Hola! Si, tiene autorización de lanzarne todo los tomates y verduras que quieran por tardarme tanto en acutualizar. Pero es que el trabajo controla mi vida y lo odio pero soy pobre asi que ahi sigo. Lo siento. Emm aprovecho para agradecerles demasiado todos los reviews, los favs y follows, de verdad que su apoyo me hace extremamente feliz y si escribo esto es por todos ustedes. Mil gracias. Le quiero dedicar este cap a mi mejor amiga que nunca lee lo que le escribo pero que dijo que lo haría(?l en fin disfruten el capitulo que no edite (siento cualquier fallo en la ortografía) y que escribi con amor para ustedes. Aunque la trama va algo lenta, hay disculpen pero es necesario. Tratare de actualizar pronto. Saludos ^^
Los pequeños aman más.
Por: Perlha
Hale.
Capitulo 3.
Ese día había llevado a Loki al restaurante donde trabajaba de chef durante las mañanas.
Como el ciclo escolar empezaba en unas semanas, no tenía con quien dejar al niño y no quería dejarlo solo en casa, así que decidió llevarlo a su trabajo con él. Igual Loki era un niño muy bien portado y no creía que hiciera mucho alboroto.
Era un pequeño local, modesto, nada lo suficientemente pretencioso. Lleno de mesas, sillas, lo normal en un puesto de comida.
Lo que lo diferenciaba del resto, era el jardín.
Contaba el restaurante, con un enorme jardín que cubría el lugar, lleno de arboles y bien cuidadas flores que invitaban a los traseúntes a sentarse en las inmediaciones de él a disfrutar de la calidez y tranquilidad que estas inspiraban.
Era un jardín excepcional, a veces llamado "El jardín magico" y la razón principal del éxito del local.
Loki corría por el jardín, observando las flores de cerca, y trepandose a los arboles en busca de las aventuras que su imaginación infantil lo había llevado a crear sumido en el juego.
Podría ser un pirata, un caballero, un bombero o un motocilista con barba y muchos tatuajes, Thor no lo sabía pero se encontró haciendose esa pregunta a si mismo mientras observaba al chiquillo por el ventanal de la cocina, revisando que todo estuviese en orden.
Despues de que llegó con Loki al lugar y lo presentó a todos sus compañeros de trabajo, el rubio mando al niño a la parte trasera del jardín para que jugara en lo que él continuaba con su trabajo. Pues aunque le gustaría estar con el pequeño y mostrarle todo el sitio, tenía obligaciones que cumplir.
-¿De dondé sacaste a ese niño?-preguntó Sif, su compañera, parada junto a él y observando igualmente al pelinegro correr de un lado al otro.
-Loki estaba solo en el mundo, pero ya no más.- fue toda la explicación que le dió, sonrisa incluída para despreocuparla.
Nadie hizo más preguntas, ni dijo nada sobre el asunto.
Y aunque hablarán a Thor le daba igual, mientras nada de eso afectase a Loki.
El ojiverde entró a la cocina, hambriento y en busca de Thor para que le proporcionara alimentos, sentandose en un taburete cerca de su mesa de trabajo cuando lo hubo encontrado. El rubio cortaba un filete de res en fajas, muy concentrado pero aún así consiente de la presencia del pequeño a su lado.
-¿Qué haces?-le preguntó el niño con curiosidad.
-Corto carne.
Loki rodó los ojos.
-¡Eso ya lo sé! Hablo del platillo que cocinas.
-Un filete de res con guarnición especial.-le respondió con una sonrisa ante su exasperación.
-¿Puedo ayudar?
Thor no pudó verlo muy bien, concentrado como estaba en su tarea, pero estaba seguro que Loki tenía ese adorable puchero en su cara; el que hacía cada que quería alguna cosa.
Negó con la cabeza.
-Lo siento Loki, aquí no puedes cocinar, pero te prometo que me ayudarás con la cena de esta noche.
El pelinegro no quedó complacido con la respuesta pero sabía que no podía discutirle mucho así que solo se cruzó de brazos, enfurruñado y torció el gesto.
Thor rió al verlo.
-¿Estás enojado?- alzó la ceja, divertido. No recibiendo respuesta del menor.
-¿Estás muy enojado?
Silencio nuevamente.
-Es una lastima, yo iba a preparar pastelillos de chocolate esta noche y creo que ya no habrá quien lama la cuchara. En ese caso no haré nada.- se encogió de hombros, dandose la vuelta para tomar un bowl, esperando a que Loki mordiera el anzuelo.
Solo tuvo que esperar unos segundos.
-No estoy taaan enojado-habló lentamente, bajito.-yo puedo lamer la cuchara si quieres.
Thor sonrió, sabiendo que la infantilidad de Loki le había dado el triunfo nuevamente.
Regresó a donde el niño y despeinó sus cabellos azabaches.
-Bien campeón, pero solo si me ayudas con la cena.
La sonrisa entusiasmada en el rostro del infante, fue todo lo que Thor necesito para seguir su labor en santa paz.
Thor esperaba ansioso en la parada, moviendose de un lado al otro, su mirada clavada en la esquina por donde se supone tenía que llegar el autobus.
El autobus escolar que debía regresar a Loki a casa.
Ese día había empezado el nuevo ciclo escolar y Loki comenzaría a asistir a la escuela pública de Sielville, lo cual había tenido terriblemente nervioso al pelinegro.
-¿Y si no les caigo bien?-le preguntó al rubio, consternado, mientras esperaban sentado en la banca a que llegará el transporte.
Thor le había sonreído, inspirandole confianza.
-Eres un niño maravilloso Loki, ya verás que tendrás muchos amigos.
Loki se había quejado un rato más diciendo que Thor lo decía porque no quería hacerlo sentir mal pero la realidad era otra, antes de que el autobus hiciera aparición llevandose a la nerviosa criatura.
Ahora parecía que el que estaba hecho un manojo de nervios era él, Thor, quien se dijo a si mismo que si el maldito camión no llegaba en dos minutos, él mismo iría a por Loki.
Necesitaba saber como le había ido. Si los niños fueron amables con él, si ha empezado a adaptarse, a convivir con los demas, las clases. Le urgía saber que tan cómodo se sentía el pequeño con todo esto, pues la preocupación no lo había dejado en todo el día.
Miren que no disfruto esas costillitas que comió en la tarde, del puro pendiente.
Dejó su idea de robar un carro para ir rumbo a la escuela y suspiró aliviado, cuando vió acercarse al autobus amarillo por la calle principal. El transporte se detuvo frente a él y Thor vió con alegría, descender al pelinegro que venía con su pequeña mochilita en sus hombros y una expresión serena en el rostro.
-¡Loki!-le dió alcance, avanzando los metros que les separaban y dandole un fuerte abrazo de oso hasta que el niño comenzó a revolverse.
-Thor comportate que estamos en la vía pública-le decía tratando de zafarse.
A veces parecía que Thor era el niño de los dos.
El rubio tomó su pequeña manita y empezó a caminar junto al menor, rumbo a casa.
-¿Cómo te fue? ¿Te divertiste? ¿Hiciste nuevos amiguitos? ¿Qué te enseñaron?
-Haces muchas preguntas-le recriminó con una seriedad, que su sonrisa divertida delató como falsa antes de platicarle su día.
Estuvo bien, había conocido a algunos niños pero solo tenía un amigo con el cúal se sentó a la hora del recreo. Les enseñaron algunas reglas ortografícas y signos de puntuación, así como división de fracciones, entre otras. Le gustaba la escuela y en efecto se había divertido, pues desde antes de morir su madre había dejado su anterior colegio. Era bueno volver.
Loki siguió platicandole de todo lo que hizo en el día mientras cocinaban, y despues mientras comían. El ojiazul hacía comentarios al respecto, feliz de que el chiquillo estuviese tan contento y animandólo a contarle más de su historia.
-Al final nos preguntarón que queríamos ser de grandes-le contó mientras ambos caminaban rumbo a la habitación, listos para dormir.
-¿Ah si? ¿Y que les dijiste?-preguntó el mayor con intéres.
Loki se sonrojó.
-Les dije.. q-que quería ser como tú.
Thor lo miró con sorpresa, viendo al pequeño que veía al suelo con las mejillas ruborizadas de la vergüenza.
-¿Por qué querrías ser como yo?
El pelinegro lo miró un momento, antes de desviar la mirada nuevamente y contestarle como si la respuesta fuese la más obvia, entre las obvias.
-Porque eres un buen hombre y eres el más genial que hay en el mundo, y rescatas niños bajo los arboles, y les das todo lo que jamás tuvieron.
A Thor se le encogió el corazón de ternura, antes de que este empezara a latir con fuerza contra su pecho, de felicidad. No creía que el niño pensará eso de él y no sabía como sentirse al respecto sino solo sonreír como un idiota. Sin palabras.
Cuando por fin encontró palabras para su pequeño, este salió corriendo a esconderse bajó las cobijas de la cama, antes de que siquiera pudiese hablar.
-Haces feliz a las personas-habló bajo las mantas.- Cualquiera querría ser como tú.
Thor no pudó con esa sensación tan cálida y agradable que le embargaba el pecho, sintiendose feliz como hace mucho no lo había estado. Pensó que podría ponerse a llorar.
No resistió más y fue a la cama a abrazar el bulto que era Loki bajó las cobijas.
-Tu tambien haces felices a las personas Loki. Me haces feliz a mi.
Loki salió de su escondite para regresarle el abrazo al rubio, tambien feliz por sus palabras.
Por ese momento, la felicidad reinó la casa y los corazones de ellos dos.
