Se levantó más temprano que de costumbre, sentía sus energías repuestas además cabe mencionar que la ansiedad de ver a su novia casi no le permite conciliar el sueño. Ojala le dieran el alta hoy mismo, él se encargaría de llevarla a su casa y darle todos los cuidados necesarios para ayudarle con su recuperación.

También se había levantado un poco un poco más temprano, para dejar su departamento limpio antes de ir al hospital. Y así no preocuparse por otra cosa que no sea su novia. Además prepararía una pequeña fiesta de bienvenida.

No hacía todo esto solo porque se sentía culpable por el accidente, pese a que pudo haberlo evitado de no haberse quedado a observar mientras dudaba de ella. Siempre había tenido relaciones superficiales nunca se había enamorado entes y ahora todo era diferente, quería hacerla feliz y disfrutar de esa felicidad juntos. No exageraba al decir que ver su sonrisa lo hacía feliz. Por esto la haría sentirse realmente querida por él y sus amigos que estaban preocupados por ella.

No le tomo mucho tiempo dejar su departamento reluciente y ponerse en marcha hacia el hospital. El doctor no se había puesto en contacto con él, por lo que daba por sentado que no habría complicaciones en llevar a su novia a casa. Como bien dicen, las malas noticias vuelan.

En el hospital fue recibido por la enfermera a cargo de su novia, se notaba cansada seguro tuvo una noche agitada entre sus pacientes.

-Ikki-kun buenos días.-la mujer ya lo conocía después de haber estado tantos días en el hospital.

-Buenos días- saludó cordialmente con una sonrisa.

-Si vienes a verla, tendrás que esperar porque está durmiendo.

-Está bien- le fue imposible no mostrarse desanimado.- ¿No puedo esperar dentro de la habitación?

- No lo sé, lo mejor será preguntarle a Sensei.

-¿Dónde puedo encontrarlo?

- No lo sé, yo iré a buscarlo, espera aquí un momento- dijo la mujer.

-No es necesario Karen, estoy aquí. - se anunció el doctor caminado desde el pasillo deteniéndose a solo unos pasos de ellos- ¿Podrías ir a buscarme los resultados de los exámenes que realizamos anoche?

-Voy de inmediato Inoguchi-san.

-Buenos días chiquillo, me esperaba tu visita.-le saludo el hombre luego que se retirara la enfermera.

-Sensei, buenos días... ¿Cómo esta ella?

El hombre lo miro detenidamente antes de hablar, parecía que lo estaba examinando con la mirada, seguro que como médico no podía evitar mirar a la gente como pacientes.

-Agotada no creo que puedas verla hoy, al menos tú te vez mejor- sonrió el doctor palmeándole el hombro.

-Gracias Sensei ¿Entonces no puedo verla hoy?

-Ven conmigo un momento.- se sintió intimidado por la seriedad con la que hablo el doctor- Tendremos la conversación en mi oficina.

Siguió al hombre que lo guiaba hasta su despacho, este no estaba muy retirado de la entrada. En cuanto entraron a la habitación el hombre le indico que tomara asiento, así lo hiso y espero a que el doctor que hasta ahora una permanecía en silencio y con una expresión seria comenzara a hablar.

- ¿Ikki tú tienes contacto con los padres de tu novia?

-No, lo único que sé es que no viven en la ciudad.

-Eso es un problema. Bueno tendré que decírtelo a ti. Lamento dejarte tanta responsabilidad.

-Eso no es molestia hare lo que sea por ella, puede decirme todo con la confianza de que yo cuidare de ella, solo no me asuste Sensei, valla directo al grano.

- Tu novia perdió la memoria.

-Amnesia-murmuró para sí, sin creer lo que oyó.

Tenía que ser broma, él le había pedido al hombre que fuera directo solo que este fue muy directo. Le costaba asimilar la información que había recibido. ¿Realmente su novia perdió la memoria? ¿Se había olvidado de él y de todo lo que habían vivido juntos? Esto no podía ser verdad. Sin notarlo sus ojos se humedecieron, contuvo las lágrimas que amenazaban con salir de ellos.

-No pongas esa cara aún no término de hablar- aclaro el hombre dándole una confortante sonrisa- Solo ha perdido una pequeña parte de sus recuerdos, aún no sabemos con exactitud desde cuando hoy seguiremos tratándola... No puedes quedarte hoy, tampoco es recomendable que tenga visitas hasta que la examinemos por completo y podamos tener un diagnóstico de su estado.

Con cada palabra del doctor, se sentía arrastrado por la culpabilidad, era como un agujero negro que lo tragaba hasta hacerlo desaparecer. Aunque todos le digieran que no era su culpa nada cambiaría el hecho de que no evito el accidente a tiempo, cuando pudo haberlo hecho desde el comienzo. Todo era su culpa lo sabía muy bien. Debió protegerla como es debido y no desconfiar de ella en ningún segundo. Por quedarse escondido espiando es porque las cosas terminaron de este modo y se odiaba por eso.

-Niño quita esa cara, ella está viva y es lo que debe importarte. Espera paciente por los resultados deseando lo mejor.

-Sensei no pude pedirme eso yo pude haber evitado su accidente- su voz sonaba rasposa gracias al nudo de tristeza que se estaba formando en su garganta.- Pero llegue tarde.

-Sé que nada de lo que te diga ahora te hará sentir mejor, pero ten claro que las únicas personas culpables con esas chicas que la arrojaron al lago. De hecho de no ser por ti ahora tu no estarías aquí, si no en un velorio.

Miro al hombre con una triste sonrisa en sus labios, agradecía el gesto que le brindaba por subirle el ánimo, pero realmente no se sentía muy bien emocionalmente.

-Bien, si quieres puedes pasar la noche acompañándola.

-¿Habla enserio?-

-Claro, pero que sea un secreto.

-Muchas gracias Sensei- Con la propuesta del médico no pudo evitar esbozar una sonrisa de emoción, con eso si había elevado su ánimo un poco.

-Así me gusta muchacho; no estés triste, mi intuición como médico me dice que todo saldrá bien. Así que solo descansa por hoy. A las nueve de la noche tengo mi hora de descanso, ven aquí a buscarme.

-Bien estaré aquí puntualmente. Me marchare entonces, hasta pronto-se despidió haciendo una reverencia.

-Hasta luego chiquillo.

No iba a negar que estaba preocupado por su novia y al enterarse de la noticia sintió como si el mundo se le viniera encima. Y pese a la petición del médico le era imposible permanecer en calma. ¿Qué haría si su novia no lo recordaba? ¿Cómo podría volver a revivir las memorias perdidas en sus recuerdos?

No muy animado se fue al trabajo. De alguna forma tendría que darle la noticia a todos y decirles que la visita planeada no podrían hacerla si no hasta que le dieran luz verde a las visitas. ¿Seria buena idea hacer la fiesta para su novia? Lo más probable es que con su condición actual una fiesta la confundiría aún más, lo mejor sería preguntarle al doctor sobre ello. Pero pase lo que pase no se pensaba separar de ella, no permitiría que se olvidara de él. Se encargaría de haberla recordar cada momento que compartieron juntos, sino volvería hacer todo a su alcance para que ella vuelva amarlo.

Kent fue el primero en darle los buenos días en el café notando de enseguida que se encontraba decaído e inmediatamente le pregunto por cómo se sentía y como le había ido en el hospital.

-Pues aún no puedo visitarla, seguirán haciéndole examen hoy.

-Espero que no sea tenga nada grave.-comento su amigo.

-¿Los chicos ya llegaron?

-Sí, solo faltan Mine y Shin que están en el turno de tarde.

-Hablare con Waka-san para hacer una pequeña reunión tengo que informar a todos de su condición.

-Yo le digo tu ponte el uniforme mientras.

-Gracias Kent.

No tardo en vestirse e ir a la sala de Maido to Hitsuji. Ya todos estaban esperándolo, algunos se veían preocupados. ¿Que habrá dicho Kent? Solo esperaba que haya tenido algo de tacto para dar la noticia, cosa que veía algo difícil para el chico.

-Bien quería informarles sobre la condición de nuestra apreciada compañera. Esta mañana el médico me han dicho que al parecer a perdido la memoria aún no determinan a que grado por lo que no podemos hacerle visitas hasta que estén los resultados de los exámenes.

Intento mostrarse calmado pese a sentirse totalmente diferente. Realmente se estaba tragando las ganas terribles de querer llorar y estar acompañándola en el hospital.

-¡No puede ser!-exclamo Toma

-Estas bromeando – susurro Sawa incrédula.

-No se alarmen- intervino Kent- El que haya pedido la memoria no es algo para asustarse. Existen varios tipos de amnesia, y debido al accidente que tuvo puedo proveer que no es tan grave como parece. –Explicaba su amigo intentando calmarlos a todos. Por lo general sus charlas científicas solían aburrir a todos, y nadie lo escuchaba, pero en esta ocasión ninguno dejaba de prestarle atención-Puede que esté sufriendo algún tipo de amnesia psicogénica producida por un daño físico en su cabeza, como también puede ser la perdida de la memoria a un evento en específico. El cerebro humano ante situaciones peligrosas entra en un estado de alerta y como autodefensa puede bloquear los recuerdos de le enfundaron aquel peligro. Es así como nuestro cerebro se protege de este tipo de situaciones. Si algo te hace sufrir lo mejor es desecharlo, así es como actúa el cerebro y nosotros mismos como personas.

No se dijo mucho en la instancia luego de la explicación de Kent, todos continuaban algo impactados por la noticia. Waka les solicitó hacer su trabajo lo mejor que pudieran, y mañana se tomarían parte del día para hacerle una visita a la chica se pueda o no.

Ikki se refugió en su trabajo. Lo realizaría tan bien como siempre, eso le ayudaría mantener su mente despejada y así pensar lo menos posible en su novia por el momento, pues cada vez que lo hacía se desanimaba por completo y eso obviamente podrían notarlo los clientes. Tampoco dejaría que el temor de ser olvidado se adueñara de él por ello quería dejar, dentro de lo posible, su mente en blanco.

-Ikki, puedes irte. Ya no hay tantos clientes que atender.

Waka-san le miraba con seriedad, el no solía ser muy expresivo ni se caracterizaba por su amabilidad. Y que ahora le diera la autorización para irse lo impresiono bastante es más nunca se lo había esperado.

-Muchas gracias Waka-san -hizo una reverencia. Realmente le estaba agradecido.- Me iré entonces.

Fue lo más rápido que pudo a cambiarse el uniforme en la sala del personal y recoger sus cosas.

Esa noche por fin podría ver a su novia. Se sentía como si fuera su primera cita con ella. El mismo nerviosismo hacía estragos en su cuerpo, solamente ella lograba hacerlo sentir de esa forma.

Solo eran las seis de la tarde pero ya estaba ansioso por ir a verla, solo tenía que esperar tres miserables horas más y toda esta soledad que se quería adueñar de él se disiparía. Cuando más deseaba que el tiempo avanzara rápido, más lento este se volvía. Miraba el reloj constantemente y el minutero no se movía de su lugar.

Pese a intentar tomar las cosas con calma la otra parte de él, se hacía un sinfín de preguntas. ¿Si su novia se olvidaba de él que haría? Estaba seguro que la respuesta la tenía clara, la volvería a conquistar, aunque no estaba muy seguro del todo de lograrlo pues fue tan difícil hacer que el corazón de esa chica le perteneciera dado que en un principio ella lo odiaba y el a ella, tal vez no era odio lo de ellos, solo diferentes puntos de vista. Cuando los mal entendidos fueron aclarados su relación se volvió más normal. Y él en su egocentrismo le pidió que fuera su novia y ella lo había aceptado fácilmente. También se pregunta si su relación seguiría siendo la misma. Ahora lo más probable es que ella no recordara nada del noviazgo que mantenían. ¡Maldición, se sentía tan impotente! Él pudo haber evitado está tragedia pero no lo hizo. Era tan dolo rozo pensar en que pudo haberlo evitado, pero como le había dicho el doctor la culpa no era de él, de hecho le salvo la vida.

Llegó al hospital unos pocos minutos antes de las nueve de la noche y lo primero que le dicen en la recepción es que ya no es horario de visitas. El solo dice que tiene una cita con el doctor Ryou Inoguchi que él personalmente la había agendado. La chica no muy segura se comunica con el sujeto en cuestión para corroborar la información. Luego de recibir la respuesta del doctor se disculpó avergonzada y le permitió la entrada.

Fue directamente a la oficina del médico esperando que no se molestara por haber llegado antes.

-Ikki, buenas noches- saludo el hombre en cuanto lo entro en la oficina de este- Me imaginaba que llegarías temprano.

El doctor en solo unos días había logrado conocer muchas cosas de su personalidad. No le desagradaba pero se sentía algo intimidado por eso.

-Buenas noches Sensei-correspondió el saludo- He salido antes del trabajo, espero no ser una molestia.

-No lo eres, no te preocupes.

-Gracias.

-Entonces… ¿Estás listo para escuchar los resultados?

Trago seco ante la pregunta que le formulo tan seriamente. Su corazón comenzó a latir tan rápido que podía sentir su pulso tras sus orejas. Respiro hondo mirando fijamente al doctor. Fuera cual fuera el diagnostico tendría que afrontarlo y hacer lo mejor por cuidar de su novia.

-Sí, estoy listo.


Bien... por donde empiezo... se me debería caer el rostro de la vergüenza, actualizar después de tanto tiempo, perdonenme ;_; aunque tampoco puedo prometer mas rapidez.

Espero que este capi haya sido de su agrado, y sigan leyendo mi historia. Se que a muchas le encanta Ikki, pues yo igual lo amo... me han dejado tan lindo review que me era imposible seguir sin escribir, y de a poquito fui escribiendo el capi para dejar abandonado este fic, cosa que no quiero hacer. Realmente espero que les gustara el capitulo y recibir sus review, pues alimentan a mi musa xDD

En fin nos lemos *-* que estén muy bien