Hola siento el retraso pero mi trabajo no me había dado tiempo para trabajar en la traducción

para las personas que habían intentado dejar comentarios sin tener cuenta lo siento no se como pasó pero me acabo de dar cuenta que la opción estaba des-habilitada en mi cuenda, ya lo arreglé, mil disculpas

muchas gracias por los comentarios, favoritos y alertas

espero que les guste el capitulo y por favor dejen sus comentarios

gracias!


El verano antes del tercer año de Hermione en su segunda ronda en Hogwarts se tornó interesante por muchas razones. Decidió que necesitaba mantener el brazo con el que sujetaba su varita en forma, y su casa era el lugar más adecuado para hacerlo. Quizá la otra Hermione se hubiera reusado a hacer magia simplemente porque no estaba en Hogwarts, pero la guerra puede cambiar la perspectiva de una chica. Ella tenía que tener un plan para practicar. Un lugar en donde James y Sirius no la encontraran. Esta parte era fácil porque ambos niños de doce años no querían estar con ella. Preferían nadar en el lago, o montar sus escobas, o no hacer nada siempre y cuando lejos de ella.

Caminó entre el bosque, y dio vueltas sin ninguna dirección especifica hasta que se encontró con un gran roble que tenía cientos de años. Lo observo con detenimiento, y se aseguró que no estuviera habitado por ninguna criatura mágica a la que fuera molestar. Sacó su barita y miro hacia todos lados para asegurarse que James y Sirius no estuvieran cerca. Sonrió y susurro el encantamiento que había encontrado en la biblioteca de la familia Potter, y toco el tronco del árbol. Una pequeña puerta se abrió, lo suficientemente grande para que ella pasara. Subió una serie de escaleras hasta llegar a un cuarto. Su propia casa del árbol seria su lugar secreto, pero debería ser cuidadosamente protegido. Ella sabía todos los hechizos, los había aprendido cuando estaba huyendo con Harry.

"Patronum Totalum. Salvio Hexia," comenzó a murmurar los encantamientos que protegerían su lugar secreto.

Para cuando había terminado, su especial casa del árbol estaba mejor protegida que la mansión Potter. La había hecho imposible de localizar, protegida y resguardada. Nadie podría saber que estaba ahí. Después de eso, se levantaba más temprano que los chicos, y podía desaparecer por horas, y cuando regresaba tenía esa sonrisa secreta. Su madre la observaba y se preguntaba que estaba tramando, pero si hacía a Hermione feliz por ella estaba bien.

Las fiestas de té con la sociedad de sangre pura continuaron, como continuo la amistad de Hermione con Andromeda Black, y quizá también su extraña relación con Augusta Longbottom. El ingenio mordaz, y sarcasmo de la señora hacían que la risa de Hermione se filtrara en las conversaciones en las fiestas de té más de una vez. La señora Longbottom observaba a la chica con interés y la invito a ella con su amiga Andromeda y su madre a almuerzos privados.

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"¡Hermione!"

"¡Lily!" ambas chicas gritaron y corrieron la una a la otra. Se abrazaron y saltón de arriba abajo en la plataforma 9 ¾

"¡Sirius!"

"¡James!" ambos chicos gritaron y corrieron el uno al otro, copiando a las chicas, ambas les mandaron una mirado severa.

"Solo espera, James Potter. Piensas que eres gracioso, bien lo bromista corre en la sangre de la familia Potter y yo también tengo el gen como tú." Dijo Hermione con voz fría, sus ojos avellana entrecerrados con desagrado. Bien, eso y Fred y George definitivamente la habían enseñado una que otra cosa. Ambos chicos empalidecieron. Era mejor no irritar a Hermione cuando hablaba con ese tono en particular. Habían descubierto el horror del maleficio moco murciélago ese verano, y ahora le respetaban de otra forma.

"Vamos, Hermione" dijo Lily en un tono igual de frio "Vamos a encontrar a Severus."

Las dos chicas pasaron, James mirándolas con una extraña expresión. Le gustaba Lily desde primer año, pero al ser un niño de once años no sabía qué hacer con esas emociones. A los trece, estaba comenzando a pensar que podría saber qué hacer, pero Lily no lo soportaba. Suspiro con fuerza, Sirius bufó.

"No te preocupes por eso, James. Hay suficientes chicas para salir en Hogwarts, y eventualmente Lily se acercara," dijo Sirius. James se encogió de hombros and ambos chicos fueron a buscar a sus amigos.

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"¡Hermione! ¡Hermione Potter! ¿Estas prestando atención niña?" demandó la profesora McGonagall. Hermione salió de su ensueño.

"Claro, profesora," Dijo Hermione con una débil sonrisa. La profesora McGonagall le frunció el ceño molesta.

"Entonces estará feliz de transformar su libro en un ratón," dijo con una mirada penetrante.

"Claro, profesora," dijo Hermione dulcemente. Pronuncio el encantamiento perfectamente e instantáneamente había un pequeño ratón blanco en su escritorio. La expresión de la profesora McGonagall se volvió más seria pero siguió su camino.

Hermione volvió a su ensueño. Tenía solo trece años. ¿Qué podría hacer ella para ayudar en los esfuerzos para combatir la guerra? ¿Cómo podría ella cambiar las cosas? Había comenzado con cosas pequeñas. Se había hecho amiga de Severus Snape, hablado con Regulus Black, y había incluso considerado conseguir a Malfoy como un aliado. Sin embargo, la mayor parte del tiempo no soportaba a Malfoy, y la vieja Hermione comenzó a gritarle cuando lo comenzó a considerar.

"¿Hermione?" Severus la codeo

"¿Qué?"

"Espérame en el árbol a la hora del almuerzo," le susurro. Ella asintió

"¿Quieres que lleve a Lils?" preguntó. El asintió

Severus estaba sentado debajo del árbol, esperándolas. Regulus estaba con él, y Hermione le dedico su más encantadora sonrisa. El parpadeo sorprendido, y le sonrió tímidamente. Los cuatro se sentaron bajo el árbol y hablaron. Hermione se sentó con sus piernas cruzadas moviendo su varita perezosamente y haciendo cadenas con margaritas. Hizo una para cada uno, y los chicos tenían sonrisas tímidas cuando se las puso alrededor de sus cuellos, sus carcajadas se escuchaban por todo el castillo.

"¿Qué crees que sea tan gracioso?" preguntó James de mala gana, viendo con nostalgia a Lily Evans quien reía junto a Hermione. Había decidido que ella era la chica más bonita de Hogwarts, y la más lista. Era una lástima que ella no lo soportara.

"Probablemente que tan estúpidos se miran Quejicus y Regu-mocoso con esas tontas cadenas de Margaritas en sus cuellos," Dijo Sirius sin interés mientras su mirada cayo más de una vez en la sonriente cara de Hermione.

"Probablemente se están riendo de como Hermione le cayó la boca a McGonagall en transformaciones. Estaba seguro que se metería en problemas," observo Remus desde atrás de su libro. Peter asintió en acuerdo.

Las dos chicas saltaron gritando de la risa y los dos chicos las persiguieron. Cuando Severus logró atrapar a Hermione y ella cayo en la grama riéndose de él, Sirius sintió una ira irracional que no podía explicar. James ya tenía el ceño fruncido.

"Vengan, vamos a trabajar un poco más con el mapa," murmuró antes de marcharse. El resto de los chicos se encogieron de hombros y lo siguieron.

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Hermione caminaba con pereza en los pasillos, leyendo mientras caminaba, jugando con un rizo en su dedo mientras pensaba en su plan maestro para la destrucción de Voldemort. Por el momento, su conocimiento estaba un poco limitado porque había cosas a las que no tenía acceso. Había sido forzada a admitir que Harry había retenido cosas que no le había confiado a nadie. Adivino algunas cosas, pero las suposiciones no la confortaban en nada cuando contemplaba la gran misión que tenía. Incluso Harry Potter, el elegido, había tenido ayuda. Se preguntaba si quizás ella necesitaría encontrar alguien que la ayudara. Quizá tendría que recurrir a tomar ejemplo de Dumbledore y comenzar a reclutar de entre los futuros mortífagos. Sabía que muchos de ellos se habían arrepentido de sus acciones, y las elecciones que habían hecho. Quizá ella haría lo mismo. Luego alguien la empujo y la envió a volar contra la pared donde se golpeó la cabeza.

"Mira por donde caminas, traidora de la sangre," siseo una antipática voz, y Hermione se encontró a si misma viendo la cara de Bellatrix Lastrange…no, Black. La prima de Sirius. La vieja Hermione estaba aterrorizada ante esa criatura, pero Hermione Potter estaba furiosa. Se defendió.

"Fíjate tú, Black" siseo enojada, su varita apretada en su mano. Los ojos de Bellatrix se volvieron salvajes, y Hermione se dio cuenta que la demencia había estado ahí mucho antes de que la mortífaga estuviera en Azkaban. Bellatrix dirigió su varita a Hermione y grito con rabia. De la nada, empujaron a Hermione otra vez, solo que esta vez era para esquivar la maldición de Bellatrix.

"Déjala en paz, Bella," Dijo Sirius enojado, con su varita en mano, sus ojos grises obscuros y tormentosos

"¿Es la traidora de sangre tu zorra?" se burló Bellatrix, haciéndole una mueca de asco a Hermione, aun en el suelo cerca de los pies de Sirius. "¿Es por eso que le has dado la espalda a todo lo que te han enseñado a creer?, debe ser muy buena, si puede hacer eso"

"No te atrevas a hablar de ella de esa manera," la voz de Sirius vibraba de rabia

"Oh, me atrevo primo" le dijo Bella "Me atrevo"

"Lárgate, Bella" dijo Sirius otra vez, su voz fría y mortífera, Bella le sonrió a Sirius y eso le dio escalofríos a Hermione.

"Me iré ahora," dijo en un susurro. "pero no puedes protegerla cada hora del día, Sirius, y yo estaré esperando"

Sirius la miro caminar por el pasillo y voltear and una esquina y luego estaba arrodillado junto a Hermione. La rodeó con sus brazos y la ayudo a pararse. Recogió su varita y se la alcanzó.

"Gracias" le susurro como en trance. Sirius la observo con seriedad. Las yemas de sus dedos rozando su mejilla con delicadeza, ella se quejó de dolor.

"Estas lastimada" murmuro, sus ojos oscureciéndose de enojo.

"Estaré bien," le dijo suavemente, viéndolo con sus ojos avellana bien abiertos. "Pudo haber sido peor"

"Si, pudo" murmuro el, volteándose a mirar el corredor por donde se había ido su prima. Sus facciones so volvieron frías y duras, mientras miraba con enojo la dirección en que ella se había ido. Se volvió a Hermione y sus facciones se suavizaron. "Me alegra que estés bien"

"A mí también," le susurro ella. La llevo con Madame Pomfrey y luego fue a traer a James. Tuvieron una conversación privada muy intensa, y miro a James casi temblar de rabia por un momento. La miro varias veces, pero la calma de Sirius pareció tranquilizarlo. Finalmente, se acercó a ella.

"¿Sirius dice que estas bien?" le pregunto James con un poco de duda, observado su mejía morada. Ella asintió.

"Lo estoy Jamie. El me salvó" dijo Hermione firmemente, James miro a Sirius con gratitud y luego volteo a ver a Hermione.

"Me alegra que el haya estado ahí, entonces" dijo James en un susurro, sus manos abriéndose y cerrándose.

Después de eso, Hermione fue más cuidadosa, más prudente en sus caminatas por el castillo. Practicó el hecho de invisibilidad en ella misma hasta que lo pudo realizar perfectamente y no verbal. Después de eso, sus paseos por el castillo se volvieron más seguros, y pudo suspirar aliviada. Sabía que James y Sirius trataban de mantener un ojo en ella, pero era difícil para ellos estar con ella cada momento de cada día. Eso, y algunas veces Hermione necesitaba privacidad.

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Era el juego para la copa de Quidditch y Hermione iba estar ahí para apoyar a su gemelo, y a Sirius. Recordaba la increíble cabeza de león que Luna había hecho. Y sabía cómo se había hecho porque la vieja Hermione había colaborado con todos los recuerdos necesarios. También, gracias a su conocimiento de sangre pura, sabia como arreglar sus uñas, alternando colores de Gryffindor con pequeños leones en cada uña que podían rugir ocasionalmente. Nadie había visto ese sombrero todavía, lo estaba guardando para el gran juego. La uñas sin embargo se habían vuelto increíblemente populares, y todas las chicas de Gryffindor las tenían.

"¿Señorita Potter?" pregunto la profesora McGonagall con una mueca de sufrimiento en su cara. Hermione se sentó recta y trató de parecer inocente. No podía evitar el hecho de que todas sus clases la aburrían hasta el cansancio y por lo general soñaba despierta en la mayoría de ellas.

"Si, profesora"

"Mientras admiro su dedicación al equipo de su casa, ¿Podría hacer callar a los leones mientras esta en clase?" preguntó la profesora con enojo.

"¡Oh! ¡Lo olvide! Lo siento, profesora," dijo Hermione. Saco su varita y la movió. Los leones… todos los leones se quedaron en silencio. Los estudiantes se vieron unos a otros con sorpresa. McGonagall parpadeó.

"¿Fue eso… no verbal, señorita Potter?" La profesora McGonagall lo observo con brusquedad. El rostro de Hermione se puso colorado. Miro con desespero a su hermano, quien parecía impresionado y sorprendido.

"Er… ¿No señora?" Dijo Hermione con suavidad. La profesora McGonagall la observo por un momento y luego siguió con la clase.

A parte de una que otra mirada, los estudiantes parecieron creer su negación del hechizo no verbal, lo cual era ridículo para un alumno de tercer. Hermione estaba intentando evitar cometer demasiados errores ridículos, pero algunas veces era difícil. Loa vieja Hermione sabía demasiado, y el conocimiento se infiltraba mucho casi todo el tiempo. Se encontraba a si misma realmente aburrida en todas sus clases. El único momento en que sentía que aprendía algo era en el verano con sus padres, y la señora Longbottom quien había tomado interés en su educación. El resto de las clases pasaron, y entonces llego la hora del juego. James y Sirius se pararon y corrieron a cambiarse. Hermione regreso a la torre de Gryffindor con Lily para cambiarse para el juego.

"¿Hermione?" Le pregunto Lily con los ojos bien abiertos.

"¿Si, Lils?"

"¿Qué diablos es eso?"

"Es una cabeza del león de Gryffindor. Para el partido de Quidditch. Es la copa, Lils tengo que apoyar a James. Es mi hermano, después de todo" le explico Hermione mientras se la colocaba. Lils la miro y luego sonrió.

"Es linda, ¿No?" dijo Lily

"Espera, mira esto" le contesto Hermione. Movió su varita sobre sí misma. "Leo animator"

La cabeza de león rugió tan fuerte que los otros estudiantes en la torre voltearon a ver al dormitorio. Cuando Hermione bajo con la cabeza de león puesta, todos comenzaron a vitorear. Todas las casas tendían a tener orgullo, y Gryffindor no era la excepción. A todos los estudiantes les encanto la cabeza de león, y aunque era perfecta para este partido de Quidditch. Hermione se había autonombrado la animadora líder, e incluso a los estudiantes más grandes les gustaban sus ideas.

"Muy bien Gryffindor, todos juntos" les ordeno Hermione. Les dio una hoja de papel a casi todos, ¡Gracias Slytherin! Pensó con una sonrisa traviesa.

Potter es nuestro rey,

Potter es nuestro rey,

No deja a la Quaffle colarse,

Potter es nuestro rey,

Nunca a los aros pierde de vista,

Es por eso que los Gryffindor lo animan,

Potter es nuestro rey.

"Hermione no creo que pueda cantar esto" murmuro Lily tratando de no reírse

"Orgullo Gryffindoreano Lils, orgullo Gryffindoreano" dijo Hermione.

"Wow, Hermione, a James le va encantar," dijo Remus con admiración en su voz.

"¿De verdad lo crees?" pregunto Hermione con una sonrisa de satisfacción. Remus le sonrió confirmándolo.

"Sé que lo hará" Le aseguro con su gentil voz

"¿Cómo pensaste en la canción?" preguntó Peter. Hermione se encogió de hombros.

"Un amigo mío, hizo una, una vez" contesto Hermione un poco seca. No le gustaba hablar con Peter y lo evitaba lo más posible. No había olvidad su promesa a James, pero todavía le desagradaba estar cerca de Peter sin importar cuanto tiempo, Remus le frunció el ceño pero ella estaba muy ocupada como para notarlo.

Hermione y Lily se sentaron junto a Remus y Peter en la seccione de Gryffindor, su cabeza de león rugiendo en intervalos exactos. Los Potter estaban ahí con el tío de Sirius Alphard, quien pensó que la cabeza de león era la cosa más graciosa que había visto. Seguía riéndose cada vez que la volteaba a ver, James se sentó sobre su escoba observando a su hermana por un momento. Ella lo saludo con entusiasmo. Y en ese momento, la cabeza de león rugió. Sirius voló hasta James, y comenzó a reír.

"¡solo tu hermana, James!" dijo entre risas. "¡Solo Hermione!"

"¡Yo pienso que es genial!" declaro James, defendiendo a su hermana. Sus mejías estaban sonrosadas con emoción y ella lo miraba con devota adoración. Él le devolvió la sonrisa y la saludo desde su escoba.

Más tarde Hermione demando que la victoria de Gryffindor fue debido a sus esfuerzos, y James siendo un chico listo no la contradijo. Tampoco le pregunto en donde había encontrado toda la comida para la celebración de la victoria. Notó que Sirius se puso rígido y se sonrojo cuando Hermione lo abrazo y lo beso en la mejía como siempre lo hacía. El frunció el ceño. ¿Qué le pasaba a Sirius? Ese pensamiento abandono su cabeza tan pronto Lily se movió frente a él para felicitarlo con fría educación.

El tercer año se acabó antes de que Hermione lo notara, y comenzó a preocuparse. El tiempo comenzaba a agotarse. ¿Cómo podría hacer que lo adultos le creyeran? Era una cosa que apareciera en medio del cielo y cayera en el campo de Quidditch. Si eso hubiera ocurrido. Ella hubiera sido una extraña y una historia sobre tener conocimiento del futuro podría tener mucho sentido. Pero en lugar de eso, era Hermione Potter, la hija sangre pura de una familia extremadamente antigua. Las personas que la habían conocido desde que nació podían reconocerla. Podrían pensar que estaba loca y enviar su pequeño trasero a San Mungo antes de siquiera poder decir Honeyduke's. Solo suspiro.

Algunas veces, apestaba ser una niña.