"Érase Una Vez."

Por B.B. Asmodeus.

[+]


Fandom: How To Train Your Dragon, Libros de Cressida Cowell.

Resumen: La primera vez que Freyja lo nubló con sus impulsos, fue con la persona menos esperaba, bajo las circunstancias menos predecibles.

Pareja: Fishlegs/Personaje Sorpresa.

Categoría: Romance, Humor, Lemon.

Nota 1: Respuesta al Reto #7 de Caldo Toothcup para el Alma, grupo de FB.


[+]

3.

La Primera Vez

(Fishlegs).

[+]


La primera vez que Freyja lo nubló con sus impulsos, fue con la persona menos esperaba, bajo las circunstancias menos predecibles.

"Eres de mi sangre." El puño de Dagur fue una irresistible fuerza, manipulando la carne de Fishlegs con dedos callosos. Con puños que podían dislocar quijadas, si Dagur se sentía de buen humor. "Aunque afortunadamente, no de mi familia. Estoy harto de ese tipo de sorpresas."

Tirado en el lecho de su propia choza temporal, Fishlegs jadeó con la expectación. Había esperado por este desenlace entre ambos, y hasta aquel momento, Ingerman se percataba de ello. Ya no era un niño ingenuo, entretenido con dibujar nuevas especies de dragones con carbón y pergamino. Era un hombre que había visto demasiado. Un vikingo que había seguido a Hiccup a la guerra con los Romanos, consciente que lo cambiaría por siempre.

Los anhelos de su corazón no eran los mismos, ni tampoco los deseos de su cuerpo.

Durante su breve aventura, Ruffnut había complacido su carne con estas caricias, más nunca se había trepado a su cuerpo entero para dejarse invadir hasta la raíz. Nunca se había postrado sobre Fishlegs con tremenda hambre en su rostro, removiendo sus túnicas de dormir con propósito. Nunca había permitido que Fishlegs tomara control de sus encuentros.

Dagur se había preparado para la unión. Fishlegs reconoció el olor del aceite de oliva. Y lo sintió, en el pasaje húmedo entre sus cuerpos.

Ambos gruñeron. Ambos hicieron de la copulación un acto intenso, un fenómeno de bruscas embestidas; bofetadas del trasero de Dagur contra su regazo, en cruda realidad.

La despedida de lo que quedaba de su castidad fue despedazada a mordidas. Fishlegs escuchó las carcajadas lunáticas de Dagur, y sonrió con ellas. Ruffnut nunca había sido tan vocal con su placer, tan desinhibida. Saber que Fishlegs era capaz de complacer a una persona a punto de esto, alimentó aquel animal siempre vivo en las sombras de su mente. Aquel animal que habitaba en su remota herencia Berserker.

Fuera de su carpa, el campamento debía estar escuchándolos. No había manera de disimular lo que estaba sucediendo: Ingerman estaba siendo montado por un demonio del Helheim, y lo estaba disfrutando.

Inmensamente.

"Uuuuh, sabía que no decepcionarías." Dagur gimió a todo pulmón, recargándose en el pecho de Fishlegs. Baba salía de sus labios. "Mi jǫtunn es grande de todo aspecto que importa, ¡ooooh sí!"

Si Fishlegs no estuviera sonrojado ya por el vigoroso ejercicio, el rubor lo invadiría por otras razones. Dagur siendo tan apreciativo, siempre lo tomaría por sorpresa (aunque en verdad, no debería estar sorprendido, Dagur había comprobado una y otra vez, que lo que le atraía era la fortaleza, el ímpetu, el poder físico). Fishlegs tomó su pescuezo, y de su coleta pelirroja, le haló hasta saborear aquella saliva.

Por meses, había querido besar a esta idiota.

Tan siquiera, para mantenerlo callado.

Sus manos rompieron la túnica, la partieron en pedazos. Tocó toda la piel que pudo, pellizcando los glúteos pequeños del Berserker con tanta intensidad, que Dagur mordió sus labios con aprobación. Dagur era áspero en todas partes. Rígido. Bárbaro. Fishlegs lo recorrió con ansías. Su espalda hundida en el medio, cubierta en tatuajes. Las cicatrices de sus flancos. Los venas saltadas de sus bíceps. Los vellos de sus muslos.

Su miembro, lloriqueante por expulsión.

"¡Sí-Sí-Sí-Sí!"

Alzándose sobre Fishlegs, Dagur cabalgó ferozmente entre el puño de Ingerman y su regazo. Alaridos salieron de su quijada cubierta en barba. Su propia mano se dirigió a la de Fishlegs, mostrándole el ritmo que necesitaba, para culminar. Fishlegs no pudo despegar su vista de sus manos unidas, ambos puños moviéndose con un sólo objetivo.

Letanía de vulgaridades llenó la carpa.

Cuando liquido blanquizco cubrió sus dígitos conjuntos, Fishlegs pensó:

Ahora, no sólo compartimos sangre.