Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to OhGeeFantasy. We just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de OhGeeFantasy, solo nos adjudicamos la traducción.


Vinyl

By: OhGeeFantasy

Traducción: Flaca Paz

Beta: Melina Aragón


Capítulo 3

El camino hacia mi casa es muy rápido. Necesito más tiempo con Bella, pero ella me dice que no puedo pasar. Entiendo perfectamente, debemos tener presente que esto entre nosotros es un secreto por el momento, especialmente para los chicos. Quiero más que nada pasar más tiempo con ella, y acostarme en su cama mostrándole lo mucho que significa para mí es un buen punto de partida.

—Aquí estamos —dice Bella en voz baja, mientras se detiene frente a la casa. Una leve sonrisa se pone en su rostro, la sonrisa se refleja en los espejos de regreso a ella.

—No puedo esperar hasta mañana. —Mis dedos tocan su mejilla y mi pulgar acaricia suavemente por encima de labio inferior—. No dormiré, ¿sabes?

Bella bate las pestañas y se inclina hacia mí, asintiendo.

—Yo tampoco. ¿Bésame?

Ella no tiene que pedirlo.

No voy a dejar este coche sin reclamar su dulce boca, una vez más. Necesito algo más para que me ayude a esperar hasta que la vea de nuevo.

Mañana es nuestro comienzo, una continuación de los sentimientos que hemos reprimido y escondido durante semanas.

Tiro de su labio inferior cuando termino el beso.

—Nos vemos en aproximadamente… —Miro en mi teléfono para mirar la hora—. ¿Diez horas?

—Demasiado tiempo —se queja ella bromeando.

—¿Quieres unirte a mí y Em para correr al amanecer?

Ella niega con la cabeza.

—Me gusta dormir.

—Entonces te veré a las diez.

—¿Hazlo a las nueve?

Nuestras sonrisas coinciden de nuevo, iluminando la noche y el espacio entre nosotros. Le doy un último beso, uno decente en su mejilla, antes de irme.

.

.

—¿Dónde has estado? —pregunta Em, mientras entro a la casa.

—Tú sabes que fui a correr —digo cuando una oleada de culpa me invade.

No es como si tuviera que responderle a Emmett, el pequeño bribón, pero lo hago de todos modos y me doy cuenta, por primera vez, que Bella y yo habíamos ocultado nuestra relación, por lo menos durante un tiempo.

—¿No era ese el coche de la señorita Bella?

—Sí. —Camino hacia mi habitación provisoria, la de Esme y Carlisle, y empujo mis pantalones cortos por mis piernas, pateándolos hacia la esquina.

—Necesito darme una ducha.

—Una fría.

Emmett está parado en la puerta de la habitación, apoyado en el marco, mirando como entro en el cuarto de baño. Me quito la ropa interior y entonces abro la ducha.

Con voz fuerte grita, alto y fuerte, y lo escucho sobre la pulverización del agua:

—Ella te gusta.

No es una pregunta.

Froto mis manos sobre mi cara, el chillido rascándome la palma de la mano.

—Somos amigos, por supuesto que me gusta.

—Ya sabes lo que quiero decir, Edward. No soy estúpido. De cualquier forma, no me importa. Pero es algo bueno que Jasper y yo pudiéramos estar relacionados. Somos como hermanos, ¿sabes?

Me maldigo a mí mismo y pruebo el agua antes de entrar. ¿He sido tan transparente que dos niños de trece años han notado la manera en que veo a Bella? Pongo mis ojos en blanco al pensamiento. A una parte de mí no le importa, pero una parte de mí lo hace. No quiero que Bella sufra los rumores por mí y, definitivamente, no necesito que Emmett y Jasper sean las brasas que enciendan la llama. Golpeo mi cabeza contra los azulejos de la ruta y suspiro.

—Ve a la cama, Em. Serán las cinco antes de lo que piensas. —Intento desviar su atención hacia nuestra carrera por la mañana, necesito un poco de privacidad así puedo aliviar mi pene.

—Buenas noches.

Me quedo a solas para ocuparme del asunto, salvo que mi cabeza está nublada. Pues estoy exaltado con el beso de Bella, pero entonces los pensamientos negativos toman el control y estoy pensando demasiado. Pareciera como si pensar es todo lo que he hecho desde que he conocido a Bella. Sin embargo, esta noche realmente contemplo lo que significaría para nosotros ser una pareja.

Al principio, realmente no me imaginaba mucho más allá del punto de tomarla sexualmente en todas las posiciones imaginables, especialmente yo follándola por detrás en la cinta de correr. Esa imagen me mata todos los días cuando la veo comenzar a sudar en el gimnasio.

Tengo que admitir que estaba un poco, en realidad muy, encaprichado con Bella. Mis intenciones comenzaron como una necesidad de coquetear, se trataba de la conquista. Pero cuanto más tiempo paso con Bella me doy cuenta de que es más, mucho más, de lo que esperaba. La facilidad entre nosotros es algo que nunca había sentido antes. El mundo desaparece cuando estamos juntos. No quiero salir de su casa cuando la sesión de entrenamiento ha terminado, así que establezco una conversación que sé que va a durar un tiempo. Cosas que sé que le interesa: jardinería, música y comida. Incluso he pedido una sugerencia de una buena comida para preparar para Emm y para mí ya que hemos estado viviendo de pizza y sándwiches de mantequilla de maní y mermelada este verano.

Nunca tuve la intención de seguir adelante con algo que en realidad me llevaría horas, tanto en tiendas de comestibles y a continuación la preparación, pero era mi manera de asegurarme más tiempo con ella. Fue linda como Bella buscó en una carpeta de tres anillos escrita a mano, llena de sus recetas, hasta que encontró las costillas de res y la receta de polenta de queso de cabra de la que se había jactado.

Yo solo me sentía mal momentáneamente, mientras ella hacía ohh y ahh cada vez que encontraba recetas que no había preparado recientemente, mi pene comenzaba a cobrar vida.

Esta noche en el parque cuando le dije que no iba a dejarla, lo dije en serio, pero Forks no puede soportar mi ambición de poseer y operar un gimnasio, que ha sido mi objetivo desde hace bastante tiempo.

Tengo que entender las cosas.

¿Se vendría conmigo si le pregunto? ¿Encajaría en mi vida tanto como yo he encajado en la suya, aquí en Forks?

Estamos justo en el punto de aprender cosas sobre el otro y mi tiempo aquí en Forks está llegando a su fin. Sería una locura para ella dejar este pueblo y sería una locura que me quede. La única cosa aquí, además de Esme, Carlisle y Emmett, es ella.

Mi mente está jodida y el agarre en mi polla no está haciendo nada por mí, aparte de frustrarme aún más.

No pude acabar.

.

.

—Emmett comenzó a hacer preguntas.

Bella mira hacia mi dirección después de encender la música en el gimnasio.

—Sí, Jasper tenía algunas preguntas para mí cuando llegué a casa anoche. Deben haber estado hablando.

Ella está enfrente de mí, su piel grita para que la toque, por lo que tiendo la mano y la traigo a mi pecho. Habían pasado demasiadas horas.

—No estoy seguro de como disimular esto. —Me inclino capturando sus labios. Ella los obra aceptando mi cariñoy masajea sus dedos por mi pelo. Su boca sabe a menta con toques de café.

—Saltemos el entrenamiento aquí abajo y llevémoslo a tu habitación. — Me agacho y la agarro alrededor de sus muslos, levantándola sobre mis hombros.

Bella golpea mi trasero, patea sus piernas y se ríe.

—Bájame.

—Tengo un nuevo entrenamiento planeado para hoy. —Comienzo a ir hacia las las escaleras, pero no sabe qué estoy bromeando.

—Edward. Los chicos están aquí y es de mañana.

—Me gusta el sexo mañanero. Me gusta en cualquier momento del día, ¿a ti no? —Giro a nuestro alrededor un par de veces.

—Sí, sí. Vas a hacer que me maree —dice Bella a través de la risa. Me detengo cuando sus dedos me hacen cosquillas a los costados. Soy cosquilloso como el infierno y no quiero hacerla caer, así que pongo sus pies en el suelo y cae sobre mí, con sus brazos alrededor de mi cuello.

Mis brazos están alrededor de la cintura de Bella, sujetándola, porque su cabeza todavía da vueltas. Los giros hacen que un manojo de cabellos oscuros caiga sobre uno de sus ojos, así que lo empujo de nuevo lejos de su rostro.

—Me gusta el sexo. Me gusta mucho. —Ella sonríe y luego se levanta de puntillas para capturar mis labios, poniendo mi labio inferior entre sus dientes, burlándose.

¡Santa mierda!

Está juguetona hoy.

—Tú... —Sacudo mi cabeza. No puedo superar esa sensación de estar despreocupado con Bella en mis brazos. No es nada como lo que alguna vez he sentido—. Va a ser casi imposible para mí concentrarme y entrenarte correctamente.

Se ríe.

—Tú empezaste.

—Y planeo terminarlo. —Aflojo mi agarre en ella y entonces golpeo repentinamente su culo.

—Entonces, vamos muchachote. —Agarra mi mano guiándome hacia las colchonetas—. Estírame.

Una sonrisa estira fuertemente en mi cara, la cual hace caer su boca abierta cuando se da cuenta de lo que acaba de decir.

.

.

Holgazaneamos todo el día, vemos películas mientras los niños jugaban en el bosque. Hay caricias y besos, hasta el punto de querer arrastrarla a un lugar donde podamos estar solos pero me abstengo de ser un cavernícola. Bella se desenrosca de mi lado, sentándose y sugiere que llevemos a los niños a comer pizza esta noche. Será divertido. Solo hemos estado juntos en Port Angels, así que tengo ganas de salir con ella, incluso si tenemos que llevar dos pequeños acompañantes.

—¿Estás invitándome a una cita? —bromeo, agarrando sus manos en las mías. Amo como sus dedos se estiran así los míos caben en el medio. Ella pone su otra mano encima de la mía, acariciando mis nudillos.

La cabeza de Bella cae de lado y frunce los labios.

—Soy anticuada.

Levanto mi ceja hacia ella.

—Así que, ¿esto no es una cita?

Ella niega con la cabeza.

—Es una cena... con los chicos.

Le hago cosquillas en los costados con mi mano libre y ella cae sobre mí. Estamos jugando en nuestra pequeña burbuja hasta que los chicos llegan golpeando la puerta trasera. Bella suelta mi mano y se levanta del sofá para saludarlos en la cocina.

—¿Qué hay de ir a comer pizza esta noche?

Oigo a los chicos responder felizmente a su pregunta y entro en la cocina para decirle adiós a Bella y coger a Em, para que podamos volver a casa y ducharnos antes de la cena.

Bella intenta actuar indiferente, pero veo una expresión extraña en la cara de Jasper. Trato de ignorarlo, pero él me mira después y me da la misma ceja levantada y mirada inquisidora.

—¿Estás saliendo con mi madre? —pregunta, moviendo su pelo rubio fuera de su cara.

Bella y yo no hemos discutido el término citas, por lo que me pilla con la guardia baja.

Estoy a punto de responder, pero Bella me salva de la pregunta.

—¡Jasper!

—Solo preguntaba porque la manera en que te mira es… extraña. —Se encoje de hombros y Em asiente con la cabeza. Caminan hacia la nevera para reponer las bebidas, así que vuelvo y hago mi camino de salida a la puerta trasera en la terraza.

Bella me sigue.

Una mirada de shock se manifiesta en mi cara mientras Bella cierra la puerta detrás de ella.

—Yo soy ese tipo, ¿verdad? ¿Es tan evidente lo que siento por ti?

Bella se ríe.

—Creo que los chicos han estado hablando entre sí. Estoy segura de que cuando te llevé a casa anoche se vio un poco extraño.

Antes de que pueda responder, la puerta trasera se abre y Jasper saca la cabeza. Gracias a Dios, yo no tengo mi lengua en la garganta de su mamá.

—Que conste que estoy de acuerdo con esto. Ella ha estado sola.

Me quedo sin palabras.

Estoy sorprendido por la sinceridad en el comentario de Jasper.

Antes de que la puerta se cierre completamente, agrega:

—Pero no voy a llamarte papá. Eso es simplemente asqueroso.

No puedo con este niño. Es tan parecido a Emmett que da miedo. Tal vez por eso se llevan tan bien. Trato de ganar algo de compostura después de haber sido sorprendido por el hijo de Bella.

—Bella, ¿quieres ser mi novia? —Solo estoy bromeando, tratando de aligerar lo que acaba de ocurrir.

Ambos reímos pero lo digo en serio. Ahora que tengo la aprobación de J, estoy excelente.

—Detente —dice, dando golpecitos a mi pecho—. No necesitamos ponernos una etiqueta.

Tomo su dedo, deteniendo el movimiento llevándolo a mis labios, besando la punta.

—Pero tú eres mía.

Ella asiente con la sonrisa más linda levantando sus mejillas

.

.

Estamos sentados en una de las cuatro partes superiores de la sala de juegos en la pizzería de Pete, charlando y viendo a los chicos jugar video juegos. Mi mano descansa en la rodilla de Bella debajo de la mesa. Se siente distinto, en el buen sentido, estar en público con ella. Estamos hablando de todo y nada, simplemente disfrutando más tiempo de lo habitual juntos.

—Pedido para Cullen —grita Pete.

—Ahora vuelvo —me excuso de la mesa y rozo mi mano sobre los dedos de Bella.

El lugar está lleno y estoy zigzagueando el camino de regreso a nuestra mesa con dos pizzas encima de mi cabeza cuando veo a Jessica Stanley.

Mierda.

Mis ojos salen como una flecha hacia la mesa en la que ella está sentada con amigos y rápidamente hago mi camino de regreso, poniendo las pizzas encima de la mesa.

Los chicos ven la comida y van directamente a sus lugares y empiezan a comer antes de que Bella tenga la oportunidad de poner los platos en frente de ellos.

Bella toma una rebanada de su lado vegetariano y empieza a comer también. Comemos y reímos con los chicos, hacemos planes para llevarlos pronto a Port Angels en un día de diversión. Vislumbro a Jessica en la puerta de la sala de juegos y asiento con la cabeza para que ella no piense que soy maleducado.

—Hola.

Ella sonríe con malicia al principio, pero luego regresa mi saludo.

—Hola.

Regreso a nuestra cena y Bella se apoya en mí, susurrándome al oído:

—Estás preparado para la ira.

Un resoplido de aire se escapa de mi nariz. Es realmente ridículo. Nadie conoce a Bella y en este sentido, nadie me conoce, excepto un puñado de tipos con los que paso el tiempo.

—No estoy preocupado. —Sin embargo, lo estoy por Bella, porque en el corto período de tiempo que ha estado aquí, Sam tiene un montón de mierda para decir acerca de los rumores que ha escuchado.

Se me escapa una acaricia a la rodilla de Bella una vez más, dibujando una dulce sonrisa en su cara. Emmett me patea debajo de la mesa y guiña el ojo, dando un empujoncito a Jasper.

Niego rápidamente con la cabeza y vuelvo a comer la pizza, disfrutando de mi tiempo con ella y los pequeños punkies.

.

.

Los chicos van directo a la habitación de Jasper cuando llegamos a casa. Tienen videos juegos que dominar y niveles que superar.

—No vamos a ver a los chicos hasta mañana al mediodía —me informa Bella.

Se está haciendo tarde y Bella bosteza, pero toma mi mano conduciéndome al tocadiscos.

—Estás cansada, Vinyl —digo. Me muevo poniéndome detrás de ella, mis manos se dirigen a los vaqueros que cubren sus caderas. Miro sobre su hombro como saca el disco que le regale y lo pone en el reproductor.

—Lo estoy, pero quiero escuchar esto contigo. —Bella se da vuelta, colocando sus brazos sobre mis hombros, frotando su nariz en mi cuello; sus labios rozan donde mi corazón late rápidamente.

—Deberías ir a la cama. —Mi nariz se apoya en el pelo, oliendo su dulce aroma. Nuestros cuerpos están cerca, nuestras caderas unidas y balanceándonos, pero no con los acústicos de Everlong.

—No sin ti.

Mi respiración se entrecorta y ella se asoma hacia mí con ojos anhelantes, de alguna manera el cansancio de hace un minuto ha quedado atrás.

Hablamos sin necesidad de palabras, nuestros ojos, nuestros movimientos, diciendo todo. La lengua de Bella se asoma, mojando el labio inferior antes de meterlo entre sus dientes y beso su nariz. Una sensual sonrisa hipnotizadora se pone en su cara.

Me agacho, alzándola en mis brazos. Nuestros labios se encuentran. El beso es suave y lento, con notas del dulce helado persistente en los labios. Camino hacia las escaleras, hacia la habitación de Bella. Yo sé exactamente dónde está porque he estado ahí, ayudando a mover su tocador cuando su collar favorito se cayó detrás.

—¿Estás segura? —pregunto mientras subo el primero de muchos escalones alfrombados. Ella asiente con la cabeza, por lo que continúo.

La cabeza de Bella se inclina hacia mi hombro, dejando que la sedosa cascada de cabello baje por mi espalda. Su lengua deja huellas por el borde de mi cuello y la adrenalina surge a través de mi cuerpo mientras subo las escaleras.

La habitación está débilmente iluminada por una pequeña lámpara en la mesita de noche, haciendo que la colcha blanca parezca una nube celestial. Acuesto a Bella en el medio de la cama con dosel y me detengo en la esencia pura de belleza esperando allí para mí.

Es mi ángel.

No tengo ningún problema en interpretar al diablo, porque ella se ve como puro pecado.

Bella llega hacia mí con una mano extendida. Nuestros dedos se tocan primero y la corriente de excitación viaja de cabeza a los pies. Ella me empuja hasta que estoy acostado encima de su suave cuerpo. Las curvas de sus tetas en mi pecho y las duras protuberancias de sus huesos de las caderas sobre mi estómago me tienen peleando por aire y calma. Yo sé que ella siente mi erección presionando contra su muslo porque ella menea la pierna en la que está descansando mi polla. Dulces suspiros abandonan sus labios e, imperceptible, el balanceo de sus caderas se mueve contra mí. Tomo su pierna, envolviéndola alrededor de mi cintura mientras nuestros besos se vuelven frenéticos de pasión.

—Vas a hacer que me corra en mis pantalones cortos, Vinyl. Quítamelos —dije con voz forzada.

Me quedo a un lado, apoyado en mi brazo mientras las manos de Bella son cuidadosas con mis pantalones cortos y luego mis calzoncillos. Me doy cuenta de que lame sus labios cuando mi polla salta libre. Ruedo sobre ella, poniéndola boca arriba, montándome a horcajadas sobre sus muslos. Encuentro el dobladillo de mi camisa, prácticamente arrancándola de mi cuerpo. A continuación me centro en la ropa de Bella, quiero ser suave, pero estoy apresurado. Mis dedos no rozan debajo de su camisa. Son rápidos y ásperos mientras que amontono la tela y la quito de su cuerpo. Sus tetas son joyas cubiertas de encaje blanco con pezones rosas.

Un pequeño gemido escapa de mi garganta, pero es amortiguado cuando tiro el encaje hacia abajo y succiono la carne de color rosa en mi boca. Bella agarra mi pelo con las dos manos, gimiendo de placer. Menea sus caderas y la fricción de sus vaqueros quema la piel de mi polla, y entonces recuerdo que en mi prisa por tener sus pezones en mi boca, no la he liberado de toda su ropa.

Me agacho hasta el botón de los pantalones de Bella y con un rápido chasquido de mis dedos los abro. Entonces muevo la cremallera hacia abajo con facilidad. El pezón se desliza fuera de mi boca hasta que tengo los pantalones vaqueros desechados en el piso de madera. Ella se ha quitado el sostén y me quedo mirando nuevamente, extasiado por su belleza. Sus tetas están firmes y la redondez de ellos acentúa su pequeño torso. No veo ni un defecto en ella, ella es una obra de arte en exhibición para mí y únicamente para mí. Ella tiene una teta en la mano, jugando con su pezón erecto y me siento honrado y excitado como la mierda porque ella es mía.

Bella levanta las caderas y lentamente baja la escasa ropa interior blanca por sus piernas. Veo que están húmedas cuando ella levanta sus rodillas, resbalándolas sobre sus perfectas pantorrillas tonificadas, y la urgencia de envolverlas en mi puño y llevármelas a mi nariz es inaguantable. Sigo viendo mi propio estriptis hasta que la tela cuelga de uno de sus dedos de los pies.

—¿Te gusta? —pregunta, lanzándolos al suelo. La yema de los dedos roza entre sus piernas y hasta la mitad de su estómago.

—Más que gustarme.

Me meto en la cama como león hambriento cazando presas y me pongo encima de su cuerpo desnudo. No puedo resistirme a tocarla, pero provocarla es muy divertido. Me encanta la forma en que sus manos se clavan en mis omóplatos tratando de tirar de mí más cerca. Meto mis caderas entre sus piernas, por lo que mi polla toca ligeramente el pequeño parche triangular cuidado de cabello sobre su coño. Me quedo quieto por un segundo tratando de no venirme antes de que tenga la oportunidad de poder abrirme camino dentro de ella.

—No juegues —pide levantando las caderas por más contacto, pero me aparto. En la comisura de mis labios comienza una media sonrisa, tomándole más el pelo—. Edward… —La tengo jadeando a pesar que casi no la he tocado—. Más, por favor.

Estoy mirando sus seductoresojos marrones llenos de lujuria y nuevamente tenso mis caderas, esta vez mis dientes se hunden profundamente en mi labio inferior mientras corro mi polla a través de su humedad, su carne resbaladiza más suave.

Y, mierda, está mojada.

—Sí. —La palabra se extiende en sus labios como miel.

Me inclino hacia abajo dejando mi polla apoyada en el medio de su coño y chupo su punto de pulso, sabiendo que dejaría una marca.

Tengo a Bella acabando fuertemente, sus gemidos son más fuertes y tengo miedo de que los chicos oigan los ruidos desde el fondo del pasillo si no le doy lo que ambos queremos.

Ella agarra mi culo y envuelve sus piernas alrededor de mis muslos.

—Fóllame, Edward.

Niego con la cabeza.

—No hasta que saboreeeste dulce coño. —Giro mis caderas. La presión de mi polla en su clítoris tiene su desquiciado orgasmo. Agarro sus rodillas empujándolas a su pecho y sus manos se insertan en su propio pelo mientras me deslizo por su cuerpo. Ella está abierta y esperando por mí, su excitación llama mi lengua y lamo desde su entrada hasta su hinchado clítoris.

Observarla mientras lasaboreo por primera vez es algo que nunca olvidaré. Sus ojos pestañean y un gemido gutural, sale de su boca.

Dulzura cubre mis labios y el mentón.

—Aahh. —Ella se estremece. Sus dedos ahora agarran mi cabeza sosteniéndome en el lugar y ella prácticamente grita—. Justo ahí. Justo ahí.

Bella sabe lo que quiere y no tiene miedo de decírmelo, lo que hace que mi polla se mueva contra la colcha mullida. Ella está follando mi cara como una mujer necesitada, a diferencia de alguna universitaria sin experiencia.

La tengo en el borde de un impresionante rascacielos, a punto de caerse, pero cuando salte ese salto, necesito estar dentro de ella.

Bella nos ancla con sus piernas alrededor de mi cintura.

—Sí.

Gimo mientras me deslizo lentamente en ella, sin querer olvidar este momento.

—Oh, Dios mío, sí.

Amortiguo sus gritos de placer con mi boca, llenado mis pulmones mientras exhala.

Saboreando cada pedacito de lo que me está dando.

La cama cruje bajo la fuerza de nuestra follada y los postes de madera golpetean rítmicamente contra la pared mientras la penetro con todo lo que tengo. Ya no me importa lo que piensan los chicos, si oyen cualquier cosa. Mi única preocupación ahora es lograr llegar al orgasmo.

Levanto la pierna de Bella sobre mi hombro, cambiando el ángulo y quedándome ahí. Estoy profundamente dentro de ella, penetrándola. Arquea su espalda y su cabeza tiende a ladearse, la columna de su cuello invitando a mis labios. Me siento de vuelta sobre mis piernas, nunca rompiendo nuestro contacto, tirando de ella conmigo hasta que ella está sentada en mi regazo. La sostengo cerca mientras me monta la polla, pidiendo más. Sé que ella está cerca, no porque ella esté gritando mi nombre una y otra vez, pero ella está agarrando mi pene desde su interior y el tono de su voz suena alto en mi oído.

—Eso es, Vinyl. —Mi voz ronca y llena de necesidad—. Mierda. Vamos, nena.

—Ohhh... sí, sí, sí. Justo ahí. No te detengas. —Se inclina hacia delante mordiendo mi hombro en un intento de ahogar sus gritos de éxtasis mientras ella se desarma en mis brazos.

Cuando mi liberación llega rápidamente, tengo la necesidad de nunca dejar ir a la persona que esta tan íntimamente conectada con mi cuerpo.

Me da la impresión de que es la primera vez que me he sentido de esta manera.

Me quedaría de esta manera para siempre si pudiera.

Pero nuestro para siempre es incierto.


Y esto está poniéndose más caliente, ¿no? ¿Qué les ha parecido este capítulo, su primera vez juntos? ¿Creen que el futuro de ellos es tan incierto como cree Edward? ¿Qué creen que vaya a pasar? ¡Nos encantaría saber todas sus teorías en los comentarios!

Respondiendo a algunas preguntas que se hicieron en los comentarios: la historia tiene doce capítulos y queremos publicar los lunes y jueves, ¿qué les parece la idea de dos capítulos por semana?

¡No se olviden de dejar un comentario! Porque #DejarReviewNoCuestaNada y a nosotras nos hacen muy felices.

¡Hasta el próximo capítulo!