-man no me pertenece, le pertenece a Hoshino-sensei, que por cierto me están dando ganas de matarla si no actualiza rápido de una buena vez ¬¬.

Me disculpo por algún error de antemano :).

Ojala guste.


Quince minutos, apenas habían pasado quince minutos, sólo quince minutos, míseros QUINCE MINUTOS y el ya sentía pasar una eternidad. La profesora se la pasó como 10 minutos hablando como una lora por celular y Kanda sólo le hacía mala cara, a los cinco minutos de que la profesora dejó de hablar por celular se empezó a dirigir a la puerta, se volvío de espalda y les decía que el castigo iba a ser de 4 horas, hasta el almuerzo. La profesora estaba loca, pasar 4 horas encerrado con ese mono salvaje iba a ser el infierno en carne propia.

–Niños, los voy a dejar solitos, esto es para que puedan resolver sus diferencias y aprendan a llevarse mejor, ok?.- Comentó con una voz melosa, como si le estuviera hablando a niños de preescolar.

–¿Solos?...-Le cuestiono Allen a la profesora.

– Si solitos.- Dijo sin más la profesora.

– Pe-Pero…-

– Pero nada, iré a desayunar y a hacer unas cuantas cositas, por favor compórtense como personas civilizadas.

Sin decir más la profesora se fue de la clase dejándolos solos. En qué mundo pensaba que podía tener algo civilizado con el animal de Kanda. Era tan incómodo no sabía cómo actuar o qué hacer. Se quedó de pie unos minutos en el centro de la clase viendo la puerta por la que hacía unos minutos la profesora salió, no quería ni voltearse y ver la cara del demonio con el que compartía aire. De repente y para su salvación, empezó a sonar su celular, pero como sabrán todos, el joven británico no tenía suerte en nada, y bueno con nada me refiero en nada.

Al empezar el castigo la profesora les quitó todo aparato que los pudiera distraer que disque para que no hubieran interferencias en la "Reconciliación"… –Reconciliación mis…- Pensó mientras su expresión facial cambiaba a una de disgusto. Pero no, no le iba a dar gusto a ese payaso que tenia a sus espaldas, no señor, simplemente lo iba a ignorar en todo este rato, así que sin decir nada y sin volverlo a ver se sentó en el lugar más alejado del amargado.

El celular seguía sonando y ya tanto él como Kanda estaban cansados de escuchar el timbre del celular. Así que no le quedó de otra que ir hasta el escritorio de la profesora a responder el dichoso aparato. Sintió la mirada oscura de Kanda sobre el, pero le resto importancia, el sonido repugnante de su celular era la prioridad… –"Qué lástima era mi canción favorita…"- Pensó.

Primero pensó que estaba atorada, después lo intento con más fuerza, tercer intento y seguía atorada. Se quedó pensativo… Y lo figuro… Si… Debía ser eso.
¡La gaveta estaba cerrada con llave!, ¡Dios que inteligente era!... Pero luego se dio cuenta que era un gran idiota ya que se veía a plena vista la cerradura donde se tiene que poner la llave. A veces se impresionaba a si mismo de lo idiota que podía ser, pero calmaba su ego al recordar que seguro la idiotez se la pego Cross.

– Oi, idiota.- Escucho desde el fondo del salón.

– Eh?- Kanda lo estaba viendo de reojo desde lejos.- No me digas idiota… IDIOTA.- Contesto con un puchero.

– Tsk, aunque no lo diga ya se sabe que lo eres.- Le respondió con todo burlón.

– Mira quién habla- Dijo con un puchero aún más infantil.

– No, mira quién habla nada, yo no fui el idiota que trato de abrir una gaveta cerrada con llave.- Le contesto indiferente el samurái.

– Touché...-Susurro con un tierno puchero infantil.- En fin qué quieres?.-

– Debajo de la maceta que está encima del armario hay una llave, cógela y de una buena vez responde ese estúpido celular que me tiene de los...-

–¿Ésta?...

– Si esa de ahí, no hay ninguna en otro lado retrasado.- Le contesto cortante.

Le hizo caso y se fijo debajo de la maceta, el mueble era alto así que tuvo que agarrar una silla y subirse en ella. Y ahí estaba, una pequeña llave escondida debajo de la susodicha maceta. Se pregunto que como es que el samurái sabía donde estaba la llave, lo volvió a ver expectante, pero este simplemente lo ignoro.

Bajo de la silla y se agacho en el escritorio para abrir la gaveta. Tomo el celular y cuando lo agarro había dejado de sonar… Tenía quince llamadas perdidas de un número desconocido. Se espero almenos unos 5 minutos a ver si volvían a llamar pero como no lo volvieron a llamar, simplemente dejo el celular de nuevo en la gaveta y la cerró, coloco la llave debajo de la maceta y se fue a sentar. El samurái solo suspiro pesadamente y el finalmente se había acomodado en su asiento.

Una vez acomodado empezó a sonar el celular, pero esta vez, no era su celular era el del demonio de al lado. Lo volvió a ver expectante, ambos se miraron unos segundos con cara confusa, para que después el susodicho se levantara de su asiento con aire pesado y fuera a contestar, tomo la llave debajo de la maceta, –"Ni si quiera tuvo que subirse en una silla para tomarla."- pensó el albino.
Abrió la gaveta y cuando estaba apunto de contestar dejo de sonar.

–¡¿Pero qué mierda de broma es esta?!.- Exclamo exasperado.- Al igual que Allen era de un número desconocido. Seguro algún imbécil quería hacerles una broma, pero sea quién sea no está pensando las cosas seriamente.

Y entonces empezó a sonar nuevamente el celular del albino, Kanda lo volvió a mirar con fastidio, y Allen captó la indirecta, se levanto apurado a contestar de una vez. Pasó al lado de Kanda y percibió un suave pero a la vez fuerte aroma. Quedó embobado con aquel olor, y se dio cuenta de que en realidad el chico olía estúpidamente bien. Aclaro sus pensamientos agitando su cabeza y se dispuso a contestar el celular.

–¿Ho-Hola?.- Contesto el albino con un todo agitado.
–…- Silencio… No se escuchó nada del otro lado.

–¿Hola?.- Volvió a preguntar el albino.
–….- Nada, puro silencio.

Iba a volver a hablar, pero le colgaron el teléfono, alejo el aparato de su oreja y sin más ni menos quedó con cara de fastidio, era él o alguien les estaba jugando una broma. Nadie tenía su número excepto por Lenalee, así que no entendía quién podría ser, no conocía mucho a la chica pero podía notar que ella no sería capaz de algo tan infantil como eso. Mientras pensaba y trataba de averiguar quién podía ser, entró otra llamada esta vez del celular del samurái, ambos se vieron y se quedaron de pie el uno al otro mientras un ya hastiado chico contestaba el celular.

–¡¿PERO QUE MIERDAS QUIERES ¡?, CONTESTA DE UNA PUTA VEZ QUE ME TIENES HASTA LAS BOLAS CABRÓN.- Insultó el pelinegro al aparato mientras que un Allen se tapaba los oídos de los gritos de un Kanda.

"Ho-hola…, Me escuchas?... Y-. Había interferencia así que no pudo escuchar bien. "Ahora si me escuchas Yuu?."- Allen sólo veía a Kanda expectante, la expresión de Kanda cambió de fastidio, a furia.

–¿Quién es?.- Le pregunto el peliblanco. No obtuvo respuesta más que una mala mirada.

–¡¿QUÉ QUIERES MALDITO CONEJO DE MIERDA?!- Exclamo Kanda de la nada. Ahora si entendía por que la mirada de fastidio del samurái.

*Mientras tanto del otro lado del teléfono*.

Oye, Yuuu, noo seas malo, simplemente te llame ya que Allen no me contesto, no te exasperes.- Reclamó el chico del otro lado.

–Me da igual imbécil, si querías hablar con el no tenías por que llamarme a mi retrasado.

Pues si ya lo sé, pero no me contesto y no me quedó de otra que llamarte a ti Yuuuu.- Se quejaba melodramáticamente.

–NO ME LLAMES POR MI PRIMER NOMBRE MIERDA.- Contesto exasperado el chico.

Ay bueno, como quieras,-Le dijo el chico. Te llame por que me enteré que están castigados, hahaha. ¿Cómo es eso Yuu?, es apenas el segundo día
de clases hahaha
.- Reía energéticamente.

–No es tu problema maldito conejo, ahora vete a la mierda y dejame en paz.- Le dijo el chico.

¡Eh!, no espera Yu- El chico cortó el teléfono antes de que dijiera una sola palabra más. –Tsk maldito.

–Ehm…,¿Qué quería?.-Pregunto Allen.

–Da igual, no te importa..- Contesto de mala gana, lo cuál recibió una mala cara por parte del albino, no le dio importancia y se fue a sentar de nuevo, esperando que el conejo no lo molestara más.

Sonó el celular de Allen esta vez.

–¿Lavi?.- Contesto el albino de mala gana.

¡Allen!, al fin me contestas, me he ganado una patada en el trasero por parte de Yuu, en unas horas gracias a ti!.- Le respondió el pelirrojo.

–¿Qué quieres?.- Preguntó fastidiado.

Quería saber por que es que están en detención, todo el instituto ya saben que están castigados y quería tener la primicia.- Contesto eufóricamente.

– No es tu problema Lavi…- Respondio en un suspiro de agobio.- Aparte deberías saberlo después de que me dejaste tirado con el en el patio.

Hhahaha, pero nunca pensé que se iban a matar a golpes, vas a ser una celebridad Allen, nadie nunca se ha metido o peleado con Yuu, y los que lo han hecho han terminado en un hospital y con psicólogo hahahaha!.

– Da igual Lavi, te dejo no quiero tener problemas.- Quería colgarle ya.

E-espera Allen!, sabes lo qué dicen por ahí?.- Le grito desde el otro lado del teléfono cuando se dio cuenta que le iban a colgar.

–¿Qué cosa?.

¡Los que se pelean se amaba y terminan en la-. No termino de hablar cuando le colgaron el teléfono…–Uy no sabía que eras tan así moyashi-chan.- Sonrío
con satisfacción el pelirrojo.

*Mientras tanto en el aula de detención*

Estaba un muy enojado/avergonzado albino rojo hasta las orejas, maldiciendo en voz baja a cierto pelirrojo capaz de decir cosas tan vergonzosas como esa.
Kanda notó su reacción por lo que se dio cuenta que algo había dicho aquel retrasado. Se las iba a cobrar muy caro.


El castigo paso con normalidad por el resto de la mañana, la profesora llegó casi dos horas después, y ellos no se dirigieron la palabra en ningún momento. Una que otra mirada de reojo fue lo único.

Habían salido cada quién por su camino, Allen a la izquierda y Kanda a la derecha. Allen tenía pensado en quizás disculparse con el chico, ya que él no era problemático y no quería dar una mala impresión, pero todo cambio cuando recordó todo lo que le dijo ese retrasado.

Ya que no había podido desayunar por culpa del retrasado mental, se dirigo al comedor para poder almorzar. Iba a ir al comedor principal, pero recordó que Lenalee le había dicho que ese siempre estaba muy lleno, por ende decidió ir al comedor de ayer, mientras menos gente viera mejor. Ya deporsí cuando pasaba al lado de alguien siempre le veían de reojo y cuchicheaban entre ellos.

Una vez en el comedor, pidió todo el menú, afortunadamente la alimentación era gratis así que no tenía que pagar nada, y que dicha, por que el albino no tenía nada consigo, sólo lo que tenía lo que era para comprar la comida, al menos por esa semana, con suerte había podido conseguirá beca gracias a la ayuda de Lena.

Termino de almorzar y se fue a su salon, debia conseguir la materia que habia perdido por culpa del salvaje, de camino recibió un mensaje de Lena diciendole que lo veía en la salida cuando las clases terminaran, seguramente le iba a preguntar de lo sucedido con el salvaje. La tarde transcurrió con normalidad, una de sus compañeras le presto sus apuntes asi que esta noche iba a ser solo y unicamente para pasar materia.

–¡Allen!.-Escucho de lejos, era la china que lo estaba llamando desde la entrada... Con una persona que definitivamente no quería ver, al menos por el resto del día.

–Lenalee!-Saludo amablemente, después de pensarlo, decidió saludar también a el acompañante de la chica-... La-Lavi.- Saludo con pesadez.

–Qué sucede Moyashi-chan?, no te alegra verme?-Le dijo el pelialborotado con una lagrima de cocodrilo en su único ojo visible.

–Como crees...

–En fiiin.- Interrumpió la china viendo el aire tenso que se empezaba a formar.- Allen, que fue lo que sucedio esta mañana?.- Pregunto la chica preocupada.

–Si Allen, cuéntanos, con todo y detalles!.- Exclamo el pelirrojo con picardía.

Al final no le quedo de otra más que explicarles lo ocurrido con Miranda y con el salvaje mientras se dirigían a sus casas.

–Ahhh.- Suspiro la china.- Kanda siempre tan problemático...

–Ya sabes cómo es Lena, siempre con su mal carácter y todo eso.- Dijo divertido el pelirrojo.

–Pues sí, pero yo no le he hecho nada a ese idiota.- Les respondió con un puchero. Y es que es la verdad, nada le habia hecho para que le odiara de esa forma.

–No te preocupes Allen-Le trato de animar la china.- Kanda es asi con todos, pero cuando lo conoces mejor, te das cuenta de que es bastante amigable, o bueno algo así ehehehe.-Decía la china mientras se rascaba la parte trasera de su cabeza.

–Si tu lo dices…- No le creía nada a la chica, pero no quería seguir hablando de ese tipo, así que simplemente le siguió la corriente. Suficiente Kanda por hoy.

Hablaron de esto y de lo otro la pasaron muy bien así que decidieron pasar por unos helados y descansar en un parque mientras veían el atardecer que el hermoso cielo les obsequiaba.

–Qué hermoso...- Comento la china.

–Estoy de acuerdo, hacía mucho que no habían atardeceres sin lluvia por aquí.- Le siguió Lavi.

Por su parte, Allen estaba callado viendo el sol ocultarse... Era bastante lindo y relajante, después de semejante día… Había gran variedad de flores y hermosos arbustos por todo el parque, la brisa del viento era fría pero no se sentía casi nada por la tibia luz del sol. Aquello hizo que su dia valiera la pena, olvidar su prpblema con el mono salvaje, olvidar los problemas con su maestro, las deudas, olvidar el dulce aroma que desprendia Kanda en el salón de detención... Pero que cosas pienso?.- Penso mientras agitaba la cabeza en forma de negación.

–Allen!-. Escucho de repente. Lenalee y Lavi lo estaban viendo, acaso dijo algo en voz alta?.

–Eh... Eh, qu-qué ocurre?.-Dijo con nerviosismo.

–Hehe, deja de soñar Allen, te estaba preguntando que si no crees que es un hermoso atardecer.-Le pregunto la china con su radiante sonrisa provocando en Allen un tierno sonrojo.

–S- Si, está muy bello, ha sido uno de los más bonitos que he visto.-Se quedo callado uno momento ya que recordó que tenia materia que pasar a su cuaderno y debía irse ahorita mismo o de lo contrario nunca terminaría.

–Ocurre algo?- Pregunto Lavi.

–¡Lo olvide por completo!- Balbuceo el albino.

–Eh... Que cosa?- Cuestionaron Lavi y Lena al mismo tiempo.

–¡Tengo que pasar los apuntes de hoy... y son muchos... No voy a terminar nunca!.-Balbuceaba nervioso, mientras su nivel de confianza con si mismo bajaba del 0,001% al -0,0000001%.

–¿Tanto es?.- Cuestiono la china al ver la reacción de Allen.- Nee, Lavi... ¿No crees que podríamos ayudarle?.-Le pregunto sonriente.

–Eh?.- Dijo Allen.

–Si, por mi no hay problema, para eso somos amigos no?, además no tengo absolutamente nada que hacer, mis padres no están en casa y me da pereza tener que llegar a hacer nada.- sonreía el pelirrojo.

–E-esperen... De que hablan?.-Pregunto con confusión.

–Que si quieres te podemos ayudar con los apuntes, por nosotros no habría ningún problema - Le respondió la sonriente chica.

–N-no, como creen, no podría aprovecharme así de ustedes chicos, además ya se está haciendo tarde y no quiero que se metan en problemas.

–No pasa nada Allen, como ya te dije, mis padres no están en casa.- –Y mi hermano me puede venir a recoger más tarde, así que no te preocupes.- Le respondieron ambos chicos sonrientes.

–De verdad que les agradezco chicos, entonces vamos que no quiero que se metan en problemas aún así.- Les dijo el peliblanco, no quería que fueran a su recién nueva casa, era pequeña y no era muy cálida, pero al menos tenía donde vivir, aparte de eso sabía que el solo no podría pasar todos sus apuntes así que no pudo decir que no.

–¡Llegamos!.- Suspiro agitado.

–Al fin, ya me estaba comenzando a cansar.- Suspiro Lavi.

–Ay, vamos no seas exagerado, apenas caminamos unos minutos lavi…- Dijo con desgane la china.

Abrió la puerta, y se acomodaron en frente de una mesa estilo tatami*, preparo un poco de té y se dispusieron a hacer los apuntes. Eran las 6 pasadas y apenas iban por la mitad, iban a terminar un poco tarde, pero gracias a ellos se ahorro mucho trabajo, se la pasaron muy bien conversado entre ellos; contándose cosas acerca de si mismos y uno que otro chiste por parte de Lavi. 7:40, y finalmente terminaron.

–Muchas gracias por ayudarme chicos, son unos ángeles.- Agradeció el albino

–Hahaha, no hay problema Allen, de hecho nos gusta pasar tiempo contigo es bastante divertido, además, para eso estamos los amigos, ¿No?.-Le respondió la chica con un leve sonrojo.

–Sí, es una lástima quería pasar más tiempo con el moyashi-chaaaan.- Le decía el chico mientras agarraba los cachetes del albino.

–Lafi, tsuelftame.-…. DAVI, STUEFTAMEE!.- Protestaba el chico mientras trataba de quitárselo de encima.

–Ya ya está bien lo siento, es que eres muy adorable.-Le decía el pelirrojo mientras le alborotaba el pelo a modo de caricia provocando un leve sonrojo/puchero en nuestro niño.

–Bueno creo que es hora de irnos.-Dijo la china riendo por la escena.

–Si tienes razón, yo los acompañaré, no quiero que les llegue a pasar nada.-Decía el albino mientras terminaba de recoger sus cosas de la mesita.

–¡No como crees Allen!, nosotros podemos irnos solos, no pasa nada, aún no es tan tarde.-Protesto la chica.

–No, lo siento, pero estaré más tranquilo si veo que llegaron bien a sus casas.- Le respondió.

–Bueno vamos entonces.-Suspiro dándose por vencida.


Los acompaño a sus respectivas casas, Lavi vivía en una casa gigante a unos minutos de su edificio, y Lena, vivía un poco más lejos. De camino paso a un minisúper, para comprar un poco de comida y todo lo necesario para vivir por lo menos una semana más, su maestro no daba señales, la verdad es que le resto importancia, pero debía conseguir un empleo rápido, o de lo contrario se iba a terminar muriendo de hambre.

Decidió caminar a los alrededores de la ciudad para ver si podía encontrar algún anuncio de trabajo sencillo para poder mantenerse. Ya era algo tarde y la mayoría de los locales estaban cerrados, pregunto en varios locales pero no estaba contratando a nadie. Cuando se iba dar por vencido vio un pequeño local, al parecer un café y como dicen, la última es la vencida, o algo así era el dicho.

Abrió la puerta del café sonando a su vez pequeño timbre a señal de que alguien había entrado, había un olor dulce en el aire, el lugar era pequeño, pero era cálido y era bastante acogedor.

–¡Bienvenido!, qué se te ofrece a estas horas?, estábamos a punto de cerrar.- Escucho la ronca voz de un hombre.

–Oh yo, bueno lo siento, es que he estado buscando un lugar en donde pueda trabajar, y quería pasar para saber si ocupaban personal, o algo por el estilo.- Le comento el chico al señor detrás del mostrador.

– Bueno por el momento no tenía pensado contratar, aunque ahora que lo pienso, si necesitamos un poco de ayuda con atender a los clientes.

–¿E-enserio?… ¿Puedo tener una oportunidad?.- Pregunto el ilusionado albino.

–Claro, se ve que eres un buen chico, pero para eso necesito ponerte a prueba primero. ¿Qué tal si comienzas mañana chico?.- Le preguntó el señor.

–¡M-me parece perfecto!, no sabe de lo que me salvo.- Le agradeció el albino.

–Me alegra ayudar, eres nuevo de por aquí no?; nunca te había visto.

–Si llegue hace una semana de Usa por lo que soy nuevo por aquí.

– Bueno entonces es un placer conocerte, ¿Cuál es tu nombre jovencito?.

–Me llamo Allen Walker, es un placer señor.- Le respondió mientras extendía su mano para saludar al señor.

–Es un gusto, mi nombre es F..- Se vio interrumpido con el grito de alguien en el fondo del local.

"–¡VIEJO YA CIERRA DE UNA BUENA VEZ!."- Escucho una voz gruñona de fondo que se escuchaba cada vez más cerca. – Ya pasó la hora de cerrar y sigues atendiendo a gente, que molestia.- Hubo un silencio hasta que ambas miradas se cruzaron.

–¡¿TÚUUUU?!.- Exclamaron ambos al mismo tiempo. –"No puede ser, no puede… NO!".- pensaba el albino.- "NOO!"

–¿Eh? ¿Se conocen?, que bueno Yuu, ya estas socializando.

– ¡CALLATE VIEJO!, ¿Que está haciendo éste aquí?.- Bramo furioso.

–Bueno, tu amigo aquí presente ha venido a conseguir un trabajo, y a partir de mañana lo pondremos a prueba Yuu-kun.

–¡¿QUÉEEEE?!.

– Como te decía.-Viendo a Allen. –Mi nombre es Froi Tiedoll, y a partir de mañana empiezas la prueba para trabajar aquí.- Le dijo sonriente el señor.

Y ese fue el día en el que se dio cuenta que definitivamente la suerte, nunca iba a estar de su lado.


Que ojala haya gustado :D, me gusta hacer sufrir a Allen, pero la historia de estos dos ya casi comienza a dar frutos ^.^
en fin, que tengan una buena semana/día/tarde/noche/mes/ etc xD.

*Tatami: Son esas mesas que utilizan tradicionalmente para comer los japoneses, en general es más el diseño que utilizan las casas.

Nos leemos :D.