Malditamente verde
Antes de abandonar California, Damon había hecho que un hombre le "regalara" su auto, un hermoso y brilloso Ferrari rojo.
Esa última tarde que paso en esa ciudad, el guapo vampiro dio un paseo en su nuevo adquirido auto, entro a un lujoso bar, y allí conoció a una rubia despampanante. Su nombre no le importaba, ni siquiera la escucho cuando se lo dijo, a él lo único que le importaba era su cuerpo. Luego de un par de copas, la rubia acepto a ir a un lugar más privado con Damon.
Fueron aun hotel, y una las habitaciones del sexto piso, vibro, la pasión era desmedida, la pareja disfruto mucho de esa noche, sobre todo la rubia. Cuando su sesión de pasión termino, Damon bebió de la mujer, no la mato, pero la dejo débil.
Se levantó de la cama, se ducho y reunió toda su ropa y se vistió. Se volvió para mirar a la mujer dormida sobre la cama, sonrió con petulancia, para luego abandonar la habitación.
Sí, esa había sido una excelente idea de despedirse de California.
—Adiós, California —dijo saliendo del hotel.
-.-.-.-.-
A la mañana siguiente Damon tomaba un avión para dirigirse al pueblo donde había crecido Jessica, la mujer que había conocido en el restaurant.
Un par de horas después de un molesto viaje, el vampiro bajaba del avión, exactamente en el aeropuerto de Seattle, y luego de eso tuvo dirigirse en avioneta a Port Angeles.
Damon estaba más que molesto, no le agradaba nada los viajes largos. Y en esos momentos, mucho menos la lluvia, apenas había puesto sus pies en Seattle, la lluvia le había dado la bienvenida.
Resopló pasándose una mano por el rostro retirando las gotas de lluvia.
Ahora ya estaba en Port Angeles, y si quería llegar a Forks tendría que manejar una hora en coche.
El problema era que los inútiles que tendrían que haber enviado su Ferrari desde California a Seattle se habían retrasado.
Maldijo internamente.
Esperaría. Miró a su alrededor, y allí diviso a una chica de unos 18 años, que no le quitaba la mirada de encima, él sonrió, y la chica se ruborizó.
No se acercó a la chica, porque no estaba de ánimos, por el momento se dedicaría a conocer Por Angeles, aunque no le parecía muy interesante, por lo poco que había visto.
Dos horas después de recorrido, y de hombres idiotas, mujeres cotillas, y chicas tontas dedicándole miradas y sonrisitas estúpidas, se empezó a arrepentir de haber hecho ese largo viaje.
Se instaló en un hotel, e hizo que le subieran una botella de bourbon, tomo esa tarde y cuando esa botella se le termino, pidió otra y luego otra y otra y otra, hasta que se quedó dormido.
El sonido de la lluvia contra su ventana lo despertó. Parpadeó confundido, hasta que recordó que ya no se encontraba en california, donde el sol alumbraba todos los días.
—Maldición —exclamó.
Se levantó de la cama, se ducho, y cuando salió del baño, su teléfono móvil sonó. Miró extrañado el número desconocido en la pantalla, no tenía idea de quien era, puesto que el móvil era nuevo, y no le había dado su número a nadie.
Presiono el botón de contestar. Cuando hablo su tono de voz fue de profunda seriedad, pero se relajó cuando escucho que la voz del otro lado de la línea le informaba que podía ir a recoger su coche.
Ah, cierto le había dado su número a los inútiles que tenían que trasladar su coche.
Se vistió y bajo a desayunar. Frente al hotel había un agradable restaurant. Entro allí, pero apenas puso sus pies dentro del local, se dio cuenta de que no le apetecía nada de comida humana, es más el olor a la sangre lo puso sediento.
Se adentró al restaurant, y en la mesa más alejada vio a una mujer de unos treinta años, se acercó a ella, no se preocupó por ser caballero ni agradable, simplemente uso la compulsión y segundos después la mujer lo empezó a seguir hacia un callejón.
La acorralo a una pared y bebió de ella, la pobre mujer no tuvo tiempo ni de gritar, su vida se fue apagando a medida que Damon bebía su sangre.
El cadáver de la mujer se desplomo sin gracia en el suelo. Damon borro toda evidencia de su ataque en la mujer, y luego como si no hubiera pasado nada salió del callejón, con una sonrisa cínica en los labios.
Y con la lluvia mojando sus negros cabellos, fue a por su Ferrari. Dispuesto a partir directamente a Forks.
-.-.-.-.-
—Nessie.
Renesmee corría y corría por el bosque, la lluvia la había empapado, pero a ella no le importaba. Lo único importante para ella era seguir llegar al lugar donde escucha la voz de Jacob, llamarla.
—Nessie. Nessie —seguía llamando Jacob.
—¿Jacob? ¿Dónde estás? —decía a su vez Nessie completamente desesperada, ya que por más que corría nunca podía llegar hacia él—. Dímelo para poder ir a por ti.
—¡Nessie! —gritó Jacob, eso era lo único que decía. Nada más, ninguna señal para encontrarlo.
—¿Dónde estás, Jacob?—preguntó Nessie a la nada. Sus lágrimas se mezclaban con la lluvia—. ¿Dónde estás, Jacob? —repitió, cayendo de rodillas en la hierba.
Los sollozos se hicieron presentes. No podía llegar a él, no podía, y ella tenía miedo, mucho miedo. Estaba sola en el bosque, siguiendo la voz de Jacob, pero no podía alcanzarlo.
—No —murmuró negando con la cabeza. Se levantó y siguió con su búsqueda—, tengo que encontrarlo.
Siguió corriendo aparatando ramas y de árboles, y raíces sobresalidas, tropezó un par de veces, pero no se detuvo. Ella tenía que llegar hasta él, no importaba lo que tuviera que hacer, tenía que ver otra vez a Jacob.
De pronto Renesmee se dio cuenta que estaba en La Push, exactamente en la playa, no sabía cuándo se trasladó allí, hace unos momentos estaba en el bosque y ahora estaba en la playa.
No tuvo tiempo de hacerse preguntas porque nuevamente la voz de Jacob la llamo.
—¡Nessie!
Miró a su alrededor, y por fin lo vio, parado a una gran distancia.
Sonrió, Jacob estaba allí, no estaba herido por lo que podía ver, eso la reconforto. No lo espero más y corrió para alcanzarlo, pero algo pasaba, por más que corría, no podía alcanzarlo. Renesmee corrió con más rapidez, pero fue inútil, no lo alcanzaba.
—¡Jacob! —gritó llena de desesperación, mientras seguía corriendo—. ¡Jacob!
—¡Jacob! —gritó la chica y rápidamente alguien entro a su habitación para despertarla.
—Hija —la voz melodiosa de Bella se escuchó en la habitación, pero la chica no abría los ojos, solo llamaba con desesperación a su amigo—. Renesmee —ahora Bella la sacudió levemente, tratando de hacer que su hija despertara.
Un par de sacudidas más, y la chica despertó, apenas abrió los ojos, las lágrimas empezaron a derramarse por sus sonrojadas mejillas.
Bella abrazo a su hija, acunándola a la vez que murmuraba palabras tranquilizadoras.
—Solo fue una pesadilla, cielo. No pasa nada.
Pesadillas.
Bella recordaba que ella también solía tener pesadillas cuando Edward la dejo. No era una sensación agradable. Su padre siempre acudía a ella cuando tenía pesadillas, pero luego de un tiempo termino acostumbrándose y ya no iba a despertarla.
—Calma —susurró Bella, pero sabía que sus palabras no la calmarían, y su dolor no se evaporaría. Las lágrimas de la hermosa chica de cabellos cobrizos mojaban la blusa de Bella—. Por favor, hija, no dejes que el dolor de consuma, solo es una pesadilla. Solo una pesadilla.
—Fue… tan… tan r-real —gimoteó Nessie.
—¿Quieres contarme?
Nessie no tenía fuerzas para volver hablar, levantó su brazo y coloco su mano en la mejilla de su madre, mostrándole así su pesadilla.
El llanto continuo por muchos minutos más, hasta que poco a poco Nessie se fue serenando, repitiéndose mentalmente que solo era una pesadilla.
Nessie suspiró.
—Lamento haber mojado tu blusa.
—Eso no tiene importancia —dijo Bella acariciando la larga melena cobriza de la chica—. ¿Estás mejor?
Nessie asintió, y paso una mano por sus ojos retirando los últimos rastros de lágrimas.
—¿Dónde está papá? —preguntó al reparar en que su padre no estaba allí junto a ella, y eso era raro, ya que Edward Cullen estaba mucho más pendiente de su hija que antes.
—Salió de caza con Emmett y Jasper.
Otro suspiró más por parte de Nessie.
—¿Qué sucede? —preguntó Bella.
—Me siento culpable —confesó la chica, y su madre la observó con interrogación—. Papá ha estado descuidando su caza por mí. Soy una mala hija…
—Shh… Renesmee, no eres una mala hija. No vuelvas a repetir eso, por favor —dijo Bella—. Debes de entender que somos tus padres y nos preocupamos por ti, y siempre será así.
—Pero…
—Sin peros —dijo Bella, beso la frente de su hija—. Todo estará bien, ¿de acuerdo?
Nessie no contestó.
—¿De acuerdo? —repitió Bella.
—De acuerdo —dijo Nessie, pero ella sabía que sin Jacob nada estaría bien.
Permanecieron unos minutos en silencio. Pero luego Nessie se separó de su madre y se levantó de la cama.
—¿Qué haces? —le cuestionó Bella.
—Me ducharé y regresaremos a casa de los abuelos. Ya no quiero seguir durmiendo.
—Está bien.
Nessie entro en el cuarto de baño y aun con el pijama puesto se metió bajo la ducha, y volvió a llorar. Lloro en silencio, tratando de que su madre no la escuchara.
No quiero volver a dormir. No quiero volver a tener pesadillas, pensaba Nessie. En esos momentos ella deseaba poder ser como su familia, deseaba no tener la necesidad de dormir.
—Vamos —dijo Nessie a su madre cuando ya estaba con ropa abrigadora.
Bella estaba en la sala de la cabaña mirando unas fotografías que había en la mesita de centro y sobre la chimenea, pero aunque estaba mirado las fotografías, había podido escuchar cuando Nessie se ponía ropa limpia y salía de la habitación.
—Sí, vamos —dijo Bella pasando su brazo por los hombros de Nessie.
—Uhm… mamá —dijo la chica—, tú… tú si has cazado con regularidad.
Bella la miró a los ojos, y allí Nessie se dio cuenta, su madre tenía sus ojos dorados.
—Tu padre se encarga de que salga de caza siempre, aunque él no lo haga, ya conoces lo sobreprotector que es.
—Sí, lo sé —murmuró Nessie, tratando de sonreír, pero solo logro hacer una mueca.
-.-.-.-.-
Todo el recorrido hacia Forks, fue en tonalidades de verde.
Damon hizo un gesto de molestia, y encontró cinco palabras para definir el pueblo: todo era tan malditamente verde.
Una vez que llego al pueblo, no le fue muy difícil conseguir un lugar donde vivir. Ya que era imposible resistírsele, y si su atractivo no servía, la compulsión nunca le fallaba.
Su nueva casa era un lugar espacioso y cómodo. Y lo que era mejor, estaba apartado de las demás casas, y no tendría que soportar a vecinos molestos o muy curiosos.
—Espero no arrepentirme de haber venido a este maldito pueblo —dijo revisando su nueva habitación.
-.-.-.-.-
Su primer día en el pueblo no fue nada interesante, es más, fue todo lo contrario, terriblemente aburrido.
Oh, y la maldita lluvia que nunca parecía detenerse.
Damon decidió curiosear por los alrededores, su recorrido lo llevo al bosque, donde el color verde predominaba. Rodó los ojos con fastidio. Siguió recorriendo el bosque a velocidad vampírica. Corrió, corrió mucho y no paro hasta cruzar a otras tierras, pero apenas puso un pie en ese lugar, sintió un efluvio desagradable.
—¿Qué rayos es ese olor? —murmuró, y el efluvio volvió a colarse por sus fosas nasales—. Huele como a… perro mojado.
Frunció el ceño, al comparar que el olor que sentía se parecía al olor que emanaba Tyler Lockwood, pero mil veces más fuerte.
¿Acaso estás tierras están habitadas de hombres lobo?, pensaba el vampiro.
Miró a ambos lados, casi esperando que algún lobo lo atacara por la espalda, pero nada sucedió, nadie salía a atacarlo. Levantó la cabeza y miró hacia el cielo, no había luna llena, por lo cual Damon dedujo que los hombres lobo aún tenían su apariencia de hombres.
¿Cuántos días falta para la luna llena?, se preguntó mentalmente, empezando a sacar cuentas.
—Diez días —susurró.
Dio media vuelta y salió de las tierras de los lobos, corrió con una gran velocidad, y no paro hasta llegar a su casa.
Camino hasta llegar en el área del mini bar, y de allí saco una botella de whisky y una copa. Vertió aquel líquido ambarino en la copa, bebió un sorbo, pensando en comprar bourbon.
Sonrió recordando las palabras de Jessica al describir Forks, «el lugar más aburrido del mundo».
—Por supuesto, Jessica. Forks es el lugar más aburrido del mundo —dijo sarcásticamente—. Una humana tan tonta como tú, no podría haber notado nunca las bestias que se esconde en este pueblo.
Movió el líquido de la copa, y luego de un solo trago termino de beberse el whisky.
Negó con la cabeza y sonrió con petulancia.
—Esto será interesante. En diez días veremos qué es lo que pasa. ¿Con cuántos hombres lobo me enfrentaré? O… ¿a cuántos mataré?
Volvió a servirse otra copa de whisky, y la bebió de un solo trago.
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Mientras tanto en La Push, la manada regresaba a casa, y nuevamente sin ninguna noticia del otro alfa.
—Sienten ese olor —dijo Paul en su forma lobuna a sus hermanos—. ¿Tú lo sientes, Sam?
—Sí, ¿qué podrá ser? —dijo Sam, visiblemente irritado.
—Yo también lo siento —dijo Colin—. ¿Creen que se trate de un chupasangre?
—Sí, huele a un asqueroso chupasangre, y no es ningún Cullen —gruñó Paul, casi perdiendo el control.
—Tranquilízate, Paul —ordeno Sam con su grave voz de alfa—. No huele exactamente a vampiro. Esto… es otra cosa.
La manada se quedó completamente perpleja luego de escuchar a Sam y comprobar por ellos mismos, que ese nuevo efluvio, era distinto al de los vampiros que ellos conocían.
—¿Qué clase de criatura crees que sea, Sam? —preguntó Jared.
—No estoy seguro —respondió el alfa.
