Advertencias: AU (Alternative Universe) & OOC (Out of Character).

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, éstos son del Mangaka Masashi Kishimoto, yo simplemente los tomé prestados para darle vida a ésta historia.

Todo esto es sin fines de lucro, solamente es un fic de una Fan para otro Fan. Enjoy it!

Aclaración: Ya Tebya Lyublyu significa Te Amo en idioma Ruso. "Saishuushou" significa El último capítulo en Japonés.

Buena aquí la continuación. Como sabrán me hackearon mi otra cuenta y por ende perdí todos mis escritos, pero bueno. No había subido esto por falta de tiempo pero hoy me decidí a hacerlo. Espero sea de su agrado.

.

.

"Ya Tebya Lyublyu"

.

.

[[•Saishuushou•]]

Tratas de disculparte. Repites una y otra vez el que lo sientes, y que no era tu intención el decir eso. Se que estás arrepentido, pero no debiste de decir eso. No es como si fueses inocente…

En medio de mis sollozos y gritos, y tus vanos intentos por enmendar tú error, recuerdo la noche en la que me dejaste.

En medio de esa cruel tormenta…

Hace aproximadamente dos meses desde que esto se había vuelto costumbre; me encontraba esperándote en la sala de nuestro apartamento con la cena lista, habías quedado de volver a las diez de la noche, más sin embargo ya eran las doce y yo no tenía idea de tu paradero.

Tampoco es como si fuese a hacerte un numerito como la típica esposa que espera ansiosa por el regreso de su marido, atemorizada, ante la posibilidad de que éste tenga un amorío con alguna mujerzuela, además sé perfectamente lo mucho que te disgustan esas cosas; por otro lado estaba el hecho de que desde que lo nuestro había empezado no había pasado un día en el que no me dijeras lo mucho que me amabas y cuán importante era para ti.

Confío ciegamente en ti, tengo la seguridad que éstas no son palabras vacías ya que a lo largo de estos tres años me lo has demostrado de mil y un formas: Al enfrentarte al mundo por lo nuestro, al luchar por ello, aún si las consecuencias eran las más crueles de todas… Al enfrentarte a lo que más temíamos… a nuestro padre.

Recuerdo a la perfección ese día, yo, asustado, te rogaba que no lo hicieras, que no valía la pena, ya que sabía lo que nos esperaba. Más tú, tan terco como eres, solo me reprochabas el hecho de si tan poco significaba nuestro amor para mí. Sin argumento contra eso yo solo te pedí que te cuidaras.

Fue cosa de cinco minutos antes que empezara a escuchar los alaridos de nuestro padre y el cómo empezaba a romper todo lo que se encontraba a su alcance. También recuerdo el cómo escuche como te golpeaba y comenzaba a patearte. Recuerdo perfectamente esa escena, tú, tumbado en el suelo con sangre por toda la cara; y nuestro padre, con la ira corrompiendo su rostro, pateándote hasta el cansancio por todo el cuerpo, gritando el asco que le dábamos.

Aterrado del que te pudiera matar me arroje sobre tu cuerpo intentando protegerte con el mío.

Después de minutos —que a mí me parecieron horas— padre por fin se cansó de golpearnos. Con dificultad me aparte de tu cuerpo y te ayude a levantarte, estaba más que claro que acabábamos de ser desheredados de nuestra familia, que éramos una vergüenza, y que no teníamos permitido el quedarnos un minutos más allí. Estábamos solos.

Tú solo me besaste y me dijiste que todo estaría bien, que no dejarías que nada me sucediera…

Pero, aunque era conocedor de todos esos hechos, por alguna razón, esa noche mi cuerpo y mi mente se encontraban de lo más ansiosos. Tenía un mal presentimiento.

Sumido en mis pensamientos escucho como la puerta de la entrada se abre y da paso a tu fornida figura. Soltando un suspiro de alivio me paro para acercarme a ti y darte un beso. Más mi sorpresa fue grande al momento en que corriste tu rostro, evitando nuestro contacto.

Asustado te pregunté si sucedía algo, tu solo me dijiste que estabas cansado, que no pasaba nada. Con pasos pesados te dirigiste al piso de arriba y yo fui tras tuyo; entraste a nuestra habitación y comenzaste a quitarte cada una de tus prendas quedando completamente desnudo frente a mí.

En ese momento me percaté de algo, hace exactamente dos meses que no me tocabas, que no te me acercabas siquiera con el intento de tener sexo conmigo. Eso me alarmó, el sentimiento de angustia en mi pecho creció más y una voz en mi interior me dijo que te estaba perdiendo, o peor aún, que ya lo había hecho. Que ya no eras mío.

Aterrado me propuse que me hicieras el amor esa noche, comprobándole a esa vocecita que estaba equivocada, que Itachi Uchiha aún era mío. Mío y de nadie más.

Con pasos silenciosos me acerque a ti y comencé a besarte la espalda, sentí como tu cuerpo se tensó al contando de mis labios y mi traviesa lengua en tu piel, más me imagine que era por la excitación.

Con voz ronca te pedí que me hicieras el amor, que te extrañaba. Esa era la prueba de fuego, si te volteabas y comenzabas a besarme para después pasar a más, estaba claro que había sido un completo imbécil y me había preocupado por nada —y en mi interior rogaba porque así fuera—, pero sí en cambio te volteabas y me rechazabas…. ¡NO! No quería ni pensarlo.

Sasuke… Estoy muy cansado, hoy no… — me dijiste sin verme al rostro para seguir tu camino a la ducha.

Ahí fue cuando me percaté de ello, del inmenso abismo entre nosotros. Algo estaba mal y tú, por alguna razón, no me querías decir de qué se trataba. En eso puse a trabajar mi mente, ¿desde cuándo estábamos así?, ¿La semana pasada?, ¿Hace un mes? No. Hace más. Por culpa de nuestra pobre situación económica habíamos tenido que separarnos, tu por los dos trabajos en los que estabas, y yo, por el mío y aparte, por tener que estar viendo todo lo referente al apartamento. No es que fuésemos sumamente pobres, pero tampoco nos podíamos dar el lujo de tomar las cosas a la ligera, vivíamos bien, pero el dinero que ganábamos era el justo para mantenernos a ambos y darnos las pocas comodidades que disfrutábamos.

Me puse a pensar en mis acciones… acaso ¿Había hecho algo que te molestara? No, imposible, te conocía a la perfección y si así hubiese sido me lo habrías dicho.

Repasé los acontecimientos de las últimas semanas. Como todos los días te parabas temprano y te metías a darte un baño para despejarte para el trabajo. Yo me paraba y te hacía el desayuno. Quince minutos después te ibas al trabajo no sin antes darme un beso de despedida… Un beso… ¿Cuándo fue que dejaste de mostrarme esa muestra de cariño?

Cada vez era más consciente de la brecha entre nosotros.

Después te quedabas horas en el trabajo y llegabas tarde a la casa. Las últimas semanas habías estado llegando aún más tarde, y había ocasiones en las que sólo sabía tu paradero por medio de Anko.

Anko…. ¡IMPOSIBLE! ¡NO PODÍA SER CIERTO!

En eso escuché como se abría la puerta del baño y salías con solo un bóxer para dormir. Mi cara debió de ser del más puro espanto ya que te acercaste a preguntarme si me encontraba bien, que me veía pálido.

Tenía miedo, mucho miedo, y la verdad es que no estaba seguro de si quería saber la respuesta, pero ya no había marcha atrás…

Itachi… Yo… — mi garganta estaba seca, y sentía como mis ojos comenzaban a aguarse, pero ya no había de otra, por fin tenía toda tu atención puesta en mi.

Dime, Sasuke — contestaste con tono neutral.

Itachi... Yo quería saber si tu... Si tu… — ¡Vamos, solo dilo! Me repetía en mi mente.

¿"Si yo que"?, Sasuke

Itachi… tú…. ¿Tienes una amante?

El silencio que se hizo entre nosotros era devastador, sentía como cada vez se hacía más difícil el respirar. ¡¿Qué tanto esperabas?! Sólo tenías que decirme que no, que estaba equivocado, que todas eran ideas mías. Más tú seguías ahí, imperturbable.

Sí, sí la tengo — me dijiste confirmando mis sospechas.

Tenía que haber escuchado mal, si era eso, vamos hermano, dime que es mentira, que era una simple broma y que no tenía sentido del humor. ¡Que era un estreñido, como me decía Naruto! Lo que quieras, por más estúpido que fuera te creería.

Más no dijiste nada, ni siquiera hiciste el vago intento por convencerme que no era cierto. En eso sentí como mi corazón se rompió. Como se formaba un nudo en mi garganta que me impedía respirar y como las lágrimas empezaban a salir sin control de mis ojos.

Entonces… es cierto… — alcancé a decir con un hilo de voz. Desde un principio Sakura había estado en lo correcto, no es que tuvieras mucho trabajo, es que tenías algo que te retenía ahí, una amante. Tan simple como eso. Pero yo, necio como todo un Uchiha, le había reclamado el que hubiese dicho eso y le había dejado de hablar desde hace dos semanas.

¿Quién es?, ¿La conozco? — pregunté entre llanto. Estaba casi seguro de saber la respuesta, pero aún así me reusaba a creer que ella hubiera sido capaz de revolcarse con mi pareja, con mi novio, con mi hermano.

Sasuke… — trataste de no decírmelo, pero yo quería saber. ¡CON UN CARAJO!, ¡QUE PUTA ERA LA QUE SE HABÍA METIDO ENTRE LOS PANTALONES DE MI HERMANO!, ¡QUE PERRA ERA LA QUE SE LE HABÍA ABIERTO DE PIERNAS!

¡Maldición Itachi, DIME QUIEN ES! — te grité fuera de mi. Quería saberlo, tenía el derecho. Tenía el derecho de saber quién era la regalada que se había atrevido a meterse con un hombre que ya era de alguien más.

Anko… — Fue todo lo que me dijiste.

Su nombre resonaba una y otra vez en mi mente, como un disco rayado. ¿Por qué?, ¿Por qué ella?, la única mujer —aparte de Sakura— que podía considerar una 'clase' de amiga. La única con la que me había abierto respecto a Itachi, la que sabía por nuestras bocas nuestra relación y todo lo que tuvimos que sufrir para estar juntos…

La compañera de oficina de Itachi.

De ahí todo fue gritos y llanto por parte mía, y disculpas y un sinfín de excusas por parte tuya. Los dos éramos conscientes de ello, al momento de decir que sí, de pronunciar esas dos simples letras, algo se había roto entre nosotros. Ese hilo que yo con tanto esfuerzo trataba de mantener día a día de pie se había roto. Ya no había nada que nos uniera. Nada…

Yo entre llanto te reclamaba el que me hubieras hecho eso, te gritaba que te odiaba, pero que más me odiaba a mi mismo por aún amarte. Que eras un desgraciado. Que cómo me habías hecho eso. Tú por tú parte solo me observabas en silencio, y cuando encontraste oportunidad dijiste algo que por fin termino por destruir nuestra relación. Y no hablo de nuestra relación como pareja, si no también nuestra relación de sangre. De hermanos.

Escucha Sasuke, somos hermanos, nosotros… lo nuestro… desde un principio no podía ser.

Horrorizado por lo que habías dicho solo atiné a darte un certero golpe con el puño de mi mano en el rostro y salir corriendo de ahí.

No me importo el que estuviera lloviendo cántaros, ni él estuviera corriendo justo en el centro de la tormenta eléctrica; como tampoco me importo el escuchar tus gritos pidiéndome que regresara, o el intento que hiciste por seguirme entre la gente y los autos que había ahí.

Corrí a todo lo que mi cuerpo daba hasta llegar frente a la casa de ella, sabía que estaría con Naruto, y aunque había sido una completa mierda con ella cuando intento abrirme los ojos, sabía de antemano que seguía siendo mi amiga y que me recibiría con los brazos abiertos. No quería pensar en nada, solo quería que me abrazara y me dejara llorar en su regazo, eso era todo.

Toque el timbre y esperé a que me abrieran. Lo hizo ella y no pudo ocultar su sorpresa.

Sasuke…

Sakura… — fue todo lo que te dije antes de comenzar a llorar en el marco de la puerta. Tú no dijiste nada, sabías lo que me sucedía, y solo me abrazaste y comenzaste a llorar junto conmigo mi propio dolor.

Teme… — Naruto nos miraba desde el interior de tu casa y solo me dedico una mirada llena de dolor — Lo lamento…

Yo más…

— Sasuke —tú voz me saca de mis recuerdos y me doy cuenta que a pesar de haber pasado dos años, ese recuerdo sigue fresco en mi mente.

— Solo déjame en paz — te digo antes de dar media vuelta y comenzar a caminar hacia el hotel, no quiero escucharte, ya tuve suficiente. Solo desaparece de mi vista.

— ¡No Sasuke, escúchame! — me dices sujetándome fuertemente del brazo.

— Bien, te escucho — te digo con el desprecio impregnado en mi voz. Esta es la última vez Itachi, esta es la última vez que me humillas. Ya no más.

— Sasuke… sé que te hice mucho daño esa vez… y en verdad lo lamento… pero ya no puedo más — me dices con lágrimas en los ojos. El verte llorando por mi fue como si me clavaran una daga en el corazón, pero ya no estaba dispuesto a sufrir por ti. También tengo mi orgullo, ¿Lo sabes Itachi?

— Sasuke… eres mi hermanito… Por favor… volvamos a ser lo de antes, te extraño... Por favor — Me suplicaste al oído al tiempo que me abrazabas.

¿Hermanos? ¿Amigos? No, imposible… ¿Cómo te atrevías a pedirme eso después de lo que me hiciste? Si había algo que no quería ser tuyo era tu hermano.

Sin poder controlarme comencé a reír histéricamente causando que me dedicaras una mirada llena de confusión. — ¿Hermanos? ¡Debes estar bromeando!

— Pero Sasuke… ¡Por favor!

— ¡NO! ¿¡Acaso no lo entiendes?! Yo no quiero ser tu hermano — te grito al borde del colapso.

— Pero Sasuke, te lo estoy pidiendo de favor, te extraño. No puedo seguir así.

— ¿Por qué no pensaste en eso antes de hacerme lo que me hiciste? — te digo con toda la intención de lastimarte. Vamos, sufre, sufre todo lo que yo sufrí. Te lo mereces…

— Sasuke, ya te pedí disculpas, ¿Qué mas quieres?

— Nada, no quiero nada de ti. Tan solo déjame en paz.

— No puedo Ottoto… No me pidas eso.

— Tú quieres que sea tu hermano, Itachi, pero yo no puedo serlo... Así que… lo mejor es que nos olvidemos uno del otro, por tu bien… y por el mío.

— Sasuke tú…. ¿Acaso me odias? — me preguntas con tristeza.

¿Qué debo hacer?

No hay respuestas

Yo simplemente no quiero ser odiado por ti.

¿Odiarte? ¿Yo? De ninguna manera Itachi, yo…

— No Aniki, no te odio… Al contrario: Te amo… — te digo mientras comienzo a caminar. — Adiós Itachi, hasta nunca….

— ¡SASUKE! — Escucho que gritas mi nombre, pero ya estoy muy lejos. Hasta nunca hermano…

Una vez dentro del hotel Sakura y Naruto vienen corriendo a mí y comienzan a bombardearme con preguntas.

— Cálmate dobe, estoy bien — le respondo a Naruto con una sonrisa.

— Pero Sasuke… — intenta replicar la pelirrosa, pero no se lo permito. Tal vez no este del todo bien, pero voy a estarlo. Lo prometo Aniki, voy a estar bien. Aún sin ti.

— Sakura, no seas una molestia — le dijo con cariño. Esta solo se queda callada.

— Teme, ¿seguro que estas bien? Es que vi a Ita... — no lo dejo terminar y lo silencio con un beso. Hace unos meses Naruto me confesó sus sentimientos por mí pero yo, incapaz de corresponderle, le agradecí por ellos y lo rechacé de la forma más sutil que encontré. Aún así el muy dobe me dijo que me esperaría el tiempo que necesitara y que siempre estaría para mí como el mejor amigo que era.

Tal vez no este del todo bien el que juegue de esta forma con sus sentimientos, pero necesito sentirme querido, y la única forma que sé me sentiré así es con él. A él no le importa el no tener hijos, ni tampoco lo que digan los demás o piensen de él. A él solo le intereso yo, y sé, que si me lo propongo, puede que un día llegue a quererlo…

— Naruto… ¿Quieres ser mi novio? — le pregunto antes que pueda decir algo.

— Y-Yo… Sasuke t-tu me-me… — el pobre esta tan sorprendido que no puede ni hablar. Iba a hacer uno de mis comentarios mordaces pero Sakura se me adelanto dándole un fuerte golpe en la cabeza con el puño.

— ¡Naruto, no seas idiota y solo dile que si! Me exasperas — le grita mientras el usuratonkachi solo se soba la cabeza en la zona afectada.

— Ittae, Ittae, Ittae… Yo, Sasuke… ¿Es enserio?

— Sí Dobe, es enserio.

— ¡Sí, Sasuke, sí quiero! — me grita al tiempo que me abraza. Desde donde estoy puedo ver cómo me miras con suma tristeza y algo de ¿decepción? Siento una pequeña molestia al saber que nos contemplas, pero enseguida ese sentimiento se esfuma al ver como esa se te acerca y te da un beso, mientras tus hijos comienzan a exigir tu atención.

Sin duda es lo mejor, por fin tienes lo que más deseabas. Una familia. Y dime Itachi… ¿Eres feliz con tu nueva familia? ¿Con tus hijos y esposa? Espero que sí. Espero que el habernos destruido haya valido la pena.

Debatiéndote entre sí irte y darte por vencido ahí, o el tratar de reparar aunque sea un pequeño pedazo de nuestro lazo, noto como no sabes que hacer, pero descuida, te pondré las cosas fáciles Itachi. Tú no serás el que decida, seré yo…

Dando un suspiro y viéndote por última vez, grabando tu recuerdo con fuego en mi mente y corazón, tomo a Sakura y Naruto de la mano a cada uno a un lado mío, y nos encamino a la salida del hotel.

— ¿Y bien chicos, que vamos a hacer? — nos pregunta nuestra amiga una vez que estamos fuera del inmenso establecimiento.

— No lo sé Sakura…

— Entonces que tal si vamos a comer-

— ¡RAMEEEEN! — grita el rubio escandaloso a mi lado derecho.

— ¡NO! — grita la pelirrosa.

— Pero Sakura-chan, ¿Por qué? — le pregunta Naruto con ojos de cordero. Yo solo puedo quedarme contemplando — como un completo idiota — a ese par pelearse.

— ¡Naruto, estamos en Las Vegas!

— ¿Y? — pregunta idiotamente el rubio.

— "¿Y?" Bueno, en primer lugar dudo que vendan tu porquería esa aquí, y en segunda yo no quiero comer eso, mejor comamos algo típico de aquí.

— El Ramen no es una porquería, es la cosa más deliciosa del mundo.

— Bueno, ¿vamos o no? — les pregunto mientras continuo caminando hacia las calles de ese lugar.

— ¡HAI! — gritan los dos mientras corren hacia mí.

Hasta nunca...

Mi querido hermano mayor.

.

.

.

.

.

Y bueno este es el final de esta historia, perdonen por los horrores ortográficos y gramaticales pero lo escribí hace más de dos años, muchas cosas han cambiado desde entonces. Prometo — algún día — editar todos mis escritos.

Muchas gracias por leer esto, es mi primera — Y única — historia que termino y me encuentro bastante orgullosa de ella. Recuerdo que cuando la comencé a escribir me encontraba llorando histéricamente debido a los OVA de Zetsuai y Bronze, (he ahí el porqué de los títulos de los capítulos).

Cada capítulo lo escribí en diferentes años, creo que con un año y medio año de diferencia respectivamente, quizás por eso la diferencia de redacción y de sentimiento que transmite cada capítulo.

Y bueno sin más que decir me despido. Espero que hayan disfrutado el leer esta historia tanto como yo disfruté el escribirla.

Se despide: Rika De Hiwatari.