He vuelto! primero que nada quiero agradecer a todos los que aportaron alguna idea para re-nombrar este fic, gracias! ahora tengo que elegir xD. Aunque creo que ni yo se todavía de que va esto, como ya les dije antes, esto es solo un proyecto para medir mis habilidades (?) antes de subir la historia completa y editada a Wattpad. Además quiero que esto sea una historia corta así que ya veremos...
—¡Waddles! ¡Waddles! —
La castaña corría por el bosque, llamando a su (ya no tan pequeño) cerdito. Fue de un lado a otro, fijándose entre los arbustos y hasta fijándose si dejo huellas. Pero no podía dar con nada, su cerdito había sido muy rápido para que ella lo pudiese alcanzar. Era algo realmente raro… Waddles nunca se separaba de ella, a veces corría lejos cuando algo lo asustaba mucho o cuando olía comida a lo lejos.
—¡WADDLES! — gritó con más fuerza. Si el problema era que no la escuchaba pues ahora ese no sería el caso, hasta las aves salieron volando con ese último grito.
Se quedó parada en su lugar por unos minutos, con la esperanza de que su cerdito apareciera de entre los arbustos y pudieran ambos salir de este montón de árboles de una vez por todas.
Pero no. Ni ahí. Ya le estaba empezando a dar un mal presentimiento.
¿Acaso algo se lo había…?
No Mabel. No pienses en eso. Eso ni siquiera tiene que ser una opción.
Pero si no está en ningún lado, ni siquiera se lo puede escuchar…
Él debe estar perdido y asustado. Sigue buscando y lo encontraras y entonces ambos podrán volver a la cabaña.
Intento convencerse a sí misma una y otra vez, los arboles a su alrededor la confundían ¿Cuántas veces había pasado por el mismo lugar sin darse cuenta? ¿Podrá encontrar a Waddles ella misma o necesitara volver a la cabaña y buscar a Soos o a Wendy? Más y más preguntas como esas la atormentaban, ella trato de calmarse a sí misma, si sigue actuando de esa manera tan paranoica entonces no podrá encontrarlo. Además se supone que el paranoico era su hermano, no ella.
Caminando con prisa, tratando de distraer su mente mientras buscaba con la mirada cualquier indicio de que su cerdito haya estado por allí, sin querer, su pie se atoro en la raíz sobresaliente de un árbol, causando que cayera por una especie de barranco. Ella soltó un pequeño grito.
Gracias a Dios, no fue desde tan alto. El solo hecho de haber rodado unos pocos metros desde allí la dejaron hecha un desastre; su cabello estaba todo lleno de hojas y tierra, sus piernas estaban magulladas y por no hablar de su suéter… oh, ¿Por qué tuvo que tener uno blanco justo para esta ocasión?
Se puso de pie, tratando de sacudirse la tierra y todo eso que se le había pegado durante la caída. Estaba a punto de maldecir, ¡no había pasado ni la mitad del día y ya era horrible! ¡Candy y Grenda no estaban, Waddles se escapó y ella acaba de caer por un maldito barranco! ¡Ni siquiera sabía en qué parte del bosque se encontraba ahora!
Se sacó su suéter, ya destrozado, y se lo ato a la cintura. Estaba lista para salir de ese bosque con o sin Waddles, estaba segura de que se sentiría realmente mal si algo le llegaba a pasar al animal pero por ahora estaba tan enojada que solo quería irse de allí. No le importaba nada.
Justo antes de dar el primer paso, pudo oír un sonido peculiar… lo que la dejo tiesa en su lugar.
Pensó que había escuchado mal al principio pero cuando lo escucho por segunda vez se sorprendió. Ahí estaba, ¡Era su cerdito!
Corrió por entre los arbustos, tratando de no golpearse la cara con las ramas que se encontraban en su camino. Ella corrió emocionada, ahora sí podría salir del bosque sin preocuparse.
Pero algo le hizo bajar la velocidad, había alguien con Waddles y a juzgar por sus risas, se trataba de un niño. Él se veía bastante feliz de ver al cerdo comiéndose su almuerzo, Mabel levanto una ceja escéptica ante esto; alguien normal hubiera estado disgustado o furioso con el hecho de que un animal salga de la nada e interrumpa tu almuerzo pero el niño acariciaba la cabeza del cerdo incluso mientras este acababa lo que quedaba de alimento.
Mabel se quedó mirando sonriente la escena, ni siquiera noto cuando el niño la vio.
—¡Hey! ¿Estas espiándonos? —
Oh, rayos. Piensa en algo rápido Mabel.
—¡Oh! Yo… este…yo solo pasaba por aquí jeje..-
Sin darse cuenta de que sus medias quedaron enganchadas a las espinas de los arbustos sobre los que estaba parada, intento dar un paso hacia adelante y ¡pum! Otra vez de cara al piso…
El niño estallo en carcajadas.
Ella levanto su cabeza y escupió un poco de la tierra que había tragado, no ayudo el hecho de que, con la caída, su diadema se haya salido provocando que todo su cabello se le viniera a la cara.
Estupendo, justo lo que faltaba.
Escucho un par de pasos y al levantar un poco la vista, pudo ver al niño ofreciéndole una mano. La ayudo a ponerse nuevamente de pie sin dejar de sonreír en ningún momento, luego fue a recoger su diadema para luego entregársela.
—¡Aw, gracias! ¡Eres lo más agradable que tuve en todo el día!—. Exclamó mientras trataba de sacarse el cabello de los ojos —No recuerdo haberte visto aquí antes… ¿eres nuevo en el pueblo? —
—Para nada, llevo viviendo aquí todo un año… aunque si me lo preguntas eso es técnicamente ser nuevo— dijo —Mi nombre es Gregory, aunque puedes llamarme Greg, todos lo hacen. —
—Muy bien, Greg —. Dijo, acomodándose el cabello. —¡Yo soy Mabel Pines! — ella sonrientemente tendió la mano esperando estrecharla con la de Greg, pero nada paso.
Una vez que ella se había sacado el cabello de la cara, así, al verla más de cerca ¡el niño simplemente se volvió de piedra! Se quedó allí, con la boca abierta… como si no pudiera creer lo que veían sus ojos.
Y de cierta manera, era así.
Eso sí fue un giro inesperado, pensaba él. Esos ojos marrones, ese cabello castaño y esponjoso, ¡su cara por amor de Dios! ¡Era él! La chica que estaba frente suyo es tan imposiblemente idéntica a él…
No podía salir del shock y por lo visto ella empezó a notarlo porque su sonrisa se desvaneció.
—Ehh… ¿Ocurre algo malo? — pregunto pero ahora mismo él estaba en una pérdida de palabras.
La chica miro detrás de ella e incluso a los costados, algo incomoda, pues no sabía a qué demonios miraba tanto ese niño. ¿Había algo malo con ella?¿Qué pudo haber hecho para dejar al pequeño en ese estado? Se preguntaba internamente.
Finalmente, con lo que parecieron horas, el niño reacciono.
—¡No puede ser! — grito.
—¿Qué cosa? —
—Tú eres… ¡la hermana gemela de Dipper! —
Mabel entro a la cabaña arrastrando los pies seguida de Waddles, estaba tan cansada, había sido un horrible y largo día para ella. Lo único que quería ahora era cenar, subir las escaleras hacia el ático y simplemente dormir hasta el mediodía. Ni siquiera le importaba darse una ducha ahora, incluso a pesar de estar terriblemente sucia.
Wendy, le dio una mirada incrédula, seguida de una risa.
—Mabel, ¿Qué paso? Parece que te hubieras tirado desde un barranco…— comento para luego reírse de su propio chiste. Al ver que a Mabel no le hizo gracia se detuvo. —Lo siento, pero ya, enserio ¿Qué te paso? —
—Me caí de un barranco.—
Esa noche Mabel no pudo dormir.
A pesar de que ahora la antigua cama de Dipper estaba más limpia, a pesar de que ahora tenía a su cerdo mascota para que le haga compañía… había algo que le impedía cerrar los ojos y dormir tranquilamente como todos en la cabaña.
Ese niño… Greg… ¿Quién era? Y ¿Por qué conocía a Dipper?
¿Cómo la conocía a ella?
Había sido un encuentro agradable pero luego había terminado tan confundida. Él simplemente se despidió de Waddles y salió corriendo, metiéndose entre los árboles, en camino a quien sabe dónde… dejándola parada, con las palabras en la boca.
Mabel enterró su cabeza en la almohada. ¡Ya no quería pensar en nada más! Su día había sido horrible, lo único que quiere en este mismo momento es dormir, solo eso…
Greg abrió la puerta de su habitación con cuidado. No quería despertar a sus padres, si se enteraban de que estaba despierto a esta hora lo matarían, bueno, tal vez no tan así, pero de seguro se ganaría una buena reprimenda. Y la verdad era que él también estaba cansado, su viaje por el bosque agoto su casi interminable energía pero había valido la pena. Quizás no pudo ver lo que quería ver ¡pero se encontró con algo mejor! Y tenía que contárselo a alguien.
Pudo habérselo dicho cuando apenas llego a casa, pero entre charla y charla, se le olvido por completo.
Justo ahora, a medianoche, había recordado lo que quería decirle.
La razón por la que corrió como un loco por todo el camino desde el bosque hasta su casa.
Se acercó sigilosamente a la puerta y llamó un par de veces.
Nada.
Frunciendo el ceño, toco la puerta un par de veces más.
Una vez más, nada.
¿Estará durmiendo?... después de todo es medianoche. ¡Pssh! Sí, claro. Es un adolescente tiene que estar despierto.
Abrió la puerta. Y tan como predijo, allí estaba; Despierto, mordisqueando su lápiz (algo que aprendió de un cierto alguien) y rodeado de bolas de papel que estaban por todo el piso. La habitación entera estaba oscura, siendo iluminada solamente por la lámpara que se encontraba sobre el escritorio en el cual estaba trabajando el chico.
Greg lo llamo para hacerle saber de su presencia. Pero nada. Se acercó un poco y entendió por qué su hermano estaba tan alejado del mundo real; un par de auriculares.
Wirt prácticamente salto de su silla y dio un grito agudo en cuanto sintió una mano en su pierna. Incluso se golpeó las rodillas con el escritorio y maldijo por lo bajo, eso le dolió.
Pero era solo Greg, bueno, no se esperaba otra cosa a decir verdad. Apago su reproductor de MP3 y se sacó los auriculares de los oídos, listo para encarar a su hermanito.
—¡Greg, no hagas eso!—. Gruño, sobándose las rodillas.
El pequeño solo rio. —¿Porque? ¿Te asuste? —
—No.— dijo instantáneamente. —Solo me sorprendiste ¿sabes qué hora es? ¿Qué quieres? —
El niño no le respondió, en su lugar simplemente se acercó a ver lo que había sobre el escritorio. — ¿Qué haces? —
Una libreta maltratada, con algunas hojas faltantes y con palabras puestas al azar por aquí y por allá. Unos cuantos pedazos de hojas más dispersados y más allá de eso, nada absolutamente fuera de lo normal.
Miro a Wirt por un momento y luego fijo la mirada en un punto determinado de la habitación del adolescente. Un perchero del cual colgaba una gorra azul y blanca con un pino decorativo al frente. Su sonrisa se agrando al recordar lo acontecido en el bosque.
—Wirt, no te creerás con quien me encontré hoy en el bosque…—
Continuara...
Admito que este capitulo fue escrito a las apuradas! así que disculpen si hay algún error de ortografía o alguna otra cosa en la que me equivoque. Es que por lo visto comenzare a actualizar este fic cada dos semanas :/
Saludos!
