KHR no es mío, solo tomo prestados a sus sexys personajes.


Capítulo 2: Hola…

La vida para aquellos que portaban llamas a veces no era muy diferente a la de los que no poseían, ya que en ese mundo se podía percibir más la avaricia, codicia e hipocresía… a diferencia de aquellos que hacían a un lado por inútiles, los portadores de la llamas de la última voluntad siempre competían entre ellos para ver quien resaltaba en casi todo y sin dejar de mencionar que por alguna extraña razón ahora existía un cierto rencor entre todos… cada quien solo se juntaba con aquellos que usaran su propia llama y buscaban evitar contacto con los demás o empezaban algunas riñas para demostrar que elemento era el mejor…

Aun así… con todo ese caos y desigualdad en el mundo, los que la pasaban peor eran los descendientes de los reyes originales, ya que siempre buscaban mantener a raya esos disturbios e igual buscar tener algún acuerdo de paz con los demás reyes… de esta forma se decidió que los príncipes buscaran convivir entre ellos para que con su interacción pudieran dar el ejemplo a los demás de que todas las llamas podían llevarse bien y convivir en paz… algo que no dio los resultados que se esperaban… era verdad que ahora los jóvenes de todas las llamas asistían al mismo colegio para poder mezclarse pero estos formaban sus grupitos de amigos con los de su propia clase y se alejaban de los demás.

Y con respecto a los príncipes, estos eran acosados por los demás chicos los cuales trataban de ganarse su amistad y así tal vez asegurarse un futuro próspero… algo que molestaba a la mayoría de ellos mientras que otros simplemente los ignoraban… tal era el caso del actual príncipe del atributo de la llama de la nube de nombre Hibari Alaude; el cual tenía 7 años, era un rubio platinado de ojos grises y tes clara; era un chico reservado, casi siempre estaba callado y no convivía con la gente… pero siempre existía el temerario que deseaba acercarse a este con tal de ganarse su amistad para obtener algún beneficio a futuro pero rápidamente era "disciplinado" por su osadía, por lo cual muchos optaron por alejarse de él.

La verdad es que a Alaude se encontraba fastidiado esa actitud hipócrita que los demás demostraban hacia su persona por lo cual empezó a catalogar a las personas como herbívoros y carnívoros… e igual por ello prefirió buscar alejar a todos. Ya que sentía que no valía la pena convivir con ellos… era verdad que era regañado por su tío por su comportamiento, pero poco le importaba las palabras de ese herbívoro, el cual tras el fallecimiento de sus padres había aparecido de la nada diciendo que era "hermano de su padre" pero no convivían porque estaban peleados y fue quien se empezó a ser cargo del reino hasta que el cumpliera la mayoría de edad, pero rara vez lo veía ya que siempre estaba fuera atendiendo algunos asuntos… la verdad ese tipo de problemas de adultos le daba igual.

Por lo general para relajarse, tenía la costumbre de salir a dar un paseo al bosque… pero sus planes fueron frenados por su guardaespaldas cuando le informo que ese día había un disturbio en las zonas que estaban junto al bosque… por lo cual tuvo que quedarse en el palacio olvidándose de sus escapadas.

Pero su buena conducta fue olvidada 3 días después donde la verdad necesitaba estar a solas ya que había tenido un pésimo día en la escuela, donde sus herbívoros compañeros de clases no paraban de hablar de lo ocurrido en la zona de los que no portaban llama… la verdad e enojaba escuchar como todos se mofaban de la tragedia de otros… es decir, ellos no pidieron nacer sin llamas o que la sociedad los trata como pestes… en sus escapas había visitado de forma superficial esa zona y podía notar que ellos pese a no tener llamas, grandes riquezas o buenas posiciones sociales… vivían mejor que ellos y convivían entre todos sin que existiera alguna riña superficial de por medio.

Estaba explorando con calma el lugar notando los daños que había sufrido el bosque, observando como los animales pequeños del bosque estaban reconstruyendo sus hogares, en eso empezó a llover.

- Tch… - se quejó el rubio platinado, mientras corría para buscar algún refugio de la lluvia ya que, aunque no le importaba mojarse sabía que los herbívoros que le cuidaban no pararían de molestarle por ese hecho, en eso su vista encontrón escondite ideal en lo que pasaba la lluvia: un árbol hueco, el cual tenía algunas ramas por delante, pero haciendo un lado las hojas logro introducirse.

El agua estaba fría y no parecía querer detenerse, en eso escucho un ruido cerca suyo notando que había algo a su lado cubierto con algunas hojas, por lo cual se puso alerta y saco de entre sus ropas unas esposas listo para atacar, al retirar un poco las hojas se encontró con un pequeño rubio, el cual estaba dormido en esos momentos al examinarle de cerca noto que respiraba con dificultad. Con cautela se acercó para tocarle notando que estaba caliente… ese herbívoro estaba enfermo, pero ¿que hacia afuera y con esa lluvia?, notaba que sus ropas igual estaban húmedas… busco moverle para despertarlo, pero solo logro girarlo notando que tenía un oso de peluche el cual estaba mojado entre sus brazos y estaba murmurando algunas cosas inentendibles; por alguna extraña razón sentía que debía ayudarle, así que busco cargarle y llevarlo consigo de regreso a casa.

Al llegar obviamente fue reprendido por Kusakabe, su guardaespaldas, pero poco le importo ya que notaron que había llegado acompañado y ambos fueron atendidos, donde el médico del palacio atendió y medico al menor para que le bajara la fiebre e igual le asignaron una habitación donde pudiera descansar.

- Alaude-san… - escucho que le llamaban, notando que era su guardaespaldas un hombre de tes morena, cabello negro el cual estaba peinado en forma de tupe, de compleción gruesa y vestía un smoking negro con camisa blanca y corbata negra.

- … - el mencionado solo le miro de reojo mientras regresaba su atención al libro que estaba leyendo en esos momentos.

- Se que no le gusta que le cuestiono, pero en esta ocasión si necesito respuestas sobre ese niño que trajo a la casa – le cuestiono el pelinegro.

- No sé quién es – indico rápidamente adivinando el rumbo de la conversación.

- Como…

- No sé nada sobre ese herbívoro, solo le encontré en el bosque.

- Eso es extraño hasta para usted, ¿porque le ayudo?

- Tampoco lo sé, ahora déjame y solo ven a molestar cuando se despierte.

Esas acciones definitivamente eran algo extrañas proviniendo del príncipe, ya que siempre había demostrado una gran indiferencia hacia las personas que le rodeaban, pero porque ese cambio… tal vez si era preocupante, pero al mismo tiempo le alegraba notar que estaba demostrando preocupación por alguien, por lo cual no opto por argumentar algo más y le encargo a los demás sirvientes que estuvieran al pendiente del pequeño ya que era amigo del príncipe.

Por su parte cierto rubio se removía entre las suaves sabanas, ese lugar era más reconfortarle y calientito provocando que una sonrisa se dibujara en su rostro ya que debía estar en casa durmiendo con su mama, en eso con sus manos empezó a buscar a su teddy, pero no lo encontró por lo que lentamente abrió los ojos para buscarle con la mirada y así poder volver a dormir, pero entonces se alarmo… las sabanas de la cama de su cama eran de color rojas no blancas, al incorporarse y sentarse noto que estaba en una habitación muy amplia, era un lugar que desconocía y empezó a tener miedo por lo cual se puso a llorar llamando a su mama para que le fuera a buscar.

Al poco tiempo la puerta de la habitación se abrió, consiguiendo que por un momento parara el llanto del pequeño rubio, pero ese nuevamente apareció cuando noto a una persona que desconocía entrar a esa habitación. Era una mujer pelinegra de ojos color verdes, tes clara y compleción delgada, la cual vestía un traje de sirvienta.

- Tranquilo todo está bien, no llores – le pidió al pequeño, pero obtuvo el resultado contrario – ah, mira que te traje – indico la mujer mostrándole a su peluche provocando que ahora le mirara y solo salieran algunas lágrimas en sus ojos – ten te traje a tu osito ya limpio – indico sonriéndole notando que eso lo había calmado por lo que con cuidado se acercó hasta el pequeño rubio y le entrego su peluche, el cual enseguida fue capturado en un fuerte abrazo.

En eso Alaude apareció por la puerta e ingreso a la habitación de mal humor asustando a la sirvienta la cual rápidamente salió del lugar, era muy extraño… había ido a la habitación al escuchar el llanto del menor, pero al entrar un sentimiento de enojo le invadió al ver a esa herbívora muy cerca del pequeño.

Por su parte Giotto, aun buscaba calmar su propia angustia al mismo tiempo que ahora le invadía un sentimiento de curiosidad al ver a ese chico mirándole, ya que nunca había visto a otro niño como de su edad.

Con calma Alaude cerró la puerta tras de si y se acercó a paso lento hasta el rubio, mientras lo observaba a detalle: era un rubio de peinado curioso ya que sus cabellos estaban alborotados y parecían desafiar la gravedad, de tes clara, ojos color azules y compleción delgada.

- Herbívoro que hacías en el bosque bajo la lluvia – le interrogo.

- … - Giotto no sabía que contestar a esa pregunta, ya que no sabía a quien le hablaba… ¿quién era ese er…gervi… que?

- … - Alaude se enojó ante el silencio del menor, por lo cual se subió a la cama para estar cerca del pequeño – te he preguntado algo herbívoro – le indico molesto.

- ¿Que es hervioro? – pregunto Giotto.

- … - eso enojo al mayor ya que odiaba no tener repuestas con quería, pero noto que el pequeño parecía ser sincero con su pregunta – no es hervioro, es herbívoro y eso eres tú – dijo con algo de burla.

- Yo no soy un hervioro, yo soy Giotto – le corrigió.

- … - bueno definitivamente eso no lo esperaba, pero tampoco le enojaba por extraño que sonara le estaba divirtiendo esa situacion – bueno, Giotto ¿que hacías en el bosque bajo la lluvia? – volvió a preguntar.

- Yo… - ante eso el rubio recordó lo que había pasado y empezó a llorar.

AL notar que nuevamente el pequeño lloraba Alaude se regañó, no quería hacerle llorar y busco abrazarlo al mismo tiempo que le daba algunas caricias a su espalda para reconfortarlo… entonces se asustó, que estaba haciendo… porque sentía que debía evitar que ese niño lloraba…

- Gio… - empezó a hablar buscando calmar su propi llanto – gio espera a mami… mami fue…

- … - Alaude no comento nada, al parecer ese niño también había perdido a sus padres, sabia como se sentía eso ya que el en la privacidad de su habitación también les lloro su perdida – no llores – le pidió, mientras buscaba consolarlo.

Giotto se dejó mimar dejando que esas caricias que recibía en su espalda al mismo tiempo que esas acciones le adormecían nuevamente, no sabía exactamente dónde estaba, pero ese niño a su lado parecía ser alguien bueno por lo cual se dejó vencer por el sueño y se quedó dormido sobre el pecho contrario.

Al notar que se había dormido, busco acomodarse con cuidado en la cama con él para dormir, era extraño pero su cercanía no le incomodaba, de hecho, quería mantenerlo cerca suyo, quería ser la nube que cubriera a ese pequeño y tenerlo solo para el… si lo había decidido buscaría que ese herbívoro sea solo suyo y de nadie más.