Hola, siento la demora, estuve ocupada con algunas cosas, espero que les guste este capítulo.

Gracias por leer y dejar sus comentarios, me gusta considerar sus opiniones.

Declaimer:

Naruto NOes mío, es de Masashi Kishimoto.


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Episodio

III

¿Oveja negra, enserio?

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Eras más complicada de lo pensado.

Hasta tú tenías tus problemas.

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Se removió impaciente por la cama, con el sudor perlando su blanca frente, sus ojos se apretaban y los dedos de su mano se aferraban tenazmente a las sabanas, giró una y otra vez hasta que un grito ahogado escapo de sus labios y su cuerpo se enderezó como si de un resorte se tratase; respiró agitada y se pasó las manos por la cara.

Había tenido una pesadilla.

—Sólo fue un sueño -susurró tocándose el pecho que le latía desbocadamente. Su cara era afligida y es que desde hacía varias noches un sueño que al despertar se borraba inmediatamente de su mente la azoraba sin piedad; lo único que le quedaba era ese sabor angustiante y el temblor en sus pequeñas manos.

Dejó caer la cabeza entre el hueco de sus piernas con total pesadez, no podía estar tranquila ni siquiera en su subconsciente, suficiente tenia con lo de Sasuke, se mordió el labio al recordar la propuesta tan extraña del Uchiha.

Ser su novia.

Dios en si esa frase era estúpidamente irreal, ella no tenía nada que pudiese gustarle a él, lo sabía, sabía que no era una mujer suficientemente buena para semejante…lobo. Y porque sabía lo que era, es que no entendía porque él estaba tan empeñado en estar con ella ¿Seria alguna clase de broma? ¿Una apuesta? Cualquier cosa era más coherente que el amor. Además ¿Cómo ser su novia la ayudaría a estar con Naruto? Era absurdo, simplemente era algo que la estaba sumiendo en una confusión total.

—Nee-san, ¿Estas despierta?-levantó la cabeza para fijar sus orbes en la delgada figura de su hermana menor, Hanabi Hyuuga la observaba sin una cálida expresión como siempre.

—Si-respondió -. ¿Qué sucede?

—Nuestro padre quiere verte-informó y Hinata se tensó. No era nada bueno que su padre la llamara tan temprano, siempre que lo hacía, era porque la iba a reprender por alguna acción errónea que había hecho, después de todo ella era una vergüenza para la familia Hyuuga, una heredera inútil y que era superara por su hermana, una mancha que no era querida.

Una oveja negra.

—Entiendo-suspiró sabedora de que por más que quisiera huir, no tenía a donde ir, no tenía más remedio que aguantarse, como siempre. Solo debía escuchar y callar, tal vez así su padre no se enojaría más con ella. Si tan solo pudiera ser una mejor persona. No sería esa criatura torpe a la cual consideraban débil e inservible. Pero si así fuera ella, no sería ella.

Solo deseaba un poco de fuerza, quizás.


Apretó los labios y su mano automáticamente se posó en la bandita que su primo Neji le había puesto en la mejilla, el castigo físico solo lo recibía cuando había metido la pata hasta el fondo. Aun si quisiera defenderse, no lo podría haber hecho, los castigos de su padre eran severos, algunas veces exagerados, pero así era la crianza en la familia Hyuuga. Ella había cometido otro error, había "ridiculizado" una relación de décadas la noche pasada, las ordenes de Hiashi Hyuuga eran indiscutibles y absolutas, por lo que si las ignoraba era reprendida. Pero es que ella no entendía porque debía aguantar las humillaciones del que según su progenitor era el prospecto más adecuado para casarse con ella, lo único que había hecho era rehusarse a acompañarlo a quien sabe donde después de la cena de presentación y eso era suficiente para que el tipo se molestara, y fuera a quejarse con su padre tachándola de descarada y malcriada. ¿Es que acaso lo que pensara ella no importaba? Obviamente así era, quizás a las únicas personas que les importaba eran sus amigos y su primo.

Suspiró mientras sus pies pasaban la entrada de la escuela, era exhaustivo pensar en la triste realidad de su vida, por lo que decidió olvidarlo y continuar con su caminata hacia el aula. Saludo tímidamente a sus conocidos y rezó porque no se topara con el Uchiha, no quería verlo, si lo hacía saldría corriendo inmediatamente, aun desconocía que haría cuando las clases empezaran dado que el chico en cuestión era su compañero de banco, no le parecía tan descabellada la idea de saltarse el día escolar en la enfermería, pero no estaba segura de querer molestar a Shizune, la enfermera, si que estaba en un predicamento.

—¿Qué voy a hacer?-susurró tumbándose en su asiento y dejando caer la cabeza contra la fría paleta. Cerró los ojos para intentar pensar con claridad en una solución, pero sencillamente el asunto se le iba de las manos.

—Buenos días Hinata-chan- saludó la enérgica voz del chico que la volvía loca, se enderezó con la misma agilidad de un resorte y sus nervios se activaron al cien. Ni siquiera se pregunto porque rayos Naruto-llego-tarde-casi-todo-el-tiempo Uzumaki se encontraba tan temprano en la escuela, apenas era ¼ para las 8. La respuesta estaba reflejada en el equipo de beisbol que traía colgando al hombro, guante, bola y protectores para las rodillas.

—N-naruto-k-kun-tartamudeó sonrojada por el repentino abordaje.

—Como ayer no pude llevarte a comer para disculparme, me preguntaba si estabas libre hoy-dijo ni tarde ni perezoso, no era conocido por andarse con rodeos.

—¿Eh?-el pulso se le aceleró vertiginosamente, no recordaba ni siquiera como hablar nuevamente -. Y-yo…

—Sigue sin estar libre Dobe-la interrumpió un tercero. Hinata se estremeció y giró lentamente la cabeza para fijar sus ojos en la figura del lobo malvado de su cuento personal.

—¿En serio?-indagó alzando las cejas -. Tenemos que llevarte al doctor Teme, comienzo a pensar que estas muy enfermo, mira que no poder terminar una tarea que hasta yo-hizo énfasis- . Puedo terminar sin ningún problema, es una cosa muy seria.

—Vete al diablo, obviamente ya terminé el reporte. Pero Hyuuga no está disponible hoy-exclamó mirando a la chica que se mantenía quieta como una estatua. El rubio ladeó la cabeza totalmente confundido.

—¿Por qué?

—No tengo porque contestarte.

—Hey-frunció el ceño.

—No está disponible y punto.

—Hablando así pareciera que Hinata-chan es tu novia-exclamó molesto.

—¿Tendrías algún problema si así fuera?-soltó sin ningún cambio en su expresión de siempre. Naruto abrió la boca y los ojos en una mueca de asombro y escepticismo.

—¿Hablas en serio? ¡Wow! ¡¿Alguien sabe donde esta mi verdadero mejor amigo?! ¡Este es un impostor!-gritó espantado -. ¡¿Te golpeaste la cabeza?! ¡¿Dime cuantos dedos ves?!-lo tomó del gakuran completamente alarmado -. No es posible que señor-odio-a-las-chicas este hablando enserio ¿Cómo lo hiciste Hinata chan?- se giró hacia la peliazul quien estaba demasiado perdida en todo el hilo.

—¡Ya cállate imbécil!-ordenó el Uchiha bastante cabreado-. No es mi novia-esclareció y la ojiperla se sobresaltó, el rubio suspiró.

—Vale, que buena broma Sasuke-rió dando unos ligeros golpecitos en el hombro del Uchiha. Él simplemente torció la boca y se sacudió el toque de su amigo -. ¡Ah, Sakura-chan buenos días!-exclamó entusiastamente al ver a la pelirosa llegar -. Me voy chicos-avisó yendo hacia la ojijade.

—Estúpido-murmuró el moreno viéndolo llegar muy sonriente junto a su amiga. La peliazul se mantenía en silencio deseando que a Sasuke se le olvidara su presencia y pudiera irse sin trabar más de dos palabras con él -. Oye Hyuuga…-llamó virando la cara hacia ella, Hinata se puso tan derecha como su espina dorsal se lo permitió.

—¿Si?-agradeció mentalmente no haber tartamudeado. Pareció que el chico iba a decir algo pero su atención fue captada por la curación en el rostro de la chica.

—¿Qué le sucedió a tu cara?-preguntó inclinándose y alzando una mano para rozar ligeramente la bandita. La ojiperla se estremeció ante tal acto y en un auto-reflejo se tapo la herida.

—No es nada-musitó con voz ronca -. Un accidente, solo eso- no iba a decirle que había sido su padre quien la había lastimado. Si en verdad el Uchiha la quería, no deseaba preocuparlo, claro si es que el moreno podía preocuparse por alguien.

Sasuke la observó no muy convencido de esa explicación, se miraron directamente a los ojos, sin parpadear y olvidándose de donde estaban, Hinata sintió pánico y él se pregunto por qué razón se había sentido ligeramente inquieto al verla herida, cosa a la que debía estar acostumbrado considerando lo terriblemente patosa que era esa pequeña criatura.

—¡Hinata!-voceó escandalosamente Inuzuka entrando por la puerta -. ¡Necesito tu ayuda!- pidió caminando hacia su amiga quien rápidamente se apartó de Sasuke con las mejillas rosas.

—¿Si Kiba-kun?-repuso mirando al castaño y acercándosele dando trompicones con las sillas.

—No entendía las ecuaciones de… ¡¿Qué mierda te paso en la cara?!-se exaltó al ver las magulladuras del rostro de Hinata.

—Un accidente-musitó, el chico frunció el ceño.

—Un accidente mi trasero, ¿Lo hizo él verdad? Te golpeo de nuevo ¿Cierto?-exigió molesto, Sasuke prestó atención a sus palabras -. ¿Qué fue lo que según tu padre hiciste mal esta vez?

—Yo…-parpadeó repetidas veces y su faz denotó ansiedad ante las preguntas de su amigo -. No tiene importancia Kiba-kun, me lo merecía-agregó bajando la mirada.

—Por supuesto que no, métetelo en la cabeza Hinata, tú no mereces que te trate así-regañó tomándola de los hombros.

—Kiba-kun, por favor olvídalo-pidió alzando el rostro y dejando ver una mueca de dolor y pequeñas gotas de agua lagrimal en las comisuras de sus ojos. El castaño tensó la mandíbula.

—Mierda-gruñó golpeando con el puño la banca.

El moreno por su parte se quedó viendo fijamente a la Hyuuga, ese rostro la hacía ver más débil de lo que ya aparentaba, por algún motivo sintió unas inmensas ganas de ir hasta ella y abrazarla. Sacudió la cabeza, no era momento de pensar en eso, no tenía por qué preocuparse por ella, solo debía enfocarse en capturarla y ya. Pero ¿Podría ignorar la curiosidad naciente tras la conversación que había escuchado?

¿Sería capaz de mantenerse al margen y no interesarse verdaderamente en esa chica? Después de todo, Hinata Hyuuga parecía más complicada de lo que creía, quizás no era una simple oveja indefensa.


Estaba seguro que lo más molesto que podría existir en el mundo eran los gritos de una grupo de adolescentes llenas de hormonas mientras veían a los chicos de la clase F jugando basquetbol en gimnasia, intentó ignorarlas pero apenas si podía ya que no paraban de gritar como psicópatas su nombre. Por eso odiaba a las chicas, no a todas, pero si a esas molestas mujeres que usabankilos de maquillaje y no paraban de insinuársele y querer casi violarlo.

—Teme ¡¿Quieres decirles algo a tu maldito sequito de locas?! ¡Me están volviendo loco!-chilló Naruto cubriéndose los oídos.

—¿Crees que yo tengo la culpa de que estén aquí? Solo ignóralas-dijo frunciendo el ceño.

—Uchiha has algo con un carajo-ladró el Inuzuka acuclillándose para tratar de taparse bien las orejas.

—¿Cómo que mierda se te ocurre que haga?-dijo de mala gana cruzándose de brazos.

—Yo que voy a saber.

—¡Aah! Quisiera estar con las chicas-lloriqueó el rubio -. Con ellas no habría tanto ruido.

—Si claro, eso y que podrías verlas en sus shorts de gimnasia- comentó sarcástico el moreno.

—Bendito sea el que los inventó-aseguró el ojiazul -. ¿Por cierto alguien sabe que están jugando ellas?

—Beisbol-contestó un chico de cabellos oscuros y agarrados en una coleta puntiaguda, Nara Shikamaru.

—¿En serio? ¿Y por qué diablos nosotros estamos jugando basquetbol? ¡Vamos a verlas!-sugirió emprendiendo el paso.

—Todo sea por alejarnos de esas maniáticas-susurró Kiba siguiéndolo, Sasuke también lo hizo y otros cuatro igual.

Llegaron al campo de juego donde sus compañeras estaban distribuidas por todo el rombo, se veían bastante concentradas. Los ojos del Uchiha cayeron inmediatamente en Hinata, quien estaba parada en el jardín derecho mirando dubitativa el guante en su mano, como si fuera una cosa rara que no supiera usar, quiso reírse de ello. No le sorprendería nada que la chica no supiera jugar al beisbol.

—¡Sakura-chan va a batear!-anunció con entusiasmo el Uzumaki. Efectivamente la pelirosa sostenía el bate de aluminio entre sus manos y observaba de manera desafiante Yamanaka Ino quien se encontraba en la posición de pitcher.

—¿Preparada frente de marquesina?-cuestionó la despampanante rubia alistando su tiro.

—Cállate y tira Ino cerda-ordenó.

—¡A ya voy!- comunicó haciendo el brazo hacia atrás e impulsándose con toda su fuerza hacia enfrente para lanzar la bola directamente y con velocidad. La Haruno atinó a pegarle con una descomunal fuerza, todos los presentes fijaron su vista en el pequeño esférico que había salid despedido hacia arriba, las jardineras se apresuraron a ver donde caía y la pelirosa había salido corriendo para tocar las bases.

—Que buen golpe-festejó el Uzumaki.

—Sí, pero la pelota no se dirige hacia…-musitó un regordete muchacho, Akimichi Chouji, siguiendo con sus ojos la trayectoria de la bola.

Hinata levantó la vista al escuchar a Tenten gritarle que la pelota iba hacia ella y que la cachara. La vio y trató de levantar el maldito guante para intentar agarrarla, sin embargó esa acción se le dificultaba y para cuando por fin pudo hacerlo bien, sintió como algo muy duro se estrellaba con su frente con gran fuerza. La Hyuuga cayó hacia atrás ante las miradas de todos.

—¡Hinata!-vociferaron alarmados la mayoría de los presentes mientras salían corriendo a auxiliarla.

—¡Hinata-chan!-exclamó Naruto asustado.

—La mataste frente de marquesina-acusó Ino corriendo hacia la peliazul que estaba tirada en el suelo.

—Hinata de verdad lo siento-pidió la ojijade llegando a ella. Pero la chica se encontraba en el suelo con los ojos cerrados, la frente roja y con un gran raspón en ella.

—Hinata-chan-llamó el rubio llegando e hincándose en el suelo para revisarla.

—Tenemos que llevarla a la enfermería-dijo Ino.

—Naruto apresúrate y llévala- apuró Sakura.

—¿Yo?

—Yo lo hago-interrumpió Sasuke apartando al Uzumaki y pasando sus brazos por la espalda y piernas de la desmayada ojiperla para cargarla en vilo. Comenzó a caminar apresuradamente con la chica en brazos, Naruto y Sakura se miraron con sorpresa. Jamás habían visto que su amigo reaccionara tan rápido para ayudar a una chica.

Algunas personas se le quedaron viendo cuando pasó como poseso por los pasillos mientras cargaba a Hinata en brazos, pero eso poco le importaba, debía llevarla con Shizune cuanto antes. Casi llegando a la enfermería la peliazul comenzó a reaccionar.

—No te muevas Hyuuga, casi llegamos-advirtió el moreno, Hinata abrió los ojos y la boca, iba a protestar pero una fuerte punzada en su cabeza se lo impidió. Sasuke entró en la enfermería sin embargó la enfermera no estaba, murmuró una maldición y deposito a Hinata en una de las camas, se dirigió a alguna parte del sitió, regresó con un compresa, alcohol y una almohadilla para heridas. No podía esperar a que Shizune llegara, por lo menos la curación sencilla era algo capaz de hacer.

—G-gracias- se mordió el labio al notar que había tartamudeado, sin embargo el chico estaba más concentrado desinfectando la herida.

—Sabia que eras estúpidamente torpe, pero ¿Qué no pudiste quitarte cuando la viste tan cerca?-reclamó sosteniéndola de la barbilla, ya que la ojiperla se quejó por el ardor.

—Y-yo no q-quería ser una inútil, o-otra vez-susurró cohibida. Cerró un ojo cuando el moreno le colocó la almohadilla.

—Que idiota eres, por esquivar una contusión cerebral nadie te hubiera tachado de inútil-gruñó atrapándole el rostro entre sus manos.

—P-pero…

—Van 5 Hinata- informó chocando su nariz contra la de ella.

—Lo siento-declaró abriendo los ojos. Él ladeó la cabeza y posó rápidamente sus labios en los de ella. Hinata respingó.

—No eres inútil-continuó-. Eres una torpe, eso sí, pero no eres absolutamente ninguna inútil.

—No es cierto-su rostro se volvió triste y trató de alejarse, el volvió a besarla.

—¿Quién dice lo contrario?

—Yo…nunca he hecho nada bien, soy una vergüenza para mi padre-murmuró. Sasuke estampó por tercera vez sus labios contra los de Hinata, el rostro de la chica estaba completamente rojo y sus ojos tenían cierto miedo en ellos.

¿El lobo iba devorarla?

—Él fue quien te golpeo ¿No es así?-la Hyuuga asintió, declarándose en ese momento completamente derrotada, ya ni siquiera se opuso en el cuarto beso -. No eres ninguna vergüenza.

—Desde que era pequeña lo he sido Uchiha-san, siempre he sido la oveja negra-replicó en voz baja.

—Eres una oveja, pero no negra, eres una oveja torpe- aseguró serio -. Y yo soy un lobo- sonrió de medio lado antes de chocar su boca con gran fuerza, era distinto a los otros, este beso era algo salvaje y desesperado, tanto que Hinata se asustó y sus instintos de supervivencia se encendieron, no quería se devorada. Sasuke la empujó hacia atrás y la peliazul cayó de espaldas en la cama, viéndose acorralada entre el cuerpo del moreno y el colchón, el peso de Sasuke evitaba que se moviera, los delgados brazos de ella eran débiles y no podían empujarlo. Sus tenaces manos abandonaron el rostro de la ojiperla para recorrer la cintura y piernas de la chica.

Estaba por ser comida. El lobo quería devorar a la oveja.

—¿Hay alguien aquí?-inquirió una femenina voz desde la puerta, por suerte la recién llegada no pudo ver nada gracias a las cortinas, la mujer casi pega un saltó al ver al Uchiha salir de la nada -. Sasuke-kun ¿Qué pasa?

—Hyuuga recibió un golpe en la cabeza, ya la cure, pero creo que tiene jaqueca-informó con un rostro serio, la pelinegra asintió.

—Gracias por ayudarla Sasuke-kun-musitó la enfermera abriendo la cortina y viendo a Hinata cubierta hasta la cabeza con la blanca sabana.

Gracias a Dios-pensó Hinata. Shizune la había salvado sin saber.

—Me retiró-dijo el moreno yéndose, se cubrió la boca mientras salía, caminó un par de pasos y se recargó en la ventana -. ¿Qué demonios estoy haciendo?-masculló llevándose una mano al pelo y alborotándoselo. Eso no era parte de su plan, en realidad comenzaba a pensar que no tenía ningún plan. Muy al contrario de lo que había pensado el día anterior. Pero al menos comenzaba a creer que estaba más cerca de su objetivo, Hinata le había correspondido, por un instante pero lo había hecho, tal vez cuando sacara a flote aquella pregunta, de si quería ser su novia, no fuera precisamente una negativa lo que ella le daría.

Estaba un paso más cerca de atrapar a esa oveja.


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Continuara

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Lamento muuuucho la tardanza, se atravesaron muchas cosas de la escuela y demás, pero aquí tienen, tratare de actualizar más seguido.

Dejen sus comentarios por favor.

Nos leemos.

Yanne!