Esa misma noche, Reiji se invitó a pasar la noche en la casa de Ai. El chico de cabello celeste estaba tan acostumbrado a esa actitud que ya ni siquiera se molestaba en parecer ofendido. Reiji decía que era para pedirle ayuda en cómo enseñar a sus nuevos púpilos, pero con Reiji siempre había un motivo oculto. Mientras el de pelo oscuro se ponía cómodo en la cama del menor, Ai terminaba el horario de Natsuki y Syo para enviarlo cuanto antes.

¿Adivina quién necesita ayuda con física? – preguntó Reiji, con la emoción desbordando en sus palabras. Y Ai en la computadora, inmune a tanta algarabía. Aquello ya era costumbre – Nada menos que nuestra querida celebridad local, Ichinose Tokiya. ¿Qué te parece? Ejejeje – se ufanó Reiji por su suerte – Y el otro chico se llama Ittoki Otoya, ¿lo conoces? Es un chico de pelo rojo, muy amable y energico y se nota que es tan trabajador… ¡Pero se distrae muy fácilmente! Cuando me preguntaba ávidamente que libros podría prestar en la biblioteca para empezar, llegó Toki y Otoyan cambió totalmente de enfoque y se pasó el resto del día inundando al pobre Toki con preguntas sobre música. Creo que también quiere seguir ese camino, ¿no te parece adorable?

Sí, claro – respondió Ai, con la emoción totalmente falta en su voz, y dando vuelta la silla giratoria de frente de la pc, para ver a Reiji. Cualquier otra persona, tomaría eso como sarcasmo o cinismo, pero Reiji lo conocía y sabía que esa no era la intención del chico. Ai sólo quería que la conversación siguiera, pero no tenía nada que agregar.

¿Y tú? ¿Qué cuentas? ¿Qué tal con tus nuevos estudiantes? – la sonrisa traviesa de Reiji le dio a entender a Ai que el mayor se refería única y exclusivamente a Syo Kurusu.

Kotobuki-san, también sabes mucho de música. Seria buena idea que en sus tiempos libres, ayudarás a Ittoki con su carrera musical, ¿no? Incluso podrías pedirle ayuda a Ranmaru-san – Ai no quería seguirle el juego, así que se aseguró de cambiar el tema de conversación.

Por un segundo, el cuerpo de Reiji se tensó. Pero solo un momento, que sólo Ai podía notar por conocer a Reji de hacía tiempo.

Tienes razón. Nadie mejor que Ran-ran para dar consejos – sonrió Reiji, como siempre, pero Ai sabía que había tensión al pronunciar ese apodo – Pero, Ai-chan, no evadas mi pregunta. Hoy conociste a Syo-kun, ¿no? Vamos, cuentamente todo – urgió Reiji.

Ai se revolvió incómodo. No se le ocurría como evadir el interrogatorio de su animado compañero, hasta que su celular comenzó a sonar. "Salvado por la campana", gruñó Reji, divertido, mientras veía a Ai buscar su celular, fingiendo no estar aliviado. Ai encontró su celular y atendió. De inmediato, una voz salió como disparada del aparato, casi dejándolo sordo.

Pero ¿cómo se supone que siga un horario tan loco como este? ¡Es humanamente imposible! – era Syo, quien obviamente acababa de recibir su mail con las indicaciones para la semana.

No he recibido ninguna queja de Natsuki-kun – fue la calmada respuesta de Ai.

Seguro ese idiota aún no lo abrió. Espera un momento. Hablaré con él y tendrás que cambiar ese horario del infierno – y le colgó de golpe, sin palabras de despedida de por medio.

Ai se quedó mirando el aparato mucho después de que la llamada hubo terminado. Pensaba, sin creérselo, que acababa de hablar con Syo. Que Syo lo había llamado. Que Syo tenía su número de celular y él el suyo.

Awwwwww – chilló Reiji, revolviéndose en la cama – Te ves tan adorable, todo sonrojado por una sencilla llamada. ¡Es tan tiernoooooo!

Eso es imposible – negó Ai, dando vuelta la silla para que Reiji dejara de ver su rostro, que sí estaba muy sonrojado y con una sonrisa que simplemente no podía borrar.