Día de Naruto
Con la energía de siempre, Naruto se dirigía corriendo a encontrarse con sus compañeros a la zona de entrenamiento; su carita estaba llena de felicidad, llevaba una enorme sonrisa y le brillaban mucho los ojos.
Le gustaba mucho entrenar; cada día se sentía más cerca de ser Hokage, y cómo no lo sería si su equipo era el mejor de todos; tenía una compañera hermosa e inteligente, un compañero algo petulante pero que le obligaba a mejorarse todo el tiempo y un maestro muy fuerte y admirable, conocido en muchos países por sus tremendas habilidades como ninja.
Al dar la vuelta en una esquina, alcanzó a divisar a lo lejos a Kakashi-sensei saliendo de la librería dando extraños saltitos y desapareciendo en el horizonte... pero no iba en dirección hacía donde se suponía debían reunirse.
Naruto corrió hacía la librería y al mirar por la vitrina descubrió que ese día se ponía al fin a la venta la versión ilustrada del primer tomo de Icha Icha Paradise.
Se cruzó de brazos y con fastidio miró el aparador donde se exhibían los libros, con una enorme leyenda de letras blancas y fondo rojo que decía "Prohibida su venta a menores de edad".
- ¡Argh! Kakashi-sensei de seguro ni siquiera va a llegar al entrenamiento por leer esta tontería – chilló Naruto agitando las manos.
Siguió a Kakashi hasta el parque. Allí su sensei se recargó en un árbol para comenzar a leer. Naruto lo observó varios segundos apretando cada vez más los dientes. Cerró los ojos para concentrarse en acumular chakra e instantes después estaba rodeado de una gran multitud de clones suyos.
–¡Eh! ¡Kakashi-sensei! –gritaron todos al mismo tiempo.
El jōnin cambió una página al libro.
–¡Oye, Kakashi-sensei! –gritaron más fuerte y levantando todos el puño derecho.
–¿Qué sucede, Naruto? –contestó sin mirarlos.
–¡El entrenamiento!
–¿Entrenamiento? No es hora del entrenamiento...
–¡Claro que sí! –todos los Naruto gruñeron ruidosamente– ¡Tenemos entrenamiento ahora!
–¿Ah sí?
Pero Kakashi seguía sin siquiera mirarlos, solamente le volvió a dar la vuelta a la página y Naruto ya se sentía totalmente enojado.
Todos los clones saltaron al mismo tiempo para arrojársele, cayeron sobre su espalda y le sostuvieron una mano en la espalda, aplicándole una llave. Kakashi había llegado hasta el piso, con una infinidad de Narutos sobre él, pero seguía con su misma expresión, sosteniendo el libro con su mano libre y leyendo como si no estuviera pasando nada.
Naruto pataleó muchas veces haciendo un berrinche; el cerebro de Kakashi-sensei sólo estaba funcionando para concentrarse en su sucio librucho, así que juntó absolutamente toda su fuerza para que sus clones sostuvieran al maestro, el verdadero tomó el libro con una velocidad que ni él mismo sabía que tenía y salió corriendo como si el diablo lo estuviera persiguiendo...
Llegó a su casa y se encerró. Se dejó caer pesadamente en el sillón para normalizar un poco su respiración, no podía creer lo que acababa de hacer, pero se sentía orgulloso de haber vencido a Kakashi...
–¡Eso le pasa a Kakashi-sensei por darle más importancia a un libro que a nuestro entrenamiento! –sonrió satisfactoriamente– ¡¿Qué puede ser más importante que entrenar a sus alumnos?
El chico miró lo que tenía en las manos, se mordió los labios, miró a todas partes y abrió el libro al tiempo que tragaba saliva, después de todo, siempre había querido ver de que se trataba...
Tuvo una sensación muy extraña en todo el cuerpo al ver tantos dibujillos tan sugerentes, y cuando empezó a leer comenzó a sentir la cara caliente. Leyó por un buen rato preguntándose si todo lo que describía el libro podría hacerse de verdad...
Ya era demasiado. Cerró el libro, lo dejó sobre la mesa y revisó en las alacenas si le quedaba ramen instantáneo... Necesitaba ramen, mucho ramen, su mentecita estaba llena de imágenes que le descontrolaban y necesitaba calmarse comiendo ramen, pero no había nada, así que mejor decidió que saldría a comerlo a la calle.
Salió sin fijarse si había cerrado la puerta o no. Llegó al establecimiento y ordenó muchos tazones.
Los primero platos los degustó con una sonrisa enorme. Luego, poco a poco le fue entrando una preocupación; tal vez no había sido una buena idea dejar el libro en su casa probablemente abierta.
Pagó lo que había comido y se regresó corriendo a su casa. Una vez que tuviera el libro en su poder regresaría a seguir comiendo.
Lanzó un grito al entrar a su casa y no encontrar el libro en donde lo había dejado. Se comenzó a desesperar y a arrojar al piso todo lo que se interponía en su camino...
–¡No está! ¡No está! ¡No está! ¡Maldita sea, desapareció!
Buscó un rato más y, al no encontrarlo, hundió la cara en los cojines del sillón...
–Maldita sea... –susurró frustrado– seguro fue Kakashi-sensei quién se lo llevó.
Volvió a salir de su casa con el ánimo por los suelos. Seguro Sakura-chan y Sasuke estaban entrenando con Kakashi, tal vez debería ir a alcanzarlos y esperar que Kakashi no estuviera enfadado.
Llegó a la zona de entrenamiento, pero no vio a ninguno de los miembros de su equipo. Instintivamente volteó para todos lados buscándolo y vio a Rock Lee corriendo cerca de allí con una bolsa de papel en las manos.
Lee se detuvo de pronto y, agitado, sacó lo que había dentro de la bolsa, se sonrojó mucho y volvió a meterlo.
–¡El libro de Kakashi-sensei! –se sorprendió Naruto al ver esa escena de lejos– ¡No lo puedo creer! ¡Cejotas lo robó de mi casa!
Sin pensarlo i un segundo, corrió hacia Lee y lo encaró.
–¡Oye, cejas de azotador! ¡¿Qué crees que haces con eso?
Lee se puso en posición de defensa
–No hay duda de que el equipo de Kakashi trabaja en una perfecta sincronía –dijo con llamas en los ojos– ¡Eso es ser un buen equipo! ¡Naruto-kun, cómo quisiera que mi equipo fuera tan unido como el tuyo!
–¡¿De qué diablos estás hablando? –se sobresaltó confundido– ¡Deja de hablar y dame esa bolsa!
–¡Jamás! ¡Es una misión especial para Gai-sensei!
Naruto preparó muchos clones y entre todos lo atacaron, pelearon por un buen rato hasta que Naruto logró someterlo en el piso y un clon pateó el libro a lo lejos, tan fuerte que desapareció entre el follaje de los árboles.
Después de forcejear un poco más, Naruto corrió en dirección a donde había lanzado el libro seguido muy de cerca de Lee, pero no lo encontraron por ningún lado y ambos estaban seguros de que había caído en ese preciso lugar.
–¡Oh, no! –lloró Lee– ¡Lo he perdido otra vez! ¡¿Qué le estará pasando a la llama de mi juventud? ¡Ya no merezco ser un ninja! ¡Debo hacer mínimo un millón de lagartijas como castigo!
–¡Pero no entiendo! –Naruto se enterró las manos en el cabello sintiendo mucha frustración– cayó aquí, estoy seguro
–Seguramente alguien de tu equipo ya se lo llevó lejos de mi alcance –Lee se limpiaba las lágrimas con la manga– ¡Tu equipo está tan bien comunicado! –siguió llorando.
Naruto torció las cejas, no tenía idea de a qué se refería.
Decidió alejarse mientas Rock Lee comenzaba a contar su millón de lagartijas y estuvo buscando el libro por los alrededores, pero no había señales de él ni de su equipo.
Frustrado, volvió lentamente a la aldea y dio muchas vueltas por las calles. Iba caminando con la vista gacha cuando se encontró con Neji, sonriendo con sus aires de superioridad.
–Veo que no pudieron recuperarlo, era obvio, lo sé por tu cara de desdicha... –le dijo Neji cruzado de brazos y una media sonrisa con algo de sorna.
–¿Eh? ¿De qué hablas? –torció la boca mirándolo inquisidoramente
Tenten llegó de un salto con el libro en las manos.
–¡Lo tengo, Neji! –la kunoichi sonrió– ¡Fue muy fácil! –Naruto abrió los ojos como platos sin entender cómo había llegado el Icha Icha hasta ellos– Sólo tuve que esperar a que Sakura saliera para entrar a su casa; la muy descuidada lo dejó al alcance de cualquiera en su habitación.
Neji le dedicó una diminuta sonrisa, Tenten le entregó el libro y se fue de un salto
–¿La casa de Sakura-chan? –se preguntó Naruto cada vez más confundido– No sé que estarán tramando ustedes, pero te exijo que me devuelvas ese libro– le dijo apretando los puños.
–Tú a mí no me exiges nada –le conestó Neji cortante y prepotente– Si lo quieres, vas a tener que quitármelo por la fuerza, pero te advierto que ni en mil años lo lograrías.
–¡¿Qué? ¡¿Por qué quieren ustedes ese libro? –gruñó Naruto– ¡Hace rato lo tenía Lee! ¿Cómo es que...? ¿Por qué?
–Pues... –Neji acababa de girarse para irse, pero se detuvo para contestarle a Naruto– verás... hoy en la mañana, Gai-sensei nos encomendó una... – suspiró resignado mientras giraba los ojos– "misión especial ultra-secreta cuestión de vida o muerte", en la que debíamos recuperar el objeto que tú, Naruto, habías hurtado a tu propio sensei.
–¡Ah, pues que entrometidos son ustedes! –gritó agitando las manos– ¡¿Para qué quieren un libro de pervertidos?
–¿Per... pervertidos? –preguntó Neji con una cara de confusión girando la cabeza para ver por primera vez el libro que tenía en las manos y darse cuenta de lo que se trataba. Le dió una punzada en la columna vertebral que recorrió todo su cuerpo hasta desaparecer en la punta de sus dedos; su imagen estaba en juego, sería muy malo que alguien notara al poderoso Neji Hyuga sosteniendo una novela erótica, se sobresaltó como nunca lo había hecho. Si hubiera tenido idea del tipo de libro que Gai-sensei quería que recuperaran, no se hubiera ni siquiera molestado.
Sasuke cayó en ese momento junto a Naruto.
–¡Sasuke! –dijo Naruto sorprendido– ¿Qué haces aquí? –Sasuke no contestó.
–¡Pues yo no arruinaré mi reputación si alguien me descubre con este libro! Esta misión es una tontería.
Neji casi aventó el libro a las manos de Sasuke, se dio la vuelta y desapareció del lugar.
–Eh, Sasuke ¡Leamos el libro! –sugirió Naruto, emocionado, aliviado y feliz, aunque no había entendido nada.
–¡Diablos! ¡Yo tampoco puedo dejar que me vean con eso! ¡Haz algo bueno con tu vida, inútil, y regrésale este libro a Kakashi-sensei ahora mismo!
Sasuke le dio el libro y se fue rápidamente.
Qué loco estaba Sasuke, le daba importancia a cosas sin importancia, bueno, él se lo perdía. Este estaba siendo un día muy extraño; a saber cómo había vuelto el libro repentinamente a él, pero bueno, no importaba.
Con su sonrisa traviesa Naruto se sentó y abrió el libro. Pero... era muy extraño; no se parecía en nada al libro que había estado hojeando hace un rato en su casa. No. Este tenía números y gráficas sin sentido.
–¿Pero qué es esto...? Esto no parece la novela de Kakashi-sensei... más bien parece un libro de matemáticas...
Fue a la portadilla y descubrió que efectivamente era un libro de matemáticas. Le retiró la sobrecubierta, el libro en realidad se llamaba Cálculo Vectorial.
–Por dios, qué cosa más rara... ¿qué le habrá pasado al libro de Kakashi-sensei? ¿Qué esta pasando?
Se levantó y caminó distraído; no le apartaba la vista al libro, no tenía ni la menor idea de en qué momento Icha Icha Paradise había dejado de ser Icha Icha Paradise...
Cuando le quitó la vista al libro, vio sentado debajo de un nogal a su compañero muy concentrado leyendo.
–¡Sasuke! –le gritó Naruto llegando con él.
–¡¿Qué quieres? –le gruñó Sasuke cerrando el libro
–¡No vas a creerlo! ¡El libro no es el libro! –Naruto hacía exagerados ademanes con las manos– ¡Se convirtió en un libro de matemáticas...! ¿Eh...? –Sasuke parecía sorprendido y a Naruto le dio la impresión de que se estaba echando para atrás– ¡Mira que casualidad tan graciosa, Sasuke! ¡Precisamente tu estás leyendo un libro de matemáticas!
Sasuke no contestó. Se quedó como pasmado y con los ojos muy abiertos...
–Por cierto... Sasuke ¿Por qué estás leyendo un libro de matemáticas?
–Es porque... –Sasuke sonrió con superioridad– ¡Para volver a presentar el examen Chunnin, por su puesto! ¿Recuerdas que la parte escrita tenía problemas de cálculo?
–¡Cierto! –se puso la mano en la barbilla. Recordaba que el examen Chunnin tenía problemas que no había entendido para nada, ¡seguramente eso era cálculo! Bueno, al menos para la próxima vez él ya sabría qué era eso– Tienes razón, debemos ponernos a estudiar para el próximo examen.
Naruto abrió el libro. Sasuke seguía mirándolo con una expresión tan extraña, casi graciosa.
–A ver... -"Los puntos P del plano se representan mediante pares ordenados de números reales (a1, a2) los números a1 y a2 se llaman coordenadas cartesianas de P. Dibujemos dos rectas perpendiculares, que llamaremos ejes x e y, y tracemos ahora perpendiculares desde P a estos ejes, como en la Figura 1.1.1. Después de designar a la intersección de los ejes x e y como origen y de escoger unidades en estos ejes, definimos dos instancias con signo a1 y a2 como se muestra en la Figura 1.1.2..." (1) demonios, no entiendo nada...
Naruto miró de reojo a Sasuke, que se estaba alejando lenta y sospechosamente del lugar. Qué raro estaba Sasuke y... esperen... realmente la prueba escrita del examen Chunnin no tenía importancia. Él la había pasado sin responder ni una sola pregunta... ¿para qué estaría Sasuke estudiando? Además... la sobrecubierta del libro que leía Sasuke parecía ser la del libro que tenía Naruto... luego entonces... la sobrecubierta que él tenía debía ser la sobrecubierta del libro de Sasuke...
–¡Un momento! –gritó Naruto dándose cuenta de lo obvio– ¡Sasuke! –El moreno salió corriendo de allí lo más rápido que pudo– ¡Ven acá! ¡Regresa aquí bastardo, mentiroso, traidor! ¡¿No que no querías leerlo?
Naruto corrió detrás de él, pero Sasuke fue mucho más veloz y lo perdió de vista en cuestión de segundos.
–¡Maldito Sasuke! ¡¿Cómo se atreve a cambiar las portadas de los libros para poder leerlo a mis espaldas? ¡Pero me las va a pagar! ¡Sí! ¡Ahora sí cayó muy bajo el muy...!
–Hola Naruto.
Naruto perdió el habla, comenzó a sudar como si estuviera en el infierno; había escuchado la voz de Kakashi-sensei saludándolo. Esperaba que sólo hubiera sido una alucinación.
Volteó tan lentamente que sintió su cuello rechinar y se le pusieron los pelos de punta al comprobar que, efectivamente, Kakashi-sensei estaba detrás de él.
–Eh... eh... ¡Hola Kakashi-sensei! –rió nerviosamente.
–Naruto... ¿me das mi libro? –pidió con la voz tan tranquila que lo caracterizaba.
–Eh... ¿éste? –preguntó Naruto mostrándoselo.
–Sí... ése... –Kakashi lo tomó– Ahora... ¿cómo te castigaré...?
Naruto dio dos pasos para agarrar impulso y comenzar a correr. Kakashi abrió el libro y se llevó una desagradable sorpresa...
–¡Naruto! ¿¡Qué demonios es esto?
–¡¿Eso? ¡No sé! –se defendió alzando las manos– ¡Fue Sasuke! ¡El bastardo cambió las sobrecubiertas de los libros! ¡Él tiene el verdadero libro y finge estar estudiando cálculo mientras lo lee!
–Naruto, ya verás el castigo cruel y despiadado que te voy a dar por haber robado mi libro... –dijo con voz tétrica y aterradora.
Naruto lanzó un grito, trató de correr tan rápido que en sus primeros pasos se tropezaba con él mismo, corrió y saltó por los tejados tan velozmente como sus piernas le permitieron con Kakashi detrás de él.
–¿¡Yo qué, Kakashi-sensei? ¡Mira, allí está Sasuke! ¡Él es el que se está escondiendo para leer el libro! –gritó Naruto señalando a Sasuke a lo lejos.
–Sí, él también se las verá conmigo...
Cuando Naruto llegó a dónde estaba Sasuke, los dos corrieron juntos para huir de Kakashi-sensei...
–¡¿Qué has hecho idiota? –le gritó Sasuke corriendo junto a él.
–¡Cállate!
Vieron a Sakura
–¡Sakura-chan! –gritó Naruto– ¡Corre Sakura-chan! –la tomó del brazo al alcanzarla para que corriera junto a ellos.
–¡Naruto! ¡¿Qué están haciendo?
–¡Nos van a empalar!
–¡Oh, cállate, inútil!
Corrieron hasta llegar al campo, dónde Kakashi los atrapó. Ellos se preguntaban cómo hacía para sostenerlos a los tres al mismo tiempo teniendo solamente dos manos.
Unos instantes después, estaban los tres atados a los postes del campo de entrenamiento. Estaban algo pálidos y un poquitín asustados... .
Justo antes de que les diera un ataque de nervios, Kakashi-sensei empezó a reírse y dio tres palmadas, abrió su libro nuevo recién recuperado y comenzó con su lectura después de poner las sobrecubiertas correctas...
–Bien... –dijo cerrando su único ojo visible– Coordinación para trabajar en equipo en una situación no planeada: Bastante buena. Habilidad para custodiar un objeto: Decente. Velocidad: han mejorado. Capacidad para seguir órdenes: Muy mala.
–¡¿Qué? –preguntaron los tres al unísono.
–Se acabó el entrenamiento de hoy. Nos vemos mañana, niños –Kakashi-sensei se dio la vuelta y alzó la mano en señal de despedida.
–¡Espera un momento, Kakashi-sensei! –gritó Sakura– ¡¿Qué demonios es lo que está pasando? ¡No he entendido nada de lo que ha pasado en este maldito día! ¡Que alguien me explique!
–Eh... –El jōnin volvió a darles la cara– Bueno... verás, Sakura... –levantó la cabeza llevándose una mano a la barbilla– ¿Cómo te lo podré explicar...? Estaba yo muy feliz el día de hoy porque había esperado por meses la versión ilustrada del Icha Icha Paradise, cuando de pronto apareció Naruto molesto sin ninguna razón...
Naruto gruñó entornando los ojos...
–... él quiso arrebatarme el libro para que yo no fuera feliz; el caso es que me pareció divertido ver que haría y dejé que se lo llevara...
–¡¿Eh? ¿Entonces no logré llevarme el libro gracias a mi gran habilidad ninja? –gritó Naruto retorciéndose para tratar de liberarse de las cuerdas.
–Obvio no, inútil –le dijo Sasuke burlándose– evidentemente estás a mil años luz del nivel de Kakashi.
De no haber sido porque estaban atados, Naruto le hubiera dado un puñetazo en la cara.
–Mira, Naruto –continuó Kakashi–, si yo hubiera querido, no hubieras avanzado ni un metro con mi libro, pero quise ver si se pondrían a trabajar en equipo y arreglárselas para leer cada quien el libro. Que es obviamente lo que todos quería, y protegerlo del equipo de Gai al mismo tiempo.
–¿Lo hiciste a propósito? ¿Entonces tú querías que leyéramos el libro? –le interrogó Sakura.
–¡¿Entonces nos lo prestas para leerlo? –preguntó Naruto emocionado.
–¡¿Pero por qué el equipo de Gai-sensei nos perseguía? –dijo Sasuke para desviar el tema y tan rápido que casi se le traba la lengua. Kakashi volvió a reir.
–Ah, eso... –el sensei se rascó la cabeza– Es que... lo que pasó fue que me encontré con Gai instantes después que que Naruto se llevara el libro... él quería retarme a un duelo y probar de una buena vez quién era el mejor de los dos, pero yo le dije que tenía una emergencia y no podía atenderlo en esos momentos, además, le dije que me ayudara a recuperar el libro, o le contaría a todos eso que él ya sabe, y de inmediato mando a su equipo a buscarlo.
–¿Eso que él ya sabe? –repitió Naruto
–Sí, sólo que... yo no tengo idea de qué es eso que él ya sabe –concluyó Kakashi echándose a reír– Bueno, nos vemos mañana niños, lleguen temprano.
Kakashi desapareció.
–¡Hey! –gritó Naruto– ¡Espera Kakashi-sensei! ¿Nos vas a dejar aquí amarrados? –dejó de retorcerse y agachó la cabeza– Ese Kakashi-sensei tiene un humor muy sádico... cómo disfruta viéndome sufrir...
–Naruto... ¿no vas a desatarte? –preguntó Sakura quién estaba de cuclillas en frente de él y Sasuke de pie detrás de ella.
Naruto gritó sorprendido de verla liberada.. –¿¡Cómo! ¡¿Cómo hicieron para... para...?
–La técnica de desatar cuerdas... –dijo Sakura con un ligero fastidio en su expresión.
–Es básica –continuó Sasuke– la aprendimos en la Academia... No la habrás olvidado... ¿verdad, Naruto? –finalizó burlándose; sabía que ni siquiera la había aprendido.
–¿Eh...? ¡Claro que la recuerdo! Es sólo que... que... bueno...
Sus dos compañeros negaron con la cabeza con un gesto de desaprobación... y lo desataron.
(1) Cálculo Vetorial, de Jerrod E. Marsden y Anthony J. Tromba.
