Durante la mañana se encontró a varios miembros del equipo que le dieron ánimos y alentaron. En especial Nishinoya quien no paró de gritar y emocionarse por si amigo quien por fin se había decidido a invitar salir a alguien.
Estaba muy calmado hasta ese momento, no es como si eso le hubiera quitado el sueño, tampoco se puso en especial incómodo o muy nervioso, al menos no hasta ese momento. Iba a tener un momento de hacerlo, confiado debido a que esa era su naturaleza, además tenía las palabras que le había dicho un día antes Ennoshita y le hacía sentirse mucho más seguro.
O bueno, eso era lo que pensaba pues no se esperaba lo que pasaría esa tarde.
Por lo que restó su día, fue el mismo estudiante que ponía atención de vez en cuando hasta que le daba sueño y se dormía entra clases tratando de que los profesores no se dieran cuenta.
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No tenía hambre, decidió tomar un jugo de la máquina y ese sería todo su desayuno, su apetito se iba yendo conforme pasaban las horas, la única cosa que parecía ir en aumento eran sus nervios lo cual era raro pues juraría que estaba más nervioso que Tanaka.
Decidió estar a solas por un momento e irse a perder por ahí, salir del salón y respirar un poco de aire fresco iba a ser lo mejor pues desde hace un rato se sentía asfixiado.
Por mucho que quisiera hacer del lado las cosas que le estaba pasando era difícil, fácil era repetírselo una y otra vez, pero del dicho al hecho…
Se sentó en algún lugar de la escuela con sombra. Cerró los ojos pensando.
¿Desde cuándo?
Esa pregunta era imposible de contestar, ¿acaso es posible saber desde cuándo es que alguien comienza a llamarnos la atención?, es decir, saber el punto exacto del momento en que una persona comienza a gustarnos tanto como para herirnos por cosas insignificantes de las posiblemente nunca se dará cuenta. Tal vez fue aquella ocasión que se acompañaron a casa a pesar de estar lloviendo a cántaros o a la mejor esa vez que durmieron hasta tarde practicando sólo ellos dos en el campamento, tal vez fue cuando se acompañaron para ir por comida para el equipo o esa vez que Chikara vio jugar a Tanaka contra Seijo, la forma en que lo dio todo.
Quién sabe.
Podían pasar los minutos y él no encontraría una respuesta, era difícil no saber qué hacer y que al imaginarlo sólo tuviera un camino para seguir, dejar todo esto de un lado.
Aunque pensara de esa forma y por más que le doliera no iba a impedir que a Tanaka le gustara una chica, que fuera a confesarse con ella, que nunca se fijaría en él más que como un amigo. Y él no podía hacer nada cuando el destino no estaba de su lado, esto no era como entrenar duro para un partido, él no tenía experiencia en estas cosas, tampoco pudo ni quiso utilizar los pocos recursos que tenía, la verdad es que se repetía una y otra vez que "esto que sentía" no podía ser otra cosa que confusión.
De todas formas, a estas alturas ya no tenía importancia.
Abrió muy despacio los ojos y sonrió pesadamente. Tenía que regresar al salón.
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Para ese momento, todo había estado sin muchos acontecimientos, era un día normal y había estado soleado por lo que hacía calor, tal vez por eso tuvo que ir al baño antes.
Las manos le sudaban y sentía que las piernas le temblaban, no pensaba que hacer este tipo de cosas le hiciera sentir ansioso, ¿por qué?, se supone que para alguien como él esto sería fácil.
Total, ya lo iba a hacer y que pasara lo que tuviera que pasar. Se dio una cachetada y se echó agua en la cara por décima vez, se miró al espejo unos segundos y salió del baño, iría por esa chica.
Lo que tuvo que hacer no fue muy raro, le pidió hablar un momento, salieron lejos de los demás y finalmente comenzaron diciendo una que otra cosa sin importancia para amenizar la situación, luego aumentaron el ritmo de la conversación y cuando ella estaba más segura con él, entonces Ryu llevó la plática por otro camino hasta que se diera el momento de invitarla.
Todo le estaba saliendo bien, no tenía por qué salirse de sus manos. No había razón para que la chica no aceptase.
Se podía decir que tenía la cita ganada.
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Ennoshita subía por las escaleras hacia su salón, había tenido que salir mintiendo que se sentía mal e iría a la enfermería, tal vez no era una mentiría del todo, es verdad que se sentía mal, muy mal, pero no fue a la enfermería, siguió su camino y recorrió la escuela para tranquilizarse. No contó el tiempo que estuvo fuera caminando por lo que decidió regresar rápido al salón cuando se percató que ya había pasado un buen rato así que ya iba de regreso.
Tenía la vista en el suelo sobre de las escaleras, sin embargo fue subiendo lento la cabeza cuando sintió que alguien iba bajando, supuso que era otro estudiante lo cual se le hizo raro pues era tiempo de clases, no supo bien de quién se trataba hasta que alzó completamente la cabeza y lo vio, ahí, frente a él.
Los dos se miraron a los ojos, de inmediato Ennoshita supo lo que había pasado pues la postura, el semblante, todo el cuerpo de Tanaka estaba decaído, no había duda, lo habían rechazado. Y ver la triste expresión en el rostro de Ryu no fue en absoluto agradable, ¿cómo podría serlo?
Esperó a que Tanaka le comentara algo, pero el silencio reinó. Lo único que hizo fue desviarle la mirada con un gesto de molestia y caminar los pocos escalones que faltaban para el descanso de la escalera con las manos metidas en el pantalón y evitando a toda costa verlo cara a cara.
Chikara entendía que Tanaka quisiera estar sólo, aun así, le molestó el gestó que este tuvo con él. Si no quería ver a nadie estaba bien, aunque, ¿por qué comportarse así?
Antes de que Ryu decidiera seguir bajando, Chikara lo tomó rápidamente de un hombro más por impulso y cuando Tanaka giró la cabeza para reclamarle, ninguno de los dos dijo nada, sólo estaban parados ahí, mirándose otra vez, al menos así hasta que Tanaka habló.
-me solo… Déjame solo un momento, Ennoshita-san. – A penas se escuchó.
Chikara nunca había visto de esa forma a su alegre y vistoso compañero de equipo por lo que tragó saliva y apretó fuerte en puño que tenía libre.
-Tanaka…san
Como la petición dio poco resultado, Tanaka se deshizo del agarré, estaba a punto de seguir caminando cuando Ennoshita lo tomo de nuevo por la espalda, esta vez con las dos manos es una especie de abrazo.
-Espera, espera. – Le dijo Chikara en un tono muy suave.
¿Acaso se estaba aprovechando de la situación en la que se encontraba su amigo?
No. Sólo sintió el impulso de abrazarlo, verle decaído era lo peor, le dolía muchísimo y no poder hacer más que eso por él. Se quedó así un momento más hasta que logró hacer que Tanaka se girara y lo viera.
De nuevo le vio la cara y se encontró con esa mirada triste. No pudo hacer otra cosa que abrazarlo con toda la fuerza que ameritaba la situación, aunque esta vez su amigo le correspondió pasándole los brazos por la cintura. Los dos se abrazaron durante un buen rato.
Chikara recorría la espalda de Tanaka reconfortándolo, a veces subía una mano hasta la cabeza de su compañero acercándolo más a él, era todo lo que tenía en sus manos para hacerlo sentir mejor. El otro se limitaba a recargar su cabeza en el hombro de su amigo.
Al parecer el abrazo fue aumentando de intensidad, así como el agarre de los dos y el ambiente entre ellos. Era verdad que ambos se encontraban en una situación complicada, a uno lo acababan de rechazar y el otro estaba enamorado de este y tal vez fue eso lo que los llevo a seguir adelante, cada vez teniendo más y más contacto. Para cuando se dieron cuenta sus rostros se habían acercado más de la cuenta.
En un momento Ennoshita giró su rostro dejado un espacio perfecto donde Tanaka pudiera tener acceso a sus labios.
No debían hacerlo. Era peligroso. Se trataba de un acto egoísta por ambas partes. No tenías por qué. No debían.
Al final les dio lo mismo y cedieron. Un beso no le haría daño a nadie.
¿Ahora quién se estaba aprovechando de quién?
Fue muy suave y sutil, además la posición en la que se abrazaban era la indicada para que ninguno se tuviera que agachar o acercar más, tenían el espacio ideal para estar cómodos y quedarse así por un largo tiempo. Besándose de una manera cálida por lo que restaba del día.
El encanto se rompió cuando escucharon la ruidosa alarma que marcaba en final de clases, abrieron los ojos y al mirarse los rostros se separaron de un brusco espasmo pues ahora no tenía idea de qué hacer. Chikara tenía la cara completamente enrojecida mientras que Ryu se encontraba algo alterado.
-Yo… Yo no, Tanaka-san, lo siento. – Ennoshita intentó negar con las manos lo que pensó que había sido su error, se abrió paso para irse lo más rápido que podía antes de que llegaran estudiantes y los vieran en tal situación.
-¡Espera! – Dijo Tanaka, quien no podía dejar así como así lo que acababa de pasar. Trató de detenerlo agarrándolo del brazo, sin embargo no lo tomó bien y se soltó, después sólo corrió hasta desaparecerse.
Tanaka lo observó sin intentar algo, de todas formas lo vería en el entrenamiento dentro de unos minutos y si se le ocurría no ir, iría por él aunque tuviese que cargarlo. ¿Por qué acababan de hacer aquello?
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Tenía valor para ir a entrenar, estuvo a punto de escapar y bien sabía que eso no le serviría de nada, de todas formas tenía que encontrase con Tanaka algún día y tenía que enfrentar las consecuencias de lo que había hecho, por eso decidió ir, además se encontraría con todos sus compañeros y la posibilidad de confrontar a Ryu disminuiría.
En los vestidores trató de cambiarse lo más rápido que sus nervios le permitían, pero algo no andaba bien, desde que entró se dio cuenta que no había nadie y para esos momentos al menos los de tercer año siempre estaban antes que todos lo cual aumentó su mala espina conforme pasaban los minutos.
Se escuchó a alguien caminar por el pasillo quien no tardó en entrar al vestidor y cerrar la puerta.
Chikara volteó y deseo no haberse quedado. El destino estaba jugando con él y ese día en especial parecía que lo estaba pisoteando más de la cuenta.
Se trataba de Tanaka quien se puso justo delante de la puerta con los brazos cruzados, bloqueándola por si a Ennoshita se le ocurría escapar de nuevo.
-Sólo será un momento, pero es más que suficiente. Ennoshita-san, tenemos que hablar. – Lo dijo completamente serio sin cambiar el semblante de su rostro.
Chikara sólo quería un respiro.
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