Yerno de Mentira

Capítulo 3

-¿"Nada de temas muggle en la mesa"?, ¿"Deberás elogiar el pastel de calabaza de mi madre, incluso si ella no lo preparó"? - leyó en voz alta Harry Potter la lista que su amigo le había entregado - ¿"Por nada del mundo, menciones a Potter"?- Harry tiró el papel con brusquedad- Ron, ya sé que hace tiempo no estás en una relación y que ser un mago gay no es fácil, pero… ¡¿De verdad aceptaste hacer esto?

-Relájate, viejo - contestó encogiéndose de hombros - Ya conoces a Malfoy. Además esto no es una relación, Merlín me libre. Creo que será entretenido.

-¿Entretenido? ¿Estás loco? ¡Tienen un calabozo en el sótano! - exclamó agitado.

-Harry, no es como si fuera un niño - protestó molesto, su amigo llegaba a ser muy sobreprotector - Además, es solo un almuerzo, dudo que torturen a los comensales.

-Si no te conociera diría que suenas emocionado – concluyó, arreglándose los anteojos.

Ron se libró de de contestar cuando su hermana entró en la sala.

-La cena está lista - anunció la única Weasley, quien presentaba cinco meses de embarazo.

Su hermano se puso de pie. Y la abrazó.

-Lo siento, Ginny, pero le prometí a Herm cenar con ella hoy. – antes de que su hermanita pudiera protestar se volvió hacía su cuñado le sacudió el ya desordenado cabello -. Estaré bien, luego te envió una lechuza.

Se despidió una vez más antes de Aparecerse al restaurante donde se encontraría con Hermione.

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-¿Weasley? - preguntó con el ceño fruncido la bruja de corto cabello negro- ¿Es en serio, Draco?

-Creo que es perfecto -repuso el Malfoy - Mi padre ya lo odia y a mi madre no le agradará, poco les importará cuando "terminemos".

Pansy, quien conocía muy bien los "inefables planes" de su amigo, sabía que su farsa terminaría mal de alguna manera. Suspiró y llenándose de paciencia, asintió con la cabeza.

-Tienes razón, es un excelente plan, Dray – dijo apoyándole con una falsa sonrisa. Por experiencia, sabía que el rubio no haría caso a su consejo, por lo que los omitió.

-Yo siempre tengo razón - señaló el rubio con una sonrisa de superioridad.

Pansy viró los ojos, ya se veía consolándolo o enmendando sus enredos. ¿Por qué seré tan masoquista? Se preguntó.

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-¿¡Tienes una cita con Draco Malfoy?- gritó la castaña atrayendo varias miradas hacia su mesa.

-No es una cita, 'Mione- gimió Ron avergonzado. - Es una "cita"- aclaró haciendo comillas con sus manos.

-Creo que Malfoy miente - dijo la bruja, dando un sorbo a su copa. Ron levantó una ceja, indicándole que no comprendía - Siempre me ha parecido que le gustas y esto es una simple excusa para mover contigo.

El pelirrojo se ahogó con su cerveza de mantequilla, -¿Queeeé?

-Oh vamos, Ron, te escribió una canción en quinto año, ¿cómo era? - tarareó el ritmo de "a Weasley vamos a coronar".

-El gilipollas me hace la vida imposible cada vez que tiene la oportunidad - se quejó - y aunque fuera cierto, jamás sería mi tipo.

-Nadie nunca es tu tipo, Ronald - señaló Hermione con severidad -Acabarás solo.

-No seas injusta, claro que tengo un tipo, lo que pasa es que aún no sé cuál. - al ver que su amiga iba a comentar algo, se apresuró a agregar - Pero estoy seguro de que Malfoy no lo es.

Hermione se encogió de hombros, al final ella tendría razón.

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La mañana del domingo Ronald Weasley estaba en crisis.

No sabía que ropa elegir, como peinarse, la hora que debía tomar la Red Flu, en fin, estaba hecho un manojo de nervios.

Por suerte, su hermana y su mejor amiga llegaron al rescate en cuanto les mandó a Pig II.

-Hace milenios que no salgo en una cita - explicó a las chicas.

-Pensé que esto era una "cita", Ron- argumentó Hermione con un deje de sarcasmo.

-Lo que sea... - repuso sin mucha fuerza - ¿No será mejor si cancelo? Harry puede tener razón.

Ambas chicas levantaron una ceja y el pelirrojo tuvo que explicarles la teoría de su amigo.

-Pasa que está celoso - explicó su hermana con una sonrisa -. Que tu estuvieras en una relación significaría el fin de sus "viernes de cuates" o de sus "sábados de Quidditch". O sus planes de huir de 'Ginny el Ogro embarazado"

-Ginny tiene razón, no deberías afectarte por lo que dice - abriéndose camino al closet de su amigo comenzó la búsqueda del atuendo apropiado.

Cinco minutos después volvió con varita en mano y más de cinco conjuntos diferentes flotando tras de ella.

Dio una mirada pensativa a su mejor amigo, que se sintió un poco incómodo por esto.

Con un movimiento de su varita la holgada camiseta y los pantalones deportivos del pelirrojo fueron reemplazados por una camisa blanca y unos pantalones oscuros de mezclilla.

-Wao- dijo Ginny que acaba de volver a la habitación. Su hermano lucía deslumbrante: la camisa destacaba positivamente las pecas sobre su bronceada piel y resaltaba sus ojos azules. Y ni hablar del pantalón que se ceñía muy bien a su cuerpo. Lo único que dañaba su look era la desordenada mata de pelo rojo.

Ginny agitó su varita y el largo del cabello se redujo, como lo llevaba en tercer curso de Hogwarts. El corte siempre había sido su favorito.

Las chicas miraron a Ron con ojos llenos de orgullo.

Hermione hizo aparecer un hermoso ramo de flores y se lo entregó al chico.

-Son para su madre- explicó la bruja ante la cara de horror de su amigo.

-Si no quieres llegar tarde, mejor te apuras - avisó Ginny mirando su reloj.

Ron tragó en seco, nervioso movió, o más bien arrastró, su cuerpo hasta la chimenea.

-Suerte- exclamaron ambas al unísono. El les dirigió una sonrisa poco convincente.

-Mansión Malfoy- dijo lanzando un puñado de polvo verde a sus pies.

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Al contrario que la mayoría de los brujos, a Ron le gustaba viajar en Red Flu. Todas esas vueltas y giros despejaban su mente.

Sin embargo, cuando sus pies tocaron piso y su cuerpo se detuvo, lo atacaron los nervios nuevamente. Con pesadez, salió de la chimenea de los Malfoy.

El lugar era enorme, una versión arreglada y mil veces más lujosa que Grimauld Place en sus mejores tiempos. Una majestuosa escalera de caracol conectaba el primer piso con el resto de los de la mansión, y Ron no pudo evitar una sonrisa al imaginarse a un pequeño Draco corriendo en ellas.

La mansión, sin duda, no era nada como la Madrigera, la decoración, los muebles, el ambiente en general era excesivamente elegante y pomposo, pero no se sentía la calidez de un verdadero hogar.

Su atención fue capturada por una menuda elfina doméstica que lo miraba fijamente con sus gigantes ojos pardos, pero no decía una palabra. Se veía asustada.

-¿Hola?- trató en un tono suave - Soy Ron Weasley, compa... Novio de Draco. - las palabras supieron amargas en su boca.

-El amo lo espera en la sala de estar- chilló la elfina, haciendo una reverencia exagerada - Sígame, por favor.

Se preguntó si Hermione lo animaría tanto de enterarse del personal de trabajo con el que contaban los Malfoy.

El trayecto hasta la "sala de estar" pareció una eternidad, agradeció cuando la elfina se detuvo frente a una suntuosa puerta doble y le indicó con una reverencia que habían llegado.

-¿No te inculcaron tus padres la puntualidad, comadreja? - fue lo primero que oyó Ron al entrar.

-Y es obvio que a ti no te enseñaron modales en absoluto- repuso enojado. – Buenas tardes para ti también, Malfoy.

Draco que estaba a punto de contestar se quedó mudo al mirar al pelirrojo. La ropa muggle le sentaba muuy bien.

Ron que sintió los ojos grises recorrer cada parte de su cuerpo, le tendió las flores.

Las mejillas del rubio se colorearon.

-Son para tu madre -aclaró Ron con una sonrisa maliciosa.

Draco se sonrojó con más intensidad.

- Vamos al comedor - ordenó con prepotencia, Weasley no lo ridiculizaría en su propia casa - Mis padres esperan hace horas.

En un rápido movimiento entrelazó la pecosa mano con la suya. Un cosquilleo recorrió ambas palmas y Weasley retiró la suya.

-¿Qué te sucede, Malfoy?- preguntó alterado. Ron quien no había estado en una relación hacía mucho tiempo, había olvidado lo íntimo que era el gesto.

-Weasley, en orden para que mis padres se crean esta farsa, me dejen tranquilo y nunca más vuelvas a pisar esta casa, tenemos que ser convincentes. Eso significa arriesgar mi vida al tomar tu mano infestada de roñosas enfermedades muggle.

Ron farfulló algo por lo bajo pero de todas maneras tomó la mano. Resultaba tan pequeña y fría bajo la suya, que casi siente deseos de no soltarla nunca.

Sin duda iba a ser un día largo.


Jujuju! Hola a todas y todosss!

Ya tengo el próximo capii, pero sere cruel y no lo subiré hasta leer sus hermosos reviews, mwajajajaj :3

Los quiere,

su para nada manipuladora Isabella (: