Detrás de toda tormenta viene un gran cielo azul donde podrás sonreír
3 - Centuries Waiting the Winter
— ¿No recuerdas... nada? ¿Por qué no lo dijiste? Pude haberte ayudado, tus dientes están aquí desde hace mucho, mucho tiempo.
Jack tuerce el gesto, de haberlo sabido en un principio también hubiera ido a pedirlo, pero es que vamos... tardó mucho en enterarse de la existencia de Toothiana, sabia de Bunnymund, North y Sandman por ver lo que hacían de manera constante, en cambio las hadas eran tan pequeñas que apenas distinguía un destello entre la penumbra, una que otra vez pensó alucinar.
—Si los recupero... ¿Podre saber que fui?
—Claro, son recuerdos felices de la infancia, incluso tu tuviste una. —sonríe ella con suavidad, se rasco la cabeza con una mano.
— ¡Entonces hagámoslo! Debe ser divertido. —afirma sonriente, causando una especie de sonrojo en Toothiana y la pequeña hada que logro salvar de milagro.
De nuevo en el trineo del guardián navideño, Jack hace un pequeño ademan que más que eso, es una pequeña mala costumbre que no se ha borrado, Toothiana se percata de ello y con su forma de ser siempre inquieta, parpadea rápidamente moviendo la cabeza, mientras el hadita revolotea alrededor de Jack con aire típicamente curioso.
— ¿Por qué haces eso? Tu cabello está muy corto como para ponerlo tras tu oreja. —se sobresalta muy levemente, llevando la mano a la zona trasera de su cabeza.
—Es solo una manía muy rara.
Ninguno de los guardianes sabía que tuvo una vida marital, cabello largo... Nada, sabían que anduvo por ahí cuando los dragones volaban libremente por el cielo, que congelo la madriguera de Bunnymund "accidentalmente", que esperaba una respuesta de la Luna y poco más. Era mejor así, no se molestarían en esperar una contestación a las obvias preguntas de como se pudo casar con un humano hombre, participar en un conflicto y otras muchas preguntas posibles.
Lo único que puede decir, es que extraña su cabello, no lo ha dejado crecer nuevamente porque sin nadie que lo peine no tiene sentido, además... Aquello era para ir a la par con Hiccup, sin él, tener cabello largo está prohibido, pues suelto era de los detalles que solo su difunto marido podía ver y tocar.
Retomando el tema, se hicieron con la tarea de buscar los dientes en lugar de las pequeñas hadas secuestradas de Toothiana fue divertido, como no lo hacía en años en realidad, los niños perdían los dientes de gormas bastante peculiares. El problema venía a que sin querer congelaba medio cuarto, serian pequeños detalles mínimos considerando que North dejaba árboles navideños, Bunnymund dejaba huevos de chocolate, Sandman llegaba tarde a cada rato y demás cuestiones que hicieron mayor la complicada tarea.
Aunque pecaban de confiados, volvieron al Polo, agotados por la tarea que significo hacer la labor de las hadas. Debido a que dos de ellos solo trabajaban de esta forma una vez al año costaba lo suyo y aunque él y Sadman iban de un lado a otro haciendo cada día, no es lo mismo la necesidad de sigilo, puntualidad y demás elementos. Se dejo caer descuidadamente en uno de los sofás del lugar.
—Ah~ a cada segundo me dan más razones para rechazar ser un guardián —sonríe juguetón, creando pequeños copos de nieve con los cuales juguetea con su mano derecha.
—ya la Luna lo dijo Jack, no puedes resistirte a lo inevitable. —frunció un poco el entrecejo ante las palabras de North, dejando los copos de nieve. Toothiana se muestra curiosa por aquel cambio de expresión y de aura.
—La muerte es inevitable y llevo mucho tiempo evitándola, así que poco me vale lo que pueda haberles dicho la Luna a ustedes sin decírmelo a mí. —bufa con molestia y enfadado por aquel simple comentario, quizás que la Luna hablara a alguien teniendo que responder hacia que se lo tomara mal.
—Eres un espíritu, es obvio que debes obviar la muerte, tienes una misión. —comenta Bunny mientras Sadman hace miles de formas con su arena, no le entendió anda.
—Una misión que nadie ha tenido la gentileza de decirme, te recomiendo calmar los bigotes Bunny. —con un soplido, congela estos y que el enorme conejo se pase las patas por la cara le hace gracia.
Toothiana que quería calmar un poco los ánimos en este pequeño receso hace señas a Sadman, que alza los pulgares, acumulando arena dorada en una palma. El hada se acerca, incitando a Jack a caminar al sofá de nuevo.
—Siempre he tenido curiosidad por tus sueños... rara vez duermes ¿no? —pregunta Toothiana, Sadman se acerca con mucho sigilo por la espalda del albino. Jack alza una ceja, era una cuestión un poco extraña por la cual tener curiosidad.
—Claro que sí duermo, tan solo que muy lejos de quien se quiere vengar. —señala a Bunnymund sonriendo divertido, el conejo bufa.
—Oh... Ya veo... Igualmente quisiera saber que pasa por tu cabeza al, dormir. —La arena diod e lleno en su cara cuando se giro por un toque en la espalda, cayó como un peso muerto en el sofá, la arena dorada a su alrededor. —Bien~
—Pero que es...
La arena, en una enorme cantidad, casi bestial, formó lo que ellos califican un dragón, el cual extiende sus alas al rugir y empieza a volar por la estancia, haciendo piruetas y en una de ellas aparece un jinete en dicha bestia, este jinete saluda a algo que no tarda en aparecer, por la forma y postura se trata del mismo Jack. Aun si fuera una representación un tanto vaga por ser arena, se podía notar que usaba una ropa un tanto extraña.
—Había olvidado que él también estuvo cuando los dragones volaban por todos lados. —murmura North fascinado por lo que ve, pues es ciertamente muy hermoso, la manera en que ambos vuelan en una especie de juego que... en realidad nunca han visto en Jack, pues siempre va solo.
—¿él? ¿Ahí? —Bunnymund baja las orejas, de tantas veces que Jack congelo su madriguera no recuerda cuando fue la primera vez, así que saber que estuvo desde hace tiempo presente es como una sorpresa, Jack se había subido a un dragón con la misma forma que el contrario.
La expresión de Jack al dormir, delata que se siente sumamente cómodo y contento de lo que está soñando, gustarían de preguntar que tendría de importante el dragón y su jinete, pues fue lo primero en aparecer, también lo que parece hacerlo feliz. Lo bello del momento se rompió relativamente pronto, cuando el peliblanco frunce el entrecejo.
Sin un aviso previo realmente claro, la arena comenzó a oscurecerse, apoderándose primero del dragón y jinete desconocido, el cual cae y seguido el dragón sin razón.
—Despiértalo... ¡Sandy despiértalo!—chilla Toothiana y este a su manera explica que tampoco puede, tocando la arena negra intentando reponer el sueño sin éxito alguno, como si la fuerza de al pesadilla no solo viniera de Pitch sino del mismo Jack con temor a algo de lo que imagina.
— ¡Toothless va a caer, ponme sobre él! —Ordena el vikingo apretando la mano de Jack, que apenas logra mantenerse en el aire junto a este, con angustia se fija en el dragón que se revuelve, intentando tomar vuelo solo sin poder hacerlo.
— ¡Espera un poco!
Su poca practica no ayuda, aun así, logra crear un tobogán en el que Hiccup se desliza, esperando llegar a tiempo con su dragón, fijándose en lo mucho que Jack se apresura por lograrlo.
Salto al lomo de Toothless cuando este estuvo cerca y acomodándose a gran velocidad retoma el vuelo, el dragón tiene una cara de estarse reponiendo del susto de caer al mar tan profundo y embravecido junto a Hiccup, pues el albino no podría sostenerlo siempre. Jack se lleva una mano al pecho, preguntándose que había ocurrido.
—Esta correa está suelta. —comenta Hiccup alzando aquel pedazo de cuero roto.
— ¿Saliste con la correa rota? ¿Tanto buscas morir? —se ríe por no llorar del susto.
—Estaba bien cuando sale, algo debió romper-
— ¡HICCUP! —grita cuando una flecha impactó contra el pecho de este, que empieza a cerrar los ojos—. ¡NO! —a pesar de su intento, una flecha también golpeó a Toothless, al bajar la mirada se topó con... —. ¡PITCH, VUELVE ACÁ! —subiéndose al lomo de Nightlight vuela rápidamente hacia donde el espíritu oscuro aguarda, la arena negra lo detuvo antes de hacer nada
—Pobre del solitario y abandonado Jack Frost... anhelando la muerte...
— ¡Jack!
Despertó sobresaltado, la arena pronto desapareció para alivio de los guardianes, pues ya bastaba con caballos, no querían luchar contra dragones. Jack se revuelve el cabello, bostezando con mala expresión, como odiaba esas pesadillas... Lo peor del caso, es que aparentemente, Pitch aparecería en ellas ahora, como si no fuera suficiente con ver su fea cara en el mundo real.
— ¿Qué tal dormiste? —pregunta con temblorosa sonrisa.
—tan bien como de costumbre. —miente ligeramente, pues no sabe si la arena reflejaría absolutamente todo lo que soñó, siempre ve cosas sencillas en los sueños de los niños.
—Que bien, porque pensábamos dejarte aquí mientras recogía más dientes. —Bunnymund se hace el desentendido, dando un par de golpecitos al suelo con la pata —. Los veo allá perdedores. —y se lanzó en su túnel, Jack con suma ofensa, olvidando el sueño se levanta ofendido.
— ¡No perderé ante el roedor! North, hora de irnos, vamos vamos. —incita al gran guardián que se deja tirar por el albino.
Hay algo en él, que, aunque Bunnymund no lo admita, es adorable, es como tener la esencia de un niño, uno que jamás creció y se divierte siendo siempre así.
—Este niño perdió el diente en un accidente muy raro en la calle, el hielo se iba a formando de repente. —comenta Toothiana con diversión, dejando la moneda bajo la almohada del niño, sino recuerda mal se llama Jamie. Jack se ríe levemente.
—cosas muy extrañas pasan en los días nevados —Toothiana sonríe y mira al niño, apenas por encima del suelo en un suave revoloteo —. No es por nada, pero... jamás te había visto tan feliz como ahora.
—hace mucho que no hacia trabajo de campo, tantos niños que creen en mi, las haditas tenían que hacer la mayor parte de las cosas con mis ordenes... Me preguntó porque deje de hacer esto. —ladea la cabeza pensativa. Jack hizo de nuevo aquel ademan —. Jack, tu-
— ¡Que hacen aquí! Yo pensé que ya habían terminado. —North entra de la manera más escandalosa posible, Jamie debe tener el sueño muy pesado como para no despertarse con aquello.
—Baja la voz, los vas a desper-
—Así que era esto, se ponen en conjunto para hacer perder al conejo. —la cabeza de Bunnymund salía de un agujero en el suelo. Sandman hace pequeñas figuras a Jack de confusión, pues habían empezado una pequeña pelea ahí sin razón.
El problema real vino a que repentinamente una luz fue encendida, al girarse se toparon con la expresión impresionada y estupefacta del niño castaño. Jack dio un pequeño silbido viendo las caras de espanto de los guardianes, viéndose descubiertos por su propia culpa a decir verdad.
—Eres... El hada de los dientes.
—E-eh... Hola chiquitín. —saluda con nervios, esto no debería estar pasando.
—El conejo de Pascua... Santa Claus... Sandman...
— ¿Acaso esta viéndonos? —pregunta Jack con el cayado apoyado en su hombro.
—Pues más o menos. —responde Bunnymund con caricaturesca mueca.
—Como sea, Sandy, ponlo a dormir —indica North, pues veía muy próximo el grito de euforia del niño. Sandman chocó su puño contra su palma, dejando muy claro que lo pondría a dormir —. ¡Sueños, arena! —Sandman asiente en entendimiento, acumulando una pequeña bola de arena.
— ¡No quiero dormirme! ¡ESTÁN EN MI CUARTO! —exclama con las manos en la cabeza, la puerta de la habitación se abrió y un perro de raza galgo entró, subiéndose a la cama.
—odio los perros. —bufa Bunny tronándose los dedos, parecía muy capaz de tirar al animal por la ventana.
—Esa raza caza conejos, debe querer comerte. —carcajea Jack
— ¡No es como si...!
Y de manera inexplicable cundió el caos por algún juguete en el suelo, donde el griterío y los movimientos bruscos e hicieron a Sandman lanzar arena por todos lados, durmiendo tanto al niño y al perro... Como a los guardianes por desgracia, aunque admitiría que North dormido en al que pequeña cama es sumamente divertido de ver.
—Bueno... al menos se callaron. —ve el lado positivo del asunto, Sandman asiente, un rayo fuera llamó la atención de ambos, también los hilos de arena negra—Ay no... ¡No hay tiempo de despertarlos, vamos! —sale por la ventana y aunque Sandman considera el intentarlo, se limita a seguir a Jack fuera de la casa.
—Ah~ Jack Frost ¿Aun jugando a ser un guardián? —mofa Pitch apenas lo ve. El albino bufa y antes de siquiera responder Pitch se espanta por tener a Sadman a sus espaldas —. He-hey, no estés tan enfadado solo son... cuestiones de-
Sadman hizo aparecer látigos, con los cuales empezó a enfrentarse al oscuro personaje. Hay una especie de sopor que no lo permite ayudarlo, como un escalofrió subiendo por su espalda y aunque apunta con su cayado, no sabe si podrá atacar estando tan distraído. Apenas es consiente de que el resto llega, adormilados, pero llegan, también a poco destrozar antes de televisión.
— ¿Demasiado miedo Jack? —en que instante Pitch acabo frente a él es una pregunta sin respuesta —Miedo de... estar solo.
En un parpadeo, tenía a Hiccup frente a él, la sonrisa que afloro debido a ello se fue desvaneciendo al momento en que cuanto más se acercaba para tomar la mano que le tiende, Hiccup crece, envejece y al momento de tomarla... Esta tan arrugada como al última vez en que la tomó.
—Sin él ya no eres nada ¿Lo recuerdas? Él miedo a su muerte, a quedarte solo, a no ser más que un simple y desolado espíritu... Jack, el de ojos fríos ¿no? —el susurro a su oído aun sin ser ignorado es apenas puesto en un segundo plano, viendo los ojos cerrándose, los ojos verdes del moribundo vikingo y...
— ¡ES SOLO UNA PESADILLA JACK, NO LO DEJES...! —Toothiana trata de hacerlo reaccionar, viendo al albino sobre uno de los caballos de pesadilla, con los ojos entre abiertos con una espesa nube a su alrededor.
—No cierres los ojos por favor... Hiccup... —solloza, frotando con suavidad los nudillos del otro contra su mejilla húmeda. —Quédate conmigo...
—El frío... No será tan malo... Me encanta tanto... Que abrazarlo será... igual a abrazarte a ti.
Como odiaba esas malditas palabras...
Bunnymund saltó del trineo y con un golpe deshizo al caballo de arena negra, tomando al albino guardián y siendo atrapado por el trineo nuevamente. Jack apenas abre los ojos, con aire triste y aturdido.
— ¿Estas bien? —pregunta Bunnymund y Jack asiente a duras penas, tomando el cayado.
— ¡SANDY! —mira en dirección a donde estaba el guardián de los sueños, encontrándolo rodeado y recibiendo una flecha de Pitch. Tal como en su pesadilla con Hiccup.
— ¡NO!
Fue un impulso, uno bastante tonto pues era obvio que no llegaría a tiempo para ayudar a Sandman, que ante sus ojos se desvaneció entre la espesa arena negra. Un frío que no lo caracteriza se apodero de parte de su ser, un gélido enojado, harto de lo mismo. Pitch veía burlonamente al albino, lanzando su arena contra él, esperando lograr introducirlo de nuevo en esas dulces pesadillas que solo Jack es capaz de formular sin esfuerzo.
Lo que paso fue curioso, una gran cantidad de escarcha, tan fuerte y errática pudo congelar la ola de pesadillas que envió hacia él, incluso desde donde admiraba los sucesos fue victima de este extraño poder. Los guardianes lograron atrapar a Jack que desmayado caía al vacío.
Ahora queda preguntarse... ¿Qué fue lo que hizo?
El funeral a Sandman fue hecho, se mantuvo a raya, pues no sabía que tan mal se tomaría estar presente en un funeral, los odiaba de por sí, sin contar que temía acabar apagando las velas por error, traer frío al lugar y la situación como si este ya no estuviera presente.
—Me hubiera... gustado hacer algo. —murmura viendo la pequeña figura simbólica del guardián de los sueños hecha con escarcha en el cristal.
— ¿Hacer algo más? Te enfrentaste a Pitch de cara y lo eludiste como ninguno de nosotros lo podría haber hecho —North se apoyó de una pared, quitándole la capucha al invernal espíritu —No te mortifiques... Hiciste todo lo que se podría haber hecho.
—Sin Sandy los niños dejan de creer más rápido...
—Lo sé, debieron preocuparse más por Sandy que por mí. —ríe con cierta vagues, Toothiana y Bunnymund se apersonaron al instante en el lugar.
—Eres demasiado vulnerable a él... ¿Que son tus pesadillas? ¿A qué le tienes miedo? —pregunta Toothiana con suavidad, Jack hizo una mueca de incomodidad —. No te juzgaremos, nos preocupamos por ti.
—Solo son cosas que he visto y no vienen a cuento. —niega a decir que es lo que ve, era demasiado personal y aunque confiaba en ellos, no pretendía contarlo, eso solo haría vivido lo que pasó de nuevo. Algo le dijo a Bunnymund que aun si insistían, el albino no diría nada.
—Sea cual sea el punto, Easter está cerca, sin Sandy es la solución temporal a nuestros problemas —Bunnymund se muestra entusiasmado por ser quien pueda normalizar la situación —. Esas lucecitas no se encenderán solas.
—Es cierto, hay que dejar de lamentarnos e iniciar nuestra labor de nuevo. —la capacidad de North para entusiasmarse de repente—Vamos al trine-
—Oh no, claro que no mi navideño amigo. Mi día, mis reglas. —dio un par de golpes al suelo y el enorme agujero se abrió bajo sus pies
Aun con el susto que proporcionó la repentina caída por el extenso túnel, no iban a negar que les divertía al menos un poco, Jack no se esforzó en disimularlo, aunque acabó sobre Bunnymund, el cual quedó un rato ensimismado por la risa del albino, inocente y blanca tal como la risa de los niños a los que deben proteger a sol y sombra. Finalizó el recorrido y solo estos dos acabaron en pie por decirlo de alguna manera.
—Bienvenidos a la madriguera. —recibe con alegría y comodidad de estar por fin en su terreno.
—Está igual de bonita a como la recuerdo. —Baja las orejas con molestia por el comentario, el único alivio es que no lo congelaría todo esta vez.
—Muy bien, primero tenemos que... Que... ¿¡QUE!?
Asustados por el grito de Bunnymund se hicieron atrás con sus respectivas armas, el problema es que al ver a que grito, se encontraron con una pequeña niña de cabello rubio desordenado, si no recordaba mal, se llamaba Sophie, la hermana de Jamie... O algo así.
—Eh... ¿No es muy extraño estar asustado por una niña que simplemente apareció misteriosamente aquí? —pregunta Jack en pequeños susurros con el cayado apoyado en su hombro al calmarse.
—La verdadera pregunta es cómo llegó hasta aquí. —pregunta entre dientes, North se palmea el abrigo y lo mira encogiéndose de hombros con cómica morisqueta. Sophie iba tras un montón de mariposas que hay en el lugar.
— ¿Qué hacemos con ella entonces? —pregunta North.
—Es fanática de las hadas, no será muy difícil distraerla. —Toothiana se hace lucir ante la niña de cabello rubio, aunque claro... para una niña como esa no es precisamente bonito o interesante el ver dientes llenos de sangre. Que se alteraran por algo que es sencillamente... simple y ridículo hace gracia.
—Parecen un montón de adultos llenos de estrés por no saber tratar a una simple niña —comenta ayudándola a pararse, usualmente esto ocurría, los niños con amplio espectro creativo y corta edad podían tocarlo, pero este efecto desaparecía pronto al crecer apenas un poco —. Cuidan de sus alegrías y no pueden ni con una sola.
—Estamos muy ocupado haciendo felices a los niños, no tenemos tiempo para tratar con... niños. —era un alivio que al menos se fiera cuenta de cuál es el problema en lo raro del momento.
—Una niña no arruinara Easter, pero esto solo me hace ver que están peor de lo que me pude imaginar.
Soplo un pequeño copo, que golpeó directamente con el rostro del conejo, cuya expresión cambió rápidamente, contagiado con esa alegría y optimismo que no suele tener naturalmente. Jack sonrió cándido ante la nueva y cercana interacción entre Bunnymund y Sophie, siguiéndolos de cerca en el enorme y bizarro recorrido siguiendo a los huevos vivientes
No es la primera vez que lo ve, incluso una vez en completo secretismo llevó a Haakon a ver el espectáculo que simboliza la realización de Easter, sus ojos aguamarina se veían tan brillantes y emocionados aquel día...
Haakon...
Sabes que no eres mi madre y yo ya no te veré de ese modo
Haakon... murió...
North le miró con extrañeza, la mirada de Jack hacia Sophie es sumamente nostálgica, hasta donde tenía entendido, Jack no cuenta con ninguna clase de acercamiento a gente en específico y que le recordara precisamente a una madre viendo a su hijo debía ser una malinterpretación bastante grande e importante de su parte.
—Disculpa por congelar este lugar antes... Realmente te buscaba para hablar, pero nunca estabas y acababa aburriéndome. —no era la mejor disculpa, aun así, algo es algo.
—Casi siempre me aseguraba de huir para evitar tu presencia —admite y Jack abre ligeramente la boca —. Gracias por ayudar, jamás lo pensé de ti. —con eso aminoraba la importancia de lo antes dicho, el albino se queda mirando como sostiene a Sophie que llegó a dormirse.
—vas a dejarla caer si la sostienes así, no será una bebé, pero si se golpea en la cabeza desde esta altura se hará mucho daño. —comenta casi sin darse cuenta de que lo hizo, un acto de reflejo en recuerdo de los primeros años de Haakon, su cabello era bastante claro al momento de nacer y poco tiempo después, por ello Sophie se lo recordaba mucho.
—No sabía que eras un experto en el cuidado de niños. —si directamente no obtiene la información, buscaría de sacarla de manera sutil e imperceptible para el reservado espíritu invernal.
—Trate con muchos niños antes. Pequeños, grandes... adoraban los días con suaves nevadas y jugar con la nieve acumulada, hacer muñecos de nieve, molestar a los Terrible Terror... —cuenta sin haberse percatado de la intención del gran conejo.
Era muy curioso como Jack posee matices en su comportamiento, notorios en su forma de tomar las situaciones. Hay momentos en los que te hace sentir que no es más que un niño que quiere tener con quien jugar; parece una madre, una sufrida quiere de regreso lo que diferentes y desconocidas circunstancias le quitaron. El ademán de hacerse el cabello tras la oreja se hizo presente y Bunnymund dio un largo suspiro.
—ya todo está listo, solo hay que esperar que sea la hora. —comenta cambiando de tema, hay algo que le dice que no es el momento preciso para hablar del asunto.
—Si, pero... ¿qué hacemos con ella? —interroga Toothiana cargándola, apenas puede con su peso cabe destacar.
—Puedo llevarla a casa. —se ofrece Jack con una leve sonrisa.
—No, debes quedarte aquí, solo tú puedes-
—Tranquilo Bunny, iré, la dejare en su cuarto y me iré tan rápido como un conejo, algo aprendí después de todo. —burla con ligereza al respecto, aunque no les parecía muy buena idea, de los cuatro Jack es el único que podía llevarla con facilidad.
...
—Bueno eso no estuvo tan mal —la pequeña hada asiente, haciendo pequeños soniditos y revoloteando alrededor de Jack —. Ahora hay que-
¡Jack!
— ¿Y eso...?
Jack ven aquí, Jack
Ignorando al hada que insiste en volver a la madriguera toma vuelo en dirección a los extraños llamados femeninos e infantiles. Después de mucho tiempo llego hasta el pequeño bosque en las afueras de la ciudad. Encontró una cama, por alguna razón que desconoce está ahí, rompiendo está descubrió un agujero por debajo.
—Solo será un momento, aún tengo tiempo. —la aparta un poco con la mano, en señal de que deje de molestar, ella lo sigue con cierta resignación.
Bajo por los horriblemente oscuros túneles, llegando a lo que asemeja una cueva llena de jaulas, examinando esta se percato de que las pequeñas hadas de los dientes se encuentran dentro de estas. A otro lado, una montaña enorme de pequeñas y alargadas cajas doradas. Tomó una de ellas.
—Son los dientes... ¿Qué hace todo esto...?
— ¿buscabas algo? —sobresaltado se gira, apenas distinguiendo a Pitch entre la penumbra por lo que sostiene en su mano. Fuera suyo o no, lanzo una ráfaga de hielo para atacarlo, sin acertar por desgracia e iniciando la persecución —. No tengas miedo Jack, te noto un poco ansioso...
— ¡Yo no te tengo miedo! —exclama apuntando con su cayado una vez lo alcanza.
—No, es muy posible que a mí no me tengas miedo, pero al igual que cualquier otro, temes a algo —el oscuro personaje se muestra tranquilo, con las manos enlazadas tras su espalda, Jack sigue en la misma postura y dando lentos pasos hacia Pitch —. Tu temor es tan profundo y sentido que me da tantas fuerzas como lo haría el de muchos niños a la misma vez.
—No sabes de que-
—Temes no ser visto, temes que, al serlo, te encariñes, temes a la muerte ¿O me equivoco? —una enorme sombra bajo Jack lo absorbió, haciéndolo caer a un piso distinto y Jack acaba sin la capacidad de ubicarse en el lugar —. Temes no ser nada, un ser sin razón de existir, que te han elegido por nada... Aunque la respuesta a ese temor, está justo aquí. Tus memorias.
Tendía la pequeña caja, donde se encuentra la respuesta a la pregunta que tanto hizo a la Luna. Quiso tomarla, pero algo lo hizo detenerse, el mismo miedo a saber, era irónico que su curiosidad más grande sea eclipsada por el pavor de enterarse de la verdad. Pitch volvió a desaparecer en las sombras.
—No ser aceptado nuevamente, decepcionar a tus nuevos "amigos" ...
— ¡Cállate! ¡Tú no puedes saber nada! ¡Ni siquiera sabes quién soy! —acusa.
—Por supuesto que lo sé. —Pitch reaparece frente al albino que tembloroso apunta con el cayado —Jack Frost, hace desastres a donde quiera que vayas y a así a sido desde siempre ¿Cómo te llamaban? A si... Jack, el de ojos fríos... al que todos temían enojar por las represalias que atraería.
— ¿Cómo... tu puedes saber eso? —estaba cohibido, un tanto al descubierto.
—Porque yo también estuve ahí ¿No lo recuerdas? Ese día en que su cabello tenía canas ¿Quién crees que te abrió los ojos a la realidad? Cuando envejecía... cuando murió... Yo estuve acompañándote... Más que ojos fríos te volviste... Jack, The sorrowful prince, perdiste todo y no puedes más que llorar por ello. Tu esposo, tu hijo, tu pueblo, con ello te volviste nada.
—Ca-cállate... —aprieta el cayado en sus manos al igual que sus labios, con los ojos aguados —. Tu no sabes lo que en verdad hice...
—Con gusto y por supuesto que se que hiciste —lanza la caja y Jack apenas la logra atrapar—. Llegaste tarde, siempre llegas tarde... Tic-Toc-Tic-Toc...
— ¡REGRESA!
Lo persiguió y aunque lo hizo, su entorno cambio de tal forma que acabó más confundido de lo que estaba de por sí. Al girar, chocó contra una puerta, los grabados en ella lo hicieron reconocer dónde se encuentra y... — ¡HADA! —golpea la roca, ya no tenía a la pequeña hada consigo.
En el suelo había huevos destruidos, con prisa se encamina a la salida de la madriguera, donde todo es un desastre y no se esmera por ver más a detalle, con algo demasiado claro en su mente como para querer pensarlo. Al salir a la superficie, vio algo que es sencillamente... Horrible.
Un niño atravesó a Bunnymund...
—No puede ser... —balbucea, esto no podía pasarle a él, debía ser una pesadilla, una de tantas, claro que-
— ¡Jack! ¿¡Donde estabas!? Los Nightmare, en la madriguera... estaban en todos lados, no pude...
— ¿Por-por qué tienes eso...? ¿Dónde está el hada? —pregunta Toothiana con compungida expresión. Jack vio la caja en su mano derecha y abrió la boca para decir algo, aunque no salen palabras coherentes de sus labios.
— ¿Por eso no estuviste aquí? Fuiste por... ¿Por Pitch? —North se notaba ofendido, molesto como nunca había visto al gigante navideño, las palabras siguen sin salir del todo.
—Y-yo... no pretendía que esto pasara, l-lo siento, tan solo... ¡Se donde están las hadas! También las memorias, podemos ir allí y liberarlas, eso también ayudaría ¿no? Esto se debe poder remediar, yo-
—vete de aquí —miro a Bunny, que amenazante se aproxima— ¡Nunca debimos de confiar en ti! ¡No debí confiar en que ayudarías a hacer Easter! Es... nueva vida... Esperanza que no... existe...
— ¿¡Tu crees que yo no quería que Easter funcionara!? Ver como tu estas igual o peor que yo cuando jamás a sido así.
—TU NO PUEDES ENTENDER NADA DE ESTO CUANDO JAMÁS TE HAN VISTO, no existes para nadie, eres un... desgraciado desastre que no podría ayudar en nada ni a nadie. —exclama furioso. Jack saco algo de su bolsillo, aquella pequeña figura que North le había dejado, tirando esta al suelo.
—Para que me pidieron ayuda para empezar, nunca quise ser un guardián. —bufa dando un salto para alejarse, Toothiana mira a North con preocupación, el cual suspira. Bunnymund permanece con las orejas gachas.
—Quizás fuiste muy duro con él.
— ¡Prometió que ayudaría!
—ya hemos visto que es vulnerable por algo que no sabemos, Pitch sabía que él nos ayudaría y lo entretuvo de alguna forma, esto no es su culpa. —defiende Toothiana con la vista en el suelo —. Jack es solo... Un niño. —ambos varones se la quedan viendo.
...
Quiso tirar la caja dorada al vacío, que se perdiera, casi como un castigo autoimpuesto por haberlo arruinado. Las desgracias venían por estos recuerdos que solo marcarían el punto de comienzo y no al que quiere llegar en verdad, al punto final.
¿Realmente importa? Tienes una vida aquí, me tienes a mí, Toothless, Nightlight, mi madre, la Luna... aun si no tienes tu pasado, tienes un presente y futuro
— ¿Viste eso? No confiaban en ti, tampoco es una sorpresa... Sin embargo, debes saber que entiendo. —iracundo por solo escucharlo hablar lanza un ataque hacia Pitch, que resalta de más en el blanco entorno en el que están.
— ¡TU NO ENTIENDES NADA! —bramó atacándolo y evitando la arena negra que Pitch lanzaba en su contra.
— ¡Por supuesto que se lo es ser un marginado!
Una explosión colosal formo una breve nube, Jack busca a Pitch con la mirada, encontrándolo pronto ligeramente jadeante por el esfuerzo que significo el corto combate.
—Se lo que es... No pertenecer a ningún lado, pensé en todo ese tiempo en las sombras que nadie sería como yo, que nadie podría entenderme... hasta que apareciste tu —Jack frunció levemente el entrecejo ante aquello —. tu y yo somos exactamente iguales, ignorados y ajenos a la belleza que tanto es admirada por la gente sin darnos cuenta de que podemos ser iguales o mejores que ellos. Yo creo en ti, en tu capacidad —mostrando un poco más interesado Jack relaja la postura —. Y los niños también creerán.
— ¿Enserio?
— ¡Sí! Juntos los dos mira lo que somos capaces de hacer—con as manos en los hombros del albino le muestra aquella enorme cantidad de arena congelada, haciendo que el hielo poseía destellos negros —. No hay mejor fusión que al nuestra, oscuridad y frío eterno ¡es simplemente perfecto! —exclama con fascinación al respecto —. Todos deberán de creer, todos sin excepción van a creer en-
—Pitch Black. —bufa.
—Y Jack Frost —culmina con leve sonrisa, acercándose hasta el espíritu invernal —. Creerán en nosotros juntos, Pitch Black como el señor de las pesadillas y Jack Frost... El de ojos fríos —toma la mano derecha del albino —. Siempre que permanezcas como mi Sorrowful Prince.
—No creerían en nosotros, nos tendrían miedo. —se aparta, inconforme, aunque por cierto momento capturo su atención, recordar que se trata de Pitch lo hizo negarlo a pesar de seguir oyendo.
Le recordaba demasiado a Drago...
— ¿Y que crees que tenían los vikingos? Te temían, por eso era visible, por eso eras alguien en ese tiempo. —aquel hecho lo sabía con creces, más no lo tomó en cuenta en este instante, no viniendo de Pitch.
—No me interesa. Déjame solo ¿Quieres? —Quizás volver a su lago era buena idea en este instante, lejos de los demás y...
—Bien, si eso quieres, pero antes... —volteó bruscamente tras escuchar los débiles chillidos del hada que lo acompañó, está atrapada en el puño de Pitch
—Sueltala, ahora. —ordena apuntando con su cayado.
—Dame el cayado Jack, si no lo haces veras como la destruyo hasta volverla nada —advierte—. Tu mala maña de ser un obstáculo me molesta.
Los chillidos angustiados de la pequeña hada terminaron por mermar las ganas de atacar e intentar salvarla de ese modo. Con resignación entregó el cayado de madera, que sin estar ens su manso perdía el tono blanquecino que proporciona su toque en el. Pitch rió burlón y satisfecho.
—Entregamela. —extiende la mano, esperando a que Pitch mínimamente cumpliera con su acuerdo.
—No —Jack abrió los ojos un tanto espantado—. Me acabas de decir que querías estar solo, pues te daré el gusto de estar solo teniendo dulces-
Haciendo uso de su puntiagudo pico, pincho la mano de Pitch, logrando tan solo que que este la lanzara con bruquedad contra una roca. Sin esperar nada más, Pitch golpeo el cayado contra su rodilla, rompiéndolo en dos trozos, sacando un grito muy extraño por parte del espíritu invernal, no sabe ni como explicar que es lo que sintió por aquello.
Usando este instante de distracción y extrema debilidad, atacó a Jack con arena negra, lanzandolo en la misma dirección que el hada. Pitch se asomo desde arriba, tirando los restos del cayado roto, pues de este modo ya no se podría hacer nada. Jack recobra la conciencia tras unos segundos de haber estado ido.
— ¡hada! —se arrastró hacia la pequeña y colorida hada, tomándola ens su manos y esta se revolvió de inmediato, estornudando —. Lo siento, no puedo darte calor, siempre he sido... frío. Supongo que tiene razón, solo sirvo para hacer desastres. —suspira con decepción.
Asume que en busca de calor se introdujo en el bolsillo de la sudadera llena de escarcha. Azul, la encontró en medio de un campo, una mujer estaba colgando la ropa y lo tomó, igual que el pantalón, se deshizo de la ropa que tuvo anteriormente, fue como una forma de alejar por completo cada alzó existencial con él pasado... Exceptuando sus recuerdos de-
¡Jack!
— ¡eh! —saca de su bolsillo la caja dorada, el hada da toquecitos a esta, incitándolo a hacerlo. Dio un largo suspiro y como si de una película se tratara pudo ver tanto...
Fue humano, tuvo una familia, una madre, padre, hermana... amigos en el pequeño pueblo, vio dragones volando por doquier, llenando el azul cielo, estuvo presente cuando los vikingos de la aldea cercana fueron a visitar su poblado, cumplió catorce años y para celebrarlo salió con su hermana menor...
Hermana a la que salvó de morir en el lago congelado...
Ese mismo lago donde despertó, donde supo su nombre dado por la luna, la misma que le dio una nueva vida. Fue una buena persona en el pasado, con amigos, siendo querido y que encontró un final por una buena razón. La muerte no lo toca, pues puede decirse que ha muerto una vez y nadie muere dos veces...
—Tuve... tanto y... lo volví a tener. —una sonrisa tan sincera se formó en sus labios. Con la negrura esfumándose de sus recuerdos, rememorando los tiempos que tanta preocupación albergaron por el paso del tiempo y que, aun así, fueron felices, Hiccup siendo líder, Haakon creciendo, mostrando su primer dragón.
Los cumpleaños, las fiestas, festivales, noches de compañía, ser lo último que vio y hacerlo feliz por ello, pues cantaba y sonreía en ese tiempo; antes tuvo una familia, y volvió a formar otra, bella y feliz que lo aceptaba aun sabiendo que sería limitado el tiempo. Hiccup tenía razón...
Debía ser feliz por el presente y el futuro, pues el pasado, aunque esta atrás, fue igual de hermoso que lo que está por venir y en ese futuro, su nueva familia lo necesita para no perecer. Determinado como jamás tomó ambos trozos del cayado, canalizando sus fuerzas en este y uniéndolo como parece imposible.
Llegar nuevamente a donde metió la pata es un poco contradictorio. Abrió las rejas de todas las hadas, pero estas no volaban, aparentemente no podían, eso es lo que lograba identificar por sus chillidos. Con una vaga idea de lo que pasaba se acercó al mapa donde las luces apagadas delatan que no hay niños creyendo en los guardianes, excepto por una pequeña luz...
—Si esta luz es Jamie... ¿Quién es esta? —interroga en tono bajo, examinando el planeta, el par de luces casi juntas delata que debe ser algún vecino de Jamie, como mínimo de la misma ciudad.
Aquel niño debía tener una fe de verdadero acero, pues no culpaba al resto de dejar de creer. Existe el diminuto problema de que será más complicado estar en dos lugares a la misma vez, los demás deben estar más débiles que nunca y ya que él no necesita de los niños para seguir fuerte, es prácticamente el último recurso.
Motivador...
Ya no lo puede arruinar más, es matemáticamente imposible, así que tener miedo en este instante queda rotundamente prohibido.
...
— ¡Eres real! Es... ¡Eres real!—repite el niño incrédulo por lo que ve, sin saber que realmente es Jack quien está a punto de llorar de la felicidad, hace tantos años que nadie podía verlo... casi siglos en esa espera.
—Por supuesto que si, quien crees que trae los días nevados, el invierno... Incluso el hielo repentino en medio de la calle que te hizo perder un diente —se burla de aquel momento y Jaime en aire hiperactivo sigue dando saltos en la cama —. Todos somos reales, todos los que te puedas imaginar.
—Eso quiere decir... ¿Que el Conejo de Pascua lo es? ¿El hada de los dientes? ¡¿Santa Claus!?—Jack asiente a cada nombre dicho, la exclamación de alegría de Jamie fue tan escandalosa que su madre dijo algo a lo que no presto demasiada atención, a decir verdad —. Pero entonces que-
La ventana de la habitación se abrió con suma brusquedad, Jack salta hasta el borde de esta, viendo el cielo oscuro y tormentoso, a su misma vez, el reconocido trineo choca contra el pavimento, los renos se sueltan y queda un enorme desastre. Con prisa salta de la ventana hasta donde los guardianes se encuentran.
—¡Jack! —Hada intenta volar, cayendo al suelo con apenas amortiguando el golpe con sus alas—. De verdad volviste... No creí que lo harías. —admite con sincera sonrisa mientras el muchacho la ayuda a ponerse en pie.
—¿Están bien?
—Hemos tenido días mejores. —responde nerviosa.
—¿Que estás haciendo aquí en realidad? —pregunta North, pues todos estuvieron dudando con creces si Jack realmente ayudaría.
—La respuesta es muy simple, quizás quieras verla por ti mismo. —haciéndose a un lado, permite la vista a Jamie que salía de la vivienda, los ojos de North se abren entre contentos y emocionados.
—La última luz...
—¡Sabia que no fue un sueño! Todos son... reales, de verdad lo son. —se gira a ver a Jack que le sonríe, metiendo una mano en los bolsillos de su escarchada sudadera.
—te está viendo Jack. —Hada se nota sorprendida por este detalle.
—¿Donde esta Bunny? Debería ser el más contento de que-
—El Easter fallido le afecto más a él que ningún otro. —Jack se asoma y alcanza a ver como del trineo destrozado, sale un pequeño y adorable conejo, evidentemente de quien hablaban, se llevó una mano a la cara, con esto ya entendía el temor de que dejaran de creer.
—¿Es ese? ¿El conejo de pascua? —interroga Jamie acercándose, Bunny se para en sus dos patas traseras.
—¿Tu si puedes verme? ¡¿Dónde estabas hace una hora amigo!?—interroga moviendo la nariz de forma adorable.
—Pero antes eras grande e imponente y ahora eres lindo...—hace mimos al cuello de Bunny, quien mueve la pata como resultado. Haciendo a Jamie a un lado moviendo sus cortas patas, da saltos para llegar a Jack.
—me las vas a pagar por haberle dicho que me dijera eso, ven aquí y pelea. —sin tomar en cuenta su posición, reta al ojiazul que no se aguanta la risa por lo cómico que se ve.
—En realidad, fue Jack quien me convenció de creer cuando tu... ya no...
— ¿Enserio?
—¿Te han dicho lo adorable que te ves moviendo la nariz de esa manera? —ríe Jack por los ojos grandes y cristalizados del conejo, quien jamás se esperó esto. —Y Jamie no es la última luz, en realidad hay dos.
—¿Dos? Yo solo vi una en el mapa. —responde North curioso por aquella acotación.
—Es enserio, había dos luces, una está muy cerca de aquí, tan solo que desconozco de quien se trata. —se rasca al cabeza pensativo. —¿Tus amigos...?
—Ninguno cree después de tener tantas... pesadillas. —juega con sus dedos.
—Sea quien sea hay que buscarlo, si tú lo viste, es porque debe estar —usando su espada como apoyo trata de caminar, el problema es que tan débil cuesta lo suyo —.Hay que proteger a ese niño de Pitch... Antes de que sea tarde.
—Lo sé, debe haber alguna forma de ubicarlo entre tan-
Una brisa especialmente fuerte pasó por sobre su cabeza, le pareció bastante extraño por el poco viento que hay en el momento y tampoco hay nada que se pueda considerar, la causó. Abrió la boca para preguntar en que casas había niños, pues así se reduciría al menos un poco la búsqueda.
Pero aquella brisa volvió a pasar sobre su cabeza.
— ¿Jack?
—Hay algo... Muy raro que no—de nuevo, esta vez, debido a la luz, pudo darse cuenta de algo que algo voló justo hacia adelante, la misma dirección de que el viento.
Ignorando de manera soberana las preguntas de los tres guardianes, persigue esto que vio, sin perderlo ni un instante, costando lo suyo por la penumbra y siendo eso, completamente negro. No puede tratarse de Pitch, ya está demostrado que desea ser visto y esconderse no es su plan. Una especie de rugido se hace sonar.
—El viento está haciendo sonidos muy raros...—murmura así mismo, llegando a una colina alta de ese vecindario, con una casa especialmente grande y de estilo rustico sin contar el enorme ventanal ahora abierto, por el que cruza aquella cosa negra que está siguiendo.
Acostumbrado a meterse en casas, volar por ahí, etc, no es extraño que entre sin problema a la vivienda, curioso y un tanto desviado de su objetivo en este instante. Creando escarcha en su paso busca con la mirada aquello que busca, un golpe hace que alce el cayado en sus manos y apunte a lo que sea que este escondiéndose.
—Que ojos tan... enormes. —ladea levemente la cabeza y juntando las cejas con extrañeza. Grandes y alargados ojos verdes de pupila contraída, incluso llegaban a ser familiares, nostálgicos de algún mo—Humpffg...
Da golpes a quien sea que lo esté reteniendo y besando para más inri. La contextura, la sensación, la forma en que se realiza se le hace tan conocida que cuesta mantener la resistencia ante quien sea que es capaz de tocarlo siquiera, el cayado acabo en el suelo por esto mismo, proporcionando golpes al desconocido individuo que sigue en la penumbra.
— ¡¿Quién te crees que...?!
—Enserio que no has cambiado nada. —la risita suave y nerviosa vino seguida de la luz siendo encendida y permitiendo desvelar lo que hay en la estancia.
Si se puede decir, que su corazón aun late, se habría detenido, de la misma manera en la que lo hizo su cerebro mientras aguanta el desmayo, que bien merecido se lo tendría. Dando un par de pasos atrás y ladeando la cabeza en confusión, abriendo y cerrando la boca en acto nervioso a falta de una reacción normal. Sus ojos picaban y empezó a moquear sin poderlo evitar.
—O-oye no llores... —balbucea aquella persona, pues un largo silencio vino por parte del albino.
— No me pidas... que no llore... —solloza limpiando con la manga del suéter las lágrimas que caen por grandes borbotones de sus ojos
—Se supone que debes alegrarte, no ponerte a llorar. —tartamudea intentando saber qué hacer.
—Pensé que... no te vería nunca más y... solo podría soñar con hacerlo. —solloza con fuerza.
Como ya resulta obvio, frente a él se encuentro Hiccup Haddock Horrendous III... su esposo de hace tantos años, al cual ayudo a guiar a su gente y vio arder tras años de una vida que puede considerar perfecta. Ahora visible, está un Night Fury de tamaño considerable, muy parecido a Toothless pero sabía que no era él... El único que sigue siendo el mismo él y no quienes quedaron atrás.
Este momento es tan utópico y perfecto que no se encuentra seguro de si es un sueño o no, quisiera no lo fuera, pero esta tan acostumbrado a ser feliz solo en ellos. Un abrazo de consuelo no tarda en llegar, sintiéndose nostálgico y tan real que solo aumenta el llanto.
Para que rayos le sirve haberlo superado y entendido si el mundo le esta haciendo esta maldad.
—Ya... tranquilo... —palmea la espalda del albino con suavidad, sintiendo como empapa su ropa con las lágrimas sin intenciones de parar.
—¡Jack! Que es lo que te- Oh por dios. — Toothiana cae por la ventana en la que entro, espantada por ver a un dragón ahí. Nunca se llevó bien con ellos, siempre intentaba devorarla y eso no es precisamente bonito, a decir verdad.
—No sabía que venias con el Hada de los dientes. —comenta parpadeando sorprendido, de tantas veces que la vio en su infancia siendo versión miniatura, esto era sorpresivo.
—En realidad...—estando separados y limpiando sus lágrimas con el sueter se escucha la gruesa voz de North y la voz de Jamie abajo.
— ¿Un nuevo asunto?
—Algo así... ¿Qué haces aquí? si estabas vivo y sabias de mi... ¿Por qué no me buscaste? Enviaste una señal... Algo... son... ¡Son demasiados años desde que me hiciste eso!—jamás iba a olvidar sus últimas palabras, era algo que quedo grabado a fuego en su memoria, ya que lo tenía en frente, podía al menos darle un golpe en la cabeza por aquello
—Si yo pudiera evitar la mortalidad te juro que no me hubiera ido en primer lugar, tan solo es un poco complicado ubicarte cuando vuelas de un lado a otro y... ¿Qué es esa cosa? —señala al ver tras Jack lo que parece un... ¿Caballo? Negro que los mira rabioso o algo así.
— ¡HAZTE ATRÁS! —de un empujón tumbo al muchacho de cabello castaño y golpeando el cayado contra el suelo destruyo al Nightmare con esa chispa extraña que ni aun entiende que es más si hacer.
— ¡Jack! —chilla Toothiana desde afuera.
—Debo... Debo irme y hacer algo, quédate aquí y no dejes que se te acerquen.
— ¿Qué son? Puedo-.
— ¡No vas a meterte en esto! Acabas de... aparecer y no pienso permitir que algo te ocurra —advierte caminando a la salida de la casa, Hiccup miro al Night Fury que rueda los ojos, ya sabía que pasaba por la mente del muchacho —. Llévense a Jamie de aquí, yo me encargo de Pitch.
—Ten cuidado Jack, por favor... —Toothiana se omitió la pregunta, pues realmente no era el momento para eso.
Él problema no es hacerle frente a Pitch, pues en teoria ya lo ha hecho, el verdadero problema es que parece no afectarle aquel nuevo truco recién aprendido. Siendo lanzado hacia abajo y cayendo de la forma más dolorosa y brusca posible en un rincón donde los tres guardianes y el último niño creyente se pretendían esconder.
—N-no puedo contra él... —balbucea tras la ayuda de Toothiana por ayudarlo a levantarse.
—Igual te doy nueve de diez por tu esfuerzo. —North palmea la espalda del albino.
— ¡Aja! Así que aquí esta el pequeño que se niega a dejar de creer... Como sea, hay muchos otros métodos para apagar a una simple... luz. —Pitch explotaba los bombillos que alumbraban el solitario callejón, Jamie se esconde tras Jack, temeroso.
—tendrás que pasar por sobre mi para hacerle daño. —advierte Bunnymund, ya entenderán porque esto no sería muy difícil.
—Mira que esponjoso estas ¿Quieres que te acaricie tras las orejas? —mofa Pitch, asustando al conejo que se apresura a subirse en la palma de North —. Tan solo puedo agradecerles por esta vista tan... Encantadora de todos ustedes —sonríe satisfecho. Jamie tira un poco de la sudadera de Jack, llamando su atención.
—Tengo miedo. —dice con expresión temblorosa y afectada. Jack apoya una rodilla en el suelo y pone una mano en su hombro. Jamie es muy parecido a su hermana menor...
—Lo sé, lo sé, pero si agregamos un poco de diversión eso ya no ocurrirá ¿cierto? —sonríe de forma ciertamente maternal, Jamie lo mira confuso por el gesto
—Dime Jamie, crees en e-
Una carcajada salió del niño y también de North y Toothiana, los cuales no intentan disimular que le hizo gracia como Jack golpeó a Pitch en la cara con una bola de nieve —hay que buscar a tus amigos —. Afirma sonriente, para cuando Pitch logró quitarse toda la nieve de la cara, apenas pudo hacerse a un lado para evitar ser congelado en el camino que Jack hacía para permitir a los demás deslizarse sobre los improvisados trineos.
Este momento lo hacía feliz, demasiado en realidad, como si todos sus puntos de existencia estuvieran en paz y nada pudiera hacerlo cambiar. En una elevación mal intencionada para divertirlos, pudieron ver como su cabello se extendía, alargándose hasta culminar en su cintura y revoloteando en desorden por la fuerte brisa.
Atraer al resto de los niños no fue difícil en lo absoluto, ser visto tampoco. Llegado cierto punto tuvieronq que detenerse, casi en el centro de la ciudad. Jack apretó los labios y frunció levemente el entrecejo, viendo a Pitch con rencor.
— ¡Unos pocos niños contra todo lo que soy no harán la diferencia Jack! —por todos lados serían atacados por la arena de pesadilla. Jack se plantó igual de firme que antes. Si pudo calmar a un Alpha, podría contra las pesadillas.
—No son más que malos sueños, nada es invencible Jamie. —asegura con relajada expresión.
—Eso es cierto, nosotros te protegeremos. —asegura Bunnymund, parado al lado del albino, por primera vez el ademán de hacerse el cabello atrás tuvo razón de ser.
—Si tú los proteges a ellos, quién te cuidará a ti pequeña bola de pelos. —No iba a perder la oportunidad de burlarse del adorable conejo de pascua. Jack iba a dar un paso al frente, eso hasta que alguiens e le adelanto, Jamie para ser exactos.
—Yo los protegeré. —dice con seguridad y seriedad, los niños no tardan en hacerlo, unos con más firmeza que otros cabe destacar. Pitch rompe en carcajadas estridentes, haciendo un ademán con el cual la marea de arena se aproxima. Jack apretó el cayado en sus manos, listo para congelarlo todo aun si quedaba inconsciente en el proceso —Yo ya no te tengo miedo.
La arena entro en contacto con la mano estirada del niño, volviéndose dorada y brillante. Este simple acto que hace resaltar aun más las palabras dichas por los niños, dieron la vitalidad que faltaban a los guardianes. North trajo a sus yetis a través de las esferas de nieve, Bunnymund a sus guardianes de roca por los túneles una vez regresado a su majestuosa forma.
Jack no tomó más tiempo en lanzarse a buscar a Pitch, atacando a este que monta a uno de sus caballos de pesadilla. Fue lanzado lejos por Pitch, que seguía tratando de enfrentarse a los tres guardianes solo. No tuvo tiempo de incorporarse, pues algo lo agarró, un sonido muy reconocido se hizo escuchar y al menos tres Caballos Nightmare se desvanecieron entre las llamas. Al ver al frente se encontró con una reconocida cara y sonrisa de encías.
— ¡Te dije que no vinieras! —dice con una sonrisa.
—Como si te fuera a dejar peleando solo —ríe Hiccup bajo la máscara que tiene puesta —. ¿Listo?
— Siempre lo estoy. —el dragón lo suelta, logrando que caiga justo en dirección a Pitch, a uno de sus puntos ciegos donde no pudo evitar el hielo y seguido, el embiste del oscuro dragón y su jinete que acabaron tumbándolo al suelo —. Ya no tienes donde esconderte Pitch.
— ¿Quieres apostar? —se hizo las sombras, en tantos lugares que Jack no supo a donde atacar.
— ¡CUIDADO! —la advertencia de Bunny lo hizo voltear, sin embargo, Pitch golpeo fuertemente contra un camión escolar por la bola de fuego que le asesto directamente. —Muy bien, hay fuego saliendo de la nada.
—Llamarlo nada es un poco ofensivo. —Bunnymund se hizo atrás cuando Hiccup de repente acabo parado a su lado y el Night Fury más que listo para volver a lanzar fuego en caso de ser necesario.
No hizo falta, pues apenas alzo una mano, una especie de cuerda hecha en base a arena dorada lo jalo tras los camiones, cuando llego a los pies de quién tiro de él, vio la amarilla cara del guardián a quién mato hasta hace poco, que con diversión en su rostro le da un golpe en la cara, lanzándolo lejos y hacia arriba para luego tirar del látigo.
— ¡Sandy! —los tres guardianes no se aguantan a recibirlo.
—Esto es mucho más impresionante que las guerras con dragones.
—Y que lo digas, Dragón Master —bromea, recostándose de Hiccup, su expresión contenta se desvanece muy lentamente —. Es tan impresionante que me parece un sueño.
—Creo que sabemos distinguir entre un sueño y la realidad.
—Hay una forma.
Quito el casco de Hiccup, hecho con forro de cuero negro y jalándolo hacia su persona le planta un beso al sorprendido castaño, que no tarda en rodear la cintura del albino con sus brazos. Sandman hace una pequeña pared para que los niños no vean aquello, es lo mejor para evitar preguntas raras después.
— ¿Satisfecho?
—No en realidad, pero eso se arregla donde no nos vean. —ríe con cierta pena, que su cara se enrojeciera junto a su nariz, lo cual es una señal obvia de lo que pasaría... —. Te extrañe... demasiado... —solloza abrazándolo, necesitaba repetirlo hasta el hartazgo para sentirse bien con respecto a eso.
— ¿Y él quién es? —pregunta Bunnymund con tono bajo, Toothiana se encoge de hombros sin saber.
—Sea quién sea, parece que es alguien demasiado importante. —dice North, no hacía falta ser un genio para darse cuenta de ello, intimidado por los ojos de Hiccup desvía la mirada, fijándose ahora en el dragón que da toques a Pitch.
El momento se vio interrumpido cuando Sandman se elevó, creando hermosos sueños para los niños que aún duermen y con esto, haciéndolos creer nuevamente, las hadas recobran su capacidad de volar, devolviendo las memorias a los infantes.
Un hilo dorado paso entre ambos, formando a su vez un par de dragones que revolotean en el cielo, parecía una danza perfectamente coreografiada. De entro todo lo demás, esto era lo que más resaltaba curiosamente.
—hermoso... —al bajar la mirada nieve impactó contra su cara —. ¡Oye!
— ¡Debía hacerlo! —exclama sonriendo con una bola de nieve en la mano, la cual lanza a Jamie y este a su vez da inicio a la pelea con bolas de nieve, una donde hasta Bunnymund se ve inmiscuido.
—hey, Jack. —atrapo lo que North lanzó, siendo una pequeña figura de matryoshka —. Diversión ¿Eh?
—que quieres que te diga, me gusta divertirme con compañía. —afirma esquivando sin problemas la bola de nieve que Hiccup intento lanzarle en la cabeza.
—Espero que luego me cuentes de eso.
—Posiblemente lo haga... o tal vez no.
— ¡Soy Pitch Black! ¡DEBEN TEMERME! —La vista volvió a él, sin embargo, Jamie que corrió en aquella dirección, solo atravesó al oscuro personaje.
—Oh...
Sabiéndose débil y sin oportunidad, salió corriendo de manera casi patética, tropezando cada dos por tres hasta chocar duramente contra North, quien siendo tan grande y macizo no se movió ni un ápice cuando Pitch cayó por embestirlo.
—Oww ¿te vas tan pronto? —Toothiana le da una moneda, Pitch la mira y luego arriba, recibiendo un golpe de insofacto y perdiendo un diente en el proceso —. Y eso es por asustara mis hadas.
— ¿¡Acaso creen que me vencieron!? Yo regresare por qué siempre va a existir el miedo.
— ¿Y eso qué? Aun cuando solo haya un niño que crea en nosotros, lucharemos contra él y traeremos alegría nuevamente. —asegura North con tranquilidad.
—siempre está la opción de carbonizarte cada cierto tiempo para evitar que molestes —Las miradas se clavaron en Hiccup, que chasqueo la lengua con una especie de puchero —. Solo era una sugerencia...
— ¿Enserio crees poder hacer eso? ¿Por qué están ellos aquí entonces? —alrededor del lugar, hay caballos de pesadilla, aunque tan dispersos que no se tiene una idea clara de a quién se debe —. Quizás sorrowful Prince los atrae y con que-
—Yo no tengo miedo, no hay razón por la cual tenerlo —se encoge de hombros con una pequeña sonrisa, Hiccup niega con la cabeza —El primero en verme está aquí de nuevo, con eso no tengo nada que temer
—A mi no me miren, ni siquiera sé qué está pasando aquí.
—Es posible que huelan tu miedo en todo caso, Pitch. —concluye el espíritu invernal.
Aquel detalle hizo evidente para Pitch que es cierto, retrocediendo y sin poderlo evitar, siendo jalado por los caballos pesadilla hacía su guardia, la cual sellada no dejaría salir a su ser por un largo, largo tiempo.
—habiendo terminado esto... ¿Estás listo, Jack? Solo para hacerlo oficial. —Hiccup le da un empujoncito, Jack lo mira mal por un momento.
—Por todos los dioses, solo di que si, se nota que quieres
—pero después-
—Igual hablaremos, ya esperamos hasta ahora, un rato más no nos consumirá. —Jack miró a dos de los elfos de North, el cual amenaza muy claramente que no aceptará una negativa.
No hizo demasiado caso a lo que North decía, sabía que es solo palabrería y tenía algo más importante en lo cual enfocar su mente, el agarre entrelazado con el muchacho de cabello castaño que debe estar sonriendo seguramente. Las exclamaciones contentas junto a los "fuegos artificiales" de Sandman lo hicieron saber que es un Guardián en toda la regla.
— ¿te... vas? —bajo la mirada, Jaime lo miraba angustiado, se puso a su altura —. Con el raro del vecindario. —acota y Hiccup hizo un suspiro tan típico de esta clase comentarios.
—me iré pero siempre regreso, cada día nevado que tengas será porque estoy cerca. Solo mantente creyendo y juntos seremos guardianes, permaneciendo juntos ¿Esta bien? —sonríe suavemente y jamie asiente, abrazando al espíritu que con sorpresa devuelve el abrazo.
—Es hora de ir- Wow wow, el dragón no va con nosotros. —advierte Bunnymund.
—Evidentemente, ella puede volar sola.
— ¡Hora de irnos!
El trineo de North alzó vuelo y Jack se despedía con la mano de Jamie, Hiccup no tardó en alzar vuelo también, persiguiendo al trineo incluso dentro del vórtice de luces que se hizo como portal. Al verlo a determinada distancia Jack se puso al borde del trineo, sonriendo travieso.
— ¿Qué piensas hacer...? —Toothiana noto sus intenciones.
—Tengo un asunto importante que atender, los veo luego. —despide dejándose caer simplemente, Bunnymund miro abajo, Jack no intentaba volar, solo se dejaba caer.
— ¡Anda a buscarlo antes de que...!
North se carcajeo fuertemente, Bunnymund volvió la vista, fijándose en que el extraño jinete giro en el lomo del dragón para dejarse caer junto al albino —Están... locos—. Concluyó parpadeando rápidamente.
Jack abrazo a Hiccup, riéndose ambos por la tontería y casi imaginándose en un lugar completamente opuesto al que están. La dragona rueda los ojos, dejando de aletear y recogiendo sus alas para caer en picada junto a ellos, ni modo que se quedaría sola.
...
— ¿nadie más te vio?
Habían llegado a una pequeña e inhóspita isla en la nada, Jack tenía el cabello en una trenza bien hecha, se notaba que las viejas costumbres no mueren ni morirían. Jack estaba entre las piernas de Hiccup, a poco de dormirse por las caricias que este le daba en el cabello.
—Si, cuatro personas... pero fue un tiempo muy corto. Una chica que convirtió a su madre en oso, otra que sanaba con su cabello... la última congelo todo su reino. —rio suavemente, había sido como verse siendo mujer... y con nula capacidad de divertirse.
—Debió ser divertido.
—no en realidad... Primero tu y luego Haakon... Apenas podía mantenerme sin recordarlo, las pesadillas eran insufribles. —suspira con aire triste —. Sobre Haakon...
—Recuperaste tus memorias del pasado supongo. —Jack asiente apenas —. Estás más tranquilo de lo que te haya visto nunca.
—Es lo que pasa cuando quién te enviuda asemejándote con la muerte retorna mágicamente. —bromea—. Dime la verdad... ¿Desde hace cuento estas vivo?
—tengo diecinueve en este momento si es lo que quieres saber —con cierto esfuerzo, Jack logra sacar el cabello largo debajo de la ropa—Vivir la pubertad por segunda vez fue horrible...
—No lo sé, en sí no la viví... ¿y que hay de ella? Como es que hay... un dragón.
—Hay muchos, más bien demasiados, si fueras a Berk lo sabrías.
— ¿Berk aun existe?
—Es una hacienda de mi padre, los Haddock Horrendous tomamos por misión cuidar de ellos, Haakon dejo buena descendencia... Los dragones vuelan por todos lados, yo con ellos en realidad.
— ¿Cómo pueden hacer eso si yo nunca los he visto? Estas-
—te puedo decir que noe res el unico que ha muerto y vive para cuidar de alguien más.
Jack ve con asombro la mirada de Hiccup, completamente verde y con la pupila rasgada. Sus ojos son iguales a los de Toothless, ese verde tóxico que se puede ver incluso en la oscuridad. En sus pómulos resaltan unas cuantas escamas negras que van creciendo en cantidad por su rostro.
— ¿pero que...?
—La luna me despidió aquel día, también me recibió el día de mi nacimiento. Me dijo mi nombre y que debía buscarte, después no dijo más nada. Estuve escondido en mi casa por años hasta que descubrí lo que podía hacer.
—Y eso es...
—Los dragones vuelan por todos lados, nadie los ve a causa mia, incluso los niños de hace un rato olvidaran dentro de poco que la vieron. Mi deber es cuidar de los dragones de los humanos.
—Mi deber es alegrar a los niños, tenemos tareas complicadas entre manos. —con una mano atrae el rostro de Hiccup, dando un beso a la pecosa mejilla — ¿De nuevo juntos para hacerlo?
—hasta que nuestros seres se extingan. —acepta con una sonrisa, dando un pequeño beso a los labios del albino, que no tarda en voltearse y sentarse con las piernas a cada lado de la cintura de Hiccup.
—más te vale.
Siente las manos acariciando su espalda y alzando lentamente la sudadera mientras por su cuenta, baja el cierre de la chaqueta negra y de cuero que porta el contrario.
— ¿ustedes también recibieron esto? —Bunnymund muestra el pergamino tan extraño que tenía en manos, iba relajado pues faltaba como nueve meses para Easter, no siendo el caso de North que iba un poco molesto por el retraso en los juguetes navideños.
—Si ¿Alguno vio quién las dejó? —Toothiana intenta entender en qué clase de dialecto está escrito en primer lugar.
—No, pero sé a dónde hay que ir ¡habrá una fiesta señores! —celebra North, Sandman hace figuras de arena sin entender aun de que trata la carta. Que estuviera con su abrigo debió delatar que era algo malo, por lo que ser empujados al recién creado portal no fue exactamente una sorpresa.
— ¡llegaron los invitados!
Se les hizo raro tener tantas exclamaciones, que adultos los estuvieran viendo y no se asombraran de sus presencias ¿Qué clase de gente son? La respuesta vino pronto cuando dragones jugaban entre la gente y en el cielo estrellado. Si les preguntan, parece una de esas fiestas que se hacían antiguamente y.-
—tardaron mucho en llegar, pensé que ya no vendrían.
— ¿Jack?
La estupefacción se hizo mayor por verlo, arreglado por primera vez en lo que a ellos concierne. El traje azul de larga capa, mangas blancas hasta su palma y cubriendo un poco de esta, el cabello atado en aquella larga trenza con uno que otro pequeño mechón suelto. Sin su cayado en mano daba la sensación de que estaba en el mejor ambiente, pues no siente la necesidad de estar a la defensiva bajo ningún concepto.
— ¿Quién más?
— ¿Tu mandaste esto? —Toothiana muestra la carta.
—Se que no escribo tan bien, pero sé que al menos se entiende —frunce un poco el entrecejo—. De otra forma no hubieran llegado aquí. Es importante que esté toda la familia después de todo.
—North... —miro acusatoriamente al gran hombre que se encoge de hombros.
—Pensé que sería mejor dejarlo como una sorpresa. —se excusa vagamente.
— ¿Ya estamos todos? —si supiera donde esta, Bunnymund ya hubiera huido en un túnel, pues la impresión acabaría matándolo de la impresión.
Hiccup, si es que no recordaba mal, vestía en colores claros con una piel de oso bastante gruesa por capa, sus ojos lo intimidaban demasiado, a decir verdad. Por la forma en que abrazó a Jack lo hizo formarse una idea que esperaba de alguna forma, fuera equivocada, pues no tenía sentido.
—Si, ya estamos todos.
— ¡Que empiece la fiesta! —las exclamaciones y choques de gruesas jarras llenas de licor junto a grandes reces asándose significaron el inicio de aquella celebración. Con pequeñas figuras Sadman preguntaba que se festeja —. La llegada del invierno obviamente.
— No pensé que nadie celebrara el invierno.
—Nosotros desde hace muchísimos años lo hacemos, el invierno es una de las mejores cosas que ocurre para nosotros. —afirma una mujer de cabello castaño, Valka.
—Wow ¿y eso? —Toothiana acepta el vaso que le tienden, de jugo en realidad, mientras que North tomó una enorme jarra de cerveza.
—Uno de los mejores líderes estuvo casado con el invierno, ya entenderás por dónde van los tiros. —guiña un ojo y los que bebían algo escupieron lo que tenían en la boca.
— ¿¡casarse!?
— ¿¡Estás casado!? —Bunny tenía una mano en el pecho.
—Está casado con-
—ya vamos a bailar, me has tenido casi dos meses esperado por esto. —tironea de él, ya después tendrían mucho tiempo para hablar, por ahora no lo quería. La ocarina se hace distinguir, el resto de instrumentos hace aparición poco después.
I'll swim and sail on savage seas
With never a fear of drowning
And gladly ride the waves of life
If you would marry me
No scorching sun nor freezing cold
Will stop me on me journey
If you will promise me your Heart
Era un momento de sorpresas, que Jack fuese capaz de seguir el más simple paso es increíble para ellos. Sin embargo, Bunnymund no tarda en dar pequeños golpes al suelo siguiendo el ritmo.
And love me for eternity
My dearest one, my darling dear
Your mighty words astound me
But I've no need for mighty deeds
When I feel your arms around me
Los pasos son extraños, veloces y que Jack cantara se suma a su lista. Por otro lado, dejando de examinar las rarezas... Jamás lo habían visto tan feliz, no con esa mirada llena de tranquilidad y cariño que le dirige a Hiccup.
But I would bring you rings of gold
I'd even sing you poetry
And I would keep you from all harm
If you would stay beside me
North ofrece a Toothiana unirse a las demás parejas que bailan, esta no duda en hacerlo, siguiendo a Jack con al mirad apara no perderse de su espectáculo y los pasos para seguir la corriente sin pasar vergüenza.
I have no use for rings of gold
I care not for your poetry
I only want your hand to hold
I only want you near me
Aún más rápido tanto el canto como el ritmo musical, Hiccup junta un poco más a Jack, que usa la ropa que le confeccionó -como viene a ser la costumbre-. Ve a sus padres bailar, que estén juntos lo hace feliz, pero no tanto como la expresión de su... ¿Nuevo marido? Aún no sabe cómo definirlo.
To love and kiss to sweetly hold
For the dancing and the dreaming
Through all life's sorrows
And delights
I'll keep your laugh inside me
I'll swim and sail a savage seas
With never a fear of drowning
I'd gladly ride the waves so white
And you will marry me!
El beso entre ambos atrajo múltiples aplausos, por no decir que ovaciones. Los guardianes decidieron no pensar más en la situación, sino disfrutar el momento como lo está haciendo el más pequeño y nuevo compañero, que por fin se encuentra en los brazos de quién estuvo esperando y desea vivir en siglos invernales.
Sencillamente se aman, el frío, la muerte y el miedo no fueron suficientes para hacerlos perder aquel punto, si esos eran los enemigos... siempre sería una batalla ganada, una fría, pero perfecta e interminable victoria que jamás dejarían de celebrar viéndose a los ojos con genuina alegría.
Y, después de todo... La Luna lo dijo.
