Encuentros desastrosos

Rachel trató de olvidar a Sam, si sus sospechas eran ciertas, más le valía desechar lo que sintió su corazoncito, primero la matan antes que traicionar a una de sus dos mejores amigas, preparó una excelente pasta, prendió algunas velas, abrió una botella de vino y puso un disco de Madonna. Era viernes por la noche y Tina tenía prácticas de laboratorio y solía salir más tarde de lo acostumbrado y Santana seguía metida en trámites que sólo ella sabía, así que tuvo que cenar sola, estaba feliz pero se le hizo muy triste pensar que dentro de poco esa iba a ser su vida con Ti-ti en el hospital y Na-ná en Japón pero tenía una oportunidad, un año para intentarlo, tenía que recuperar fuerzas y ser mejor que la mejor si quería recuperar sus sueños. Durmió temprano y profundamente. Al día siguiente la despertaron unos horrorosos ruidos en el cuarto de su izquierda…el de Santana…eran a penas las 6 de la mañana

-¿Se puede saber qué haces?

-Las maletas Che-chel y no sé que llevarme y qué no…no me quiero llevar todo quiero… quiero que muchas cosas se queden así no me olvidan

-Aww… Na-ná… ¿olvidarte?, imposible, así te llevaras hasta…hasta ese horrible vestido de plumas…sería imposible

-No está horrible, es mi vestido de fiesta nocturna sin etiqueta- defendió Santana

-¡cómo digas!

-¿Algún día me dejarán dormir más allá de las 6 de la mañana?-entró Tina toda somnolienta y gruñona-¡hoy es sábado!

-Ya Ti-ti, ya nos callamos, regresa a la cama-dijo Santana, consciente de que de las tres, era la que llevaba un ritmo más pesado…medicina no es nada fácil

-No, ya no, no voy a poder dormir, además quiero ayudarte a hacer las maletas… ¿me dejas tu vestido de plumas?

-¡pero si está horrible! –protestó Rachel

-es lo mejor que tiene- se defendió Tina

-¡Traidoras!-dijo Santana

-Nos amas- defendió Rachel

-¿Ya le dijiste a Rach?-preguntó Tina

-decirme ¿qué?-alertó Rachel

-Cariño- dijo Santana seria- no queremos que tomes a mal lo que te vamos a decir pero Tina y yo hablamos anoche y ya es un hecho y no puedes decir que no

-ok, esta es la parte donde me asusto y salgo corriendo-dijo Rachel

-¡escucha, tonta!-la regañó Tina

-analicé los gastos que tendré en Japón y puedo… puedo permitirme pagar la renta de este departamento yo sola, no voy a necesitar que tú y Tina paguen su parte

-pero tú ya no vas a vivir aquí- dijo Rachel

-Y eso qué… aquí se quedan mis hermanas…es lo menos que puedo hacer

-y yo…con la parte que no daré para la renta asumiré los gastos de manutención y comida de la casa –dijo Tina cerrando los ojos como si así fuera a evitar la reacción de Rachel

-ok…no Tina tú no vas a estar más que los fines de semana…no puedes hacer eso

-Puedo y quiero-se defendió Tina- así tu podrás mandar todo tu sueldo para tu papi...

-Rachel, no es sólo por ti, Tina y yo queremos a Leroy…mucho y no vamos a permitir que él tenga limitaciones en su salud ¿entiendes?

-Lo sé –dijo Rach con una vocecita apenas audible- gracias, no sé qué hice para merecerlas…pero prometo que algún día les regresaré todo lo que hacen por mí

-Sí, lo harás, cuando nos regales entradas gratis para todas tus obras Che-chel –dijo Tina abrazándola

-Niñas…nada de lagrimitas, Rach, mejor cuéntanos ¿cómo te fue anoche con el guapísimo de Sam? está cuerísimo Tina, ¿dónde lo tenías escondido?

-¿escondido?-dijo Tina desconcertada-en ninguna parte… ¿cómo le fue a Rachel en qué?

-El manguito la invitó un café

-Nos invitó un café-aclaró Rachel mientras analizaba el rostro desencajado de Tina

-pero yo no pude ir y se fue ella solita con el bombón

-uhmm-susurró Tina

-bien, digo fue sólo un café me contó de su padre y del futuro jefe… Eso fue todo-aclaró Rachel haciendo que el color volviera al rostro de Tina -¿por qué no nos habías contado de él Ti-ti?

-porque no sé mucho de él… lo conozco poco pero sé que es buena persona-dijo sonrojándose

-¿te gusta Tina Cohen?-gritó Santana

-no- dijo parándose en un brinco de la cama y dispuesta a salir de la recámara de su amiga

-Yo creo que sí- dijo Rachel tapando la entrada, evitando que se fuera

-Y si así fuera ¿qué? no tengo chances, el es muy popular, todas quieren con él, no creo que me vea más que como una linda amiga

-¿tiene novia?-preguntó Santana

-no

-entonces hay todas las chances del mundo Ti-Ti eres hermosa, inteligente y no hay nadie en el mundo más bueno que tú… si te lo propones…caerá, yo te lo aseguro

-Santana tiene razón- dijo Rachel tragándose definitivamente todo lo que sintió por Sam, inténtalo, no te quedes con las ganas de saber qué hubiera pasado

-no…no sé tal vez

-Hay bobita, todavía no me voy y ya me están dando ganas de regresarme—bromeó Santana

Más tarde, a la hora de la comida salieron para llevar a Santana al aeropuerto, la despedida no pudo prolongarse tanto como ellas hubieran querido pero sabían que no era una despedida definitiva, se llamarían siempre y se conectarían por internet todos los fines de semana a la misma hora sin importar que pasara o dónde estuvieran. Casi llegaban a su destino cuando el pequeño auto de Rachel, como siempre, empezó a fallar y se detuvo, ella no tuvo otra opción más que abrazar fuerte a Santana y desearle lo mejor mientras Tina bajaba las maletas del coche y paraba un taxi, después vio como sus amigas se subían en él mientras ella se quedaba intentando solucionar el problema de auto, casi se muere ante la ironía de ver como 5 minutos después logró que arrancara de nuevo. Si tenía suerte podía alcanzar a despedirse decentemente de su amiga y regresar con Tina a casa. Como pudo entró corriendo al aeropuerto haciendo a un lado a cuanto ser viviente se le atravesara pero entonces apenas si vio a un inútil que estaba agachado en el suelo recogiendo unos papeles, si no frena a tiempo sus rápidos pies, tropieza y cae encima de él.

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La alarma sonó, eran las 6 de la mañana de un sábado, no había dormido lo suficiente, pero aún así tenía que levantarse. Para Finn Hudson era un día como cualquier otro, tenía que visitar varias bodegas con productos que iban a salir del país, era lo que hacía desde los 16, desde que su padre se había tirado al vicio del alcohol, desde que decidió que no vería ni a su madre ni a su hermano señalados por la sociedad y no se imaginaba un mundo distinto. Hacía frío pero llevaba tantos años viviendo en New York que ya ni lo sentía, tomo un simple saco, no se molestó en despertar a su familia, de nada serviría, ellos no lo necesitaban a él, necesitaban su dinero y ese no les faltaba nunca con la jugosa mensualidad que puntualmente les depositaba. En las bodegas encontró errores mínimos pero para él eran imperdonables, algunos productos no estaban bien contabilizados e incluso había intercambios de etiquetas en el almacenaje, pensó que no había nadie en toda su empresa con un mínimo de inteligencia para saber por lo menos contar. No desayunó, casi nunca lo hacía, era más urgente ir a la oficina y arreglar uno que otro documento y hacer rodar las cabezas que fueran necesarias para pulir el negocio e intentar hacerlo más perfecto. Entró en el edificio de su empresa y como siempre lo recibió el guardia Jhon quien casi se tira a sus pies para que caminara sobre él. Llegó a su oficina, en la parte más alta del lugar y ni siquiera se dio tiempo de admirar la hermosa vista que tenía desde ahí y que ofrecía el cielo en un bello amanecer. Se puso de malas cuando vio que su secretaria, la señorita Mercedes no se encontraba en su sitio para 5 segundos después recordar que era sábado y que ese día ella no trabajaba. Consideró entonces pedirle a la mujer que viniera también los fines de semana o contratar una secretaria exclusiva de esos días. Empezó a leer documento tras documento, llamó el mismo a algunos de sus proveedores y más tarde, a la hora de la comida se dirigió al aeropuerto, haría un viaje corto a Los Ángeles para visitar al viejo abogado de su padre. Tanta prisa llevaba por llegar a la sala de espera de primera clase que no se fijó que llevaba el portafolio abierto y tiró todos sus papeles al suelo, con porte y elegancia se agachó a recogerlos, entonces escuchó unos pasos apresurados y los sintió casi encima de él para finalmente ver como se detenían en un movimiento brusco enfrente de su rostro.

-Lo siento - escuchó la voz suave de una mujer

-no lo sienta, mejor propóngase no ser imprudente, ¿no sabe que en este lugar no se debe de correr?-respondió frio, sin siquiera alzar la vista para ver a la mujer y siguiendo con su tarea de recoger sus documentos

-Y usted ¿no sabe que en este lugar no debe de obstruir el camino?, si quería poner un puesto de papeles pues bien lo pudo hacer en un mercado, no en un aeropuerto- esta vez escuchó que la voz estaba enojada, era enérgica y más fuerte, no puedo evitar reír…¿hacía cuanto que nadie le contestaba de esa forma? Alzó la vista para ver cómo la mujer daba un paso a su alrededor, dispuesta a seguir su camino, no supo porqué jamás se logrará explicar su reacción pero entonces en un movimiento rápido, dejando los papeles aún en el suelo, se levantó y la tomó del brazo. La vio directamente a los ojos y pudo distinguir la furia en ellos, no lo intimidaron pero sí se sorprendió al ver que la mujer era muy poquita cosa para tener esa voz enérgica y fluida, no debía medir ni siquiera un metro sesenta y era muy delgadita…

-¡Suélteme! -dijo la mujer con la misma furia que veía en sus ojos

-No… ayúdeme a terminar de recoger el desastre-ordenó

-Yo no hice el desastre, usted tenía regado todo antes de que yo llegara

-Pero con su casi caída y su discurso sobre el mercado me atrasó, perderé mi vuelo si no hace lo que debe

-¡Voy a gritar si no me suelta!

-Grite…puedo decir que intentó robarme y entonces en el jaloneo tiré mis papeles ¿a quién cree usted que le harán caso?-dijo mirándola a ella y su sencilla vestimenta de jeans, zapato bajo y un simple abrigo, señalando en oposición con la mano, cómo iba él vestido, entonces vio divertido que la mujer abría la boca intentando contestarle, pero las palabras no le salían, no podía hablar pero sí pudo impulsarse lo suficiente como para alzar la mano que no tenía aprisionada y estar a punto de darle una bofetada y lo hubiera hecho de no ser porque volteó al oír una voz

-¿qué pasa Che-chel?-Finn instintivamente soltó a su presa intimidado por la inesperada testigo

-¡nada Ti-ti, vámonos!

La segunda mujer vio a Finn, le dedicó una linda sonrisa y preguntó- ¿le ayudamos?

-¡No Tina, no, vámonos!… gritó la imprudente y las vio alejarse

Finn le restó importancia a la situación, terminó de recoger sus papeles y abordó su avión, en el silencio del despegue cerró sus ojos y los abrió de inmediato pues lo que sintió, no le gustó, pudo recordar perfectamente el rostro y la voz de la imprudente ¿por qué su mente le daba tanta importancia a la insignificante mujer? sonrió, tal vez porque le hubiera gustado hacerla sufrir más, hacer que se tragara todo ese orgullo tonto de niña mimada... ¿Che-chel? Eso era un nombre de mascota ¿no?… pero ¿por qué alguien como él lo recordaba?

Rachel no paró de quejarse del inútil, cretino, imprudente, grosero y poco hombre del aeropuerto que le había impedido despedirse de Santana. Tina le recordó que ya se habían despedido desde el principio pero a Rachel no le importó en todo el camino de regreso a casa le relató mil veces lo que sucedió hasta que su amiga mareada de tanta palabrería le puso un alto. Lo olvidó, al fin y al cabo Tina tenía razón, era un simple coraje y nunca volvería a ver al tipo así que pasaron la tarde de lo más tranquilas. En la noche, mientras cerraba los ojos dispuesta a dormir en la paz de su cuarto vio en reflejo el rostro del inútil, sus ojos, la media sonrisa cínica, su altura imponente, su brazo fuerte deteniéndola…inconscientemente, sonrió y quiso darse una bofetada, el brazo no la detuvo, la jaloneó y eso era un acto machista, un abuso de poder, una tiranía entonces…entonces ¿Por qué recordaba sus labios y sentía ganas de besarlos?¿por qué alguien como ella recordaba esos detalles de alguien como él ?...

Estoy contenta. Oigan dos capítulos y 5 review…eso es padrísimo ¡me inspiraron para escribir hoy!…gracias, espero que me digan si les va gustando porque mis niños lindos se odian y se van a odiar más…o ¿será amor?