Aquí vamos con el siguiente capítulo antes que nada quiero agradecer a todos los que han leído y comentado en esta historia pues como siempre digo saber que alguien le lo que hago me motiva a seguir escribiendo y disfrutando esto que hago.

Especial agradecimiento a:

Freya-x

natsumi hhr nh

Bellrose Jewel

Rizeto Uzumaki

Christine-Core

¡Gracias por comentar!

Capitulo II

"Una mujer solitaria"

Cuatro días después de haber descansado y alimentado correctamente, tras una larga hambruna de meses, Naruto y Takeshi retozaban contentos admirando uno de los jardines de invierno de aquella enorme mansión.

Naruto veía a su hijo feliz, hacia tanto que no lo veía sonreír que se tildaba en sus expresiones y en sus arrebatos de algarabía corriendo por los extensos pasillos de aquella frondosa y bien lograda vegetación de invierno.

El perfume de las flores cultivadas, la belleza de las orquídeas, los colores de las magnolias y un sin fin de plantas exóticas lo habían transportado fuera de aquel tormento, al cual se vería sujeto en cuanto aquella extraña y perspicaz joven de ojos perlados le incitará a cumplir con su parte del trato.

-¡Mira papa! ¿No es hermosa? –Inquirió Takeshi trayendo consigo una pequeña flor fucsia.

-¿De dónde lo has sacado Takeshi? –Inquirió algo molesto.

-Estaba en el suelo papá… -Ensimismándose en aquella pequeña y frágil flor que ahora sostenía entre sus manos. –Nunca había visto algo tan bonito…

-A tú madre le encantaban las flores y veo que has heredado ese gusto de ella pequeño. –Naruto sonrió, evocando el rostro de su bella esposa aún latente en su memoria.

-¿Mi mamá era tan bonita como esta flor? –Pregunto algo incauto tras no percatarse de la pena que aún le socavaba el corazón al ojiazul.

-Era muy bonita… -ensimismándose un poco.

-¿Igual que la señorita Hinata? –El pequeño Takeshi sonrió con picardía.

-Esa mujer… -Sentenció con ira tornándose pensativo ¿Por qué le enfadaba tanto esa mujer? ¿Qué había en ella que le repelía a ese extremo?

-Yo creo que es una chica muy bonita y buena papito… -Sonriendo.

-¡Vaya me siento halagada! –Exclamó la susodicha apoyada en uno de los pilares que sostenía el techo de cristal de aquel herbolario.

-¡Señorita Hinata! –El chico sonrió y corrió a su encuentro dándole un fuerte abrazo, cosa que pareció disgustar a Naruto en sobremanera pues no lograba disimular su rostro enfadado.

-Que buen recibimiento… -Sonrió Hinata abrazando al niño y alzándolo en sus brazos. –Takeshi eres todo un caballero. –Besándole la mejilla izquierda.

-Es muy buena con nosotros… -Alegó el niño avergonzado.

-¡Takeshi! –Profirió Naruto en voz alta.

El pequeño al oír la voz determinante de su padre descendió de los brazos de la joven mujer y se aproximo con rapidez a su lado.

-Ve a jugar Takeshi…

Naruto cambio el tono severo de su voz , pues había notado lo estricto que había sonado ante su hijo. Las demostraciones falsas de aquella joven para con su pequeño lo sacaban de quicio, pues ya sabía cuál era la única cosa que esa mujer pretendía de él.

-No deberías tratarlo de esa manera es solo un niño… -Rió Hinata aproximándose a él tras ver la lejanía de Takeshi.

-Es mi hijo y se cómo educarlo sin tu ayuda. –Mirándola con rebeldía.

-¡Me encanta que seas tan salvaje! –Esbozo colgándose de su cuello.

-No soy un mono… -esbozo con desagrado volteándole el rostro.

-Bien si quieres jugar así… -Soltándolo con rapidez.

-¿Qué es lo que quiere? –Inquirió él tras verla deambular a su alrededor como buitre que circunda una presa herida.

-Te tengo tú primar asignación… -Hinata sonrió.

-¿Qué quiere que haga? –Naruto sintió que se le aflojaban las piernas pero qué más podía hacer ya estaba en el baile y no le quedaba otra más que bailar.

-Una amiga mía se halla un poco melancólica. Cree que su esposo la engaña con otra mujer y él no le da señales de que esa afirmación no sea cierta. Quiero que vayas y la entretengas un poco esta semana; su marido pasará unos días fuera por trabajo y ella estará sola en casa.

-¿Pretende que la seduzca mientras su marido está de viaje? –Naruto no salía de su asombro.

-¡Claro! -Hinata se aproximó al chico mirándolo de soslayo. – ¿Sabes cómo entretener a una mujer verdad?

-Se refiere a… -Naruto trago saliva.

-Si -acariciando con su mano derecha el cuello de la camisa del joven. –Quiero que la comprendas, la escuches y la hagas feliz. –La chica volvió a sonreír. –Es lo que todas las mujeres buscamos, un hombre que nos halague que conteste nuestros diálogos y que nos desarme en una lujuriosa noche de desenfreno y pasión.

-¿Quiere que me acueste con ella? –Naruto arqueo una ceja tras lo desfachatado de la propuesta.

-Si ella así lo desea… hazlo… -Exclamó contenta.

-No puedo dejar a Takeshi solo tanto tiempo.

-Vamos solo serán dos o tres días, yo lo cuidaré… -A Naruto solo se le cruzo la determinante idea de "¿Porque dejaría a mi hijo con una zorra como tú?"

-Él no está acostumbrado a estar lejos de mí y además… -El chico calló.

-Descuida Naruto… Takeshi y yo nos llevaremos bien y estará protegido. Te daré un celular para que te comuniques con él todos los días ¿Qué te parece?

-No lo sé…

-Bien… -La chica giro sobre sí misma y se aparto unos centímetros del ojiazul. –Si quieres dar por terminado nuestro trato puedes marcharte ahora mismo.

-Maldita… -Esgrimió en voz baja pero lo suficiente como para que Hinata lo escuchara y sonriera de espaldas a su posición. –Lo haré… -Agachando la cabeza. Hinata sonrió satisfecha.

El chico viajo casi una hora en colectivo hasta llegar a las puertas del departamento de aquella "supuesta" amiga. Caminaba lleno de ira y de resentimiento mientras evocaba en su imaginación las mil y un maneras de hacerle pagar a esa esclavista el trato inhumano propinado hacia su persona.

Toco el timbre del portero y espero unos segundos hasta que una voz algo nerviosa y frágil respondió a su llamado.

-Hola… ¿Quién es? –Inquirió la débil voz tras la bocina.

-Buenos días… ahh… mi nombre es Naruto Uzumaki y… verá yo… -El chico se sintió nervioso y distraído, tanto que no lograba enfocarse para cuadrar una oración decente. Sacó de su bolsillo un pequeño papelillo color blanco y lo leyó. –Busco a la señora Sakura… -se tildo leyendo el apellido -Haruno Sakura… se encontraría ella me envía Hinata Hyuga su amiga.

-¡SI! –Dijo la chica nerviosa –Por favor suba estoy en el quinto piso B por favor que nadie lo vea… -La chica suspiro –No quiero tener problemas…

-Descuide…

Naruto pudo escuchar el claro timbrazo de la puerta y su señal para introducirse al edificio. ¿Por qué alguien que le fuera infiel a su marido sería tan estúpida como para invitarlo a su propia casa? De seguro estas niñas ricas eran idiotas o demasiado santurronas como para triangular una idea así.

Se dirigió silencioso hasta el ascensor, para su suerte solo había una viejecita allí pero bajo en el tercer piso, Naruto solo le sonrió al salir ésta del ascensor y luego continuo viaje. Volvió a tragar saliva, no que le molestará tener sexo con una mujer y más si ésta lo deseaba, pero sentía que era algo un poco sucio ya que indirectamente él era forzado a eso.

Por su mente rondaba la imagen de su difunta esposa, si ella no hubiese sido víctima de esa dura enfermedad, si lo hubiese elegido a él antes que a su hijo.

¿Pero que estaba pensando? Takeshi era su primogénito, la luz de sus ojos, pero también fue el causante de una desgarránte realidad sabida por todos. Keiko estaba muy enferma para concebir. Su enfermedad la había llevado a su límite y sin embargo ella deseaba tener algo más de él que solo su cariño, ella había deseado consumar ese sueño maternal que desde pequeña la enloquecía, ser madre. Keiko sabía que un embarazo era demasiado riesgoso y no importo cuanto él se hubiese opuesto a esa situación, ella ya había tomado una contundente decisión que él no pudo evitar.

La puerta del departamento se abrió súbitamente para mostrar ante sus ojos la delgada y preciosa figurilla de ojos verdes y cabello rosado semí largo apostada estáticamente frente a él.

-Hola… -dijo ella tras suspirar.

-Buenos días yo soy…

-Naruto –Lo interrumpió ella –Si, Hinata me ha hablado de ti, pero pasa por favor no quiero que nadie nos vea hablando. –Sentenció ella algo melancólica.

-Gracias…

El chico pudo notar el lujoso apartamento envuelto en el más pulcro orden. Pudo ver un amplio sofá color rojo en el centro de la sala una mesilla junto a él y varias estanterías y muebles a su alrededor Una mesa redonda con varias sillas de roble más a la izquierda junto a un gran ventanal con vista a la ciudad. Además, pudo notar varias habitaciones accesorias.

-¿Puedo ofrecerle algo? -inquirió la joven más nerviosa.

-Agua… solo agua gracias. –Tras sacarlo de su ensueño.

La joven se retiró hacia una de las habitaciones. Naruto camino un poco por la sala pudo sentir la suave fragancia de unas bellas flores sobre unas estanterías cercanas y varias fotos de la muchacha pelirosa acompañada de un hombre que a simple vista dedujo era su marido.

El chico de cabellos negros y ojos oscuros era muy bien parecido. Naruto tomó una de aquellas fotos para observarla con detenimiento, ambos se veían tan felices que no podía entender todo este embrollo en el cual ambos eran participes de un inaudito engaño. El jamás había compartido la idea de que el engaño fuese algo con lo que se podía jugar, no era un hombre de medias tintas, si la relación no funcionaba lo mejor era que cada cual tomara su propio rumbo, su camino y cada uno en paz para hacer de su vida lo que desease.

-Él es Sasuke… mi marido… -Exclamó la delicada voz sacándolo nuevamente de trance.

-Lo siento… no era mi intención husmear. –Se disculpó él, dejando la foto en su lugar con rapidez.

-No se disculpe… seguramente se preguntará porque hago esto… -Entregándole el vaso de agua.

-Gracias… -Naruto la miro a los ojos pero la muchacha no lograba sostener su mirada.

-Lo amo… amo a Sasuke… hace poco más de un año que estamos casados, fuimos novios desde el colegio y siempre hemos estado juntos, él lo es todo para mi, siempre lo ha sido…

-Pero…

-Siéntate Naruto ¿No te molesta que te tutee verdad?

-No claro que no… -Sentándose en el sofá. Ella se acomodó a su lado.

-Te seré sincera… siempre hemos tenido algunos problemas a la hora de… -La chica guardo silencio unos segundos y lo miró.

-Si

-A la hora de hacer el amor… -Esbozó con rapidez.

-¿Problemas? ¿Cómo cuales? –Inquirió intrigado mientras la miraba de arriba abajo sin duda la muchacha era muy bonita.

-Me cuesta sentir placer a la hora de estar con él… yo… -La chica calló otra vez avergonzada. –Lo siento… ¡Yo nunca había hecho esto y estoy muy nerviosa! –Exclamó.

-Descuide yo tampoco… pero supongo que podemos hablarlo como amigos ¿verdad? -El rubio sonrió y eso pareció reconfortarla.

-He querido consultar a un profesional pero sus consejos no me han servido con anterioridad. Hinata me dijo que me ayudarías… -La chica sonrió satisfecha.

-Así… -Naruto echo a reír nervioso, que pensaba esa zorra que él era, un psicoterapeuta o algo así ¡Ojala pudiese estrangularla con sus propias manos! Esta idea le produjo satisfacción por un momento aislándolo de la charla.

-¿Me ayudarás verdad? –Inquirió Sakura.

-Si… lo haré… si Hinata te dijo eso… -Sonriendo falsamente –Haré todo lo posible ¿Dime qué te pasa? –Solo le faltaba un bolígrafo y una carpeta para convertirse en un psicólogo.

-Sasuke es un hombre hermoso, él es tierno y a la vez es un hombre seguro de sí mismo. Ha tenido miles de propuestas cuando éramos más jóvenes, de mujeres hermosas y llamativas, pero por alguna razón él se fijó en mí. Yo en cambio siempre fui algo retraída y vergonzosa, solía acomplejarme por todo y aún lo hago, no termino de estar a gusto con mi cuerpo y eso me provoca severas batallas mentales ¿Le gustaré? ¿Me verá bonita hoy? ¿Realmente me ama y desea estar conmigo?

Cuando él me pidió salir sinceramente me sorprendí mucho. –Sakura sonrió. –Él es un chico serio y poco demostrativo así que jamás sospeche que yo le gustará es más siempre pensé que me aborrecía, pero cuando él me pidió que fuera su novia me sentí la mujer más feliz del mundo.

El noviazgo parecía ser casi un sueño maravilloso ¡Dios estaba con el hombre más lindo de todo el colegio!

Cuando me pidió estar con él no lo dude, yo también lo deseaba, lo deseaba más que nada en el mundo… -Sakura volvió a callar y sus ojos dejaron entrever varias lagrimas.

-¿Qué ocurrió? –Inquirió Naruto.

-No pudimos hacerlo, yo estaba muy adolorida y asustada, para mí era una experiencia totalmente nueva, estaba tan nerviosa que no pude mantener mi concentración y la relación en esos momentos.

-¿Él se enfado?

-¡No, claro que no! Al contrario fue muy comprensivo conmigo. Después de eso lo intentamos varias veces hasta que lo logramos. Dirás que soy muy estúpida pero me avergonzaba tanto mi cuerpo que no me sentía lo suficientemente hermosa para él.

-Tranquila entiendo lo que has pasado mi mujer y yo tuvimos ese problema. –Naruto sonrió tontamente.

-¡DIOS, ERES CASADO TAMBIÉN, HINATA NO ME HA DICHO NADA! –Exclamo roja como un tomate.

-No… -Naruto bajo el rostro y aparto la mirada. –Mi esposa falleció hace cinco años.

-Lo… lo lamento Naruto… -Dijo la joven apenada. –Como hablaste en términos presentes pensé que...

-Descuida, pero volvamos a tu problema.

-Está bien. Sasuke y yo siempre mantenemos relaciones regularmente y si te soy sincera no he logrado complacerlo; él me dice que sí, pero lo conozco muy bien, se que nunca ha llegado al orgasmo.

-¡NUNCA! –Naruto la miró boquiabierta.

-Lo sé, deberás pensar que soy una inútil en la cama… y si no lo niego no soy buena con el sexo, y esto me genera muchos tabúes y problemas que trato de trabajar con todas mis ansias. Sin contar que muchas veces me pongo tan nerviosa que la que termina fingiendo soy yo por que al pensar en él no disfruto del acto.

-¿Lo ideal sería que ambos lo charlen no crees? –Sentenció el chico.

-Lo he intentado pero él me dice que está bien, que es feliz, aun que nuestra pareja, sexualmente hablando, no sea la mejor…

-¿Pero? –Naruto la miró llorisquear nuevamente.

-Hace cosa de dos meses se me ha ocurrido plantearle la idea de tener un bebe, llevamos varios meses casados y muchos de novios, nos conocemos bien y ambos queríamos formar una familia, pero desde entonces él ha estado mucho más reservado. Casi nunca está en casa y ya casi no me toca… e intentado hablar con él pero siempre esquiva el tema.

-Quizás no desee ser padre aún ¿lo has pensado?

-Si, por eso le dije que si no estaba seguro que podíamos postergarlo, pero él no ha vuelto a ser el mismo. Hace un tiempo he comenzado a sospechar que tenga a otra mujer.

-¿Por qué lo crees?

-He encontrado en su chaqueta el teléfono y el nombre de una tal Leslie, es más he hurtado su celular y hay varias llamadas de esa mujer a su teléfono. Me ha dicho que se iba unos días por trabajo pero sé que se ha ido con ella. No lo culpo… -Echando a llorar –Seguro ella puede complacerlo más que yo… pero no quiero perderlo ¡NO QUIERO! Lo amo… y haré lo que sea ¡LO QUE SEA! –Mirándolo a los ojos mientras derramaba copiosas lagrimas.