Mis ruinas existen diciendo NO...
—Han pasado diez años. —susurró antes de sorber el café.
—Once años y medio —El tono de la corrección sonó a despecho.
Sentados en aquel restaurante que varias ocasiones les sirvió para coincidir...
Sentados en la mayor incomodidad del mundo...
Ella fingiendo querer largarse, él fingiendo no estar cagado de nervios...
De no ser porque se consideraba una ofensa para cualquier Kage y su respectiva nación el hecho de que un Shinobbi (kunoichi en este caso) se negara a aceptar la oferta para dialogar. De no ser por la cantaleta de diplomacia que Rock Lee le dió; Tenten definitivamente no estaría allí. No tanto por rencor, no. De ser así hubiera contestado aquella misiva con todo el desprecio de un corazón abandonado. No, no era eso lo que le hacía tan dificil respirar en ese momento.
—Te pido perdón por lastimar tu corazón. —Gaara hizo ademán de querer coger su mano con la propia... Ella quitó la suya más rápido.
—No te disculpes, no fuiste la razón de que esté roto. —Un "Neji" se atravezó en el recuerdo del Kazekage, a eso se refería ella. E inconsientemente él sintio celos, celos de un recuerdo muerto.
—Perdón por romper mi promesa. —Buscó sus ojos cafés, esperando ver reacción. Los encontró enrojecidos...
—Sueños, sueños hechos añicos. —Las palabras salían fracturadas de la garganta de ella. Gaara no pudo más...
—Por todo lo sagrado; perdón. —La confesión hecha en el oido de Tenten, el que casi saltara de la silla para estar más cerca de ella, su fragancia inmutable despues de un decenio... Ni todo eso le alcanzaba a su corazón.
—Por todo lo sagrado; no puedo.
Mil gracias por leer...
