N/A:

Feliz año nuevo! y que mejor forma de empezar el año que con otro capitulo de mi fic XD. Bueno, ya solo me queda escribir el 4º capitulo, pero como siempre, no se cuanto me tradare. Espero que poco XD. Quiero decir que para este fic me inspire en dos dibujos que encontre hace mucho timpo. Siguero que se vean al final de la lectura de este capitulo asique pondre el enlace hay XD. Una vez más, hay faltas de ortografia (van a ser casi mi firma XD) asi que lo sento mucho. Espero que os guste a todos. Acepto criticas y consejos de todos ^^

Este fic va dedicado a mis danas (kiwi y mattdreams). Asi que disfrutenlo mucho hum ^.^


Silencio.

Su mundo se volvió silencioso y oscuro hace ya 10 años atrás.

Con el tiempo le olvidaría, solo era un simple mortal que había coincidido con una de las mayores mentes del mundo ninja. Quizás necesitaría decenas de años, pero quería creer que lo conseguiría tarde o temprano.

Akatsuki había proseguido con sus planes. Ya habían reunido a 7 de los jinchurikis, aunque no fue una tarea sencilla. La mayoría de los miembros perecieron durante sus capturas, algunos derrotados por los compañeros de los objetivos, otros habían muerto misteriosamente.

Ese era el caso de Orochimaru, que junto a Sasori, se habían enfrentado al jinchuriki de 9 colas. Según el informe que escribió Sasori a su regreso sin éxito, el equipo 7 de Konoha formado por Kakashi, Sakura, Sasuke y Naruto, el propio jinchuriki, era demasiado poderoso y crearon una emboscada de la cual Orochimaru no pudo escapar. El líder no creía que eso fuese verdad pero el informe de Zetsu, su mayor espía, corroboraba dicho suceso. Alegaba que la combinación entre la experiencia de Hatake Kakashi con la fuerza del Kyubi, en la situación en la que se encontraba, habían sido demasiado para la serpiente.

-Estás seguro qué eso fue lo que paso?

-Sí, recuerdo perfectamente la situación, Orochimaru subestimó a los ninjas y pagó por ello.

-Entiendo. Konan, convoca una reunión con los demás. Debo informarles de la situación actual.

Con la ayuda de Zetsu, Konan reúne a los pocos supervivientes.

La sala estaba casi vacía, solo tres asientos eran ocupados. De pie permanecían Konan y el Líder.

-Me temo que traigo malas noticias. Hemos perdido otro miembro del grupo, como bien podéis observar.

Una leve sonrisa se dibujó en las caras de los presentes. Nadie de los que quedaban le soportaba.

-No seáis así, esto solo nos perjudica, os recuerdo que hemos llamado mucho la atención. De hecho, la reunión de hoy tiene que ver con esto último. Las aldeas temen que usemos el poder reunido tras estos duros años de trabajo y planean atacar en conjunto la guarida.

Durante la reunión, el líder detalló como defenderían la guarida. Cada miembro defendería un punto cardinal. Itachi se encargaba del sur, Sasori del este, Konan del norte, mientras que Pain se encargaría del oeste. Zetsu se encargaría de vigilar el centro y de informar si se produjese algún incidente importante.

Dos días más tarde las aldeas se coordinaron para avanzar contra ellos. No combatirían juntos, pero si a la vez. Esto suponía una gran ventaja para Akatsuki, ya que no se comunicarían entre ellos, ni se encontrarían ninjas de distintos países en la misma zona.

En el primer choque de la batalla, Akatsuki permaneció firme en sus puestos. Pero algo iba mal.

-Líder, me temo que Konoha ha conseguido infiltrarse y está avisando a la aldea de la Arena.

-A quién han derrotado tan fácilmente para haber logrado penetrar en nuestras fuerzas?

-A nadie. El bueno de Itachi nos ha traicionado, y se ha unido a sus fuerzas. Le han debido perdonar a cambio de tal acto. Pero lo importante es que se dirigen sin ningún obstáculo hacia la guarida.

-De acuerdo, yo me encargaré. Mientras el resto aguante todo irá bien.

Rápidamente rediseñó una formación que equilibrase casi en su totalidad la situación. 3 de sus cuerpos suplirían el espacio libre del sur, uno apoyaría a Konan y los otros dos permanecerían en el oeste.

-Estás solo, así que procura no caer, ya no hay más oportunidades de suplencias Sasori.

-Maldito Uchiha, tenía que actuar por el bien de su país, como siempre. Ya me encargaré de él cuando todo esto termine.

-Al igual qué con Orochimaru? Ten cuidado, porque no pienso volver a defender un informe falso.

-Ja, lo sé. Pero esta vez creo que hasta el líder estaría de acuerdo.

-Como veas, pero insisto en un pequeño detalle. Primero deberás sobrevivir a la guerra tú solo. Adiós.

-Sobrevivir yo solo…Eso es lo que llevo haciendo desde pequeño. Y hasta ahora no he tenido ningún problema. Una panda de mequetrefes no conseguirá vencerme.

Las batallas se desarrollaban en las distintas zonas. Eran sangrientas y desproporcionadas. En el oeste, Pain contenía al 8 colas junto con toda su villa. Al sur combatía contra el 9 colas y dos aldeas unidas. En el norte los conflictos eran solucionados sin problemas por la pareja. El este era el más desprotegido con solo un Akatsuki.

Hiruko no daba abasto. Uno tras otro los cadáveres se apilaban en las sangrientas tierras, pero no paraban de llegar nuevos ninjas que les sustituyesen. Tuvo que hacer uso de todas sus marionetas para frenar a aquel país.

-Jajaja intentadlo, cuantos más vengáis mayor será mi colección al acabar la batalla!

La lucha se prolongó durante muchas horas. Miles de técnicas fueron usadas. Terremotos, tsunamis de barro, e infinidad de técnicas de distintos estilos chocaban contra el poder de las marionetas. Al principio permanecían invictas 298 de ellas, pero poco a poco su número se fue mermando.

-Ncht. Son demasiados, es qué no piensan nunca acabar de venir?

Las marionetas eran destruidas exponencialmente según pasaba el tiempo. Los primeros ninjas que atacaron a Sasori fueron los genins junto con sus capitanes chuunins. Pero ahora la batalla era diferente, mucho más intensa, debido a que fueron sustituidos por juunins y algunos escuadrones ambus.

Finalmente, solo le quedaba su propio cuerpo intacto. No podría con todos. Eran demasiados para él a pesar de su veneno y sus armas ocultas.

-Zetsu!, informa al líder, retrocedo a la guarida, necesito apoyo ahora mismo!

Nadie le contestaba. Se encontraba solo? No le extrañaba, su vida siempre había sido solitaria.

Poco pudo retroceder. En su retirada, varios ambus le cortaron el paso, destruyendo parcialmente su cuerpo al estallar el suelo en el que se encontraba erguido.

Una gran fosa se abrió entre ellos, donde se encontraba enterrado Sasori. Los ambus pasaron de largo, querían llegar cuanto antes a la guarida.

-Maldita sea! Zetsu joder! Responde de una vez!

-Qué quieres? Ando ocupado. Vaya parece que te están dando una pequeña paliza jejeje.

-Cállate! Necesito ayuda, volvamos a la base e informemos al líder.

-Volvamos? No es mi misión recoger pedazos de marioneta y transpórtalos hasta otro sitio. Además, no tenemos porque ayudar a un traidor. Al igual que Orochimaru no era necesario, tú tampoco lo eres en tu estado actual. Espero que sepas defenderte con media cara, un tórax y un cuarto de brazo jejeje.

-Cómo te atreves! Espera!

Zetsu había desaparecido tan rápido como vino.

No podría defenderse durante mucho más tiempo. Su única esperanza era que no viesen la fosa en la que se encontraba oculto.

-"No puedo morir. Soy eterno. Mi cuerpo puede ser reconstruido una y otra vez. No pereceré en un sitio como este. No."

Varios batallones pasaron por encima suyo, sin percatarse de su presencia. Pero esa situación no será eterna como él.

Un juunin especializado en la detección de chakra sintió su presencia. Parándose en secó, hizo señales a sus compañeros de que su enemigo seguía vivo en la profunda fosa. Dos de ellos saltaron a su interior y fueron envueltos en una nube morada.

Pasaron varios minutos pero ningún sonido salía de allí. Ninguno regresó.

Dos más bajaron, pero el resultado fue el mismo.

-Es duro de roer. Ese veneno será difícil de penetrar. Avisar a algún compañero de que tenemos arrinconado a uno de ellos. Necesitamos técnicas de viento que puedan esparcir el veneno.

Asintiendo, uno de ellos salió corriendo, retrocediendo en la zona conquistada. No tardó mucho en volver acompañado de un ambu.

-Aun estabas por esta zona? Da igual, le tenemos hay arrinconado, pero cada vez que uno de los nuestros baja, muere por un humo tóxico. Puedes encargarte de ello?

-Estaba sobrevolando la zona. En cuanto al humo, no os preocupéis. Yo me encargo. Seguid adelante.

-No, te haremos de apoyo, tú despéjalo que nosotros acabaremos con él.

-Creéis que un ambu necesita vuestra ayuda? Yo solo puedo con él. Si lo que queréis es la fama de haber acabado con un Akatsuki, a mi no me importa, quedáosla. Pero no quiero que interfiráis con mi trabajo!

-De acuerdo, esperaremos a tu señal.

El ambu, empezó a valorar la situación. Si entraba le atacarían con veneno. Debía ser rápido.

Tras un gran salto, se subió a un pájaro, cayendo en picado dentro de la fosa. Un humo morado se volvió a esparcir, pero era disipado por el batir de las alas del ave.

-"Mierda, no tengo nada más que esto, y ahora no me funciona. Finalmente me han alcanzado. No sé quién es, pero su nombre será famoso por acabar con mi leyenda, con Akasuna no Sasori"

Al alcanzar el suelo, el ave se desvaneció en humo blanco. Empezó a observar aquel lugar. Era evidente la situación de su enemigo. Lentamente se acercó hasta él.

Era alto. Más alto que el resto de los ninjas, pero claro, quién no es alto visto desde ras del suelo? Los ojos de Sasori, llenos de ira, se clavaban en su cuerpo. Delgado y esbelto, así se veía con el uniforme. Le llamó la atención un dibujo en su pecho. Parecía una nube roja. Su larga melena, estaba recogido en una coleta. Su flequillo tapaba parte de la máscara.

No podía dejar de mirar. Esa imagen le resultaba familiar, aunque nunca antes se había encontrado con aquel ambu. No era uno de sus espías. De qué le sonaba entonces? Cuando se paró enfrente de él, deslizó su mano a través de la máscara, desprendiéndola para dejar al descubierto su fino rostro.

Azul.

Azul intenso. Su ojo brillaba. Al igual que su sonrisa.

No podía ser. Aquel niño no podía haber llegado a ambu en la vida. No podía tratarse de su preciado alumno. Le daba por muerto.

-A qué esperas? Acaso me temes ahora que te das cuenta de que tu rival es el gran Akasuna no Sasori?

-No. No te tengo miedo. Deberías saberlo, dana.

-Es imposible.

- Te he estado esperando. Ya tengo suficiente información, aunque creo que ahora no te servirá de nada.

Deidara se agachó junto a Sasori. Recorría con su mano el cuerpo destrozado de su maestro. Tendría que haberle encontrado antes. Maldecía el haberse retrasado con su equipo en la salida de la villa. Un movimiento brusco, apartó la caricia dirigida a su rostro.

-Eres imbécil! Jamás iba a volver. Te abandoné. No queríamos información, solo deshacernos de ti.

-Eso no es lo que decían tus ojos.

-Mis ojos no son de verdad. Nada de lo que soy es de verdad.

-Mentira. Todo tú eres de verdad para mí hum.

-Te estás oyendo? Veo que aun eres un crio, pero iluminaré tu ignorancia, para que crezcas de una maldita vez.

-A qué te refieres dana?

-No recuerdas nada de tú infancia? No recuerdas a tu verdadera familia?

-No…bueno…recuerdo algo, pero no sé lo que es. Solo sé decirte que todo era rojo y oscuro.

-Niñato, yo maté a tu familia! Maté a todos tus amigos! Nunca te distes cuenta en todos estos años qué yo destruí tu vida? Tú eras un vulgar niño de la nación que conquisté.

Los azules ojos fueron eclipsados por unas lágrimas. Pero su sonrisa se mantenía firme.

-Por qué sigues sonriendo? Debes matarme de una vez. Venga a tu familia. Acaba con su asesino!

Rápidamente, Deidara sacó un kunai y se abalanzó contra Sasori.

Nada.

No sintió ningún dolor. Tan solo el calor que antaño había perdido.

Deidara le sostenía entre sus brazos, apretando su núcleo contra su pecho. Su angelical rostro rozaba el de Sasori. Solo un susurro rompió aquel instante.

-Dana, siempre te he querido, y nunca te he guardado rencor.

Aquellas lágrimas no eran de dolor. Su alumno lloraba porque al fin, podía volverse a reunir con él. Y ahora su cara se encontraba empapada. Lloraba por ambos, pues sus lágrimas cayeron en su artificial rostro, recorriendo también sus mejillas. No podía comprender como no le tenía rencor. Él mismo se odiaba, por todo lo que le había hecho. Odiaba en la situación que se encontraba, débil y vulnerable. Pero jamás cambiaria el hecho de haber podido ver a su alumno una vez más.

-Imbécil. No es natural que la gente quiera a un asesino.

-Tú no eres un asesino dana, solo alguien que ha sufrido mucho.

-Cállate! Si realmente eres mi alumno, tenme más respeto!

-Jajaja, sí, mi dana.

-Ahora que sabes la verdad, acaba conmigo. No quiero que sea otro el que destruya mi existencia. No me gustaría de por si morir, pero si he de hacerlo, me conformo con tus manos.

-Te he mentido sobre mis recuerdos. Sé perfectamente quienes eran mis padres y mi pueblo hum. Pero nunca estuve más vivo que contigo. Así que, me temo que voy a desobedecer por primera vez una orden tuya. No pienso acabar contigo. Es difícil, pero escaparemos juntos de este lugar.

Escapar juntos. Sería eso posible? Antaño lo había deseado con tantas fuerzas. Pero era un sueño. Estaban rodeados de enemigos, si le veían con él se convertiría en un traidor, y todos le buscarían. No, no podía permitirlo.

-No seas crio. Esto es la guerra, no hay lugar en el que pueda sobrevivir. Mátame de una vez. Incluso los míos me han abandonado. Dei…mátame.

-Te demostraré que ya no soy un crio dana, esta vez seré yo quien cuide de ti. No te preocupes tengo un plan.

Deidara depositó dulcemente su cuerpo en el suelo. Poniéndose de nuevo en pié, recoge algunos trozos de marioneta que estaban esparcidos en la fosa. Quizás más tarde podría recomponerlos para crear un nuevo cuerpo para su dana. Extrayendo un pergamino de su mochila, los guarda en él, con un sello de sangre.

-Bien, paso uno listo hum.

-No lo intentes más. Volverás a perderlo todo si intentas ayudarme.

Continuando con su plan, Deidara moldea un trozo de arcilla con la boca de la mano. Debía ser moldeada con sumo cuidado, siendo fiel hasta el último detalle.

-Dei, qué te pasó? Han experimentado contigo?

-No dana, me dijiste que consiguiese toda la información que pudiese. Esta es una de las técnicas prohibidas de la villa de la Roca. Con ello puedo mejorar mis técnicas artísticas.

-Pero si tú no sabes de arte.

-Claro que sé. Me inspiré en ti. Quería que mis figuras también se pudiesen mover como tus marionetas. Así que empecé a infundirles mi chakra y para ello necesito estas bocas. La mía propia también me vale, pero así puedo hacer muchas más hum.

-Eso nunca será arte. " Se inspiró en mi? Realmente es un idiota".

-Ya lo veremos dana. Bueno esto ya está.

Una masa de color negro y blanco emergió entre los labios de la mano. Era una figura pequeña, pero cuando Deidara formó unos sellos, está, creció hasta ser del tamaño al que debía imitar. Estuvo examinándola durante unos segundos. El más mínimo fallo echaría a perder todo el plan.

-Pero! Eso es! Dei, qué pretendes?

-No te preocupes. Ya te dije que tenía un plan. Esto te sustituirá mientras nosotros nos fugamos hum.

-Me sustituirá? No Dei, no pensó ir así. Mátame antes que hacerme eso.

-Aun no entiendes que si te dejo morir aquí, o si te mato, entonces y solo entonces, perderé realmente todo lo que tengo. Tu vida es mi mayor tesoro dana y no pienso volver a perderte.

Sasori empezaba a entender cuál era el plan del joven. No quería verse reducido a eso. Sería peor que morir. Sin embargo, era cierto que a la hora de poder pasar por delante de sus enemigos, sin ser detectado, era una de las mejores ideas. Pero no podía aceptarlo. Se volvería tan vulnerable. No podría hacer nada en ese estado, ni siquiera hablar, ya no digamos defenderse. Dependería por completo de otro. Nunca antes habría pensado en esa opción.

No. Nunca había sido una opción.

-Bien, todo está listo hum.

-Te he dicho que no Dei. Piensa en otra cosa.

-No hay más tiempo dana, mis compañeros me esperan arriba. Bajaran a comprobar que realmente hayas muerto.

-Me da igual! Tú tampoco me entiendes! No puedo desprenderme de mis marionetas! Sería tan…tan…

-Dana, claro que lo sé. Sé perfectamente cómo te sentirás. Yo también he estado vulnerable, solo y rodeado de enemigos cuando me dejaste en la villa, pero sabes qué? Pude seguir adelante porque confiaba en ti. Sabía que nos volveríamos a ver hum.

-¡!

Podría sentir algo parecido en aquella situación. Pero nunca sería lo mismo. Sin embargo aquellas palabras retumbaban en su mente. Confiaba en él. En aquel asesino despiadado, que ahora estaba a punto de sufrir la mayor derrota de toda su existencia. Confiaba en él. En un ser que no era humano, ni tampoco marioneta. Confiaba en él…

-Por favor dana, no quiero perderte. Te defenderé de todos. Mi cuerpo será tú último escudo. Mi cuerpo será tu última arma.

-…

-Adelante dana, confías en mi?

Aquel joven le estaba llevando al infierno. Lo que pretendía era peor que estar en la batalla. Sería como arrancarse el alma.

Pero la dulce voz del rubio sonaba tan confiable, tan cálida, tan tranquilizadora.

Una vez más alzó la mirada hacia su alumno. Sus ojos denotaban determinación. Cumpliría con su palabra? La duda se instauró en su mente, a la vez que una pequeña esperanza surgía desde su rostro. Cuando le miraba así, sentía que podría hacer cualquier cosa. Incluso morir por un instante en sus manos.

Finalmente una sonrisa se esbozaba en su alumno. Una sonrisa que se repitió durante años en sus sueños. Su sonrisa inocente y angelical, que había perdido por su incapacidad de protegerla. Ahora volvía a él.

-…sí…

Con el permiso de su maestro, Deidara colocó su mano en su núcleo. Con suaves y cuidadosos movimientos, separó a la criatura más invulnerable e insegura que existía en el mundo, de su mayor y destrozado escudo.

Sasori se revolvía inquieto en su mano. Era patético. Todo a su alrededor era surrealista. Allí se encontraba, observando cómo su alumno metía un falso núcleo en la marioneta, mientras le clavaba el kunai que había dejado en el suelo.

Tras terminar de colocar el falso Sasori, su alumno le agarró con fuerza contra su pecho. No le hacía daño. Aun recordaba lo sensible que era en aquella forma. El calor que emergía de su enorme cuerpo cubría por completo al núcleo. Esté, se agarraba impetuosamente con los pequeños tentáculos que tenia, temeroso de ser herido. Se sentía como si en cualquier momento las dulces manos que le sujetaban fuesen a dejarle caer contra el suelo.

Aquella sensación aumento cuando Deidara sacó de nuevo un pájaro de arcilla y se subió a él.

-Dana, tranquilo. No te dejaré caer. Sé que no estás acostumbrado a volar, pero te aseguro que es lo que mejor se me da. Confía en mí, te protegeré tal y como te había dicho. Aunque me cueste la vida.

Sasori empezó a temblar cuando el ave dio sus primeras batidas en el aire. Pensaba que moriría, pero poco a poco fue confiando en su alumno. Aunque odiase esa situación, era el único que aun no le había abandonado. Se merecía una oportunidad.

El ave tomó altura y velocidad, saliendo de la fosa. Cuando llegó a la altura de sus compañeros, Deidara no paró de volar hacia delante mientras les gritaba.

-Listo! Ya está muerto! Nos reuniremos en la guarida! Hay que acabar con el resto!

-Realmente lo ha matado? Yo no he oído nada, tú baja y comprueba que es lo que ha pasado ahí abajo.

Uno de los ninja descendió, encontrando el cuerpo de Sasori clavado en el suelo. Un kunai estaba clavado en medio del kanji.

-Ha muerto! Seremos famosos!

-Bien, sigamos pues!

Todos siguieron hacia delante, dispuestos a acabar con sus enemigos.

Mientras tanto, Deidara vigilaba que no se encontrase cerca de nadie. Debía cambiar el rumbo y alejarse de aquel lugar sin ser detectado. Por el camino se cruzaba a cientos de los suyos avanzando.

-Ahora!

Un brusco giro asustó al tembloroso Sasori. Era el viaje más infernal y agónico que había realizado nunca.

Por fin, tras recorrer un par de kilómetros hacia el noreste, el ave empezó a descender. Deidara recordaba que en las inmediaciones se encontraban unas cuevas. Allí podrían permanecer ocultos y a salvo de quienes osasen amenazar a su maestro.

El pájaro de desvaneció en una nube de humo al tiempo que Deidara saltaba dentro de la cueva. Inspeccionando en los alrededores, sentía que lo había conseguido. Poco a poco se internó en ella, sujetando siempre cerca de su pecho a su maestro.

-Dana, ya está. Ahora solo tenemos que esperar un tiempo. Pero no te preocupes, aun así estaré vigilando la zona hum.

Lentamente, fue depositado en el suelo. Aun temblaba por los acontecimientos. Odiaba todo y a todos. Inquieto, se desplazaba por el suelo buscando los pies de su alumno. Quería volver a ser abrazado. Se sentía más seguro hay.

-Dana, espera. Tienes que esperarme aquí.

Deidara se agachó para dejarle de nuevo en el suelo, enfrente de él.

-Sé que no quieres estar solo y en el frío suelo. Pero tengo que asegurar la zona. Colocaré unas pocas trampas explosivas y volveré hum.

-"Ni hablar, no me vas a dejar aquí tirado, como si me tratase de un animal. No, definitivamente voy contigo niñato"

Impulsado por los tentáculos, se lanzó contra el pecho de Deidara. No perdería esta batalla. Que no le pudiese hablar no limitaría sus acciones.

Finalmente Deidara tuvo que llevarle con él hasta la entrada. Desconfiaba de todo el paisaje mientras colocaba estratégicamente las minas y explosivos.

-Listo, no quiero estar más tiempo al descubierto, volvamos por ahora al interior hum.

-"Será lo mejor niñato. Pero creo que has colocado muy pocas. Supongo que temes que me hagan daño mientras estamos en la entrada"

Una vez más se internaron en la cueva.

Más relajado, Deidara mira complacido por los resultados a su maestro. El temblor había desaparecido. Sabía que no le gustaba esa situación asique empezó a planear como solucionarlo.

-Bien, ahora es más importante devolverte alguna marioneta para que puedas ser tu mismo hum.

-"Todas las que cogiste estaban rotas imbécil. Y no creo que tú seas capaz de arreglarlas"

-No será una maravilla, pero podré moldear los restos de varias para crearte una nueva hum.

Lentamente Deidara deposita en el suelo a su maestro mientras busca el pergamino en su mochila. Nada más sacarla, la extiende frente a los dos. Mordiéndose el pulgar, realiza los sellos necesarios para que se abra terminando con un golpe en el pergamino. Pero no fue el único sonido que se escucho en ese ínstate.

Finas y cálidas gotas caían con la gravedad hasta derramarse en el kanji de Sasori. Este estaba paralizado. No podía creer lo que estaba viendo. Una brillante y afilada hoja atravesaba el esbelto cuerpo de su alumno a la altura del diafragma.

No tenía tiempo para pensar. Súbitamente agarró el filo al tiempo que se encaraba a su enemigo. Era su compañero de equipo, pero eso no impediría que Deidara intentase defender a su maestro con todas sus fuerzas. Él ya no era un ninja de la Roca, volvía a ser un componente de Akatsuki.

Con inesperada furia, ambos combatieron sin importarles el resultado. Solo querían ganar.

Deidara lanzó varias arañas explosivas justo en el momento que era capturado por manos de barro emergentes del suelo.

Una nube de polvo se levantó con el estallido. Las minas explosivas de la entrada reaccionaron con el pequeño temblor de suelo, estallando a su vez. Miles de rocas se desprendían cerrando la entrada a la cueva. Todo se volvió oscuro y silencioso al poco tiempo.

El estruendoso ruido de las explosiones, sacaron de su trance al indefenso Sasori.

-"Dei? Qué demonios ha hecho? dónde estás?"

Cuando todo acallo, se desplazó silenciosamente entre las piedras que cubrían el suelo. No sabía cuál era el resultado de la batalla. Si se encontraba con el enemigo, sería su fin, pero sentía la impetuosa necesidad de ver a su alumno.

Un bulto en el suelo se observaba a lo lejos. Desplazándose lo más rápido que le permitían sus minúsculos tentáculos, Sasori se aproximo. Cuando estuvo a su lado se paró junto a su cabeza, rodeado de un charco de sangre inmenso.

-"Dei?"

Acariciaba con sus tentáculos el rostro de su alumno. Estaba frío. Sus ojos permanecían cerrados. Su sonrisa había desaparecido.

-"Dei! No me hagas esto! Tú no puedes abandonarme como los demás!".

Lentamente, acariciaba el lacio flequillo del rubio. Esperando que ese movimiento le devolviese su espíritu. No había respuesta.

Diez segundos.

Los diez segundos más largos de su vida, junto a su amado alumno. No se atrevió a separarse de él.

Levemente uno de los parpados se abrió. La imagen era borrosa, pero podía distinguir un pequeño ser a su lado. Estaba bien. Lo haba conseguido. Lo había defendido como prometió.

-Dana…

-"Dei, no te esfuerces conserva tus fuerzas. Te pondrás bien, ya lo veras"

Sabía que no podría respirar por esa herida, al tiempo que se desangraría por estar cortada la arteria abdominal. Pero debía decirle muchas cosas. Quería pedirle que se fuesen lejos. Quería que viviesen juntos para siempre. Quería mejorar su arte con él. Quería tantas cosas…

-La salida…está bloqueada…no necesitas comer…permanece aquí…a salvo…

El brillo de sus ojos se desvanecía poco a poco.

-Dana…yo…te…amo…

Finalmente sus ojos se apagaron. Su cuerpo descansaba ensangrentado. Inmóvil. Nunca más se volverá a levantar. Nunca más volvería a abrazarle. Nunca más se borrara de su rostro su fe. Pues como siempre, quedó parado, frente a Sasori. Eternamente sonriente.

No pudo más que abrazarse a su rostro. Soñando que se volverían a encontrar.

Solo, en aquella cueva, en la más profunda oscuridad y envuelto por el insoportable silencio.


Bueno, muchas gracas por haberlo leido ^^ he aqui los dos enlaces XD (estan partidos porque no me deja poner el enlace seguido,juntad las partes para tener el verdadero enlace XD s alguien sabe como adjuntar los enlaces sin que se borren la mitad y de seguido, por favor, suplico me enseñe XD)

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2) http:/

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