¡Hola a todos! Bienvenidos a otro viernes de "Mi familia" jeje. Gracias a todos por su buena onda. Sus Follows, sus Favs y sus hermosos Reviews los cuales paso a contestar:


-KarliCM: Si es verdad, Sakura esta triste porque no deja de pensar en Sasuke. Sin embargo, él tampoco deja de pensar en ella. Ese es un punto a favor de él. Hay que ver como transcurren las cosas. ¡Lo mejor está por venir!

-JenCZ: Ella no lo está pasando muy bien, pero dicen que después de la tormenta sale el sol. Se sabe que Sasuke no es un chico fácil de llevar, y ella lo sabe más que nadie. Sin embargo, hay que ver cómo se desarrollan las cosas. ¡Espero que disfrutes este cap!

-Ale: ¡Gracias por tu buena onda! Me alegro que te guste la historia. Estoy haciendo todo lo posible por que sea una historia con una problematica de fondo y no solo una historia romántica, por más que lo que nosotras queramos sea ver a esta pareja unida de una vez por todas jejeje. ¡Espero que este cap también sea de tu agrado! Saludos.

-Viridiana: jajaja acá te traigo más de esta historia. No los hago más largos los caps porque siento que sino los voy a abrumar con mucha palabrería. ¡Gracias por tu opinión por el Lemmon! Era algo que me tenía preocupada, no soy buena en el tema de describir estas escenas y me preocupaba que el fic decayera con mi intento de hacer algo decente jeje. Gracias por tu apoyo y espero que este cap te guste ^_^ Saludos.

-Melilove: La verdad es que siempre supimos que Sasuke era muy complicado jejeje. Si lo sabrá Sakura… pero yo pienso que ese es su encanto. Yo creo que a muchas nos gusta ese lado difícil y egocéntrico de nuestro moreno. Pero esto no significa que no esté intentando cambiar. Ya empezamos a ver que se empieza a preocupar por Sakura, a su manera, pero lo hace. ¡Espero que te guste este cap! Saludos.

-Bellamybell: ¡Gracias por tu Review! Me hiciste reír con tu "Es muy Sasuke" jajaja. La verdad que es complicado mantener las actitudes de un personaje, sobre todo que traten de cambiar de un modo convincente cosa de que la relación entre nuestra pareja se pueda llevar a cabo, sin que se vea muy forzado. ¡Espero que este cap te guste! Saludos ^_^


Bueno chicos. No los detengo más y los dejo leer. Espero que su buena onda siga llegando así yo puedo seguir trayéndoles los caps como cada viernes. Muchos saludos y cuídense…

Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, estos pertenecen a Masashi Kishimoto. Sin embargo, la historia sí me pertenece, y está hecha con los únicos fines de entretenerme escribiéndola y entretenerlos a ustedes con la lectura.


Capítulo 3: Agrio encuentro. Dulce reencuentro

Los días, así como las semanas, transcurrieron normalmente en la vida de los aldeanos de Konoha. Salvo para Sakura, la cual estaba más perdida que nunca. Se sentía caer hacía el vacío, sin saber cuándo se estrellaría contra el suelo. Y es que cuando creía que al fin tocaría las profundidades, algo la hacía remontar en vuelo, pero por muy corto tiempo, provocando su caída en picada nuevamente.

Sasuke era el principal motivo, primero la ignoraba y luego la celaba, llevándolos a hacer el amor. Sin embargo, el moreno, luego de eso, volvió a desaparecer sin dejar rastro alguno. La pelirrosa se sentía débil. Ya la fachada de "debo estar bien por mi aldea y mis amigos" se estaba desmoronando. No tenía apetito. Sus ojeras cada día se remarcaban más por falta de sueño. Sus amigas le decían que estaba hecha un harapo humano. Y ya empezaba a creer que tenían toda la razón. Más ella se forzaba a ayudar a sus amigas con sus embarazos para tener un motivo de ocupar en algo más su cabeza. Así dejaba de lado sus problemas.

Aquel día se disponía a ir de compras con Ino. Su amiga ya tenía dos meses de embarazo. Como le había prometido, al día siguiente de enterarse que tenía un pequeño en su vientre, le contó a su familia. Les dijo absolutamente toda la historia, incluso quien era el padre. Pero les hizo prometer que no le contarían nada a Sai, ni se interpondrían en el tema. De hecho, el chico aun no sabía que Ino esperaba un hijo suyo. La rubia alegaba que todavía no era el momento de decir nada. Pero la pelirrosa ya no estaba tan segura de aquello. Su amigo podía ser un chico frío, pero merecía saber que un niño suyo crecía en el vientre de Ino.

Al llegar a la florería de los Yamanaka, la rubia se encontraba arreglando el local. La misma, al darse cuenta de la presencia de la ojijade, sonrió complacida.

- ¡Hola frentona!- saludó alegre la ojiceleste para luego dirigir una dulce mirada a su vientre- dile hola a tu tía, cariño- Sakura miró con ternura a su amiga. Realmente sería una madre dedicada y dulce. Con esos simples actos ya se lo estaba demostrando.

- ¡Hola cerda!- luego se acercó al vientre de la misma y lo acarició con ternura- ¡hola sobrinito consentido! No sabes lo ansiosa que estoy por tenerte en mis brazos y malcriarte- Ino rodó los ojos y puso los brazos en jarra.

- Ya me veo persiguiendo a mi hijo para retarlo y tu escondiéndolo de mi para protegerlo- las dos rieron con ganas al imaginarse la imagen- ¿Estás lista para salir frentona?

- Me sacaste las palabras de la boca, cerda. Tu eres la que más vueltas se da antes de salir- la rubia se cruzó de brazos ofendida.

- Que me asegure bien que todo queda en orden aquí no es un delito, frentona- Sakura le dedico una sonrisa burlona y se cruzó de brazos en una postura altanera.

- Lo que te quiero decir, cerda, es que ya no tienes arreglo en la cara, por más que te maquilles tu cara de cerda no se quita- la aludida infló las mejillas en claro señal de berrinche, pero su enojo forzado no duró mucho porque las risas no tardaron en estallar entre las dos- Realmente estas discusiones tontas son lo mejor- tratando de contener las lágrimas por la risa.

- ¡Totalmente de acuerdo Frentona!- exclamó la rubia con una sonrisa de oreja a oreja.


En la oficina del Hokage la tensión se cortaba con un cuchillo. El sexto tenía sus manos entrelazadas, mientras sus codos se encontraban apoyados sobre el escritorio. Su semblante era serio y calculador.

- Veo que se está empezando a mover, lo mejor va a ser estar preparados por cualquier cosa. Aquí tenemos muchas posibles víctimas y creo que deberíamos alertarlas- Kakashi se paso una mano por su cabello en claro signo de nerviosismo.

- Yo creo que si les avisamos a las víctimas su situación puede empeorar, lo mejor va a ser advertirle a las personas más allegadas para que estén pendientes de ellas- el peliplateado asintió dándole la razón. Las posibles víctimas no estaban en condiciones de protegerse por sí mismas, lo mejor sería alertar a sus seres queridos para protegerlas.

- ¡Megumi!- la aludida entró rápidamente al despacho y escuchó atenta la orden de su superior- Encárgate de llamar a estas personas- Kakashi le tendió una lista para que la chica los recordara a todos. Luego de leerla, le dedicó una mirada confundida al sexto.

- Hokage sama, hay uno de los que se encuentra en esta lista que no está en la aldea. ¿Igual quiere que le mande el mensaje?- Kakashi le dedicó una sonrisa forzada y decidió contestarle.

- ¿Desde cuándo la distancia es un problema para comunicarnos, Megumi? Además te recuerdo que yo como Hokage sé quiénes están o no están en la aldea. Será mejor que te apures porque no estoy de humor Megumi- la chica bajó la cabeza apenada y salió enseguida de allí para cumplir con su trabajo.

- Hn, veo que tu actual rango no ayuda mucho a tu paciencia, Kakashi- el aludido le envió una mirada seria y luego cerró los ojos con cansancio.

- No estoy de humor para tus bromas insulsas tampoco, Sasuke kun- el moreno percibió el tono de burla con el que pronunció su nombre, pero no le dio importancia. No se dejaría envolver en algo tan trivial para comenzar una discusión con su ex sensei. Al contrario, le dedicó una pequeña sonrisa de autosuficiencia que el peliplateado ignoró por completo.


Un hermoso cielo estrellado era protagonista, aquella noche, en la aldea de Sunagakure. En una de las habitaciones del gran edificio perteneciente al Kazekage, se encontraba una pareja sumida en sus pensamientos.

- ¿No has elegido nada todavía? - preguntó la chica de rubio cabello, tomado en cuatro pequeñas coletas. Su contextura era delgada pero, sin embargo, poseía un vientre abultado, demostrando unos pocos meses de embarazo. La misma miraba a su acompañante con aburrimiento, y su voz denotaba fastidio.

- No mujer. Esto es demasiado problemático - respondió su compañero. Un joven de cabello negro que estaba amarrado en una pequeña coleta alta. Tenía un chaleco verde que demostraba su rango como jounin de la aldea de la hoja. Este se encontraba observando unos papeles con atención. El moreno, después de unos segundos, suspiró para luego desviar su mirada a la chica, mirada que demostraba cansancio.

La rubia, convirtiendo su fastidio en enojo, se acercó al escritorio lleno de papeles. Del otro lado del mismo se encontraba el moreno sentado en un sillón. Mantenía su codo apoyado sobre la superficie del mueble de madera y su cabeza descansaba sobre su mano, evitando así que su cabeza rompiese el escritorio cuando ya no aguantara más el cansancio y se rindiese, finalmente, al sueño. La mujer tomó al hombre del cuello de su ropa y lo levantó con brusquedad por encima del mueble, acercándolo a milímetros de su terrorífica cara.

- Escúchame vago. Este es tu deber. Tú me dejaste así - se apuntó la barriga señalando su embarazo - y tu trabajo es conseguirnos un lugar donde vivir. No vamos a vivir de los lujos de Gaara para siempre. Así que deja de pensar en tus estúpidas nubes, tus estúpidas sombras y, por una vez en tu vida, usa ese cerebro para tomar decisiones que conciernan a esta pequeña familia- el moreno miraba a su pareja con nerviosismo y una pequeña gota resbalaba por su nuca. Finalmente, la rubia lo soltó de golpe, provocando que el moreno cayese sentado nuevamente en su sillón. El joven emitió otro suspiro de cansancio mezclado con un deje de alivio. Por lo menos la chica, esta vez, no lo había golpeado.

- Temari, por más que me insultes, no vas a conseguir nada bueno de mi a las dos de la madrugada. Es muy tarde mujer. Estoy cansado - el moreno se tensó al recibir una mirada furibunda de la chica, pero esta vez no se acercó - Además recién tienes cuatro meses de embarazo, tenemos aún cinco meses más para cambiar de casa. Por otro lado, no creo que tu hermano quiera que te vayas de aquí hasta que tengas a nuestro hijo y seguramente va a querer que el niño tenga a toda su servidumbre a su disposición los primeros meses de vida. No es que yo quiera vivir a costa del Kazekage. Él quiere que tú y su sobrino tengan lo mejor y, sobre todo, que estés lo más cerca de él posible - el chico se pasó una mano por su cabello con nerviosismo, ya que la chica no quitaba su semblante enojado. Pero luego la chica lo cambió por uno agotado y derrotado. Se acarició su vientre con ternura y le dedicó una pequeña sonrisa a su pareja.

- Como siempre tienes razón, Shikamaru. Perdóname. Creo que se me pasó la mano e hice una tormenta en un vaso de agua - Temari se rascó la mejilla apenada. El moreno le devolvió la sonrisa.

- Problemática... - más en un segundo su sonrisa se esfumó. Temari se encontraba delante suyo mientras que un ninja con máscara, parecida a la de los AMBU, mantenía un kunai sobre el cuello de la misma. El moreno no había sentido nada.

- Mantente ahí chico y no hagas ningún movimiento si no quieres que esta chica muera - la rubia transpiraba, pero su semblante era serio, tratando de mantener la compostura. Shikamaru frunció su seño.

- ¿Que quieres? te doy lo que quieras pero no le hagas nada, está embarazada - el moreno trataba de mantener la cordura, siempre trataba de pensar antes de actuar o decir algo, pero se le estaba complicando. Su mujer y su hijo corrían peligro. Cómo mantener la cabeza fría en una situación así.

- Lo que necesito es a ella, así que solo procura quedarte ahí quieto - Shikamaru abrió sus ojos con terror y, al segundo después, el intruso había desaparecido con su mujer tras una nube de humo.


A los diez minutos volvió la rubia de lentes a la oficina del Hokage con un nuevo mensaje para el mismo. El peliplata le dedicó una mirada seria.

- ¿Es que no te mandé a hacer algo, Megumi?- la joven, con claros nervios, se ajustó los lentes y le tendió el rollo a su superior. Este lo miró preocupado, teniendo la sensación de que no eran buenas noticias.

- Es de Suna, Hokage sama- el peliplata lo desenrolló rápidamente y sus ojos se abrieron de par en par. Inmediatamente, su mirada se volvió oscura y furibunda.

- La parte buena es que Shikamaru está en camino desde ayer a la noche, la mala es que no viene con ánimos de llegar a un arreglo civilizado. Ya puedo sentir su sed de sangre, Megumi- la joven se llevó una mano a la boca, ahogando un gemido de preocupación- las cosas se están saliendo de control.


Sakura e Ino caminaban alegres por la aldea. Llevaban horas viendo tiendas de ropa para bebés y quedaban fascinadas al ver lo chiquitita que era cada prenda. Contra todo pronóstico, apenas habían comprado un par de prendas, ya que aún no conocían el sexo del futuro Yamanaka. Habían elegido prendas de colores pasteles o blancos, para que el bebé, cualquiera fuese su sexo, pudiese usarlos.

Estaban disfrutando su salida de chicas cuando, delante de ellas, vieron a una peliazul de ojos perla, entretenida con unas revistas, en un quiosco de variedades.

- ¡Hinata!- Ino llamó la atención de la chica y esta le dirigió una sonrisa animada. Sakura vio la revista que estaba leyendo y con una sonrisa comprensiva se dirigió a la ojiperla.

- Veo que estas instruyéndote en el arte de ser madre- Hinata dejó la revista en su lugar como si quemara, mientras su cara se ponía roja.

- No tienes de qué avergonzarte, Hinata- exclamó Ino y tomó la revista que la peliazul había dejado- yo también tendría que leerme unas cuantas de estas- asintió la ojiceleste dándose la razón a ella misma.

- Para empezar, con que sean ustedes mismas basta y sobra- concedió la pelirrosa consiguiendo de regreso dos sonrisas agradecidas- y por otro lado... ¡la tía Sakura los va a malcriar tanto que ustedes se van a ver como las mejores madres del mundo cuando los traten de mantener en raya!- las tres rieron ante la ocurrencia de la ojijade.

- Otra vez con lo mismo frentona. Creo que me vas a obligar a apartarte de mi hijo para que no lo conviertas en un demonio- la pelirrosa le dedicó una mirada enojada.

- ¡Moo... Ino! Ya suenas como una madre aburrida y sobreprotectora- sentenció la ojijade moviendo su mano, como si estuviera espantando una mosca y su cara era de completo aburrimiento. Las tres volvieron a reír.

- ¿Qué les parece si seguimos viendo los locales... vienes Hinata?- invitó la ojiceleste, a lo que la aludida asintió con una sonrisa.

Cuando se giraron para emprender el camino, Sakura se quedó atrás mirando hacia su retaguardia. Al no ver nada, pretendió seguir a sus amigas pero, cuando dirigió su mirada adelante, lo que vio la hizo abrir los ojos con horror.

Ino y Hinata eran tomadas por la espalda, mientras cada una era amenazada con un kunai en su cuello. Los enemigos poseían unas máscaras parecidas a las de los AMBU.

- Suéltenlas, si quieren a alguien para pelear, aquí estoy yo- gritó Sakura para llamar su atención.

- No venimos a pelear, mocosa. Venimos por ellas- Sakura abrió los ojos aterrada, pero luego se puso seria y su furia pasó a ser determinación. Estaba determinada a proteger a sus amigas.

- ¡Sobre mi cadáver, SHANNARO!- la pelirrosa golpeó el suelo con su fuerza sobrehumana, resquebrajando toda la tierra a su alrededor. Eso distrajo a los enemigos y liberaron a las chicas, quienes ayudaron a la pelirrosa y golpearon a sus respectivos secuestradores. Más la conmoción duró un segundo y la oportunidad de escapar fue reducida nuevamente a cero, cuando un tercer oponente se hizo presente encarando a la ojijade.

Los dos que habían sido golpeados se convirtieron en humo, dejando ver que eran clones. Los verdaderos aparecieron detrás de su respectiva víctima y les golpearon en la nuca, desmayándolas en el acto. Sakura vio todo en cámara lenta, sin poder hacer nada, ya que el tercer oponente se le abalanzó. Por muy poco pudo esquivar el ataque, pero esto provocó que perdiera de vista a los otros dos y que estos desaparecieran en una nube de humo, llevándose con ellos a las chicas

Cuando Sakura se disponía a atacar al que quedaba, un mareo repentino la hizo detenerse y trastabillar. Su oponente se acercó y colocó una mano en su estómago.

- ¡Increíble, tu chacra es increíble!- soltó aquel extraño enmascarado, acompañado de una carcajada macabra. Sakura respiraba agitada, el mareo había desaparecido pero, en ese momento, aquel loco le estaba absorbiendo su chacra. Haciendo acopio de la poca fuerza que le quedaba, le pegó un puñetazo en el brazo, quebrándoselo en el acto. Este se alejó, tomándose el brazo afectado con su otra mano, tratando de amortiguar el dolor. Sin embargo, no intentó nada contra la pelirrosa. Ella, por otro lado, terminó de rodillas, apoyándose en sus manos, tratando de estabilizar su chacra, que había quedado revolucionado ante el tacto del enemigo.

- De...devuelve...¡devuélvemelas! ¡Quiero a mis amigas aquí!- gritó la chica, con furia, tratando de sonar lo más intimidante posible, a pesar de su mal estado. El enmascarado volvió a carcajearse histéricamente.

- Eres una pequeña fiera, preciosa. No te preocupes, muy pronto estarás con ellas. Pero todavía no es el momento. Ten paciencia mi pequeña flor...- enseguida, el extraño se fue desintegrando, dejando una estela de partículas que se asemejaban a pequeñísimas piedras. Sakura, sin poder aguantar más su chacra desorbitado, se desmayó, provocando que todos los aldeanos que se mantuvieron alejados ante la batalla, se acercaran preocupados por su estado.


Sasuke se encaminaba a las afueras de la aldea para seguir con su misión, hasta que Kakashi le avisara que se llevaría a cabo la tan esperada reunión. De repente, un chacra llamó su atención. No cualquier chacra. Ese era uno especial y estaba... ¿descontrolado?. Ese chacra solo podía pertenecer a...

- ¡Sakura!- murmuró con vos preocupada, dirigiéndose de inmediato al punto donde, supuestamente, se encontraba la pelirrosa.

Luego de correr unos minutos, que le parecieron horas, ante la desesperación y la incertidumbre, solo pudo divisar un tumulto de gente rodeando algo o a alguien. Enseguida, se acercó y lo que vio lo dejó en shock. Sakura yacía desmayada boca abajo con unas cuantas magulladuras en el cuerpo. Rápidamente, fue abriéndose paso entre la gente, con gran furia en su voz.

- ¡Aléjense, déjenme pasar, demonios!- la gente, ante la furia del moreno, le abrió paso, permitiéndole llegar hasta la chica. Todos estaban sorprendidos ante la presencia del moreno.

Sasuke, por fin, ubicado al lado de la chica, la giró lentamente para observarla mejor. No tenía ninguna herida de gravedad, pero, sin embargo, se la veía exhausta y su chacra estaba enloquecido. Algo lo llevó a ubicar su mano derecha en el punto donde el chacra colisionaba. El vientre de la chica. Poniendo su mano allí el chacra pareció reaccionar al tacto del moreno y su flujo se normalizó. Esto descolocó a Sasuke, que no entendía lo que había hecho.

- Unos enmascarados se llevaron a Yamanaka Ino y Hyuga Hinata sama- anunció una joven al moreno, acercándose lentamente, temerosa de la reacción de este. Sasuke le dedicó una mirada seria y luego asintió agradeciéndole la información.

- ¿Y saben lo que le hicieron a ella?- preguntó al aire para que alguien conteste. Un hombre, esta vez, tomó la palabra.

- Solo vimos que eran tres hombres. Dos de ellos se llevaron a Yamanaka y a Hyuga sama y el tercero se enfrentó con Haruno san. Vimos como le tocaba el estómago y ella caía al piso débil. Luego él se desintegró y la joven cayó desmayada- respondió humildemente el hombre, tratando de ayudar a la chica, que él conocía por ser una gran y respetada médico ninja. Y de hecho, todos los que estaban allí respetaban a Haruno Sakura, por ser una de las que ayudó, hasta el último momento, en la cuarta guerra ninja.

- Gracias...- soltó en una voz grave el moreno. En eso notó que la pelirrosa estaba despertando y enfocó toda su atención en ella.

- ¿Dónde... estoy?- murmuró, suave, la pelirrosa, sintiéndose aun algo débil- ¡Hinata! ¡Ino!- toda debilidad desapareció y trató de ponerse en pie, más un brazo la sujetó por la cintura evitándolo.

- No hagas tonterías, molestia. Aun estás débil- la voz del moreno sonó dura pero con un deje de preocupación. La chica abrió sus ojos de par en par, sin poder creer que el moreno estuviese a su lado.

- Sasuke kun, rápido, se llevaron a Hinata y a Ino. No tengo tiempo, hay que ir por ellas...- la pelirrosa hablaba atropelladamente, provocando un seño fruncido en el moreno. Este chasqueo la lengua y le tapo la boca a la pelirrosa amortiguando su voz.

- Cállate un poco mujer, me estás mareando con tanta palabrería. Ya sé lo que pasó. Los aldeanos presenciaron todo y me contaron lo ocurrido. Pero no sirve de nada que te precipites. Primero hay que hablar con Kakashi- Sakura le dedicó una mirada triste y luego, bajó su vista derrotada.

- No pude hacer nada, Sasuke kun. Sigo siendo una inútil- el moreno le colocó dos dedos en su frente, tal como Itachi hacía con él y le dedicó una sonrisa ladeada.

- No eres una inútil. El numero de oponentes era el mismo, pero dos de ellas están embarazadas y no pueden defenderse correctamente. ¿Cómo pretendías hacer todo tu sola y protegerlas al mismo tiempo, Sakura? No te preocupes, las recuperaremos- la pelirrosa se sorprendió ante las palabras del moreno.

¿Ese era Sasuke Uchiha? ¿Realmente era el Sasuke que ella amaba? Sí, ese era el Sasuke que ya no tenía la palabra "Venganza" escrita en su mirada. Ese era el nuevo Sasuke y lo amaba más que nunca.

- Gracias, Sasuke kun- la pelirrosa le regaló una sonrisa agradecida y dulce. Sasuke le devolvió una pequeña pero sincera, que provocó que el corazón de la chica latiera acelerado.

- Bien, sube a mi espalda. Vamos a lo de Kakashi a contarle lo ocurrido- la pelirrosa se puso una mano sobre el pecho tratando de calmar a su alocado corazón. Luego, asintió con una expresión nerviosa ante la cercanía del moreno. Al subirse a su espalda, enrolló sus piernas en su torso y se recostó en la amplia espalda del moreno, sintiendo su aroma, el cual lograba embriagarla- No pesas nada, Sakura. Debes alimentarte, sino sí vas a ser una gran molestia- Sakura, enfurruñada, tironeó de los cachetes al moreno, el cual emitió un quejido de dolor, pero luego sonrió traviesa.

- ¡Camina Sasuke kun, no baka!- Sasuke le dedicó una mirada de reojo y asintió, para luego emprender el camino hacia la torre del Hokage.

Continuará…


N/A: ¡Espero sus hermosos Reviews, Favs y Follows! Hasta el próximo viernes… ^_^