CAPITULO 3

Se sentía feliz acostada en su cama, en cualquier momento su madre iría a despertarla y la regañaría por haber vuelto tarde de la fiesta, pero que importaba ya que al levantarse se encontraría con Harry y pasarían el día juntos, paseando por el bosque o tal vez jugando junto con sus hermanos un poco de quidditch.

-Despierta ya es tarde –dijo una voz que no reconocía pero era de hombre, pero se parecía a la de su hermano Bill.

-Bill, déjame dormir –respondió soñolienta dándole la espalda. –Dile a mamá que yo me haré mi desayuno.

Le llego el suave aroma de café recién hecho, no deseaba abrir los ojos solamente quería quedarse dormida y no sentir esas horribles nauseas que la aquejaban. Finalmente el delicioso aroma hizo abriera los ojos lentamente, acostumbrándose de la luz que inundaba la habitación encontrándose frente a una taza humeante.

El panorama se fue esclareciendo, distorsionada por el humo del café dejando ver labios delgados con una perfecta dentadura, cabello rubio...

-¿Malfoy? –pregunto inmediatamente, intentando enfocarlo. Se restregó con fuerza los ojos Esto no puede estar pasando –pensó esperanzada- estoy en otra de mis terribles pesadillas

-Weasley, si que eres tonta –dijo con burla - ¿Cómo se te ocurre tomar esas bebidas muggles? -No fastidies... – exclamo molesta, dándose cuenta que era la realidad... la cruda realidad. Ahora ella tendría que soportar las burlas constantes de él. -Está si es mala suerte- murmuro levantándose con dificultad de la cama. - No es buena idea levantarse así –dijo Draco observándola detalladamente- deberías cubrirte un poco ó que Weasley ¿Me quieres dar un espectáculo gratis?... la verdad, no me desagradaría nada.

-¿Qué? –pregunto sin entender, pero no necesito respuesta... solamente tenía puesto su ropa interior color negra. Lo vio como si fuera un pervertido y se acostó de nuevo en la cama cubriéndose con rapidez con la cobija -¿Qué me has hecho? –pregunto angustiada y buscando desesperada a su compañera de cuarto.

-Ya quisieras Weasley –respondió con sorna -solamente te traje aquí y te acosté en tu cama -se detuvo y de sus labios salio una sonrisa maliciosa para después proseguir - te empezaste a quitarte la ropa y decías cosas incoherentes -termino burlonamente, divertido por la mirada de la pelirroja.

-Eres... eres... urg!!! –grito tapándose hasta la cabeza dejando solo ver solo su cabellera rojiza. -No seas exagerada, como si nunca hubiera visto a alguien sin ropa –respondió con simpleza –tomate el café te hará bien y si que lo necesitas: te ves fatal.

-¿Dónde esta tu novia? –pregunto, ya destapándose la cara y tomando la taza para darle un largo sorbo al café –guak!... es café negro y sin azúcar.

-¿Mi novia? –dijo aclarando la situación con Dana - Yo no tengo novia, somos "amigos"... me imagino que ella esta con algún chico que conocería en la fiesta. – dijo sin importancia. -Nunca cambiaras Malfoy –musitó. -Deberías de agradecerme que te cuide toda lo noche –comento tajante. -¿Toda la noche?.... gracias. –dijo apenada.

-No importa, como quiera yo no quería llegar a mi habitación y encontrarme con algún "espectáculo" –respondió con repugnancia.

-Este... –empezó a decir viendo el reloj a lado de su mesita de noche 9:15 – OH! YA SE ME HIZO TARDE –grito desesperada. Se levanto con la cobija y casi tirando a Draco. -Cuidado – gruño, acomodándose el cuello de su chaqueta negra. -Adiós Malfoy... y por favor cierra la puerta al salir -dijo antes de cerrar la puerta de un portazo y se empezara a escuchar el agua correr de la regadera. -Que educación –murmuro, sonrió abiertamente. Le divertía estar junto a esa chica y había algo de ella que le estaba llamando la atención, aunque no lo quisiera admitir. Limpiaba la barra con un viejo trapo, hacia una semana que había comenzado su trabajo de medio tiempo, no deseaba depender tanto de sus padres y así consiguió un trabajo en una cafetería cercana a la universidad. Su dueño llamado Sr. Battaglia de origen italiano, era un hombre ya entrado en años, se imaginaba que en sus años de juventud había sido alguien muy apuesto (n/a: como buen italiano jeje ya que son muy guapos). La cafetería llevaba abierta desde hacia unos 10 años y era muy concurrida por estudiantes.

Su decoración era moderna y sencilla, sus sillones rojos oscuros eran cómodos y reconfortables para los estudiantes que tenían que pasar horas estudiando o parejas que querían tener un momento romántico. Había lámparas y fotografías de los diferentes viajes del dueño que decoraban el lugar y en las noches se encendían unas velas alumbrando levemente haciendo que el e ambiente se volviera tranquilo y relajado. Por los grandes ventanales se podía ver transitar a los universitarios o a gente mayor paseando a sus perros.

-Ginny, tengo que salir unos momentos te dejo encargada de la cafetería –dijo apresurado el dueño tomando unos papeles debajo de barra.

-Si, Sr. Battaglia –respondió dándole unos papeles que se le habían caído al suelo.

Regresare en unas horas.

Tarareaba una canción muggle, mientras seguía limpiando la barra. Su delantal se había ensuciado un poco por un café de un cliente que derramo por equivocación en su ropa y pensaba que saliendo tendría que ir a su habitación a cambiarse, ya que en la noche tenia una clase extra. Giro para acomodar unas tazas en los estantes, cuando escucho una voz burlona a sus espaldas hablarle. -Quiero un café... enseguida –ordeno tratando de aguantarse la risa con tal espectáculo: La Weasley trabajando en una cafetería. Siempre pensó que a vería así, pero no se imaginaba que tan pronto lo vería.

-¿Solo eso? –pregunto con una cortesía forzada.

- Con leche descremada... Weasley lo quiero en menos de 5 minutos, hay personas que tienen cosas mas importantes que hacer, que trabajar como una simple mesera.

Ella no respondió, tragándose su orgullo. Sirvió el café y se lo entrego.

-Son 2.30 libras –dijo, tratando de ignorar su risita molesta.

Él le dio un sorbo a su café, enseguida frunció el entrecejo.

-Weasley te dije que lo quería con leche descremada –exclamo molesto Malfoy. -Ahora te lo cambio –dijo exasperada. -Sabes, ya no tengo tiempo... ten el dinero y si quieres quédate con el resto, se ve que lo necesitas –dijo con sarcasmo, saliendo del lugar dejándola con la palabra en la boca.

Tenía que ir a buscar a un amigo en la biblioteca y habían quedado de verse a las 6:30 y ya casi daban la 7 de la tarde. Se detuvo unos momentos para sacar una libreta de su mochila cuando fue alcanzado por Ginny que lo veía con furia. -¿Ahora que quieres? –pregunto, viéndola con aburrimiento. -No necesito tus sobras... –dijo tirándole unas monedas, temblando a causa del frió, había salido precipitadamente sin su chaqueta y el lugar estaba nevado. -Eres una malagradecida, después de que te quiero ayudar me sales con eso. –exclamo fríamente, comenzó a desabrocharse su abrigo negro. Ella estaba apunto de responder cuando fue interrumpida. -Draco ¿te he esperado por media hora en la biblioteca? –llamo a alguien a sus espaldas. -Ryan, ya iba en este momento pero me detuvieron por una tontería. –respondió, señalando a Ginny que lo quería matar con la mirada.

Él chico era guapo, su cabello castaño brillaba con la poca luz del sol, Sus ojos eran de un castaño claro y de mirada penetrante. Alto y de complexión delgada y con una sonrisa que a más de una la volvía loca.

-¿No me vas a presentar a esta linda chica? –dijo cortésmente.

-Ella es Weasley –los presento maleducadamente - y él es Ryan Armstrong.

-Me llamo Ginny Weasley –dijo sonriendo, aunque se notaba que estaba molesta.

-Disculpa a Draco, el suele ser mas amable... pero los exámenes lo traen un poco estresado - dijo con voz suave.

No podía creer que alguien tan dulce y simpático fuera amigo de Draco, aunque al parecer no tenía una pizca de mago, y extrañamente le agradaba. Había escuchado del famoso "Ryan Armstrong "la mayoría de las chicas hablaban de él, y siempre decían que era muy amable... pero con el pequeño detalle que era muy mujeriego y andaba con cuanta chica se le aparecía enfrente, pero cuando se enamoraba de una, se comportaba de manera diferente. En parte comprendía porque se llevaba con Draco, ya que era de una familia rica y también compartían el mismo gusto por las mujeres.

-No te preocupes en darles explicaciones Ryan –exclamo tajante- vamonos a estudiar.

-Es cierto, no te preocupes él siempre ha sido así y nunca cambiara –contraataco Ginny.

-Entonces se conocen...

-Tengo que regresar a la cafetería- interrumpió con voz temblorosa por el frió, observando que ya era tarde.

-Te enfermeras –dijo Ryan, cubriéndola con su abrigo, sorprendiéndola.

Al instante se encontró envuelta por el calido abrigo, que emanaba un aroma que le recordaba mucho a Harry. -No, como crees hace mucho frió y...

-Acéptala Weasley que es la mejor ropa que alguna vez tu piel podrá tocar –murmuro aun con un tono burlón, pero ahora era combinado con molestia. -Mañana voy por ella ¿qué tal si nos vemos en la entrada del salón 3-A? –pregunto con su sonrisa espectacular.

-Esta bien, mañana como a esta hora –respondió sin pensarlo.

Draco no dejaba de ver la escena de su amigo y ella, los dos no podían evitar sonreírse mutuamente. Frunció el entrecejo, sin saber la causa, antes de que Ryan llegara estaba apunto de quitarse su abrigo y cubrirla. "Solo era por caballerosidad" repetía una y otra vez.

--------------------- Apesumbrada estudiaba desde la mañana para los exámenes que tenia al otro día. La noche había llegado y muerta de hambre se levanto a buscar comida. Abrió el pequeño refrigerador donde siempre tenían comidas o bebidas, decepcionándose al no encontrar nada para comer mas que unos pedazos duros y viejos de pizza que vio con desagrado y al parecer tenía semanas ahí por el aspecto mohecido que tenían.

Salio de su habitación, cubriéndose con un grueso abrigo y una bufanda, ya que hacia unas horas que había dejado de nevar. Habia pasado dos meses desde que había llegado y ya no extrañaba tanto a su familia, y se estaba acostumbrando a la vida universitaria de los muggles, que en cierta parte se parecía a lo que había vivido en Hogwarts. Pero extrañaba a Harry, no había ni un momento que no lo recordara, aun guardaba una foto de él entre sus ropas.

-Ginny – la llamo una voz a sus espaldas, sobresaltándola.

Ella se detuvo temiendo que la voz que le hablaba era de él... voltio lentamente para encontrarse con esos ojos verdes que tanto amaba ó creía amar. -Harry ¿Qué haces aquí? –pregunto secamente, su corazón latía rápidamente...

-Vine a buscarte, a explicarte... –comenzó a decir, sin poder evitar abrazarla como quien abraza a su hermana pequeña. -Shhh... No digas más, yo escuche todo –respondió, separándose. -Quiero pedirte disculpas, debí decírtelo antes que nadie...

-Harry, no te das cuenta que eso ya no importa... –dijo con un nudo en la voz, dejándolo solo.

Llego a la cafetería, tratando de encontrar a Megan pero antes de que pudiera abrir la puerta Harry le había sujetado el brazo. Sus fuerzas se iban perdiendo cada vez más, trataría de no llorar ya lo había hecho muchas noches, ahora sería fuerte y no se doblegaría ante él ni ante nadie.

-¡No me toques! –exclamo, sabía que si lo volvía a sentir cerca otra vez caería en lo mismo.

-No era mi intención lastimarte así...

-Lo hiciste, y ahora no se como olvidarte... pero me es imposible –dijo comenzando a sollozar.

Él la abrazo con fuerza evitando que se fuera, al principio lo trato de evitar pero al final ella sin fuerzas se aferro de él.

-No sabes que al simple roce de tu piel me siento morir, al escuchar tu voz me enamoro mas de ti... al verte solo deseo besarte y abrazarte, no dejar que nunca te alejes... –susurraba casi sin voz, él la escuchaba calladamente, acariciando su cabello.

-Amor, la encontraste –dijo una dulce voz.

Haciendo que ese mágico momento se rompiera al instante, él la soltó con lentitud como no queriendo olvidar esos últimos instantes con ella, la quería y no quería perder su amistad.

-Sarah, te dije que me esperaras en el carro –dijo con desaprobación. Estaba al fin logrando que Ginny se abriera con él, y lo perdonara. Ahora sería imposible al solo ver la cara de decepción de ella.

-Venia a comprar un café –dijo nerviosa.

-Harry... no me vuelvas a buscar – dijo con dificultad, era una mezcla de frustración, enojo y desilusión – te lo pido por favor.

Fue lo último que dijo antes de entrar a la cafetería.

-Gin ¡ESPERA! –grito tratándola de alcanzar, pero fue detenido por su prometida.

-Es mejor que estén así las cosas, después habrá oportunidad de que hables con ella...

Estaba sentado en una lejana mesa, rodeado de unos cuantos compañeros, aburrido tomaba su café mientras leía un libro. Se moría de sueño, la noche anterior había salido con una chica a una fiesta que se había acabado ya entrada la mañana.

Su vista se detuvo por unos momentos en la entrada de la cafetería donde iba entrando la joven pelirroja, se mostraba alterada y a punto de estallar en lágrimas en cualquier instante. Se sentó en un banco cerca de la barra y pidió un café.

Callado observaba cada movimiento y como su amiga Megan llegaba junto a ella y posteriormente la abrazaba. Pasado como una hora, estaba tranquila y su amiga se tuvo que retirar. Se levanto decidido a saludarla.

-Weasley...

-¿Se te ofrece algo? –pregunto sin ganas de pelear

-Te vino a visitar tu querido Potter... bella la chica que la acompañaba –dijo mordazmente, le encantaba hacerla sufrir.

-Si, era Sarah, su prometida –dijo con cierta tristeza que él noto al instante. -Ja, quien iba a pensar que Potter se fuera a casar con tremenda belleza –comentó cruelmente.

-Malfoy, si no tienes otra cosa que decirme... déjame sola –dijo pesadamente, revolviendo una cucharada de azúcar en su café.

-Virginia, te creí más inteligente –dijo – pensé que no le darías el gusto a Potter de que te viera así.

Ella lo vio por unos momentos, un poco extrañada porque nunca la había llamado por su nombre, pero en cierta forma le había agradado.

-Tú no sabes por lo que paso... nunca te has enamorado y nunca lo harás porque eres una persona sin sentimientos –dijo finalmente, cerrando los puños.

-Acertantes, dos de tres... – dijo bajamente – Weasley nos vemos – dijo con frialdad, antes de salir en compañía de sus amigos.

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Como había sobrevivido esos días terribles, nunca lo supo. Pero la ayuda de sus amigos la hicieron sobrellevar esa gran carga que tenía. Además de las muchas tareas que la tenia en constante desvelo. Cada tercer día llegaba una carta proveniente de su familia, siempre preguntándole como estaba y si regresaría para las fiestas de navidad.

-Gin, te llego una carta –dijo Colin, con algunas cartas más en sus manos.

-Gracias Colin –respondió tomándola.

-Te llego vía "ya sabes" -dijo bajamente viendo con cautela a su alrededor.

-Jaja, ese Ron nunca aprenderá a mandarlo al estilo muggle –comentó carcajeando fuertemente, leyendo la carta y la sonrisa se le desvaneció al instante.

-¿Malas noticias? –pregunto enseguida su amigo.

-No, no es nada... me tengo que ir.

Fue a dar una de sus caminatas nocturnas que acostumbraba, en sus manos traía un sobre arrugado y temblaba levemente tratando de evitar salir las lagrimas, vio a lo lejos a Draco que estaba sentado en un lejano banco como perdido en sus pensamientos, ella pensó en retirarse pero fue muy tarde porque él la había visto.

-Weasley –la llamó. Su rostro mostraba confusión y hasta cierto modo preocupación. Le extrañaba verlo así, ya que siempre estaba con su gesto arrogante.

-¿Qué quieres?... me imagino que solo molestar –dijo a la defensiva.

-Te equivocas, solamente quería saludarte –inquirió con voz queda.

-¿Te sucede algo? –pregunto tratando de evitar que su gesto de sorpresa delatara en su cara, tomando asiento a su lado.

-¡Maldición!-exclamo él extendiéndole una carta a ella y levantándose para empezar a caminar con nerviosismo.- ¿Por qué todo no puede ser más tranquilo y me dejan en paz?

Ella no comprendía, el porque de su comportamiento, empezó a leer la carta.

-Tu madre... ¿quiere que vuelvas?

-Esta loca si cree que volveré... no tiene ningún derecho sobre mi futuro.

-Draco... digo Malfoy no se que decirte.

-No volveré... al fin soy libre, sin preocuparme de cómo debo dirigirme y no causar una mala impresión ante los demás y ahora me sale que quiere que me case con esa mujer... –grito desesperado.- ¿Cuándo van a entender que nunca me ha gustado Pansy?, en el colegio nunca dejaron de presionarme que me mostrara con ella como si fuera mi novia...

-Parkinson siempre te ha querido -comentó interviniendo, tratando de calmarlo.

-Jaja, solo quiere mi dinero y ser conocida como la esposa del único hijo y heredero de una gran fortuna de una de las mejores y prestigiosas familias de magos. –dijo con un poco más de calma, aunque su voz denotaba todo el odio y desprecio que le tenia a su familia. –Me gustaría irme a otro lugar y que nunca me encontraran.

-No debes de huir de los problemas... yo trate de hacer eso pero los problemas todavía me siguen –ahora ella extendió su mano entregándole el sobre.

Él tomo el sobre y saco la carta, leyéndola con el ceño fruncido. -Hmm... la boda de Potter... ¡Ah! –dijo como recordando algo – ahora recuerdo, conozco a la familia de su prometida son muy ricos y sangre limpia, buena elección de Potter.

-Lo sé... – respondió con voz apagada

-Weasley... lo dije sin pensar –dijo rápidamente él, al notar la cara de dolor de ella.

-Harry – empezó a decir, pero era difícil solo recordar su nombre le dolía – nunca se hubiera casado con una chica como yo...

-Estas equivocada... cualquiera desearía estar contigo. –dijo sin pensarlo.

-Gracias por el cumplido –dijo un poco desconcertada. Levantando la vista al cielo –Nuevamente va a nevar –susurro. ¿Te puedo llamar Draco?... tu llámame Ginny ó Virginia tu escoge.

-Me agradaría más llamarte Virginia, Ginny es demasiado común... pero no creerás que por que tuvimos esta plática nos vamos a volver amigos –inquirió con la misma frialdad de siempre.

-Lo que digas... Draco –dijo levantándose de la banca y dándole un rápido beso en la mejilla para salir caminando con tranquilidad hacia su habitación. Draco toco su mejilla aun sintiendo los calidos labios de ella. -Estupido –exclamo quedamente mientras que una leve sonrisa se empezaba a manifestar.

Fin del capitulo ¡DEJEN REVIEW! Bien... si han leído mis otros fics sabrán la razón por la que deje de actualizar mis fics, pero si no, aquí les va otra vez la misma historia: A mi computadora le entro un virus haciéndome perder todos mis archivos y quedándome sin Internet por mas de dos meses y se me fue la inspiración por un problema que tuve que me deprimió, y además me tuvo un poco histérica, pro lo consiguiente no podía escribir... pero ya salí de eso y otra vez me tendrán aquí, molestándolas con mis tontas historias, jeje ni crean que se salvaran de mi.

Tampoco responderé los reviews, si los había contestado pero se me perdió junto todo lo demás capítulos nuevos de esta historia, así que solo mencionare a las personas que tan amablemente me dejaron un review: ThecrazygirlforDG, Fabisa, Lady Vega, Jenny, Thuringwethil, Lipi Weasley, Tefi, Padfoot, Lady Ginny W, Lucre, Luciana, Jeru, Anvi Snape, Eri Mond Licht y Saray... muchas gracias.