PARTE III – UNA PIRATA ATOLONDRADA

(Shhh cierra la puerta de tu habitación, el capítulo de hoy es solo para ti)

El cuerpo de Sanji no soportaría otro desangramiento, dime, ¿Acaso te has vuelto débil ante la presencia de una mujer?, ¿sabes lo que piensan de un chico con mirada de pervertido?, seguramente te lleves una bofetada.


-¡Sanji!-vociferaba Chopper muy alarmado.

-Oi, oi, ¿Es enserio?- Ussop arqueó una ceja en señal de extrañeza.

Tras percatarse de lo ocurrido Nami se dirigió hasta Sanji -¿Qué diablos haces?- dijo con expresión irritada al mismo tiempo que le propinaba un tremendo golpe que causo un gran chichón en la cabeza del cocinero. Por gracioso que te parezca, así fue que Sanji recobro la compostura y la hemorragia nasal se detuvo.

Esa fue la primera vez que Sanji contempló a la joven desplomada en sus brazos, su cabello castaño intenso era largo, sus grandes pestañas resaltaban aquellos ojos de mirada simpática y tierna, su figura esbelta y bien torneada hacían un juego exquisito, su piel clara y tersa delataban que la chica no tenía más de diecisiete años. Y al sentir el pecho de la chica cerca de su cuerpo, Sanji estuvo a punto de tener una nueva hemorragia nasal.

Syra Feuer percibió el aroma a perfume masculino y unos brazos que la sostenían con firmeza, al abrir los ojos, su mirada se cruzó con la del rubio, y por un instante se miraron fijamente a los ojos, hasta que Syra se sintió avergonzada y desvió la mirada al cielo, donde pudo ver el gigantesco barco cayendo como un meteorito que aplastaría a todos.

Por encima del cielo resonaba un cantico, más bien una melodía, eran los reyes marinos sujetando las cadenas del arca de la profecía, Noa.

Allí estaba él, era Monkey D. Luffy el hombre que hacia resonar el mundo de los hombres pez con cada estridente golpeteo de su Elephant Gatling, mientras la gran arca Noa desafiante, caía un poco más cada segundo. Pero la voluntad del capitán no se lo permitiría, la mirada de Luffy y su rugido de guerra parecían un estruendo que resoplaba al gigantesco barco: "no lastimaras a mis nakamas aunque deba destrozarte a golpes por toda la eternidad"

Cuando los reyes marinos lograron su cometido, la princesa sirena Shirahoshi nadó a toda velocidad envuelta en llanto, con Luffy entre sus manos, suplicando por ayuda para el agotado capitán.

Finalmente, los Gyojin se reunieron alrededor de los Mugiwara en señal de gratitud. Lo sé, es una historia desgarradora sobre humanos y hombres pez, una escena inolvidable, pero aun faltaba más, todos debían presenciar aquel instante emancipador, el camino hacia el perdón de las razas, sabes de que hablo, el momento en que Jimbei, el caballero del mar, compartió su sangre a un humano para salvarlo.

La batalla había llegado a su fin.


Syra se encontraba en un camarote del Sunny, el doctor del barco le había examinado minuciosamente unas horas después de lo acontecido en la plaza, ahora solo hacía falta que reposara.

-Tienes muchas contusiones, deshidratación y algo de fiebre, no hagas mucho esfuerzo-dijo Chopper mientras entreveía una libreta de su escritorio.

-Arigato, doctor sama, ha cuidado muy bien de mi- Syra esbozo una enorme sonrisa que brillaba como las perlas de mar.

-¡Ah!. ¡idiota!, no ve voy a poner feliz solo porque digas eso- Chopper bailaba de un lado a otro con patas de fideo.

Pues parece bastante feliz- pensó la chica para sí misma.

Como en retrospectiva, las imágenes de la gran batalla inundaron la mente de Syra, era verdad, se encontraba en el barco del legendario supernova que escapo del infierno-Por cierto doctor sama, ¿dónde está el resto de la tripulación?-preguntó Syra.

-Se preparan para el gran banquete – contesto Chopper con mucha euforia –habrá caramelos y algodón de azúcar- su felicidad era indisimulable.

-Doctor sama, ¿está bien si camino un rato?-Syra aun parecía algo cabizbaja.

Al cruzar el umbral divisó el pasto en la cubierta del barco, allí estaban los famosos Mugiwaras, Luffy, Zoro, Sanji, Nami,Ussop, Franky y su salvadora Nico Robin.

-¿Ah?, ¿quieres eres tú?-dijo Luffy mientras se hurgaba la nariz.

-Oi Ruffy, ¿no estás siendo un poco descortés?-dijo Ussop.

-Luffy, ella era prisionera de Hody, no se la razón, pero sus heridas eran tan graves que la traje al Sunny- interrumpió Robin.

-Souka, entonces está bien- sonrió Luffy- Shihishishishi.

Syra no podía creer lo que veía, estaba en presencia del hombre al que todos llamaban monstruo, y le había recibido de esa forma sin más. Una lagrima de gratitud se deslizo por su cara, habían pasado tantas cosas y ahora estaba a salvo - ¡Arigato Muwigara Sama!-la chica corrió hasta Luffy para tomar sus manos, luego se hinco delante de él –¡POR FAVOR HAGA CONMIGO LO QUE QUIERA!

¡! NANI ¡! –gritaron todos al unisonó. Los ojos de Sanji sacaban fuego, Ussop se hizo ideas extrañas, Robin reía ligeramente, Franky levanto una ceja, y la parte alta del rostro de Nami se puso morado del enojo. -¡Espera Luffy! - gritó Nami.

-Shishishishishi, que mujer tan extraña-dijo Luffy.


Los preparativos del gran banquete continuaban en el palacio del Rey Neptuno, los Muwigaras se dispersaron por la ciudad, exceptuando a Sanji que permanecía en la cocina del barco preparando algunos platillos deliciosos para la princesa Shirahoshi, y desde luego Syra, que había vuelto a desmayarse frente a los Mugiwaras.

Sanji guardaba algunas especias en la alacena cuando sintió una delicada presencia en la cocina, al dar la vuelta confirmo sus sospechas, era ella.

– Syra chanw - dijo Sanji girando y ofreciendo una taza de té a la joven, mientras que con ojos en forma de corazón y su gracioso tono de voz añadía –tu belleza ilumina la habitación - esa clase de cosas típicas que todos esperamos de Sanji, a las que desde luego Nami y Robin están muy acostumbradas, no obstante ese día algo sería diferente, contrario a la respuesta llena de indiferencia a la que Sanji estaba acostumbrado, Syra desvió la mirada y muy sonrojada apenas si pudo articular palabra.

-No digas que soy bonita, o yo lo creeré- una expresión sumamente tierna e inmadura cubría su rostro – es usted cruel Sanji sama.

Sanji abrió los ojos de par en par, un pulso eléctrico recorrió todo su cuerpo y por alguna extraña razón tampoco pudo vociferar palabra.

- Si no es molestia, me gustaria hacerte compañía en la cocina, el consultorio del Doctor Chopper es algo aburrido y ya me siento mejor, te prometo que no hare mucho ruido, o mejor aun, porque no dejas que te ayude, no soy tan buena como los cocineros del restaurante flotante Baratie, en el East Blue, pero me la apaño- Syra lavaba sus manos mientras le explicaba al cocinero los ingredientes que conocía mejor, pero Sanji no escuchaba mas, estaba absorto en la respuesta de aquella chica, seamos sinceros, el cocinero estaba emocionado.

Syra tomo una tablilla, un cuchillo, y comenzó a cortar vegetales, al ver las piezas irregulares de verduras, mas por instinto que por cualquier otra cosa, Sanji se acerco a ella rodeándola por la cintura y colocando su mano encima de las suyas, Sanji era un amante de la cocina, y aunque no lo creas, de verdad ese comportamiento solo tenía la intención de instruir sobre como deberían ser los cortes, en cambio ella, percibía un profundo aroma a colonia, tan varonil, y ese traje con corbata, tan elegante para un pirata, no supo en qué momento ocurrió, las imágenes se tornaron borrosas en su cabeza, sus pensamientos se trasladaron a otro sitio, se veía a sí misma en su antiguo barco con sus nakamas, y allí estaba el capitán, con esa elegante colonia y abrazándola por la espalda justo como Sanji, se sentía confortada entre esos brazos.

Pero mientras ella estaba en otro mundo, ¿Qué hacia Sanji?, pues se detuvo por un instante, puso el cuchillo sobre la mesa, sin desprenderse de ella, embriagado en la calidez del cuerpo de la joven. Es cierto, el cocinero no estaba pensando, tan solo… quedo atrapado en la belleza del momento.

De pronto, alguien irrumpió bruscamente en la cocina, era Ussop avisándoles que toda la ciudad estaba en el palacio esperando a Luffy y los demás para comenzar con el banquete, el crujir de la puerta, provocó que, muy ruborizados, se separaran instantáneamente, antes siquiera de que Ussop se diera cuenta.

Sanji pensó que la chica lo golpearía por semejante atrevimiento, pero ella había quedado como inconsciente por un segundo, y al volver en sí únicamente recibió el mensaje de Ussop, así que sin mayor formalidad o muestra de vergüenza, tomo la mano del cocinero y dijo sonriendo – démonos prisa Sanji sama.

Cuando caminaban por los pasillos del Sunny ella recordó que hacía tiempo que no tomaba una ducha y se sintió avergonzada, pues aun cuando en el consultorio Robin y Chopper le dieron un baño de esponja ya que estaba inconsciente, lo cierto era que habia estuvo demasiado tiempo en una celda.

- Sanji sama, espera, debo tomar un baño - dijo con una voz muy tenue, casi invisible.

- Esta bien, permite que te acompañe a la puerta, Syra chanw - contesto Sanji con los ojos en forma de corazón.

- No, los demás te están esperando, no es justo que el banquete se retrase por mi culpa, solo indícame el camino y me las apañare yo sola -.

Con algo de pesar, el cocinero le dio instrucciones de donde se encontraba la regadera de las mujeres y salió del Sunny en dirección al palacio real, como flotando, distante, en un sueño.

A pesar de que Syra intentaba recordar al pie de la letra las indicaciones de Sanji, nadie podrá negar que se había perdido completamente, sin embargo, al ver una puerta que tenía un letrero azul con un icono blanco al centro en forma de regadera se sintió aliviada, tomo algunos artículos de limpieza que Robin le había dejado en el consultorio de Chopper, y abrió la puerta, pero algo extraño estaba pasando, alguien había dejado encendida la regadera.

Solo se divisaba el vapor, de pronto una espalda ancha de gran musculatura.

- ¿QUÉ HACES? - gritó Zoro con dientes de tiburón. El espadachín se encontraba totalmente desnudo, Syra no pudo evitar ver su cuerpo completo, se quedo perpleja por un instante, como paralizada, sus mejillas se ruborizaron al mirar un poco más abajo.

- ¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! – Syra salió corriendo del lugar a toda velocidad.


** ¿Qué os ha parecido?