Disclaimer: Las Chicas Superpoderosas no me pertenecen, son propiedad de Craig McCracken y de Cartoon Network. La historia, sin embargo, si es mía, prohibido cualquier tipo de plagio.


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Traviesa Pubertad

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Sensaciones

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—Gracias por invitarme a ver películas hoy, Brick —comentó la pelirroja, entrando por la puerta que muy cortésmente le abría el mencionado, entrando después de ella y cerrándola tras de sí.

Habían suspendido las actividades académicas debido a la fuerte tormenta eléctrica que se avecinaba, ya el clima se encontraba lo suficiente frio y el cielo adornado por unas oscuras nubes.

—Supuse que sería lo ideal para un día de lluvia y relámpagos —contestó ayudándola a quitarse el abrigo de color rojo —, ya sabes, películas, palomitas, chocolate caliente —colgó su abrigo y le dedicó una sincera sonrisa.

La eterna portadora del moño color rojo correspondió su sonrisa y ambos se dirigieron a la sala, tomando asiento en el reconfortante sofá, cuando un potente relámpago retumbó escandalosamente en el lugar.

Involuntariamente y sin sobresaltarse siquiera por el estridente sonido, ambos dirigieron su vista al techo, para posteriormente mirarse a la cara y echarse a reír por su estupidez sincronizada.

—Espero que esta tormenta no vaya a causar fallas en la electricidad —mencionó ella, tanteando el bolsillo de sus jeans, localizando su teléfono celular.

—Aseguraron que no —añadió el chico de ojos rojos como la sangre, tomando el control de la tv, encendiéndola —, toma, escoge una película en Netflix mientras busco las botanas —ordenó, levantándose y entregándole el control.

Bombón sostuvo el aparato en su mano y vio cómo su novio se encaminaba a la cocina. Sacó el móvil de su bolsillo y velozmente entró a WhatsApp; entró al grupo que compartía con sus hermanas y empezó a teclear un mensaje preguntándoles donde se encontraban y si estaban bien.

Otro trueno hizo acto de presencia, retumbando en el lugar. La superheroína ni se inmutó. Alzó la mirada nuevamente para encontrarse con su contraparte observándola con una ceja alzada, una inmensa bandeja en una mano (manteniéndola perfectamente equilibrada con los alimentos dentro de esta) y una afelpada cobija en la otra.

— ¿Ya escogiste la película? —inquirió, colocando la bandeja en la mesita frente al sofá.

—Emm… no—respondió, colocando el celular a su lado en el sofá y tomando la cobija que él le ofrecía—, estaba escribiéndole a las chicas para saber si estaban bien. Veamos una de terror, más acorde al momento.

Brick rodó los ojos, sentándose a su lado.

—Y seguro para saber dónde se encuentran ¿me equivoco? —cuestionó. La adolescente se mordió el labio.

—Solo quiero saber si se encuentran bien. Es todo —El ex criminal negó con la cabeza y emitió una risita.

—Tus hermanas son unas superheroínas ¿recuerdas? Nos patearon el trasero en el pasado y a muchos monstruos y criminales, son capaces de defenderse por sí solas, no necesitas ser tan sobreprotectora con ellas —concluyó, acariciando su mejilla con su pulgar, viéndola directo a los ojos. Rojo pasión contra rosa pastel.

La pelirroja asintió, llevando la mano a su rostro, acariciando su mejilla y las perforaciones de su oreja izquierda. Depositó un tierno beso en sus labios.

—Ahora, a ver la película —decretó.

El inicio de la película fue ameno y llevadero, la chica prestaba atención al suspenso, abrazada a él, degustando las botanas, tomando del chocolate; con uno que otro relámpago de por medio; pero toda esa burbuja de felicidad se evaporó al momento que el móvil de ella comenzaba a vibrar, perdió la concentración y enfocó su atención en responder los mensajes que le llegaban.

El pelirrojo resopló fastidiado, apagando la televisión.

La superpoderosa levantó la vista, alarmada, al percibir como el artefacto era apagado.

— ¡Solo estoy respondiendo a mis hermanas, lo juro! —intentó excusarse la pobre chica, mostrándole la pantalla del celular.

—Y precisamente es eso lo que me incomoda —replicó, alejando lentamente el teléfono de su rostro —. Escucha, sé que te preocupas por ellas y lo entiendo; pero la idea de todo esto era que despejaras tu mente de la ciudad, de las clases, deberes y te concentraras solo… en nosotros —quiso añadir que apagar el celular hubiese sido una fantástica idea también, pero no quería pecar de mandilón. A veces sus instintos de líderes podían chocar y crear roces de dominio. Los ojos rosados le dedicaron una mirada enternecida y se arrojó a sus brazos:

— ¡Oh, Brick, cariño! ¡Lo siento tanto! A veces no puedo dejar de lado mis deberes como hermana mayor —el susodicho correspondió a su abrazo, dejando que su dulce aroma lo embriagara.

—La siempre correcta y bien portada Bombón, necesita tomarse un respiro —comentó casual, tomando su fino rostro con ambas manos.

La joven cerró los ojos y afincó delicadamente su frente contra la de él, llevando sus manos también a su cara, delineando sus afiladas y masculinas facciones. Agradecía que ahora usara la gorra de lado para que no estropeara su contacto.

Se sintió plena y feliz de que su novio se preocupara por ella e hiciera un esfuerzo porque tuviera un día sin preocupaciones, pero inevitablemente lo había arruinado por estarse ofuscando por el paradero de sus hermanas. Ser la líder de las superheroínas no era tarea sencilla.

De pronto, sintió como el la besaba gentil y lozanamente, luego separaba sus rostros un par de centímetros. Los dos abrieron los ojos, contemplándose.

—Ven —indicó el chico, levantándose de su asiento y tomando sus manos, encaminándola hacia su habitación.

Brick se sentó en la orilla de la cama y aun sin soltar las manos de ella, la acercó más hacia sí, ubicándola en el espacio que dejaba sus piernas abiertas. Capturó sus labios nuevamente.

La dueña del moño rojo estaba en las nubes, sin poder evitarlo y sin percatarse realmente de lo que hacía, se colocó sobre él, con una pierna a cada lado de la otra y llevó sus brazos tras su cuello; ladeó su cara y aumentó un poco la intensidad del beso. El adolescente posó sus manos en su cintura, apretando y acariciándola, deslizando las yemas de sus dedos por encima de su franela, subiendo por su espalda; lentamente, se fue recostando hasta quedar totalmente acostado, con ella encima, aun besándose.

Se atrevió a llevar la mano a su glúteo, apretándolo, atento a cada una de sus reacciones; ella pareció no notarlo, sus lenguas se masajeaban mutuamente. Mas ese glorioso momento fue interrumpido, cuando la superpoderosa sintió que algo duro cobraba vida, apegándose a su entrepierna; y más rápido de lo que sus poderes le permitieron, se alejó de él, quedando en el otro extremo del cuarto; tenía los ojos más abiertos de lo normal y lo veía entre horrorizada y conmocionada.

El joven de cabello cobrizo se volvió a incorporar, sentándose.

—Bombón, tranquila, no iba a excederme, lo juro —intentó explicarse, pero al ver que la chica no reaccionaba, se levantó dirigiéndose a pasos calmados hacia ella, colocó las manos en sus hombros; él era alto, el más alto de sus hermanos por un par de centímetros —. Relájate, no haría nada que tu no desees.

La mencionada soltó un suspiro y se llevó una mano a la cara, presa del remolino de emociones que la atravesaba.

— ¿Que fue todo eso? —interrogó, subiendo la mirada y viéndolo a los ojos.

Brick se inclinó y susurró contra su oído de forma lenta y divertida:

—Eso, rosadita, se llama: dejarse llevar —rápidamente, la tomó en brazos, alzándola, conduciéndose a la cama, se arrojó en esta, con ella encima; su gorra fue a parar a alguna parte del suelo. Ambos adolescentes rieron.

—Brick... yo...

—Shhh, no digas nada, no le busques explicación a todo, solo... disfruta el momento —dijo el ex criminal, acariciando su cabeza que se encontraba recostada en su pecho —. Tienes que aprender a soltarte un poco más.

La pelirroja se mordió el labio, evitando preguntar a que se refería con eso de "soltarse"; algo le decía que no debía saberlo por ahora.

— ¿Qué hay de tu...? —la chica no fue capaz de formular completa la pregunta; solo se limitó a señalar con su cabeza sus partes bajas.

Por primera vez en el día, las mejillas de él fueron cubiertas por un suave sonrojo.

—No te preocupes por eso —respondió, restándole importancia —. Después resuelvo ese asunto.

También se abstuvo de preguntar cómo lo "resolvería", sencillamente posó su semblante frente a él, escudriñándolo.

— ¿Tus hermanos saben lo tierno que realmente eres? —preguntó, deslizando la punta de su dedo índice por su respingada nariz.

El joven arrugó la cara y luego sonrió, delineando una de sus rojizas cejas.

—Solo tú conoces ese faceta —la superpoderosa correspondió su sonrisa y se inclinó a besarlo con dulzura.

Después de todo, una tarde de besos y caricias bajo una ruidosa tormenta, podría incluso superar el plan inicial.


NA: ¡Buenas! Aquí Gaby reportándose y trayendo el 3er shot de esta serie. No me maten, realmente he querido actualizar antes, pero son mil y un problemas cuando vives en Venezuela :') Pero ya regresé al pueblito donde estudio y unas lindas amigas me han facilitado su pc. Esta vez si esta prometido el 4to shot mas pronto de lo que se esperan (ya lo transcribí, lo juro)

Ahora, aquí esta vez fue el turno de los rojitos, lo sé, lo sé, tienen un inicio algo lento, pero no puedo evitar plasmarlos así xd

Espero haya sido de sus agrado, quiere agradecer a esas fieles lectoras que se toman su tiempo de comentar y decir que les parece, de verdad atesoro mucho sus palabras *inserte corazón aquí*

No puedo contener la emoción y les digo de anticipado que el próximo shot es mi favorito entre tooodooos los que tengo planeados :$ Supongo que ya sabrán porqué xd Y si hay alguna persona por aquí que su pareja favorita también sean los azules, que fangirilee conmigo, jajaja.

En fin, si son de Venezuela, que tengas un Feliz Día de la Madres, ya que aquí se celebra hoy. ¡Saludos!