Los personajes aquí presentados pertenecen única y exclusivamente a Stephenie Meyer. Mía, sólo la idea de la sorpresa.

Es un obsequio para mi querida amiga VvGs67… Ahora tiene una nueva historia, muy linda. Pasen a leerla! Se llama "L'amour dans l'école de médecine"

Un gran saludo a los que dejaron reviews. Gracias por su apoyo. Y muy en especial a lecaosma… A ti te dedico este capitulo.

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Entramos al prado, un pequeño valle despeja de arboles, en medio del bosque, donde la luz del sol fluía libremente. Al estar en contacto con los cálidos rayos del astro rey, la piel de Esme comenzó a lanzar destellos. Su piel brillaba, al igual que la mía. Pero en ese instante, al ver a Esme refulgiendo, dando vueltas con los brazos extendidos, su vestido y cabello ondeando al leve viento, sus ojos cerrados y sus labios con una sonrisa, me pareció la criatura más hermosa del planeta. Y daba más que gracias a Dios por permitirme tenerla a mi lado, y por permitir que ella me amara.

-Mi amor… -me llamó-, ven…

Me tomó de las manos y seguimos girando, bailando, al ritmo de la música del corazón.

-Esme, te ves hermosa cuando estás alegre… contenta- le comenté mientras le daba una vuelta.

-Tú también, mi cielo- me dio un rápido beso en los labios.

-¿Te estás divirtiendo?

-¿Bromeas? Carlisle, es uno de los mejores días de mi vida…

-¿Sólo de los mejores? –fingí estar decepcionado. Bueno, si , lo estaba un poquito. Había sido magnífico hasta ahora, y ¿sólo era de los mejores?

-Por supuesto. Antes están el día que te conocí, las veces que nos hemos casado…

-¡Oh, mi vida!... –exclamé y la abracé, besándole el cabello.

Nos quedamos ahí, abrazados, meciéndonos suavemente.

-Amor…-susurró-, vamos a acostarnos a ver el atardeceré, ¿si?

-Tus deseos son órdenes, cariño –la solté y me quité el saco. Lo extendí sobre el pasto-. Acuéstate aquí, cielo.

Esme se recostó sobre él, extendiendo sus brazos, con las palmas hacia arriba, junto a su costado. Su cabello quedó recogido debajo de su cabeza. Me quedé observándola, viendo cómo los últimos rayos del día arrancaban delicados destellos de su piel.

-Carlisle…- su dulce voz me sacó de mis cavilaciones. La miré y estaba palmeando el lugar a su lado.

Me arremangué la camisa hasta los codos, y me acosté a su lado.

-Te ves muy guapo, ¿ya te lo había dicho?

-No, cielo –negué dulcemente-, ¿y yo ya te lo dije?

-Si –sonrió y bajó la vista. Inmediatamente me vio de nuevo-. Sin embargo, a ti te falta algo.

-¿Si?

-Si- se sentó y se inclinó sobre mí. Con sus suaves manos me desató el moño del cuello y desabrochó tres botones de mi camisa. La abrió, y me besó la frente. Luego se recostó de nuevo-. Así está mejor.

Yo me quedé sin aire. "Oh, Dios –pensé-, esta hermosa dama me roba el aliento…" Y lo decía literalmente, aunque no necesitara el oxigeno.

Tomé su mano y empecé a hacer círculos en el dorso con mi pulgar. Admiramos cómo el cielo, luego de un hermoso atardecer, cambiaba de azul a naranja, de naranja a rosado, de rosado a morado, de morado a azul oscuro, y de azul oscuro a negro. Pronto el lienzo oscuro se llenó de pequeñas estrellas, rodeando a una luna llena.

-Fue lindo….

-Como cada noche…

-Pero no todas las noches estoy contigo en un hermoso prado, luego de haber tenido un día hermoso y haber visto un atardecer como este…

-Te amo.

-Te amo.

Ahora me incliné hacia ella y la besé. Pasé una mano por su cabeza y el otro brazo por su espalda y la atraje hacia mi. Ella unió sus manos detrás de mi cuello. Besé sus labios, besé sus mejillas, besé su cuello, besé su mandíbula, besé su nariz, besé su frente. Puse mi frente en la suya, y le di unos pequeños besos en los labios.

-Oh, Carlisle… -suspiró Esme.

-Mi vida, mi amor… -nos pusimos de rodillas, frente a frente, y le tomé las manos. La luz de la luna la hacia ver aún más pálida, pero hermosa. "¡Santo Dios! –pensé-. Mi amada es hermosa dónde, cuándo y cómo sea…"-, me gustaría recordar y reafirmar una promesa…

-¿Cuál, mi cielo? –Esme entrecerró los ojos y ladeó la cabeza. Ese gesto suyo era adorable.

-Yo, Carlisle Cullen, te prometo a ti, Esme Ann Platt de Cullen –Esme abrió la boca para decir algo, pero se quedó sin habla y sólo colocó su mano sobre sus labios-, mi amada y adorada esposa, amarte y cuidarte, protegerte y ayudarte, en la tranquilidad y en la persecución, en las tristezas y alegrías, en la riqueza o pobreza, por toda la eternidad –metí la mano al bolsillo y saqué el anillo que Alice había mandado a Emmett a comprar: un delicado aro de oro blanco entrelazado con pequeñas esmeraldas alrededor. Se lo coloqué a Esme en el dedo anular, junto a anillo de bodas que siempre usaba.

-Yo… -la emoción embragaba a Esme, haciendo temblar levemente su voz-. Mi amor, no sé qué decir….

-No es necesario, cariño –meneé la cabeza, y la atraje a mi pecho, acunándola en mis brazos.

-Voy a improvisar… -dijo al fin, y se separó de mi, mirándome a los ojos.

-Yo, Esme Ann Platt de Cullen, te prometo a ti, Carlisle Cullen… -titubeó-, mi amante y querido esposo, amarte y apoyarte…. Ayudarte y quererte, en la paz y cuando haya problemas… cuando estemos felices y cuando vengan las penas, estemos en la situación que estemos, por toda la eternidad… -nos abrazamos. Después me puse de pie, y ayude a Esme a levantarse y nos besamos.

-Es hora de ir a casa, mi vida –le susurré y ella asintió. Recogí el saco y nos dirigimos al Jeep. Abrí la puerta del copiloto y tomé la mano de Esme para ayudarla a subir. Rodeé el Jeep y me subí. Emprendimos el regreso a casa.

-En serio, Carlisle… -se acercó a mi y recargó su cabeza en mi hombro. Yo le pasé el brazo por su espalda-, este día fue mágico… Muchísimas gracias, amor.

-Me alegra que te haya gustado, que te hayas divertido… No sabes lo feliz que me hace verte contenta, mi cielo…

-Alice tenia razón… -reflexionó-. Dijo que si la obedecía, saldría perfecto, y así fue…

-No lo hubiera imaginado mejor… -era cierto. Alice fue un genio, ella fue el cerebro que organizó casi todo, y a ella, y bueno, a los chicos, les debía este gran día.

Llegamos a casa, y metimos el Jeep al garaje. El Volvo y el convertible no estaban. "Gracias a Dios que aún no llegan…" Le besé la frente a Esme y salí del Jeep. De nuevo le abrí la puerta y entramos a la casa.

-Aún falta algo… -tomé su mano y subimos las escaleras. Dejé el saco en el pasamanos de las escaleras.- Una última sorpresa, cielo –le sonreí y le tapé los ojos con las manos.

-Creo que podría acostumbrarme a las sorpresas… -murmuró.

Entramos a la habitación y la senté en el canapé que teníamos junto a la ventana.

-Voy a destaparte los ojos, pero necesito que los mantengas cerrados, ¿si?- le expliqué.

-Claro.

Le destapé los ojos y me dirigí al tocador, sacando el cajón. Quité el fondo doble y encontré el sobre que buscaba. Encendí la luz, pero la puse tenue de nuevo. Volvo con Esme y puse el sobre en su regazo. Me hinqué frente a ella.

-Ya puedes abrirlos, cariño.

Esme abrió los ojos. Recorrió la habitación con la vista. Alice la había llenado de pétalos de rosas blancas y rojas, tanto el piso como el canapé y la cama. Miró el sobre y lo examinó.

-¿Qué es? –me miró expectante. Le sonreí.

-Ábrelo y descúbrelo –la animé. No podía esperar a ver su expresión.

Lo abrió y sacó una hoja azul de propiedad. La leyó en silencio y su expresión pasó del ceño fruncido de confusión a los ojos y boca abiertos de sorpresa.

-Es… ¡Vaya! –se puso una mano sobre la boca-. Es… Carlisle, ¿me has regalado una isla? –me reí.

-Así es, mi amor. Eres una reina y mereces tu propio reino. Isla Esme es tuya.

-No lo puedo creer… -Esme respiró profundo.

-Pues créelo, cielo. Mañana a mediodía partimos a que la conozcas… -su expresión de sorpresa fue tan adorable, que no resistí y la abracé.

-Carlisle, esto es demasiado… No debiste…

-Te dije que te debía una gran disculpa… Además, es nuestro aniversario.

-Pero aún así…

Me aparté un poco de ella y la observé. Su tierna mirada, sus dulces labios…

La besé. Acaricié su rostro, su cuello, su espalda…. Ella se aferró a mi cuello y entrelazó sus piernas en mi cintura. La sujeté de la cintura y la llevé a la cama. Mientras nos besábamos, ella desabotonó mi camisa y yo le desabroché el vestido. Un beso apasionado nos llevó más allá…. Y volamos…. (N/A: ¿a qué te acuerda eso, Vane?)

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Bien, pues eso es todo por hoy. El próximo capitulo es el final. Espero sus reviews…

Saludos!