Los días pasaron y llegó el cumpleaños de William. Él no se lo había dicho a nadie nunca, pero la profesora Jean se las había ingeniado para descubrir su cumpleaños y todo el colegio le estaba preparando una fiesta sorpresa, que ya no lo era porque la telepatía de Will era muy potente y leía pensamientos por muy ocultos que estuviesen.
Sin embargo, lo que él no sabía era que aquel día iba a recibir dos regalos de cumpleaños muy importantes. Uno malo y uno bueno.
A las once de la mañana, llamaban a la puerta de la mansión unos señores trajeados. Tormenta abrió la puerta y los señores entraron sin ser invitados.
-Buenos días, vive aquí William Howlett?
-Para qué lo quieren?-dijo Ororo
-Mire señora venimos del juzgado de menores y tenemos prisa. Vamos a llevarnos a William a un orfanato, donde si tiene suerte será acogido en una familia-dijo el segundo Hombre
-Pero ustedes no pueden hacer eso y menos hoy, es su cumpleaños.
-Mire señoritaa…
-Munroe-dijo Tormenta
-Señorita Munroe, William Howlett, no está acogido en ningún hogar y según la ley todos los niños están obligados a estar en un hogar.
-Este es su hogar!
-Por favor llevenos a él o tendremos que pedir que la arresten.
Esta vez Tormenta tuvo que aceptar y los condujo al despacho del profesor.
Allí estaban Jean y Charles hablando cuando Tormenta entró con aquellos hombres. Jean Grey se extrañó y se conectó con Ororo para que le dijera telepáticamente quienes eran esos hombres. En cuanto Tormenta se lo dijo ella salió muy deprisa del despacho. Se dirigía entonces al cuarto de Will para avisarlo y decirle que se alejara de la casa por unas horas cuando de repente el profesor le dijo que por mucho que el muchacho escapara tarde o temprano se lo llevarían, así que volvió al despacho para hablar con los hombres, había tenido una gran idea, que tal vez resolvería el conflicto y le haría más feliz aunque supondría un gran sacrificio por su parte y la de Scott, aunque no había tiempo para consultárselo.
Jean Grey volvió corriendo al despacho del profesor y tras abrir la puerta dijo:
-Tengo la solución que hará que todos nos vayamos contentos a casa.
-A que se refiere señorita….-dijo uno de los hombres trajeados.
-Jean Grey.
-A qué se refiere señorita Jean Grey?
-Yo me dispongo a…
-A qué-dijo el otro hombre.
-Voy a adoptar a William Howlett
-Qué!-dijeron todos los que allí se encontraban.
-Sí lo he pensado y además no pienso dejar que se lo lleven a partir de ahora lo consideraré como mi hijo aunque para la ley no lo sea y como su madre no dejaré que me lo arrebaten.
-Entonces si eso es lo que quiere habrá que…-dijo el hombre.
-Estoy dispuesta a luchar-dijo Jean
-Déjeme terminar, decía que tendrá que firmar estos papeles como que asume la tutoría y por tanto la adopción de William Howlett que pasa a ser William Grey. Por lo tanto dejo en ustedes el deber de informar al niño y cuidarlo como es debido, aunque tal vez la ausencia de padre….
El hombre se quedó en blanco y el otro dijo que ya era hora de irse y se fueron de la mansión.
-Profesor, le ha hecho algo verdad?-dijo Tormenta
-A qué te refieres?-dijo Jean
-Jean, este acto tuyo demuestra que eres una gran persona, pero tenías que haber contado con que para adoptar es necesario, o muy necesario ser una pareja y que os concedan la adopción.
-Lo siento profesor, no lo pensé, pero tenía que actuar rápido.
-Ahora Jean te recomiendo que vayas a informar de la buena noticia a tu hijo.
-Es verdad! Ahora mismo voy.
William estaba despertándose cuando oyó golpes en la puerta y la voz de Jean que decía:
-Will, estas despierto?
-Sí Jean-dijo William.
-Entonces paso.
Jean Grey entró en la habitación y se sentó al lado de su hijo y empezó:
-Verás esta mañana han venido unos señores y…
Jean le contó todo a Will y le dijo que él ahora era William Grey y que ella era su madre pero, que si él no quería no hacía falta que le demostrara nada que él tenía que quedarse porque era muy bueno y poderoso.
-Entonces ahora tú eres mi madre?-dijo Will
-Sí, así es.
-Emm, puedo llamarte mamá?
-Sí claro! Por supuesto-dijo Jean riendo.
-Gracias-dijo Will mientras se abalanzaba sobre su nueva madre y la abrazaba.
-Por cierto Will, ¡Feliz cumpleaños!
-Lo sabías?
-Una madre lo sabe todo de su hijo.
-Eres la mejor madre del mundo.
El mes siguiente fue el mejor de la vida de William, no recordaba haber tenido tantos cariños y habérselo pasado tan bien con nadie, es más no recordaba haber sido nunca tan feliz. Will y Jean habían salido muchos días a jugar al parque y allí Jean conversaba con otras madres mientras Will jugaba con otros niños y éste pensaba, parecemos una familia de verdad al fin y al cabo se supone que tengo diez años ¿no?
