MY LITTLE KITTY

Cap. 3: Primer dia - Bunny

El regreso a casa era cansado, tres insoportables horas caminando era cosa de todos los días. La espera termino, al fin habían llegado a casa. Abrieron la puerta levemente, percatándose que no hubiera nadie adentro. Estando asegurados entraron, cerrando la puerta tras de ellos.

-Bien, al fin llegamos.- hablo el de parka naranja tirándose en uno de los viejos sillones.

-Eres un flojo Kenny, ahora sé porque este pequeño me quiere más a mi.- hablo ahora el castaño acariciando el lomo del pequeño felino que yacía dormido en sus manos.

-¿Qué? Claro que no, él me quiere más a mí que a ti.

-¿Puedes probarlo?

-Claro que si.- se levantó rápidamente y le arrebato al minino de las manos, lo acoto del sillón y empezó a moverlo para que se despertara.

-Hey, pequeño. Despierta. El tío Kenny quiere saber si lo quieres más a él que al vago de su hermano.

-¡Hey!

-Shh. Despierta.- siguió moviéndolo más hasta que este poco a poco se despertó viendo con fastidio al rubio.

-Hola nene. Dinos ¿me quieres más a mi o a él?- pregunto mientras tomaba del brazo a Kevin y lo acercaba hacia él.

Cada uno acerco la palma de su mano, esperando a que el pequeño se posara en una de ellas. En cambio, este bostezo y volvió a dormir.

-Chicos, ya llegue.- saludo una voz al mismo tiempo en que la puerta de abría y de ella entraba una pequeña castaña

-Hola Karen.- saludaron ambos hermanos sin despegarle la vista al felino.

-Oigan, ¿Qué ha…? ¡Un gatito!- grito emocionada y tomo al felino con ambas mano acercándolo a su rostro. –Hola pequeño.

Este volvió a abrir los ojos con fastidio, pero al ver a la castaña su expresión cambio a una más alegre.

-¡Meow!- soltó feliz lamiendo la nariz de la chica.

-Aww es tan lindo. ¿Quieres un dulce?- bajo al animalito al suelo y ella se sentó frente a él, de su mochila saco una bolsa de plástico con golosinas y entre todas ellas saco un dulce de mantequilla y se lo dio al pequeño quien empezó a lamerlo con alegría.

-Miren chicos, le gusta.

-Quien diría que le gustaran los dulces de mantequilla.

-¿Dulces de mantequilla?- susurro el rubio pensando un poco. -¡Ya se!

-¿Ya sabes qué?- preguntaron los otros dos.

-Como llamaremos al gatito.

-¿Cómo?

-¡Butters!

-¿Por qué Butters?

-Le gustan los dulces de mantequilla y eso en inglés es butterscocht; Butters.

-Sigo sin entender.

-¡Awww! ¡Qué lindo!- chillo de nuevo la menor volviendo a cargar al felino. -¿Te gusta tu nuevo nombre pequeño?- le pregunto dándole un beso esquimal mientras este solo maullaba de alegría.

-Ok, entonces se llamara Butters.

-Oigan, ¿y en donde dormi…?

-¡Conmigo!- gritaron los dos hermanos y en cuestión de segundos empezaron a pelear.

-Dios, son unos bobos. Tranquilo Butters, hoy dormirás conmigo.- le sonrió con ternura y subió las escaleras hacia su habitación, dejando a los otros dos que seguían peleando,

Acostó al felino en la cama y este dio un saltito esperando a la castaña. Esta soltó una risita y se acostó a su lado.

-Meow.- maulló este acostándose en la mullida cama.

-Como me gustaría saber lo que dices, pequeño.- Karen soltó un bostezo, se acomodó en la cama acercando al minino a ella para abrazarlo y lentamente fue quedándose dormida.

Sonrió entre sus sueños, esos sueños pervertidos que siempre tiene, de los cuales amaría por vivir todas esas fantasías en carne y hueso. Ya iba en la mejor parte, faltaba poco, hubiera llegado si no fuera porque un tierno chillido lo despertó.

-¡Meow! ¡Meow! ¡Meow!- se escuchaba desde el otro lado de la puerta, al igual que uno que otro rasguño a la puerta.

-Agh. Déjenme dormir ¡carajo!- hablo entre sueños tapándose los oídos con la almohada.

-¡Nya!- se escuchó otro chillido más fuerte.

-¡Carajo!- se levantó de la cama, solo con una playera sport y unos boxers, se acercó a la puerta y abrió. -¿Qué chingados quie…?

-Meow.- maulló más calmado el minino al ver al rubio.

-Oh Butters, eres tu pequeño.- lo tomo con cuidado en ambas manos acercándolo a su pecho, cerró la puerta y se acercó a la cama.

-¿Qué haces aquí pequeño, eh?- pregunto acariciándole el estómago, a lo que el pequeño tomo su dedo con sus patitas y lo metió a su boquita, mordiéndolo con sus pequeños dientecitos que apenas estaban saliendo.

-Aww, tienes hambre ¿verdad?- con cuidado aparto su mano de minino y le toco la nariz.

-Iré por un poco de leche, no te vayas a ir.- le sonrió y salió de su habitación, bajando a la cocina para buscar un plato y leche.

-¡Llegue!- aviso el castaño pasando por el marco de la puerta.

-Oh, hola Kevin.- saludo Kenny, quien jugaba con el pequeño felino en el suelo.

-Hola Kenny, hola Butters.

-¡Nya!- maulló alegre el minino.

-¿Y Karen?

-Dijo que iría a casa de sus amiguitos.

-Oh bueno.- dejo su mochila por algún de la sala y se sentó al lado del rubio y miraron fijamente al gatito.

-Ven pequeño, ven con Kenny.

-No pequeño, ven con Kevin.

-Meow.- maulló asustado el minino mientras daba pasos hacia atrás alejándose de quienes lo llamaban.

-No pequeño. No te asustes.- llamo el rubio tratando de no asustar al felino, metió la mano a la bolsa de su parka y de esta saco una pelotita roja. –Mira que tengo aquí.

-Kenny, no es perro.

-¡Shh! Ten pequeño.- hizo rodar la pelota hacia el pequeño.

Este solo lo miro con curiosidad y soltó un estornudo, causando que el castaño soltara una risa y el rubio bajara la cabeza en señal de derrota.

-¡Hey chico! ¡Ya llegue!- saludo a legre cierta castaña mientras entraba y se acercaba a los mayores. El felino al escucharla maulló feliz y fue a acurrucarse a sus pies.

-¡Oh! ¡Hola pequeño!- saludo tierna mientras lo cargaba.

-Genial, nos ignora.- hablo Kenny haciendo puchero.

-Hola Karen. ¿En dónde estabas?- pregunto serio el castaño.

-¿Yo? Pues estaba en casa de Ruby.- contesto con un leve sonrojo en las mejillas.

-¡Nya!- soltó el minino acurrucándose más en los brazos de la menor.

-¿Por qué Butters nos ignora cuando esta Karen?

-Sigo sin entender porque le pusiste Butters.

-Dios Kevin, enserio eres un loser.

-Deja de decirme loser, carajo.

-L-O-S-E-R.

-En fin… Karen, ¿le conseguiste a Butters algo en donde pueda dormir?

-¡Si! Miren.- dejo al gatito en los brazos del rubio para salir de la casa un momento, al regresa, trae consigo una pequeña camita para gatos. –Ruby me la regalo, dijo que antes tenía un gato… tenía.- explico negando con la cabeza triste.

Los otros se miraron entre si y un leve escalofrió recorrió sus espaldas.

Kevin toma la cama y la pone en el suelo, cerca de ellos. Mira al rubio esperando a que este dejara al minino.

-Ok, mira Butters, aquí podrás dormir.- hablo tierno dejando al felino sobre la acolchonada cama.

-Meow.- el pequeño lo miro con curiosidad, luego negó y corrió a acurrucarse a los pies del rubio.

-Uhm, no le gusto.

-Entonces seguirá durmiendo con nosotros.

-Así parece.- todos miran al pequeño, quien al parecer ya estaba dormido en los brazos de Kenny quien lo había cargado.

-Bien chicos, es hora de que vallamos a nuestras habitaciones. Mis papas no tardan en venir.- ordeno el castaño, a lo que los tres soltaron un suspiro de frustración.

-Bien, hoy Butters se quedara conmigo.- hablo Kenny levantándose mientras acariciaba el suave pelaje del pequeño.

-Ok.- respondieron los otros dos.

-Kevin, ¿puedo dormir contigo?- pidió tierna la pequeña. –Ayer tuve una pesadilla.

-Claro Karen, vamos chicos.- la castaña y el rubio subieron las escaleras y el subió detrás de ellos, si sus padres se aparecían en ese momento preferiría a que le empezaran a gritar a el que a Karen o a Kenny.

El felino se movía demasiado, como si tuviera una pesadilla y de vez en cuando soltaba pequeños maullidos. Kenny se encontraba sentando en una silla con los pies a arriba de un escritorio mientras leía una revista. Al escuchar al felino bajo la revista viéndolo desde donde estaba sentando, se levantó de la silla y se acercó al pequeño que dormía en su cama.

-¿Butters?- acerco un dedo comenzando a acariciar la cabecita al minino.

-¡Nya!- este empezó a lloriquear un poco más fuerte, lanzando pataditas al aire.

El rubio rio enternecido, con cuidado lo cargo y comenzó a acariciarle el lomo para calmarlo.

-Calma pequeño. Kenny está aquí.- susurro depositando un beso en su cabeza. Al chiquito le paso un leve escalofrió y se acomodó en los brazos de McCormick, un poco más calmado.

Kenny sonrió complacido, se acostó en su cama dejando al felino en su pecho. El pequeño abrió levemente los ojos y se acomodó aún más, mirando tierno al mayor.

-Hola Butters. ¿Tuviste una pesadilla?- pregunto con una sonrisa sin dejar de acariciarlo.

-¿Nya?- maulló confundido ladeando un poco la cabeza, en eso, soltó un adorable estornudo.

-Awww.- soltó McCormick enternecido, rascándole el mentón al pequeñín. Este dio un saltito alegre y se volvió a acomodar para volver a su sueño. Kenny siguió acariciándolo, y poco a poco, sin darse cuenta, el también s entrego a los brazos de Morfeo.


Ya casi es mi cumpleaños! Quiero mis regalos! xD

Hey! Hola amiguitos, aqui les traigo el tercer cap recien salidito del horno! (Literal, me desvele escribiendolo xP) En fin... (momento sentimental) QwQ *snif* l-les agradesco *snif* que le hayan dado una oportunida a este fic *snif* enserio, m-me hacen feliz con *snif* cada review, l-los amo! Me hacen tan feliz! L-Les prometo que hare lo posible *snif* para terminar el fic, y que sea *snif* de su agrado TwT Gracias!

No olviden su estupido y sensual review! :3

Bye!