3- Los ojos de Snape
Hermione, después de ser recibida por sus padres y de contarles algunas novedades como lo de Ron, fue a su habitación para poner todo en su sitio. Echaría mucho de menos Hogwarts. Su vida, sus mejores momentos, los había pasado y dejado ahí. Podría haber una vida sin ese castillo? Desde luego nada sería lo mismo sin los chicos, suspiró. Ahora se harían mayores y probablemente, cada uno haría una vida distinta. El contacto seguiría, pero...hasta cuándo? Sin querer, le dolió la cabeza y se tumbó en la cama. De nuevo un puzzle se le formó en la cabeza, ojalá pudiera realizar ella la aventura de resolverlo.
- Dónde estás Snape? -dijo en voz baja, meditando consigo misma- Draco te vio después de que huyera. Cuando Harry despertó...Dónde estabas?...Tú le protegías...
La chica se quedó dormida y en su mente, imágenes de la guerra empezaron a aparecer. Los tres en la casa de los gritos. Snape en el suelo...le dio a Harry las memorias y después de mirar a Harry dejó de moverse. Dejó de moverse...y respirar? Una nube negra inundó sus sentidos mientras seguía en la cama con los ojos cerrados. Voldemort moría, Harry les explicaba lo que vio en los recuerdos de Snape. Hermione tuvo muchas emociones a la vez, y las seguía notando ahora mismo. Volvió a la casa de los gritos con Harry, pero el mago ya no estaba en el lugar que Nagini le atacó. Él quería ayudar a Harry por encima de todo...
- Te levantaste verdad? -dijo en voz baja mientras seguía pensando una y otra vez en el mago- debiste de hacerlo. Y...seguro que fuiste a ver si podías ayudar. Pero...viste que ya habíamos ganado y...-abrió los ojos saliendo de su posible revelación-.
Miró por la ventana y pensó que quizá Snape estaba viviendo por fin en algún lugar, lejos de la magia. Pero por qué? Ahora se escondía? Ahora que todos le querían vivo para hacerle alabanzas? Snape no era hombre que presumiera de sus hazañas, eso seguro. Puede que solo necesitase descansar, o en realidad sí estuviese muerto y su cuerpo había sido perdonado junto con su alma. Podría ser que no existiera aventura alguna, y eso la deprimió un poco.
Hermione sacudió la cabeza. Tenía que dejar de pensar en cosas cómo esa e intentar ver qué camino escogería después de esas vacaciones. Por que aunque era una sabelotodo, no tenía idea de qué podría ser lo mejor: Animaga, un trabajo en el ministerio o...muy a su pesar, pocionista. No sabía por qué pero esa opción apareció de repente en su cabeza, desde que supo que el gran mago que la enseñó, lo había hecho a la perfección. Imponiendo un respeto absoluto por la materia y haciendo que sacara lo mejor de ella misma. Para después convertirse en el hombre que lo arriesgó todo por amor. Raro, verdad? -pensaba a veces-. Quien parecía ser el menos propenso a mostrar alguna señal de amor o sentimientos, había sido el que más había amado. Volvió a agitar la cabeza y se inclinó encima de la cama.
Se levantó y pensó que un paseo en bicicleta por la playa era lo que necesitaba. Echaba de menos las malditas bicicletas! Todo hay que decirlo, mucho mejor que una escoba- se decía.
Sentado en un muro de piedra, Snape miraba hacia el mar. El aire removía un poco su pelo y después de meditar cual sería el siguiente paso razonable a dar para seguir con alguna ocupación en su vida durante varias horas, había aceptado que echaba de menos ser profesor. De pronto una silueta se dibujó acercándose. Era un bicicleta. Había convivido con muggles vecinos algunas veces y conocía algunas cosas gracias a la información que había almacenado a lo largo de ese tiempo. La silueta se iba acercando y pudo ver que era una joven de pelo castaño y rizado. Sin querer, la memoria de Hermione Granger apareció antes que cualquier otra. Podría ser ella? Y de golpe el pasado volvió a su mente. La miraba con añoranza?
Hermione contemplaba mientras escuchaba música, el recorrido que estaba haciendo. En ese momento no pensaba en nada. Se sentía algo liberada. El paisaje estaba desierto a esa hora. Los pocos vecinos de aquella costa estarían ocupados preparando la cena o de vacaciones. Se cruzó con una pareja de jóvenes y después; nada. Hasta que al llegar casi al final del recorrido, vio a alguien encima del puente de piedra. Su silueta le fue familiar y miró hacia él haciéndose la distraída. Si no fuera por que el hombre no tenía un perfil pronunciado, habría reconocido un parecido a Severus Snape, y sin querer se dejó llevar por la bicicleta sin pedalear. Snape vio como la joven parecía mirarle. Sí, podría ser ella. Les separaba una distancia de unos 100 metros, pero ambas respiraciones sin ellos saberlo, se agitó ante la duda. Hermione siguió pedaleando y giró unos metros más adelante. Cuando le buscó con la mirada, vio que la silueta se alejaba. Acercó la bicicleta hacia el puente para ver la huída de ese hombre, y de nuevo una sensación le recorrió la espina dorsal. Ese andar...le recordaba tanto a Snape. Queriendo ser una buena espía, se decidió a seguirlo. La emoción de una nueva aventura le hizo hervir la sangre, pero no debía de entusiasmarse tanto, verdad?
Snape quiso irse en cuanto supo que si era ella, sería la primera en entrometerse y descubrirlo. Algo apresurado, siguió un camino de adoquines entre un pequeño bosquecillo hasta llegar a su refugio. Hermione dejó la bicicleta y se dispuso a seguirlo de cerca y a una distancia prudencial. Al llevar su varita, hizo conjuros para no ser vista, pero parecía que el mago pensaba que no era seguido. Al ver la casa en la que entraba el hombre, se asombró. De verdad podría ser esta la casa en la que Snape viviría? Con dudas sobre lo que estaba haciendo, fue acercándose más.
Severus se sentó en una de sus butacas mientras hacía aparecer un té, mientras Hermione decidía qué era lo que iba hacer. Pasados unos minutos, Snape se estremeció cuando llamaron a la puerta. Podía ser ella? Tranquilo, se dijo. No puede reconocerte...Para no levantar sospechas, fue rápido a abrir la puerta todo lo cortés que pudo. Quizá así la engañaba del todo.
- Sí? En que puedo ayudarla joven? -se paró enfrente de la puerta con pose adusta-.
Hermione solo pudo quedarse atontada un segundo. Esos ojos no habían cambiado nada, eran los ojos de Snape. Pero quiso seguir adelante con el "plan".
- Sí...lo siento, podría decirme dónde puedo encontrar Roslyn Cottage? Creo que me he perdido... -la mirada de Snape intentaba no ser tan atenta como había sido en años anteriores, y bajando la mirada salió un poco de su casa para señalar a la derecha-.
- Oh, creo que está... un kilómetro a la derecha. -Hermione miró sus manos, esas manos que siempre había visto cerca de su caldero, las reconocía también a la perfección. Tenía que ser Snape. Su corazón se agitó un poco-.
- Bien. Muchas gracias. Me ha sido de gran ayuda. -y antes de dejar que el hombre diera algún movimiento, Hermione le apuntó con la varita y pronunció finnite incantatem cerca de la nariz de Snape, que con recelo ante el hechizo que no pudo prevenir, volvía a lucir su particular nariz-.
Ambos se quedaron en silencio y todo dejo de existir en ese momento. Snape volvía a estar delante de ella, con pelo negro, nariz y todo! -pensó sin poder evitar hacer una inquieta sonrisa. Snape en cambio, no le sonrió. Sólo parecía reprimir la furia, sin saber qué decir. Sacó su varita en un rápido movimiento de su manga y atrapó a la joven contra la pared del porche mientras la apuntaba.
- Qué petrificó a Hermione Granger en segundo curso? -la joven le miró algo asustada, pero comprendió qué estaba haciendo y respondió con rapidez-.
- Un basilisco! El de la cámara de los secretos! -Snape se separó y se guardó la varita apenas mirándola-.
- Tenía que estar seguro...
- Lo sabía...-suspiró casi eufórica mirándole de vuelta al mundo real y el mago le levantó una ceja- Sus ojos...son los mismos. -Snape no pudo reprimir dar un respingo al oír esas palabras-.
- De todo el mundo mágico, ha tenido que descubrirme y perturbar mi paz, la "sabelotodo". Irónico, verdad?
- Y si hubiese levantado antes esa ceja -le señalo brevemente con el dedo- lo hubiese hecho incluso antes. -volvió a medio sonreír-.
- Bueno...ahora tengo que pedirle que no diga nada, eso también lo sabe, verdad?
- Puedo preguntar porqué?
Snape tragó saliva y se metió de nuevo dentro de casa. Cerrando la puerta tras de sí. Hermione se quedó con la boca abierta al encontrarse con la puerta en sus narices. Y sin dudarlo mucho, volvió a llamar efusivamente. Qué demonios! Se alegraba de ver vivo a ése hombre, y aunque él le hubiese cerrado la puerta, ella quería decírselo. Creía que el hombre debía de merecer saberlo. Sabía que precisamente el cariño, era algo de lo que había carecido gran parte de su vida... Había sentido mucha pena por el mago, pero a la vez un respeto casi insuperable.
Snape volvió hacia la puerta intentando calmarse. Después de todo, era la primera visita en un año. Y le había reconocido sus ojos... La segunda ironía del día, quien lo diría. Seguro que dentro de poco llegaría la epifanía. Chasqueó la lengua y respirando hondo, volvió a abrir la puerta.
- Sí...? Señorita Granger? -esta vez la miró más detenidamente y reconoció que estaba realmente...guapa-.
- Solo quiero decirle que...Si quiere hablar...estaré en Roslyn. No sabe cuánto me alegra ver que está vivo...señor. -le miró de nuevo y notó un nuevo cosquilleo-.
- Bien. Granger. -no sabía qué más decirle- Quizá volvamos a encontrarnos un día de éstos. Pero la próxima vez, no me apunte con la varita.
Hermione hizo una pequeña sonrisa y eso conmovió parte del alma de Snape, quien le devolvió una más pequeña y socarrona. Agachó la cabeza y cerró la puerta de nuevo.
La joven bruja, se quedó en blanco mientras volvía a caminar por los adoquines y recogía la bicicleta que reposaba junto a un árbol. No podía decirle a nadie que Snape estaba vivo! Por qué quería pasar por muerto! Enfadada por la decisión que había tomado, llegó pedaleando a casa.
- Donde estabas hija? Estaba preocupada -dijo la madre terminando de poner los platos en la mesa-
- Lo siento, echaba de menos éste sitio y me he quedado un rato en el puente.
- Vaya! Si que has hecho un buen paseo. -apareció el padre de Hermione y se sentó en una silla-. Y has visto algo interesante, cielo?
- Bueno...sabéis algo de la casa que está cerca del puente? Las tejas son de color negro y verde...
- Oh. Esa casa...-dijo la madre- normalmente la hemos visto vacía. Hay alguien ahora?
En vista de que los padres no sabían nada de sus dueños, Hermione contestó lo mejor que tenía en mente.
- Ah...es que creo que ahora hay una alumna de Ravenclaw viviendo allí. -mintió la chica-.
- Estupendo no! Así podrás salir con ella...es amiga tuya? -preguntó el padre mientras se servía la cena y era seguido de la madre-.
- Oh...sí, algo así. No hablamos mucho en Hogwarts, pero sí...supongo que nos veremos algún día.
Cenaron y unas horas después, Hermione se tumbó en su cama para terminar pensando una y otra vez en su gran descubrimiento.
Severus Snape, leía un libro mientras una copa de vino yacía en una pequeña mesa, cerca de su butaca. Pero no había avanzado casi nada en su lectura. Maldita Hermione Granger, se había dicho. Le había descubierto. No había sacado su varita a tiempo. Creía pasar totalmente inadvertido para el resto del mundo, y sin embargo, ella le había reconocido...los ojos. Las memorias de Lily reaparecieron y ya ninguno de esos sentimientos eran como antes. Ya no amaba a Lily Potter. Había dejado de habitar en él aquel sentimiento, después de casi renacer. Los ojos de la joven brillaron en el preciso momento que le descubrió. Cómo cuando resolvía algún problema o se alegraba de elaborar bien una poción. Sí, Hermione Granger fue la responsable de que no avanzara más de dos páginas en 1 hora. Cerró el libro y conjurando algo que no se atrevía, apuntó con su varita a la sala. "Expecto patronum!" de la varita salió una débil luz blanca. Qué momentos de felicidad podía elegir ahora? No conseguía concentrarse y la luz se extinguió. Cansado, se metió en la cama e intentó dormir.
TBC! Qué tal? Intentaré ir colgando capítulos algo más largos de ahora en adelante. ;)
Nota: La intro del ff ya ha terminado con este capítulo, ahora empieza la aventura jijiji
Mil gracias: Irene, Alexza Snape, CrazyMissSunshine, Herla-King, Brenkis, Mama Shmi, patybenededmalfoy, Lina Snape y anónimos! Me alegra de ver de nuevo a alguna de vosotras, qué bien que sigáis leyéndome ! Gracias por animarme!
