suspiro de resignación abandonó sus labios una vez que el otro se marchó-

Sin duda algo traía su reciente huésped.

Ya lo averiguaría después.

Faltando diez minutos a las cuatro, en la entrada principal, ya se encontraba el pelirrojo esperando recargado sobre una de las paredes.

- ¡Maldición!. Debí decirle que iría solo... –murmuraba por lo bajo, cruzando impaciente sus brazos-

Él no estaba acostumbrado a esperar, y aquello... tampoco era bueno.

- Veo que ya estás aquí... –dijo sin interés Kai al bajar, terminando de acomodarse su abrigo–

- Te tardaste... –fue lo único que le dijo, mirándole molesto-

- Si bueno, ¿ya estás listo? –preguntó, colocándose una bufanda-

- ¡Desde hace horas! –apuntó con fastidio, revelando su enojo- ¡Vámonos! –abrió la puerta, siendo detenido antes de que pusiera un pie fuera-

- ¿Estás loco?. ¿Piensas salir así? –lo miró de pies a cabeza- ¿Pues en dónde crees que estamos?. Entiendo que tengas días sin salir, pero... el clima sigue siendo el mismo. No cambia de la noche a la mañana, ¿sabes?. Vamos, ponte esto... –le aventó un abrigo, acompañado de un par de guantes y una bufanda-

- No tengo frío... –señaló serio, ante las prendas que le había entregado-

- Tú póntelos, y no reniegues... –le quitó el abrigo, ayudándole –forzándolo, más bien- a que se lo pusiera, al igual que los guantes-

Lo que menos quería era que se enfermara, y su actitud y carácter, se volvieran aún peores.

- Hm... –a regañadientes de los terminó de poner, saliendo de una vez por todas de la mansión-

Pese a todo pronostico televisivo. Ambos se fueron caminando, desconcertando al pelirrojo al ver que no abordarían la limosina u otro vehículo costoso.

- ¿Por qué caminamos? –preguntó con el ceño fruncido, volteando para verle-

- ¿No querías caminar? –se aventuró a preguntar con sus ojos entrecerrados, metiendo sus manos a sus bolsillos-

- No es eso, pero... ¿Eres un niño rico, no?. Sales a todos lados en tu limosina, ¿cierto?. –explicó, al ser un patrón habitual en la gente de dinero-

- No puedo hacer nada contra de eso, pero... al menos decido el medio de como trasladarme de un lugar a otro... –una pequeña sonrisita adornó sus labios- Además, no me gusta presumir... –añadió presuntuoso, dirigiendo su vista al frente–

Demasiados problemas ya tenía con el simple hecho de ser el único representante de la familia Hiwatari, para que todavía su apellido y dinero, lo hiciera más reconocible.

- ¡Interesante!. Lo tendré en cuenta... –señaló un divertido pelirrojo, al parecer, olvidándose de su mal humor-

Sin decir ni una palabra más continuaron su camino, disminuyendo el paso al ver que Ivanov se detenía de ves en cuando, y miraba fascinado las cosas que se presentaban en su camino.

De cierta forma era divertido ver las emociones que se veían reflejadas en su rostro. Era... como ver a un niño pequeño deslumbrado por pequeñas cosas tan simples, y triviales.

Y sí, en ese momento, podía decir que Yuriy Ivanov, se veía muy inocente. Expresión que le resultaba extraña en él, pues ya lo había visto actuar de forma presuntuosa, arrogante, inclusive hasta seductora y provocativa.

Pero así era el ruso, multifacético. Un libro en blanco que poco a poco iba grabando y aprendiendo muchas formas de ser y actuar en diferentes condiciones y circunstancias. Quizás un espejo.

Aunque ahora se preguntaba cuál era el real, y cuál sólo un reflejo.

- Kai Hiwatari... –le llamó al ver que se había quedado atrás, pensando quién sabe en qué cosas- Date prisa, ¿quieres? –apuró fastidiado, continuando con sus pasos-

Y parecía que el enojo y la molestia volvían a predominar en el oji-amatista.

- Ya voy... –dijo cansado, alcanzándolo y retomando sus pasos-

De reojo y en silencio, el ruso-japonés lo escudriñaba con la mirada, tratando de entender por qué se había enojado. Quizás había dicho o hecho algo malo sin saber.

Aunque cualquier interrogativa desapareció al ver que su semblante se relajaba, y únicamente mostraba seriedad y frialdad. No había otra expresión en su rostro, que indiferencia.

Era la primera vez que... le veía esa expresión, aunque... algo en su mente se desorganizó al verle.

- ¿Es aquí, verdad? –comentó un estoico ruso, sacándolo de sus pensamientos-

- ¡Hhm! –asintió, al ver la entrada de la plaza comercial a la que se dirigían– Primero iremos a la tienda de ropa, después, a comprar tu dichoso helado... –anunció, caminando entre la gente que salía y entraba-

- ¡Bien!, como quieras... –desvió su rostro, dejándole en claro de nueva cuenta que seguía molesto-

- ¡Hey, chicos!, ¿Ya vieron? –informó divertido al ver a los recién llegados, sonriendo complacido ante ello-

- ¿Qué no es ése, Hiwatari? –señaló otro, reparando fijamente en esas dos personas-

- Sí, y parece que ese chico lo acompaña. ¿Quién será? –cuestionó un tercero, apoyándose en el hombre de su amigo para ver mejor aquello-

- No sé, pero... no me gusta que vayan juntos... –apuntó el primero, dejando ver aquella sonrisita malévola en su rostro-

En una de las tiendas.

Después de hora y media, ambos rusos seguían visitando tienda tras tienda y...

- ¿Y?, ¿Ves algo que te guste? –cuestionó un cansado bicolor, recargándose sobre uno de los estantes-

- No, creo que no... –dijo secamente, mirando la ropa aquí y allá-

En verdad no había visto nada que le gustara, y ya se estaba cansando de eso.

Ir de compras no era divertido. No si no ves nada que te guste.

- Hemos recorrido ya 10 tiendas. ¿En ninguna has visto nada que te guste? –señaló frustrado, cruzando sus brazos indignado-

- La verdad no, pero... –miró fijamente un estante con ropa, detallando en las texturas y colores- Creo que ya encontré algo que me gusta... –una pequeña sonrisa adornó sus labios-

- ¡Ya era hora! –señaló aliviado, compartiendo la alegría- Elige todo lo que quieras... –mencionó al entrecerrar sus ojos, mostrando una pequeña sonrisa-

- ¡Qué amable! –le dijo con sarcasmo, empujándolo de repente hacia uno de los probadores, entrando con todo y él- Gracias, Kai Hiwatari... –susurró, besándolo de improvisto-

- ¡I-idiota!, ¿Qué crees que haces... aquí?! –señaló molesto, revelando el típico sonrojo que aparecía cada vez que hacía algo como eso-

- Lo siento, lo siento... –se excusó falsamente, saliendo del cubículo y mirando las prendas–

-¡ E-se idiota! –refunfuñó molesto con su sonrojo, limpiándose con su manga aquel beso en la boca-

¿De nuevo... aquella actitud?

- ¡Viste eso! –su vista recayó en su amigo peli-naranja, el cual permanecía en el mismo sitio con su típica sonrisa-

- Sí, sí. Lo vi... –dijo inmutable, mirando todavía hacia los observados-

- Tal parece ser que Hiwatari se tenía guardada esa sorpresa para nosotros. Puede que sea su novio... –señaló el otro que los acompañaba, dejando la ropa con la cual justificaban su presencia en la tienda-

- Con que su novio, ¿eh?. Ya lo veremos y... no lo permitiré... –susurró para sí mismo el peli-naranja, tomando un saco blanco-

- ¡Gracias por su compra! –fueron las últimas palabras que escucharon de la muchacha, una vez que saliendo cargados con bolsas-

- De acuerdo, ahora vayamos a comprar tu vicio... –anunció un cansado ruso-japonés, suspirando resignado-

- ¿Vicio? –repitió confundido el otro- ¿Quieres decir que tengo un vicio? –aventuró ofendido, viéndole fijamente y molesto-

- Sí. Vicio, manía compulsiva, como quieras llamar... –repentinamente calló al ver reflejadas en un cristal a ciertas personas fuera de la tienda de la que habían salido. Y ellos... también acababan de salir, y ahora los estaban viendo.-

"¡Maldición!" –pensó fastidiado, viendo al pelirrojo refutando sus ahora absurdas acusaciones– "Ya nos vieron. No puedo fingir que no lo conozco, ¡Maldición!" –volvió a decir frustrado, pensando rápidamente en un plan-

- ¡Cállate, y escúchame Ivanov! –prácticamente siseó para que sus labios no se movieran, hablándole en un tono bajo- Regresemos a casa, ¡ahora mismo!... –ordenó serio, fingiendo al mismo tiempo ante aquellas miradas-

- ¡¿Eh?!, ¡Pero! –inmediatamente objetó- ¡Tú dijiste que iríamos a comprar mi "vicio"! –dijo burlón- ¿Qué acaso no tienes palabra de hombre? –apuntó presuntuoso, actuando arrogante-

- Luego compramos el helado, la fábrica y la compañía si quieres, pero regresemos ¡ahora! –sentenció impaciente, cayendo de su frente sudor-

- ¿Qué pasa? –cuestionó serio, al ver la expresión que su rostro había adoptado-

- ¡No te lo puedo explicar en este momento!, pero... caminemos como si nada... –y justo como le había dicho, continuaron su andar, aparentando que nada pasaba. Y como supuso, aquellas personas comenzaron a seguirlos a distancia-

"¡Kuso!" –maldijo en su mente, molestándose más-

- ¿Ya me puedes decirme, qué está pasando? –susurró serio, siguiendo actuando con precaución-

- No, ahora no. Escucha, quiero que en la próxima intercepción nos separemos y actúes como si ya nos despidiéramos; sigue caminando, dirígete a la salida, coge un taxi y ve a casa, te alcanzaré en cuanto pueda... –una vez dicho a su plan y llegando a la intersección de la plaza, se disponía a marcharse según lo acordado-

- ¡No! –lo retuvo con fuerza del brazo, sorprendiendo al menor con ese movimiento- No me iré para despistarlos y que te sigan a ti. No sé quienes son pero... no te voy a dejar solo en esto... –advirtió decidido, mostrándole una sonrisa presuntuosa-

- Eres muy necio... –mencionó-

- Eres Kai Hiwatari... –apuntó tranquilamente- si te pasa algo. ¿En dónde me quedaré?. No me arruinarás las vacaciones, ¡eh! –sonrió, entrecerrando sus ojos-

- ¡Hmf!. Está bien... –imitó su acción, diciéndole en breve qué y cuándo lo harían-

Parados ahí, eran observados por tres miradas confusas, y una que otra persona que pasaba con prisa.

- ¿Qué creen que hacen? –cuestionó un confundido e impaciente muchacho–

- Quizás se van a besar. –señaló el otro, mirando de reojo a su desesperado amigo–

- ¿En medio de tanta gente? –indagó un tercero al levantar desconcertado una ceja, sonriendo después ante ello- Si eso ocurre, entonces Hiwatari habría aceptado abiertamente su orientación sexual... –dijo divertido, entrecerrando sus ojos complacido por aquel posible hecho-

Varias personas que iban y venían se congregaron entre los espectadores y sus objetos de estudio, tapándoles la vista a los primeros.

- ¡Ahora! –después de decir eso, ambos salieron corriendo a toda prisa hacia la salida- ¡Sigue corriendo, y no te detengas Yuriy! –le dijo, al ver que miraba hacia atrás y disminuía sus pasos-

Cuando la gente pasó ese punto, el camino se disipó, mostrando la repentina desaparición de Hiwatari y aquel pelirrojo, por ahora, desconocido.

- ¡No están! –sentenció el más desesperado de los tres, avanzando unos cuantos pasos en su busca-

- ¿A dónde fueron? –las tres miradas veían hacia todas partes-

- Se dieron cuenta de que los espiábamos... –señaló un divertido peli-naranja, entrecerrando sus ojos complacido- ¡Vamos!, hay que encontrarlos... –anunció, yendo tras ellos-

En la calle.

- ¡Hay que tomar un taxi!, pero... ¡hasta la avenida! –anunció el ruso-japonés, corriendo en plena avenida, siendo seguido de cerca por el pelirrojo, el cual, corría sin decir palabra alguna y únicamente, con su mirada oculta-

- ¡Ivanov, por aquí! –informó, deteniéndose y siguiendo por un callejón-

Ahora ambos caminaban lo más rápido posible, tratando de recuperarse para comenzar a correr de nuevo una vez que salieran de ahí.

Ante su vista ahora mortal, esto también era divertido, pero...

- ¡Ya!, creo que los perdimos... –apuntó un jadeante Hiwatari, deteniéndose y respirando con dificultad a la mitad del largo callejón-

- Kai Hiwa...tari... –mencionó en susurro Ivanov, recuperándose de tan larga corrida. Su mirada aún seguía oculta, y su semblante era serio, pero...-

- ¡¿Cansados muchachos?! –dijo de repente una voz a su costado izquierdo, respirando entrecortadamente como los dos rusos-

Ante aquel llamado, Kai se sobresaltó, retrocediendo al igual que Ivanov, el cual permanecía atrás de él.

- ¡Qué malo, Hiwatari!. Nos hiciste correr... –mencionó un segundo en llegar, luciendo más sereno y tranquilo que su amigo peli-gris-

- ¡Ustedes!, ¿Qué quieren? –preguntó molesto el aludido, retrocediendo ambos al ver que avanzaban hacia ellos-

- Nada, Kai. Sólo saludarte y... charlar un rato... –informó el más alto de ellos, al parecer, ya más calmado y controlado-

- ¡Ivanov, corre!. ¡Vete de aquí! –dijo un alterado bicolor, tomándolo del brazo para que acatara su orden–

- ¿Por qué quieres que corra, Kai? –cuestionó otra voz a sus espaldas, haciendo que ambos se giran para ver a un tercero- ¿Acaso no quieres presentarnos a.... Ivanov? –señaló con burla, sonriendo pacíficamente-

- ¡Brooklyn! –espetó el menor, permaneciendo alerta hacia los dos lados. Ivanov seguía atrás de él, sin ninguna reacción aparente-

- Así que Ivanov, eh, Kai. ¡Qué interesante!, y... ¿Qué es de ti, hm? –cuestionó interesado, avanzando un poco más-

- ¡Eso no te incumbe, Kuznetzov! –indicó, desviando su mirada-

- No te pongas a la defensiva, Kai. Sólo tenemos curiosidad... –dijo tranquilamente el otro, sonriendo un poco-

- No me importa si es curiosidad o no, Ray. Así que, ¡apártense!... –señaló, haciendo un además con la mano para que se alejaran-

- Kai, Kai, Kai... –el llamado Brooklyn reprobó su actitud- Muy mal. No te vamos a quitar a tu Ivanov, ni les vamos a hacer nada malo. Como dijo Ray, sólo tenemos curiosidad y... algunas preguntas... –reveló, sonriendo con aquella extraña y molesta sonrisa-

- Sí, Hiwatari. Tú nos rechazaste y nos dijiste que no tenías interés en ninguno de nosotros ni en pertenecer a nuestro grupo. Tu mayor argumento fue que a ti no te gustaban los hombres, pero ahora sabemos que eso no es verdad... –afirmó, el peli-gris, dando un par de pasos hacia ellos-

- Desafortunadamente, te vimos besarte con Ivanov... –señaló un tranquilo peli-naranja, avanzando hacia el bicolor y el pelirrojo-

- ¡¿Q-qué?! E-eso. ¡Eso no es...! –un leve sonrojo apareció en su rostro, no sabiendo como actuar ante ello-

Si lo habían visto, no tenía caso negarlo siquiera, aunque si no lo afirmaba, daba lo mismo pues sólo quedaba en sus palabras, y sin confirmación, que era precisamente la mejor opción.

- ¿Qué pasa?, ¿No lo negarás? –cuestionó un divertido neko al acortar la distancia que los separaba-

- N-no tengo por qué darles explicaciones a ustedes, ¡Apártense! –acotó serio al verse cercado de los tres lados por aquel extraño grupito de... locos-

- Lo siento, Hiwatari, pero... no nos apartaremos... –avanzaron más, dejándolos arrinconados únicamente contra la pared-

- ¡Dije que se apartaran! –demandaba molesto, pues no jugaba-

- ¡Atrápenlo! –ordenó Brooklyn, permaneciendo en su puesto al ver como se le dejaban ir el ruso y el chino-

Reaccionando a sus reflejos, el ruso-japonés se agachó, logrando evitar ser atrapado por ambos, dándoles algunos golpes y patadas para alejarlos, pero siendo inútil esto al tener que enfrentarse a los dos al mismo tiempo, terminando apresado entre los fuertes brazos de Kuznetzov.

- ¡Bien, bien!, ¡Muy bien chicos!. ¡Así se hace! –felicitó el oji-verde, acercándose con malicia al pelirrojo que permanecía en sus sitio sin moverse- Agárrenlo fuerte... –señaló, parándose enfrente del oji-violeta-

- Hola, así que tú eres Ivanov, ¿eh? –le miró fijamente, observando sus rasgos físicos y detallando en aquella mirada que también le veía-

- ¡Aléjate de él, Brooklyn! –decía alterado Hiwatari, tratando de liberarse de esos brazos que lo retenían-

- Calma Kai, no le estoy haciendo nada... –se giró, quedando de nueva cuenta frente al pelirrojo- Vaya, pues debo de admitirlo, eres muy hermoso... –colocó una de sus manos en su mejilla, acariciando su suave y piel blanca-

- ¡Déjalo ir Brooklyn!. ¡Él no tienen nada que ver en esto, déjalo ir y...! –calló al ver como el aludido se giraba para verle-

- ¿Y qué, Kai? –sus ojos le vieron fijamente- ¿Qué me darás? –tanteó, sonriendo por aquella repentina proposición-

- ¡Hmf! –gruñó molesto, al ver que había caído en su trampa- Haré lo que tú... quieras... –dijo por lo bajo, desviando su mirada, al saber lo que eso significaba para el peli-naranja-

- Sabes el poder de esa frase, Kai. No deberías decirlo como si nada... –explicó divertido, riendo complacido-

- ¡Sólo déjalo ir! –sentenció molesto-

- De acuerdo. Dejaré que se vaya, y a cambio de eso... serás mío, ¿entendido? –anunció, entrecerrando sus ojos-

Ante aquella propuesta, la mirada de pelirrojo se afiló, dejando a la vista unos fríos y penetrantes ojos violetas.

- Sí... –aceptó por lo bajo Kai, sabiendo que era la única forma de asegurar que Ivanov estaría a salvo-

- ¡Perfecto! –celebró emocionado el otro– ¿Has escuchado eso?. Kai ha de quererte mucho para aceptar mi propuesta. Deberías de estar feliz, aunque... no tanto, porque ahora pretendo quedármelo... –reveló cínico, acariciando una vez más su mejilla-

- ¿Estás seguro de eso? –cuestionó un presuntuoso pelirrojo al tomar su mano, alejándola lentamente de su rostro mientras le sonreía altanero-

- ¿Q-qué dijiste? –repitió confundido por sus palabras, y más que nada, por la sorpresiva fuerza que ejercía en su mano-

- Que si estás seguro que será tuyo... –repitió tranquilamente- Porque ciertamente, no permitiré eso... –develó, presionando con más fuerza su mano-

- ¡Agh! –una mueca de dolor se formó en su rostro, liberando el pelirrojo su mano- ¡Ja!. ¡Pero que estupideces estás diciendo! –apuntó una vez que fue libre-

- ¿En verdad crees que son estupideces?. Ya veremos cuando haga que te tragues tus... –no pudo terminar su amenaza, pues fue interrumpido-

- ¡Ivanov, cállate y vete! –ordenó impaciente el otro-

- ¡No!, ¡No me iré! –le miró- ¿Acaso lo has olvidado?. Eres mí querido Kai Hiwatari. No te dejaré en las garras de estos locos obsesivos... –completó, mirando de nueva cuenta a su líder-

Donde aquella "fuerte" declaración pasó inadvertida, pues ellos se fijaron en el...

- ¿Locos? –repitió confundido Kuznetzov-

- ¿Obsesivos? –secundó Ray-

- ¡Oye!. ¡Estás siendo grosero, Ivanov! –soltó a Hiwatari, dando un paso ofendido-

- ¿No me digas, Bryan Kuznetzov?. ¿Tú apoyas su idea Ray Kon? –miró al mencionado, girándose al tercero- ¿Y tú que piensas Brooklyn Masefield?. ¿Estoy siendo grosero? –cuestionó burlesco, acentuando su extraña mirada-

- ¿Co-cómo sabes nuestros nombres? –preguntó un perturbado oji-gris-

- ¿Tú... se los dijiste, Hiwatari? –miró al mencionado, tanto o más extrañado que Bryan-

- N-no... –respondió serio, mirando fijamente al oji-violeta-

Presentía que seguía.

- ¡I-interesante dato, Ivanov! –con sus ojos entrecerrados, avanzó hacia él, acorralándolo contra su cuerpo y la pared- ¿Puedes decirme... cómo sabes mi nombre? –susurró, colocando su mano en la pared, mirándole fijamente a los ojos-

- Eso es porque yo soy la... –sonriendo cínicamente, siseó cada letra, haciendo una pause para revelarle la gran verdad. Quería ver como su patético rostro de mortal reaccionaba ante su simple y oscuro secreto-

Continuará...


¡Y hasta ahí este capítulo! n0n

Que salió más largo que el anterior n.n?

Bueno, bueno, sé que tendrán dudas. Hemos visto un poco más de las "habilidades" de Yuriy, porque si, no fueron alucinaciones suyas ni nada por el estilo, ocurrió nxn

Sip, si pasa esto o aquello, es por la razón fundamentada, según yo, de que él es la muerte. Cosas simples para él, ya que no es un mortal sino un ser, ente o como quieran llamarle, especial :3

Cosas como, estar en un lugar e ir a otro en cuestión de segundos. Desaparecer de repente. Fuerza sobrehumana. Que sepa lo que un humano piensa. Saber y hablar el idioma de la región en que se encuentre. En fin, esas y más cosas simples, son algo muy normal para él, por quien es ñwñ

Así que no os sorprenda y asuste, ¿va? n.n?

Bueno, pasando y en breve a otra cosita, les menciono que hace tiempo me encontré dos videos de g-revolution (a lo mejor alguna de ustedes ya los vio n.n) que me parecieron muy interesantes, y me gustaron cada uno por ciertas particularidades, así que en mi profile les dejo el link, por si a alguien le interesa, ¿ne? n-n

Lo último, y ya para marcharme, su review por favor n---n que miren que me estuve esforzando noche tras noche para terminar y subirles el fic, así que quiero saber qué opinan, qué les pareció, o qué debería mejorar, ¿sip? n.n?

Bye, pues ;)