Hola!! Bueno, primeo de todo, perdón por al tardanza, pero como muchos de vosotros sabréis, los exámenes no perdonan a nadie xD. Me alegro de que la historia vaya avanzando tan bien, lo digo por las reviews recibidas -

Kairi Minamoto: Hola!! Seh, puse la frase xD. Jeje, volverás a escribir fics de DigiFro, te lo digo yo... Cap 3!

Korime: Hola!! En este sale Kouichi un poco más.Y siento que odies a mis personajes, pero en cuanto avance el fic ya veras, ya... Y aa Takuya lo dejo solo y sin pareja, q se joda u.u Cap 3!

Naruta: Hola!! Seh, Karina es dl fotolog. Y si Kouichi lo ve... Ya lo leeras xD. Itachi inocente... lo he visto, lo eh visto xD. Cap 3!

Karina Minamoto: Si, si, pasado!! nOn Ahora se el pasado de Koushi-kun muaja!! Y lo siento, Koushiro, como dijimos, esta enamorado de Kouji xDDD (es coña, eh ..) Cap 3!

Y sin más demora, os dejo con el capítulo 3!!

Capítulo 3: Quiero. Te quiero.

Karina y yo nos encaminamos de nuevo hacia las clases. Ella miraba al frente con una sonrisa, lo que me hacía pensar que no se había amargado tanto como pensaba. Suspiré, y entonces recordé algo importante.

-¡Karina!- exclamé, y ella se volvió violentamente hacia mí.- He olvidado saludarte esta mañana! Así que ¡Buenos días, Karina!

Me miró sorprendida, y luego estalló en carcajadas.

-Vaya susto me has dado, cabrón.- rió ella, y yo me ruboricé levemente.- No te preocupes, posiblemente has estado tan ocupado con el asunto de Kouichi que se te ha pasado por alto. ¡Pero en compensación quiero que me invites a merendar un día de estos!

Sonreí, dispuesto a replicar, pero entonces sentí un fuerte golpe en mi espalda. Caí al suelo, y cuando me giré vi a una chica alta, con el pelo castaño muy largo y los ojos del mismo color.

-¡Okenya ane-chan!-exclamó Karina. Como no, Okenya. La chica era unos dos años mayor que nosotros y prima del pesado de Takuya. De ahí la mala leche de ambos ahcia mi persona.

-¡Kouji-baka!- exclamó, preparada para golpearme de nuevo, pero Karina se puso delante mía y la paró.- ¡Karina! ¿Vas a venir a verme esta tarde, sí o no?

La jodida, lo amable que es con quien le conviene...

-Claro, Okenya.- sonrió ella. –Hoy no tenemos mucha tarea, así que supongo que podré ir sin problemas.

-Muy bien.- rió Okenya, y luego me miró con malas pulgas.- Ni se te ocurra hacerle algo pervertido, Kouji-baka, o te las verás conmigo.

Asentí, tragando saliva, y ella se alejó. Karina me ayudó a levantarme.

-No te preocupes.- le dije, una vez me hube levantado.

-Vamos a llegar tarde.- contestó ella, y corrimos hacia las clases.

En las escaleras casi nos chocamos con Aurea, que al parecer venía de la sala de profesores.

-¡Aurea!- exclamamos Karina y yo al verla venir.

-¡Yo!-contestó ella, y los tres reimos.

-¿Vienes de la sala de profesores?- preguntó Karina, y luego la miró con malicia.- Seguro que querias ligarte a Nonaka-sensei, ¿eh?

-No.- Aurea nos miró con una sonrisa nerviosa. Comenzamos a subir las escaleras.- La verdad es que había un par de cosas que tenía que arreglar referente a la matrícula de Koushiro.

-Aahm.- dijo Karina a modo de contestación. Nada más oir el nombre de ese chico, me entraban escalofríos. Había algo en él que no me gustaba.

Cuando entramos en la clase el profesor estaba allí, pero Aurea nos excusó alegando que íbamos con ella. Como era la delegada de clase, el profesor le creyó sin problemas.

Karina fue a sentarse junto a Takuya, y Aurea y yo nos sentamos en nuestros respectivos sitios. Miré de reojo a Kouichi, que seguía con su libro. Suspiré e intenté seguir con la clase, pero lo único que sentí fue cómo una mirada diabólica se posaba en mi nuca.

Nii-san

Sonó el timbre que indicaba el final de las clases. Karina salió junto a Takuya, pero alcanzó a saludarme antes. Aurea se disculpó, alegando que tenía algo que hacer con Koushiro, y se marchó de nuevo con una sonrisa culpable. Odio esa sonrisa.

Cuando terminé de recoger mis cosas y me giré, vi que él estaba allí, mirándome. Mi nii-san. Mi Kouichi. Nos miramos frente a frente y sentí de nuevo ganas de llorar, de gritar, de pedirle disculpas y de decirle que le quería, pero tan sólo media palabra salió de mi boca.

-Nii-s...

-Monique, ¿has terminado ya?- dijo él, girándose hacia su compañera. Apreté los puños.

-Sí.- contestó ella. Su corta melena negra se movió un poco cuando cogió su mochila.

-Entonces vámonos.- dijo él, metió las manos en los bolsillos del pantalón y salió de la clase. Monique le siguió, mientras me miraba con una disculpa en sus ojos verdes.

Sabía que no era su culpa, pero no podía evitar sentir algo de rencor hacia la chica.

Nii-san

P.O.V. normal

Kouichi bajó las escaleras con rapidez, la mirada fija en sus zapatos. No podía evitar pensar que se estaba comportando cono un estúpido, pero lo que le había dicho Kouji días atrás le había perturbado y a la vez había movido viejos sentimientos que creía enterrados en lo más hondo de su corazón.

Se odiaba a sí mismo, y creía odiar a Kouji por ser tan... Kouji.

-¡Eh, Kouichi!- escuchó a sus espaldas, pero no hizo caso.-¡Espera!

Por fin se giró, y vio a Monique bajar las escaleras apresuradamente. La chica se paró junto a él, y jadeó un poco.

-Oye, no tenías porque salir tan rápido.- murmuró ella.

-Tú sabes bien que estoy enfadado con Kouji.- contestó, y siguió andando.- No quiero quedarme a solas con él, ni que vuelva a llamarme nii-san.

-Tú tampoco le llamas hermano.- dijo ella, y Kouichi se ruborizó.- Y me parece que te da miedo.

-¿Miedo?- preguntó extrañado. Ya caminaban por la calle.- Yo no le tengo miedo.

-Sí que lo tienes.- sonrió Monique.- Tienes miedo a que reviva viejos sentimientos, ¿o me equivoco?

Kouichi bajó la mirada y guardó silencio. Le daban mas miedo los sentimientos nuevos que los viejos.

Fin P.O.V. normal

Intentando evadir los sentimientos de celos y rabia, me apresuré a salir, ya que no quería llegar tarde a casa.

Me paré en seco cuando vi a Aurea en al puerta del instituto. Hablaba con Koushiro, que iba en bici, y luego se marchó. Caminé hacia ella.

-Creí que te ibas.- dije a modo de saludo.

-Yo creí que no me esperarías.- contestó ella, y comenzó a caminar a mi lado.- Koushiro tiene que ir hoy a la tienda. Cuando dije que me iba con él, era para arreglar un par de cosas con el director, pero nada más. Como el instituto está vació, pensé que ya te habías ido.

-Que va.- murmuré.- Lo que pasa es... Bueno, me he encontrado casi a solas con Kouichi.

-¿Y qué ha pasado?- me preguntó, algo sorprendida.

-Intenté hablarle, pero estaba con tu amiga y me ignoró completamente.- no pude evitar que mi voz sonara celosa.

-No puedes culpar a Monique.- dijo Aurea, con tristeza.- Kouichi sólo está buscando refugio en ella porque es la persona en la que más confía aparte de ti, y porque sabe que tú intentas aliviarte conmigo.

-Eso ha sonado mal.- apunté, y ella se ruborizó.

-Quiero decir que estás buscando apoyo en mí y en Karina. Sí, me he dado cuenta.- dijo en cuanto la miré sorprendido.- Somos dos de tus mejores amigas, con alguien más que conmigo te tienes que desahogar.

Reprimí un suspiro de alivio. Aurea no sabía nada de que Karina me quería, y la verdad lo prefiero así. No quiero más líos.

-Bueno, me voy a casa.- dije, algo cansado.- Hasta mañana.

-Hasta mañana.- contestó, de nuevo con esa sonrisa extraña y se dirigió a su casa con paso apresurado.

Entré en casa, y como de costumbre, no había nadie. Recordé que me había olvidado acompañarla hasta la suya.

Me sentí estúpido y débil.

Nii-san

P.O.V. normal

La noche se cernía sobre la casa de Aurea. La chica estaba preparando la cena cuando el ruído de la puerta la sorprendió.

-Ya estoy en casa...- dijo Koushiro, mientras se quitaba los zapatos.

-Bienvenido.- sonrió Aurea.- Hoy hay pescado para cenar.

-Muy bien.- contestó el chico. Miró la espalda de Aurea.- No me gusta que estés con ese chico.

-¿Con Kouji?- preguntó, y Koushiro asintió.- Si es muy buen chico...

-Pero me da mala espina.- continuó él, cruzándose de brazos y apoyándose contra la pared.- Además, sabes que no soporto a los homosexuales.

-Kouji no es gay...-mintió Aurea, sin apartar la vista de las verduras.

-Algo tiene, y no me gusta. Además, desaparece del mundo dos meses y luego viene de rositas. Las cosas no son así, Aurea.

-Ha estado preocupado por algunas cosas, no tiene importancia.- contestó la chica, mientras añadía las verduras al pescado.

-Le has estado llamando, intentando quedar con él para ver que le ocurría, y anda.- exclamó el chico. Aurea se puso tensa.- Todos estabais preocupados por él, y ni caso. Por eso me llena de ira que luego venga llorando a tus faldas, como si esos dos meses no hubieran existido.

Aurea se giró y le dio un golpe suave en al cabeza.

-Deja de ser tan celoso y vamos a comer. Mañana tienes que llegarte a la tienda temprano.- dijo la chica.

-Lo que tu digas...- contestó Koushiro, mientras se tocaba la cabeza. Sonrió.

Y Aurea también correspondió a su sonrisa, salvo que esta vez era una sonrisa auténtica.

Fin P.O.V normal

Hace tiempo que ha oscurecido, y también hace tiempo que Satomi ha llegado a casa. Llevo horas tumbado en mi cama, mirando al techo, sin nada que hacer. Karina ha llamado muchas veces al móvil, Aurea un poco menos, pero no he contestado a ninguna. No tengo ganas de hablar con nadie.

Lo único que quiero es estar cerca de Kouichi, abrazarlo y decirle que lo siento, pero que no puedo dejar de quererle. Quiero disculparme con Aurea por haberla abandonado dos meses. Quiero llevarme bien con Koushiro. Quiero decirle a Karina que la quiero muchísimo, y que tengo un amigo al que presentarle. Quiero decirle a Monique que lamento estar celoso de ella, pero que no lo puedo evitar.

¿Qué demonios ha pasado? Hace dos meses todos éramos amigos y no había ningún problema. Es más, era la primera vez en mucho tiempo que me sentía feliz de verdad.

Pero todo tuvo que cambiar por mi culpa, por culpa de este maldito atrevimiento.

En lugar de haberme declarado, podía haber intentado evadir esos sentimientos e intentar enamorarme de otra persona. Entonces todo seguiría como antes. Incluso podría haber salido con Karina.

Pero soy estúpido. Imbécil. Escoria.

Porque amo a mi hermano, a mi Kouichi, y eso es un pecado que debe ser castigado.

Sin quererlo, o queriéndolo, empiezo a llorar. El dolor recorre mi cuerpo como si se tratase de veneno.

De un salto, me acerco a la ventana y veo que hay luz en casa de Aurea. Seguramente ya estará comiendo.

Satomi me llama para comer, y yo digo que no tengo hambre. Las lágrimas no han parado.

Hoy no ha sido un día especial, ni han cambiado las cosas. Quiero que todo vuelva a ser como antes.

Pero algo me dice que las cosas van a seguir cambiando a peor,

y que todo es culpa mía.

Continuará...

Bueno, hasta aquí llegó el capítulo 3. Espero que lo hayais disfrutado.

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ATTE: hannah-hm