La tarde pasó fugaz. La entrevista fue bastante entretenida, e incluso pudo contestar algunas preguntas de sus fans en directo. Sentir el gran afecto que le procesaban cientos de personas gracias a su música realmente le hacía feliz.

Disfrutó tanto de la tarde, que incluso se olvidó del incidente con Satsuki; de hecho, solo se acordó de ello al encontrarse ya en el pasillo que llevaba a su cuarto.

No tenía muchas ganas de toparse de nuevo con ese estúpido, así que volvió sobre sus pasos hasta el salón, decidido a matar el tiempo allí. Otoya le saludó con una sonrisa cansada, espatarrado sobre uno de los sofás. Syo sonrió al ver a su amigo, y se dejó caer a su lado.

–¿Un día duro? –le preguntó.

–¡Y tanto! –afirmó el pelirrojo– He estado ayudando a Ringo-sensei de aquí para allá, ¡estoy agotado! –suspiró– ¿Y tú?

El rubio resopló y se encogió de hombros.

–Igual.

Otoya le miró durante unos segundos, de reojo, sin decir nada. El otro percibía sus ojos clavados encima de él, y sintió la necesidad de interrumpir el extraño silencio que se había creado entre ellos, el cual comenzaba a tornarse incómodo.

–¿Qué ocurre, Otoya? ¿Qué me miras? –preguntó.

El aludido ladeó la cabeza, con una expresión infantil. Parecía estar pensándose, y ya era raro en alguien tan espontáneo como él, si soltar algo o no. Y por una vez, pareció querer controlarse, así que Syo simplemente enarcó una ceja y regresó a su habitación. Pensándolo mejor, cuanto más tiempo dejara pasar, más nervioso se pondría luego.

Sin embargo, se sorprendió bastante cuando solo se encontró a su sempai dentro. Ai le dirigió una mirada de soslayo y volvió a centrarse en su ordenador. "¿A quién miras como un ser superior, idiota?", pensó el rubio. Había aprendido a controlarse respecto al peliazul, ya que los castigos luego eran demasiado estrictos como para soportarlos.

Agarró una revista cualquiera para distraerse y se tumbó sobre su litera. Pasaron unos pesados segundos en los que tan solo el tecleo incesante se oía. ¿Por qué todo el mundo estaba tan callado hoy?

–Syo–le llamó su superior–. He estado escuchando la radio… Pronunciaste mal el nombre del dorama alrededor del minuto siete. Sabía que no tenías muchas luces, pero confundirte con el nombre de una serie en la que actúas…–suspiró.

–¡Estaba nervioso! –se defendió–Además, ¿qué importa si me equivoco? Nadie va a…-se calló.

Ai le estaba mirando con esos ojos de superioridad que siempre ponía, aquella mirada que le decía "Nunca aprendes, idiota", lo cual también venía a significar "castigo".

–Entonces copia el nombre de la serie cien veces. Y los nombres de tus compañeros de reparto, también–arqueó una ceja–. ¿Cómo puedes tener una mentalidad tan estúpida?

El rubio frunció el ceño, molesto, y tras replicar con incoherentes gruñidos, siguió pasando las páginas de su revista. Leyó algunos de los artículos sobre las últimas tendencias. Otra cosa que tenía que añadir a su lista de cosas pendientes: ir de compras. Aunque, por supuesto, esto no le desagradaba precisamente. Siempre le habían gustado la ropa y las tiendas. Puede que eso no fuera considerado muy masculino, pero a él le interesaba conservar una buena apariencia. El mundo hoy en día giraba alrededor de eso.

Al poco rato, Natsuki regresó. Llevaba su feliz sonrisa de siempre, pero en sus ojos había un brillo extraño. Saludó a Mikaze primero, para luego subir por la escalerita de madera hasta la cama de su novio.

–Syo-chan, ya he llegado–dijo, canturreando.

–Ya veo–sonrió–. ¿Qué tal ha sido tu día?

El mayor soltó una pequeña risita, y se abrazó a él. En el tiempo que llevaban saliendo, los abrazos seguían reinando, pero ahora Syo no se resistía. Le frotó la espalda con cariño como respuesta.

–Fantástico. ¿Y el de Syo-chan?

–Igual–mintió.

Aunque quería mucho a Natsuki, no podía contarle sobre aquellos incidentes. En parte porque no quería, en parte porque no sabía cómo hacerlo. Se quedaron abrazados un rato más, mimándose mutuamente. Podrían haber permanecido así toda la vida, pero Kurusu recordó su plan de investigar. ¿Por dónde debería empezar? Es decir, ya sabía prácticamente todo sobre su pareja: color favorito, hobby, preferencias musicales, ¡incluso el número total de peluches que tenía! Lo único que desconocía era su pasado… Mas, si algo tan retorcido como Satsuki había surgido de él, entonces debió de haber sido horrible… Aunque claro, no podía preguntar algo como eso así como así. Sería demasiado precipitado, y Satsuki se enfadaría aún más.

–Syo-chan está trabajando muy duro últimamente. Ya casi no nos vemos, esta mañana me he despertado estando solo, y cuando el trabajo siempre nos deja demasiado cansados –sonrió.

–Bueno, mañana tengo el día libre. –Dijo– ¿Te apetece venir conmigo a la ciudad?

Natsuki asintió con efusividad. Otra voz se oyó desde el otro lado de la sala.

–No tienes el día libre. Si no me entregas las copias antes de desayunar, me encargaré yo mismo de ponerte trabajo. –avisó Ai.

–¿Iba en serio? ¡Venga ya! ¡Dame un respiro!

–¿Respiro? De acuerdo. Entonces que sean ciento ochenta.

Y Syo decidió cerrar la boca antes de que el número subiera aún más.


La mano le dolía de tanto escribir. Había terminado con las copias, y tan solo eran las cuatro de la mañana. Lo malo es que no creía ser capaz de llegar a la cama, ya que estaba tan cansado, que si parpadeaba una vez más, caería dormido tal cual estaba sobre el escritorio. Apagó la lamparita y dejó sus deberes voluntarios –así los llamaba Ai–, sobre la mesa de su sempai.

Fue hasta su cama, vislumbrando lo suficiente como para no chocarse. Solo faltaba causar ruido a esas horas y ganarse otro castigo.

–…Geuse

Syo se giró asustado al oír esa voz. Al mirar a su alrededor, se dio cuenta de que solo era Natsuki hablando en sueños.

–La Arena… Betelgeuse…

Esperó unos segundos más, pero eso fue lo único que murmuró. Se metió entre las sábanas de su cama. ¿Qué era Betelgeuse? ¿A qué se refería con "la arena"? Genial, hoy tampoco iba a poder dormir.


Hey!

Espero que os guste este capítulo x3

Ya comienzan a haber indicaciones sobre futuros eventos de la trama... jojojo, el siguiente capítulo empezará con las revelaciones más importantes, lo prometo. De momento, podéis dejarme vuestras hipótesis en un comentario, y a quien acierte, le puedo dar un pequeño adelanto de los hechos. Si quiere, claro. Pero creo que aquí todos amamos los spoilers. xD

Muchísimas gracias a todos por leer, y un abrazo a todas aquellas personas que dejaron review.

No sé si mañana podré subir capítulo, pero lo intentaré. ewe

My song, your song, our sound.

Matta ne!