"Tus palabras perdidas me susurran lentamente

Todavía no puedo encontrar lo que me mantenga aquí

Pero todo este tiempo me he sentido tan vacía por dentro

Yo sé que todavía estás ahí

Vigilándome, queriéndome

Puedo sentirte sosteniéndome

Temiéndote, amándote

No dejaré que me sostengas

Embrujándote, puedo olerte, vivo

Tu corazón golpeando en mi cabeza"

Evanescence - HAUNTED.

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Me encontraba en el mismo lugar de la noche anterior. Repasando el tapizado de aquel sillón donde Clarie me había besado, me había tocado por primera vez. De tan solo recordarlo los vellos de mi nuca se erizaban. No podía contener ese sentimiento y mas ahora... que la esperaba. Estaban tocando su última canción y yo comenzaba a impacientarme. Repase aquella habitación, pero solo había algunas cajas apiladas. Un pequeño tocador donde tan solo reposaban algunas cosas. Me levante y fui hacia el, tome un pintauñas color rojo, y un cepillo, si, podía recordar el color de la uñas, pero el chirrido de la puerta me estremeció.

- Bill - podía notar la cara de sorpresa de Clarie.

- Hola - dije sintiéndome muy torpe dejando el pintauñas en su lugar. - ¿Como estas? -

- Bien, yo... ¿Que haces aquí? - Dulce decepción. Ahora si me sentía torpe y tonto. Quizá yo no significaría nada para ella, no se había pasado la noche entera recordando aquel mínimo contacto que tuvimos.

- Solo... quería verte. - le dije desviando la mirada y apretando las manos en un puño. Pobre e iluso Bill.

- Oh... querido - reincorpore la mirada y ella ya se encontraba delante de mi con sus suaves manos en mi rostro. - Tú significas mucho para mí. - me lo soltó así.

- ¿Que? - le dije incrédulo. Pero pude notar a sus compañeros de banda, mejor dicho a Vladimir con la mirada imperturbable sobre mí.

- Pero este no es... un buen momento. - me hablo atrayendo mi mirada, ella sabia lo que yo estaba viendo.

- Pero... - entonces pude notar algo en sus ojos.

- ¿Que sucede? - su expresión se volvió un poco mas seria.

- ¿Usas lentes de contacto? -

- No, ¿por que? -

- Juraría que tenias los ojos miel, no grises - Ella entorno los ojos por un segundo.

- Debe ser la luz. - Yo, realmente no podía creer que me hubiera equivocado.

- Si debe ser eso... - alguien carraspeare desde la puerta.

- Debo irme. -

- Esta... bien - dije resignado.

- Hasta mañana mi querido Bill. - de nuevo ese tono hizo que el corazón se me acelerara y mas el sentir sus labios contra los míos. Pero este beso, no fue tan entregado como el de la noche anterior. Parecía más bien contenido. Como forzando, restringiendo algo dentro de ella, arrastro mi labio inferior al separarse de mi. - Dulces sueños - su media sonrisa, extremadamente sensual apareció y con ella se fueron todas mis fuerzas.

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- ¿Quieres pizza? - me pregunto mi hermano desde el marco de la puerta. - ¿oh...? -

- No tengo hambre.- dije aun mirando un estúpido programa en la televisión. En cuanto soltaran algún chisme de nosotros le cambiaria pero por ahora no me molestaba saber sobre el nuevo novio de Shakira.

- Eso si que es una novedad.- escuche sus pies arrastrarse sobre el piso. - ¿Estas enfermo? -

- No.- dije secamente. Sintiendo como el respaldo del sillón se hundía. Hay viene mi psicólogo.

- Entonces, ¿es porque esta noche no tuviste tu "arranque de adolescente" besando a una desconocida?- a Tom no le había hecho mucha gracia encontrarme totalmente vulnerable ante los encantos de Clarie.

- ¡Hasta donde hubieras podido llegar! -

- Yo...- intente responderle pero el se encontraba totalmente furioso.

- ¡Ah!, ¡y apuesto a que no llevabas condones! -

- Tom.-

- ¡Y conociéndote estoy seguro que no te habría importado!, ¡Sabes todas las enfermedades que acarrean esos lugares!- y así siguió como por otra media hora.

Admito que tenia razón en preocuparse, era un asunto serio que ella me dominara de esa manera. Que hiciera que mi entrega por ella fuera total, y sin reservas. Tal vez para la próxima tendría que llevar algo de protección.

- Bill.-

- Hum.- Tom aun seguía a un lado mío, mirándome, aunque no quisiera el me podría ver, era como su espejo y el conocía todo de el mismo, por ende, de mi.

- ¿Es ella?-

- Si.- dije simplemente. Podía sentir el hocico de Scotty rozándome la pierna. Me agache un poco para rascarle tras la oreja.

- Eso no es muy sano.- No se porque o como, pero esas palabras fueron mi detonante.

- ¡Tu que sabes sobre si es sano o no!- le solté en la cara. Mirándolo fijamente, con toda la rabia contenida por no estar con ella, porque me abandonara, por pensar que quizá tenga algo que ver con ese tal Vladimir y yo solo quedaba como el tipo lindo. - ¡Tu que te acuestas con cuanta puta se te para enfrente! - Me puse de pie mientras seguía hablando. Tom adopto esa actitud de quedarse callado, recibiendo todos mis insultos, para al final terminar con una estocada fatal. - ¡Que puedes saber sobre el amor! - Le grite con todas mis fuerzas, aunque no las viera sabia que me había puesto como un tomate por el esfuerzo.

- Mas que tu, pobre idiota iluso.- me soltó mirándome a los ojos. El mismo sentimiento de rechazo me azoto de nuevo.- Mas que tu, que se queda esperando a esa chica horas para verla unos segundos y que después de esto ella simplemente te ignore por irse con otros, que simplemente no le importes... aun cuando tu sientas que eres el mejor del mundo. - sus palabras me habían dolido, pero el simplemente no hizo nada mas que repetirme lo que yo venia diciéndome a mi mismo. Notaba la pata de Scotty rasgar mi pantalón. Yo no tuve cara para seguir allí, le dirigí una última mirada a mi hermano y me retire de ahí, necesitaba estar solo.

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- ¡Mierda!- coloque la almohada sobre mi cara para ver si así, conciliaba un poco el sueño. Pero esos ojos aparecían cada vez que lo intentaba, invadiéndome, llenándome. Mi respiración se agitaba, de hecho comenzaba a pensar que quizá tendría fiebre, ya que estaba sudando. Rodé en la cama unas cuantas veces, hasta que decidí abrir los ojos. Me apoye un poco en la cama para alzar la vista, alguien se encontraba del otro lado de la habitación, no podía distinguirlo muy bien. Pero si deduje que no era Tom, demasiado delgado para serlo. Y al reconocer los ojos miel que brillaron al toparse con mi mirada todo tuvo sentido.

- Oh amor... mi amor...- ella comenzó a hablarme. Extrañamente no me sentí aterrorizado, si no cómodo, aliviado, como si sus palabras fueran el ungüento necesario para mi roto corazón que se debatía en esos momentos.

- Te extrañe.- susurre. Suspirando, cerrando lentamente los ojos, hasta con temor de que ella desapareciera de pronto. Hasta sentir como comenzaba a gatear sobre mi cuerpo.

- Oh amor mío, ¿donde te encuentras?- comenzó a recitar sobre mi, sentía sus piernas a mis costados y sus manos en mi pecho. - ¿Acaso estas tan solo como este corazón? - su voz dulce y sensual, resonaba como campanas en mi cabeza y parecía que mi alma la reconocía. Todo mi cuerpo reacciono al roce de sus manos en mi pecho desnudo. - Corazón que palpita por tu voz. - mis manos recorrieron su espalda y cintura, hasta posarse en sus caderas que se movían sobre mi, provocándome y vaya que lo lograba. De pronto algo dentro de mí respondió a su pequeña poesía.

- Oh amor mío.- comencé tal como ella lo había hecho. Y dejándome llevar por mis emociones comencé a improvisar. Sintiendo sus besos sobre mi pecho y como mis manos recorrían sus muslos y como estas a la vez, subían la tela de su ligero vestido hasta toparme con su ropa interior. - ¿Puedes verme?, y si es así, ¿Por que no vienes? - y era cierto, yo la había esperado tanto tiempo solo a ella. A su tacto a su amor, a sus ojos expresivos y fieros.- Porque no arrancas de mi la agonía de la espera.- y era cierto no podía esperar mas, la necesitaba, necesitaba algo mas que un simple beso, toda ella, todo su amor y así se lo hice saber. - Si tan solo he venido a este mundo a amarte. - ella ahora depositaba húmedos y pasionales besos en mis pezones. - Como lo hacen las estrellas al sol, De forma entera pero tal vez muy lejana. - y así lo veía yo, como esas figuras santas, de una naturaleza tan pura que nunca podrían ser alcanzadas por un mortal, o no por alguien como lo era yo. Ella a mis ojos era la perfección en vida. Con solo un roce yo la podía encontrar tan lejana, con esa inocencia que, aunque tenga toda la sensualidad del mundo, ella posee inocencia y pureza, y yo quería que ella la mostrara ante mí. Que me enseñara todo su amor y felicidad, o brindársela yo mismo.

- Oh amor mío, Yo te siento y te amo por eso - ahora fue ella quien hablo con su aliento dándome directamente a los labios, que se abrieron inmediatamente por la necesidad de sentirla un poco mas cerca. Mis brazos la apresaron y la fueron liberando de sus delgados tirantes, dejando al descubierto su perfecto pecho, redondeado y cubierto por un sostén negro de encaje, prenda que me volvió loco, yo quería sentir su piel cálida, aferrándose a la mía. Como si leyera mi mente, ella se restregó contra mi pecho, que ya ardía de pasión y excitación, de hecho no era la única parte mi cuerpo que se encontraba en ese grado de ebullición. - Tuyos son mis pensamientos y actos- Me susurro al oído.- ¿Que más puedo hacer para sentir tu respiración? - ella estaba buscando algo entre mis pantaloncillos. Solo sentí como sus manos rozaron ligeramente mi excitación para que esta aumentara aun más. Su dedo índice la presiono ligeramente mientras yo luchaba por alcanzar el cierre de su vestido para despojarla por completo de este. Note el estremecimiento de su cuerpo al rozar mis manos con su vientre ahora totalmente desnudo para mí. Sin pensarlo fui directamente hasta la comisura de sus pechos para llenarme de ellos, hasta que la desprendí de ese sostén. Y pude ver sus pezones rozados y su piel de porcelana, volví a besarlos y a llenarme con ellos mientras ella se desasía en suspiros ahogados. - ¡Oh amor, mi amor!, Tuya seré siempre, así como mío tu eres.- creo que no note el grado de necesidad que ella tenia hasta escuchar el enfebrecido tono con el cual dijo estas palabras. Sus manos se enrollaban en mi cabello atrayéndome más a ella. -Envuélveme entre tu embriagante esencia, Domíname con un solo acto - esto fue mas una exigencia al pasar su piernas alrededor de mis caderas y restregando su sexo con el mío, aun poseía el bóxer. Que rápidamente fue arrastrado más abajo de mis piernas por sus manos. - Y ámame con toda tu pasión y tristeza, - Mis labios buscaron los suyos y necesitaron su saliva como la mismísima agua en mitad del desierto. - así como te amo yo. - dijo ella en un susurro. Su confesión de amor me lleno aun mas, en esos momentos pensaba que no había persona que estuviera mas feliz que yo en ese momento, en el momento en el que todo encaja con esa persona, esa única persona en este mundo con la cual compartes tu vida, tus sueños, tu amor, tu pasión y tristeza. La despoje de la última parte de su ropa interior, tocando con uno de mis dedos su intimidad a lo que ella respondió con un suspiro. Ahora probaba tocándola con dos dedos, se sentía tan bien, por primera vez en este tiempo la veía a ella como a la sometida y no era al revés. - ¡Oh amor mío! - fueron sus palabras antes de volver a tomar mis labios como territorio propio.

"Tu no me recuerdas pero yo te recuerdo

Estoy acostada despierta e intento no pensar en ti

¿Pero quién puede decidir que soñar?

Y yo sueño…

Creo en ti

Renunciaré a todo solo para encontrarte

Tengo que estar contigo para vivir, para respirar

Tu tienes el poder sobre mi..."

- Bill, Bill, ahhh...- Sus gemido en mi oído hacían que la sangre me hirviera, y los espasmos incontrolados de su cuerpo bajo en mío me motivaban a seguir. Estaba llegando al punto exacto en el que quería tenerla, bajo mi poder. Empujaba y empujaba más fuerte dentro de ella, para dejarle mi humanidad por entero.

- Hummm...- mis supliros reprimidos tan solo por la expectante de su pecho al subir y bajar por su respiración alocada, me envolvían en un cumulo de emociones. Me sentía tan dentro de ella, no solo físicamente si no interiormente, ambos teníamos esa fragilidad de alma, que ella al parecer no externaba a cualquiera. No era anormal que yo emitiera juicios sobre las personas, pero me asustaría demasiado estar en lo correcto ahora. Pero eso no importaba, si fuese necesario yo pasaría mi vida intentando ayudarla a recoger los pedazos de su alma.

- Una... Vida no alcanzaría.- escuche resonar en mi cabeza, como el eco en un callejón obscuro. Abrí mis ojos por la visión de esto, en el justo momento en el que ella tomaba unas tijeras que traía en su abrigo que ahora se encontraba sobre la cama, desparpajado.

- ¿Que haces? - Le pregunte volviendo lentos mis movimientos dentro de ella.

- Oh no pares, no lo hagas.- en sus ojos se podía leer la ensoñación de quien sueña con lo imposible. Paso su mano por mi rostro y con su dedo gordo toco mis labios con ansia. Mientras los suyos se abrían invitándome. Me agache para deleitarme con su sabor dulce. Ella tomo con más precisión aquellas tijeras con las cuales roso la palma de su mano.

- ¡No!- dije alarmado al ver brotar el líquido rojo de su piel. Ella tan solo me miro, con la interrogante marcada en sus ojos. Pero algo ocurrió en el aire, en aquel liquido carmesí que se hacia paso entre su mano... como si este tuviera vida propia y me llamara.

- Toma.- me dijo ella ofreciéndome su palma. Yo me rehusé un poco hasta sentir como mis labios palpitaban, como al parecer mi interior lo deseaba. Acerque mis labios hasta este y rápidamente el liquido comenzó a bajar por mi garganta llenándome, su sabor dulce pero no lo bastante como para saciarme me hizo entrar en un frenesí por tener mas... conforme me llenaba de el, mi ansia por poseer mas crecía, hasta que sentí como una mano dulce alejaba mi cara de el. Por un momento me olvide de donde me encontraba y lo que hacia. - Sigue.- me dijo ella con una sonrisa tan amplia como considerada. Simplemente asentí y volví a lo que hacia, la envestí suavemente sintiendo el calor crecer nuevamente en mi estomago, con la agobiante espera del final que se acercaba peligrosamente, como si nunca hubiera parado, todo mi cuerpo se preparo y al sentir como el sexo de mi compañera convulsionaba y como sus caderas se alzaban, y sus ojos se perdían en un abismo que yo no alcanzaba a notar, no fue si no hasta que repare en su herida completamente curada que pude verter toda mi pasión descomunal dentro de ella.

- Ohhhh...- fue lo único que alcance a decir y antes de desplomarme sobre ella un dolor en mi pecho, tan placentero como doloroso me perforo, por debajo de mi pectoral izquierdo. Abrí mis ojos lentamente cuando note a unos brazos rodearme y abrigarme, unos cabellos obscuros era lo único que alcance a ver, antes de hundirme por completo en esa ensoñación de perdición, aparentemente perfecta. Era un sueño, o una pesadilla. Mis músculos no reaccionaban y con forme sentía esas punzadas parecía que se relajaban mas. Dejando a esos dientes hundirse, perforar y romper mi piel. Dolor placentero.

- Amor mío.- fue lo ultimo que escuche, mientras sentía la suave tela de la colcha en mi espalda y después el abismo obscuro en el que me hundí.

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"Por favor di mi nombre

Recuerda quien soy

Me encontraras en el mundo del ayer

Te escapas otra vez,

Tan lejos de donde estoy..."

- Bill - alguien me movió un poco en la cama.- Bill... despierta.- de nuevo alguien me movía el brazo e intentaba quitarme la almohada de la cara que me cubría.- ¡Arriba! - por fin había logrado quitármela.

- ¡Tom!- chille al no sentir mis sabanas. El me había desarmado totalmente.

- Son las 3.-

- ¿¡Y que jodidos! - apreté fuertemente los ojos antes de abrirlos para encontrarme con la mirada acusadora de mi gemelo.

- Tienes que comer algo, si quieres después puedes volver a dormir.- me hablo seriamente. Y ahora que tocaba el tema de la comida mi estomago reacciono. Pero yo solo quería seguir en aquel sueño que había tenido. Clarie y yo abrazados.

- Esta bien.- jale un poco de mi playera de dormir, ya que la tenia hasta arriba del ombligo y me fui al baño. Tomaría una corta ducha para despertar y después desayunaría o... comería mejor dicho.

- Te espero abajo.- dijo Tom sentándose en la cama. Yo le hice un gesto con la mano y entre en mi baño. Estaba preparando la regadera. Mientras me desprendí de mi playera. Mire de reojo en el espejo hasta que note un punto amoratado por debajo de mi pectoral izquierdo.

- ¿Pero que...- me acerque un poco mas al espejo, toque un poco esa parte... me dolía, mucho, ¿pero porque?-

- Bill.- mi hermano me hablo desde la puerta que ya se encontraba abierta. Me miraba de una forma irreconocible. Con sorpresa y horror, sus ojos estaban abiertos como platos y sus labios se abrieron en una mueca. Mientras que en una mano traía mi sabana manchada de sangre. Entonces todos aquellos recuerdos me azotaron cruelmente. Creí que caería al suelo aplastado por ellos. Ella... Ella y yo... abrazados, haciendo el amor... ella, cortando su muñeca, yo... yo bebiendo su sangre... saciándome de ella, penetrándola... disfrutándola, después el dolor mas pasional del mundo, luego solo la inconsciencia. - ¿Que ha pasado? - Me quedaba claro, no era solo un sueño.

"Dame una razón para creer que te vas.

Veo tu sombra y por eso se que se han equivocado.

Luz de luna sobre la suave tierra marrón.

Me conduce hacia donde tú yaces.

Te alejaron de mí pero ahora te estoy llevando a casa.

Estaré siempre aquí contigo, mi amor.

Las suaves palabras que me diste.

Incluso en la muerte nuestro amor continuara".

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Continuara.