Cáp. 3: En la Casa de Misao, y el amor de Misao

Su imagen fue revivida por mi mente durante las veinticuatro horas siguientes. Reviví los momentos junto a ella en el día anterior miles de veces. Me sentía inmensamente feliz, además que esa tarde estaría con ella.

Esa mañana no fui a la playa, cuando terminamos de almorzar traté de dormir un poco para que el tiempo pasara más rápido, pero no lo conseguí. A la vez estaba claro en mis pensamientos que no podría integrarla con mis amigos, podía ser motivo de burla, y Saori no dejaría de preguntarse como es que preferí, en ves de a ella, a una niña hija de pescadores que además trabajaba en un circo... a las 16:30 horas me levanté, busque un pantalón que hiciera juego con polera, así que encontré justo un pantalón negro de cotelé, me miré al espejo tomé mi chaleco y partí, no sin antes encontrarme con Sano en la puerta.

- Dónde vas Aoshi?

- A una cita Sano

- Si quieres me esperas y te acompaño.

- No te preocupes, después te cuento.

Sano me miraba con cara de desaprobación y luego me dijo:

- Es sobre quien creo?

- Si Sano, es ella, pero ya me estoy atrasando mucho, a la noche te cuento... podrás resistir hasta esa hora sin saber nada?

- No sé Aoshi, trataré de no matarme hasta entonces –decía muy divertido Sanosuke.

- Ojalá y no lo hagas nos vemos.

Cuando ya me iba mi tía gritó:

- Oigan ustedes que tienen?? Ya no les funciona el intercambio de hermanas?

Mientras caminaba, me preguntaba que iba a hacer yo exactamente en casa de mi ángel desconocido, tan absorto iba que no me fije cuando llegue a la caleta.

Fui a la casa más grande, supuse que vivía ahí. Antes de que golpeara, la puerta ya se había abierto, supongo que mis pisadas se escucharon. Una mujer alta se encontraba tras de ella.

- Pase joven –me dijo mientras apretaba su fuerte y rasposa mano a la mía.

- Arigato gozaimasu –contesté algo nervioso.

Entré. La casa tenía cierto olor a pintura fresca, y lo que más llamó mi atención fue que habían muchos cachos de buey, además era un hogar muy limpio y notoriamente humilde.

Desde la puerta de cocina estaba ella, con los brazos llenos de masa, y como no se podía acercar daba pequeños brincos.

- Que bueno que ya estás aquí!! –gritaba contenta. Ven pasa.

A mi me han enseñado que al llegar a una casa no pasar a sus siguientes habitaciones, sobretodo si es primera visita, así que dudé un poco y me quedé en mi puesto.

La señora adivinó mis pensamientos y me dijo:

- Pase no más, no se preocupe, la niña puso recién los últimos panes en el horno.

- Jeje, arigato...

Ella, que ya había dejado de saltar, se acercó al lavamanos de la cocina y se limpió. De inmediato fue hacia donde estaba yo, se detuvo, quedo quieta, muy derecha y preguntó:

-Oe... o-name wa nan desuka? (cómo te llamas?)

- Aoshi.

- Aoshi... Aoshi.. –repitió- Me gusta, si me gusta Aoshi.

- Y tu? –pregunté.

- Misao. Te gusta?

- Si, y mucho.

- Di Misao

- Misao

- Repítelo.

- Misao, Misao

La voz de su madre me sacó de mis pensamientos y su comentario me puso rojo como un tomate:

- Bueno, creo que después de esa.. mmm... presentación, y mientras la masa llega a su punto, podríamos pasar a la terraza.

La terraza tenía una mesa y sillas de paja, el respaldo de éstas era de lona. Ahí se encontraba el hombre mayor y el joven que estaban en el casino hace unos días atrás, estaban jugando ajedrez.

- He aquí al amigo de Misao –decía la señora- Aoshi, cierto? El es Gensai, mi marido, y Ryouga, mi sobrino.

Yo los quería saludar con una leve inclinación de cabeza, pero el papá de Misao se levantó y me saludo de mano; el primo sólo se limito a decir konnichiwa (buenas tardes).

- Siéntese por aquí estoy a punto de ganarle a mi sobrino.

- Ni lo sueñes tío.

- No se preocupen por mi.. también juego ajedrez y conozco las consecuencias de una distracción.

- Conmigo no hay problema –dijo el primo.

- Claro como ya tienes la partida perdida no te importa mucho una distracción –decía con una sonrisa el papá de Misao.

Como la mamá de Misao se había ido a la cocina y el papá con el primo estaban concentrados en el juego, me di el lujo de revisar la parte de la casa en la cual me encontraba, casualmente, no había ninguna cosa que delatara que sus padres fuesen pescadores, es más lo único que encontré fueron maceteros y plantas, de repente vi a Misao salir de la cocina, pasó por atrás mío y me tapó los ojos con sus manos.

- Adivina quien es... –me dijo.

Me dio una vergüenza, creo que es la primera vez que me pongo tan rojo, bueno, delante de personas que recién vengo conociendo.

- Pues no sé, no sé me ocurre quien puede ser... –dije.

- A ver si ahora me reconoces Aoshi-kun –decía mientras me daba tres grandes besos.

- Y a ver tu si me ayudas a poner la mesa –escuche decir a la señora- y ustedes dos terminen para poder despejar la mesa.

- Parece que se acabo –dijo el primo.

- Pues entonces bota el rey.

- Iie, no le daré ese gusto tío, pero igual ganó ya me desquitaré en una revancha que por cierto, cuándo podría ser?

- Mañana antes de partir, va a estar todo listo por la tarde.

- Y la carpa?

- La arreglaron, así que iremos mañana a buscarla.

- Misao nos acompaña... cierto?

Yo quedé helado ante dicho comentario, tan pronto la apartarían de mi lado?.

- No, se quedará con su madre unos días más.

Y luego de eso nos llamaron para comer, la conversación muy agradable, les conté lo que estaba haciendo ahora, lo que pensaba hacer más adelante. La mamá me contó que se retiró del circo, y ahora hace artesanía, talla cachos de buey, colmillos de lobo marino, huesos, algunas conchas y espadas de albacora. Misao también hace lo suyo, pero como se la pasa de viaje con el papá tiene menos tiempo. Sus padres se separaron hace tiempo pero se mantienen juntos por Misao. Ella trabaja de alambrista, es decir, equilibrista.

Mientras escuchaba la conversación, buscaba la mirada de Misao, y cuando se encontraban me ponía más que contento. Por otro lado, me preguntaba porque tanta confidencialidad conmigo, esperaban algo más que una amistad con Misao? Y luego estaba la pregunta de cuántos días estaría con ella? Cuándo volvería? Y el solo pensar en eso, me dolió en lo profundo de mi kokoro (corazón).

Luego la mamá de Misao la envió a mostrarme el taller donde ella trabajaba, Misao se levantó me tomó de la mano y fuimos.

El taller era hermoso, estaba un piso debajo de la terraza, tenía unos hermosos ventanales por el cual entraba la luz solar, y, sin ninguna duda, la luz de la luna. Misao me llevaba de la mano y sin soltarme me mostró el lugar.

- Mira Aoshi, esta es la piedra esmeril, anda repite

- Piedra esmeril

- Bien que lindo, ésta es la fresa del tallado, dilo.

- Fresa del tallado.

- Mejor, mejor, esto se llama pasta de pulir.

- Aha.

- Y esto es cacho de buey, hueso, colmillo de lobo, espada de pez espada...

- Que también se llama albacora Misao

- Siiii... Aoshi –se encontraba frente a mí, y con su rostro muy cerca al mío me decía- Aoshi, ai shiteru (te quiero)... quieres que te lo vuelva a decir?

- Si Misao.

- Ai shiteru.

Desde ese momento no deje de ver a Misao ni un solo día.

Si bien no sabía con exactitud cual era el día que se iba, estaba siempre atento, ella aceptaba su partida era lógico, pues todavía no lo relacionaba con alguna separación.

Para ella existía sólo el presente, nada de futuro, y sólo eso nos bastaba para ser felices.

- Somos felices verdad Aoshi? –siempre me hacía esa pregunta y era solo para escuchar mi confirmación.

- Si, Misao.

- Bésame.

Y con ese beso ella lo decía todo, se sentía feliz, era distinta. Pero yo me sentía mal, no por el hecho de besarla, no.. claro que no, era porque me dolía dejarla ir.

- Yo te amaré siempre... y tú?

Yo sólo asentía.

- Aoshi por favor dímelo, di que me amarás siempre.

- Siempre te amaré Misao.

- Vas a venir mañana?

- Si Misao –fue como haberle dicho vendré siempre.

- Que bueno Aoshi! Me haces tan feliz...

En las mañanas paseábamos por la playa, jugábamos, nos hacíamos cariño, Misao corría y se escondía detrás de las rocas, luego la alcanzaba, la tumbaba sobre la arena y la besaba, después hacíamos montes o castillos de arena, o implemente nos escribíamos palabras de amor cortas en la arena. Ingresábamos al mar y nadaba junto a mi, pues ella ya tenía conocimiento de que en inmersión yo era un total asco...

El recorrido era siempre el mismo, de la caleta a la playa o viceversa.

A pesar de que siempre estábamos cerca de la casa de Misao, jamás vi a su mamá espiándonos.

En este momento me tapo los ojos con mi antebrazo, mientras estoy de espalda a la arena, y siento el aroma de su pelo, siento como se acerca para robarme un beso, y me dice:

- Aoshi... suki da (te quiero)

Saco mi antebrazo y lo primero que veo es su sonrisa, y como amo esa sonrisa, fue lo

primero que me embrujo de ella y hasta el día de hoy lo sigue haciendo.

- Me gustas mucho Aoshi, mucho.

Acerca su cabeza y la deja recostada sobre mi pecho. Ojalá pudiésemos quedarnos así para siempre. Es como así recuerdo un verso aprendido en el colegio, y se lo recito:

- Nadie escoge su amor,

nadie el momento,

ni el sitio,

ni la edad,

ni la persona...

- Te gusta Misao?

- Si, es muy lindo.

- Doushite? (por qué?)

- No sé, pero me gusta.

Mientras observaba a Misao se me vino a la mente una canción...

- Misao...

- Dime Aoshi.

- Sabes me acabo de acordar de una canción, quieres que te la canté?

- En serio Aoshi? Claro feliz si tú me cantas

- Bueno ejem... deja que me afine un poco.

Yo no quería quererte, y no lo pude evitar

creí poder defenderme pero a mi corazón no lo puedes atar...

/Misao si tú supieras las cosas que estoy sintiendo por ti, no quería que lo que siento en estos momentos se hiciera más fuerte, pensé que sólo sería algo pasajero, pero me doy cuenta de que no es así./

Y yo no sé mi amor que hago buscándote si te gano pierdo libertad

Y yo no sé mi amor que hago besándote si yo no me quiero enamorar.

/Debería alejarme ahora, si me quedó más tiempo contigo no podría soportar tu despedida, ya no sé como vivir sin ti/

Guardo en silencio mis besos, despídete sin voltear

Porque al besarte me pierdo, pero a mi corazón quien le puede explicar

/Cada día que pasa estoy más adictos a tus besos, a tu cuerpo, a ti, mi corazón no recibe ordenes, mi mente no está clara, no razona, necesito de tu aliento para respirar, necesito sentir tu corazón para poder escuchar al mío... Misao, te amo/


N d A:

Orale... este capi si que me toco corto, y yo pensé que había escrito más TT, y como corto me salió quise agregar una canción, es de Kalimba y se llama No me quiero enamorar

Quiero darle las gracias a Gabyhyatt por seguir la historia bueno… tal vez me demore un poco mas de la cuenta pues todavía no he escrito los siguientes capitulos… el trabajo esta acabando con mi tiempo… pero bueno… jeje… tratare de escribir pronto…