Capítulo 3: Cuatro, tres, dos, uno

4 hermanos, 3 partes, 2 dimensiones y 1 sólo sentimiento

El tiempo transcurrido es relativo, no importa la diferencia de tiempo, no importa si para unos es más lento que para otros. Importa menos si el reloj marca o no las horas, si el calendario se utiliza o no…El tiempo es relativo.

Eso lo saben todos. Pero ahora, en la dimensión original, todavía hay quienes pueden ayudar a verlo de otra forma. Y estos son los hermanos británicos.

Escocia, Gales, Irlanda e Irlanda del Norte decidieron infiltrarse en el territorio de su hermano, ahora ocupado por Arthur. Claro, no fue fácil, tuvieron que pelear contra ese estrafalario intruso para poder ser "derrotados" y así ser convertidos en sus colonias. El problema es que Arthur tenía cierto rencor hacia ellos, bueno, no exactamente hacia ellos, pero al ser ahora sus nuevos hermanos los tomaría como tal. Inconscientemente y envuelto en su propia locura, se desquitaría por todas las maldades que estos le hacían en su amada 2P.

Ahora bien, Escocia solía escaparse de la atención de Arthur a menudo para buscar en toda la casa los libros de magia de Inglaterra, sabía que Arthur no sería tan tonto como para dejarlos en el mismo lugar donde su contraparte los dejaba. Gales tenía un papel diferente, y era el de ocultar a Escocia con su magia, hacerlo desaparecer de la mente de Arthur. Y por último, Irlanda e Irlanda del Norte distraían a Arthur, ellos llevaban la peor parte porque el concepto de juego que tenía la encarnación del Gato de Cheshire no era exactamente algo saludable.

Y para nada lo era, ese día y en menos de una hora jugando "la traes" como si fueran "niños pequeños" ambos tenían más de un corte de gravedad en su cuerpo. ¿Motivo? Simplemente en vez de usar manos o pelotas para jugar como normalmente se hace, Arthur utilizaba su cuchillo, ya valla que su puntería era buena.

Llegó el punto donde ninguno de dos los Irlanda quería seguir. Así que aprovecharon un momento de distracción de Arthur para entrar a la casa y anunciarle esto a Gales.

―Ga-Gales, ―llamaba jadeante Irlanda ―. Ya no soportamos un minuto más, dile a Escocia que se apresure o que lo busque después.

―Además… ―le decía Irlanda del Norte apoyado en su hermano― . Al parecer Arthur usa veneno en ese cuchillo, si no fuera por eso aguantaríamos más tiempo pero como ves…

El castaño frunció el ceño ante esto, preocupado y fastidiado. Suspiró, manteniendo la poca calma que conservaba aún, se inclinó un poco y posó cada mano en la mejilla de sus hermanos para verlos a los ojos, examinando, y dijo casi en susurro: ―¿Cómo sabes que es veneno? ¿Qué sienten con exactitud?

Irlanda, sin pensar, respondió: ―Nos duele todo el cuerpo desde el primer corte que nos hizo.

―Dile a Escocia que deje de buscar por hoy, llevamos más de una semana con estos juegos y…

¡Hermanitooos!

De pronto de escuchó la voz de Arthur, junto a sus pisadas tranquilas y al mismo tiempo perturbadoras― . ¿Dónde estáaan? ¡Hahahaha!

―Vayan con él, iré con Escocia y en menos de cinco minutos los iremos a buscar.

―Está bien ―dijeron ambos al unísono y ver correr a su hermano por los pasillos.

¡Los atrapé!

Un escalofrío recorrió la columna de ambos, girándose y mostrando una falsa sonrisa. Pero eso no bastó, Arthur los miró con ojos ajenos y con sus falsos pucheros y exagerado lastimero empezó a lanzar pregunta tras pregunta: "¿Dónde está nuestro hermanito Escocia?", "¿Por qué no invitamos a jugar a nuestro queridísimo Gales?" Entre risas y juegos con el arma corto-punzante ninguno contestaba lo que él quería.

Entonces el miedo embriagó el cuerpo de los mellizos, no fue un acto, sino una frase tan siquiera de parte del contrario de su hermano menor lo que los paralizó de miedo: ―Tal parece que me están mintiendo hehe. Ustedes mis hermanitos, necesitan ser corregidos ¡hahahaha!

Los hermanos Irlandeses fueron arrastrados por el inglés tras haber sido acariciados con el cuchillo en el rostro otro par de veces. Y claro que Arthur lo tomaba como si fuera una pequeñez tonta e infantil. Las carcajadas resonaban por toda la casa, sin descanso.

El representante de Gales, después de varios minutos y lleno de preocupación, corrió a buscar a sus hermanos. Un sentimiento de horror se denotó en su rostro al encontrarlos colgados de cabeza en un árbol. Siendo tratados de "piñata" y adornados con carmín gracias a, claramente, Arthur.

Gales sintió desesperación. Ver a sus hermanos menores llenos de sangre ya al borde de la inconsciencia no le produjo más que disgusto y un terrible enojo. Sintió su sangre arder. Uno de ellos, Irlanda, tenía un líquido verduzco y extraño llenando su rostro, además de un corte profundo y notable el rostro, aparte de los que ya tenía su cuerpo. El otro, Irlanda del Norte, chorreando sangre por todo su cuerpo, parecía que fue objeto de experimentos maquiavélicos; tomados como juego por parte del británico ajeno al mundo.

Gales no se detuvo ni un instante para tirar la escalera donde se encontraba Arthur.

Este, mientras se levantaba, se quejó cual niño pequeño al defender un juego inventado por él mismo con sus amiguitos: ―Gales, no seas tan malo conmigo. ¿No ves que sólo me divertía con nuestros hermanitos? ¡Estábamos jugando a la piñata operada!

―No me vengas con cuentos, infeliz ―respondió el castaño con tosquedad cuando agarró al otro del cuello de la camisa―. ¡Y ellos no son tus hermanos!

―¿Qué? ―Torció la boca, junto a su inseparable sonrisa, en un gesto de desagrado y ligera confusión―. Pero si ustedes son mis queridos hermanitos. We are a family!

―Familia te voy a dar al mandarte al infierno, así podrás estar con otros desquiciados como tú.

―Gales…―Falso lastimero, o tal vez sólo exagerada expresión física del mismo ―. ¿Por qué me tratas así? ¡Se supone que ahora somos hermanos!

―Tú nunca serás mi hermano.

Arthur pareció cambiar su expresión ante la sentencia de Gales. Con ojos que no eran suyos expresaba rencor y risas reprimidas por su extraño dolor. Riéndose levemente y sin apartar la vista del mayor dijo: ―Si no quieres ser mi hermano. ¡Te obligaré a serlo!

Dicho esto se abalanzó sobre el otro británico para atacarlo. Y claro, Gales estaba más que listo para enfrentarlo…o al menos internamente, no quería esperar más para poder sacar a sus tres hermanos de los problemas en los que estaban metidos; los dos Irlanda en un árbol e Inglaterra en otra dimensión. Además sabía que no podía perjudicar tanto el cuerpo de su verdadero hermano.

Mientras tanto, Escocia había logrado algo de su cometido, faltaba poco y se apresuraba buscando lo necesario, tales como libros y pócimas. Sin embargo las risas, sonidos de cosas quebrándose y los alaridos del exterior le crispaban los nervios. "Resistan" repetía, como para apoyar a sus hermanos, cosa que no haría con la misma voz o expresión si ellos pudieran oírlo o verlo, su orgullo todavía era un poco más grande de lo necesario para expresar su amor o preocupación por ellos.

―Sólo a ti te pasan estas cosas, pequeño idiota . ―Decía Escocia más para sí mismo que para la nada que lo rodeaba―. Irte a Second Parallel y dejarnos con estos lunáticos… Ni que First Parallel fuera un maldito centro vacacional.

Entre varios de esos libros encontró uno de tamaño similar a una enciclopedia vieja, la cual decía: "Alter mundus". Algo le llamó la atención, una sensación que le gritaba "¡este libro es útil, úsalo!". Buscó y leyó lo necesario a gran velocidad.

―De acuerdo. Aunque ya sé todo sobre este condenado asunto, te guardaré junto con el libro de Inglaterra…cuando lo encuentre entre tanta basura mágica.

Él continuó buscando lo más rápido que podía; mientras con un sentimiento de preocupación y enojo pensaba: "Más te vale mantenerte vivo y esforzarte por volver, idiota." Para el hermano que había sido mandado al otro mundo.

...


We are a family!: ¡Somos una familia!

Alter mundus: Otro mundo.