UNA LEY.
Disclaimer; Harry Potter es propiedad de J. K Rowling.
Un año después.
Ginny dio un giro frente al espejo de cuerpo completo de su habitación, comprobando que tanto su cabello como maquillaje se encontraban en un perfecto estado. Su toga negra estaba perfectamente alisada y el birrete que hacia honor a su casa colocado.
Todas sus compañeras ya se encontraban abajo, en los jardines, recibiendo felicitaciones de amigos y familiares.
Como si no lo hubiera hecho hacia unos segundos atrás, volvió a comprobar el estado de su cabello; perfectamente lacio; su maquillaje natural, las rizadas pestañas y el nada discreto rojo carmesí que pintaban sus labios la hacían ver justo como quería. Una mujer madura y confiada de si misma.
Sonrío satisfecha y comenzó a caminar hacia la salida de su habitación. No pudo evitar pasar sus ojos por la cama que había permanecido vacía durante todo el año, en un silencioso acuerdo por parte de toda la casa de Gryffindor y la directora McGonagall. Al principio nadie ocupo aquella cama por que todo mundo pensó que el regreso de Hermione seria rápido, cuestión de días o a lo mucho semanas, y al final, el lecho quedo vacío como muestra de que aun la esperaban. Algo que a ella le daba fuerza en algunas ocasiones, y en otras la derrumbaba.
En algunas ocasiones, en donde su estado de animo era pesimista, Ginny llegaba a pensar que Hermione jamás volvería. Que estaba irremediablemente muerta. Aquello solo lograba que la bruja se intranquilizara mas y comenzara a buscar entre los libros de la sección prohibida algo con que rastrear el paradero de Hermione. Inclusive llego a buscar algo sobre marcas tenebrosas y como funcionaban, tal vez podrían usar la información para buscar a todo mortifago que se encontrara suelto. Luego se reprendía mentalmente diciendo que ningún tomo que pudiera leer serviría para otra cosa mas que para perjudicar su salud mental. Después de todo, no lograba encontrar nada sobre ninguna de las dos cosas.
Y no es que ella fuera pesimista o que deseara que Hermione nunca regresara, era solo que la realidad la golpeaba cada día con mas fuerza. Su amiga tenia una muy nula probabilidad de estar con vida, algo que no la dejaba tranquila desde que desapareciera.
Con pasos indecisos camino hasta la cama, rozo con sus largos dedos el dosel que la cubría. Muy despacio se recostó bocabajo en ella, tomo un almohadón y lo abrazo con fuerza respirando el olor a polvo y abandonado que había adquirido. Ginny pensó que ahí debería de oler a dulce, tal como lo hacia Hermione. Una fina lagrima resbalo por la comisura de su ojo, arrastrando algo de su rimel.
Se dio cuenta que había estado esperando algo que no llego durante todo el año. Siempre estuvo al pendiente de las noticias que salían en todos los periódicos que llegaban al castillo, revisando las cartas que le enviaba su familia y Harry con la esperanza de que trajeran información de su amiga. Pero nada ocurrió, y eso la hacia sentirse profundamente triste.
Se levanto sin ganas de la cama y noto que su maquillaje estaba hachado a perder. Aliso con el sepillo su cabello y volvió a rizar sus pestañas. Por fortuna había optado por no usar mas que rimel y lápiz labial, así que fue rápido y sencillo volver a estar lista para bajar.
— Hoy es tú gran día .— le dijo al espejo antes de guiñarle un ojo y salir al patio para la ceremonia de graduación.
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Harry estaba a punto de salir del cuartel de aurores cuando recibió un mensaje de que el futuro nuevo ministro quería verlo en su oficina. O la que seria su oficina en algunos días.
Resoplo molesto. Tenia el tiempo justo para ir a casa y arreglarse para asistir a la graduación de Ginny. No tenia ni tiempo ni ganas de hablar con aquel sujeto que no conocía.
Toco con resignación la puerta de la oficina del ministro, y al escuchar un suave pasen abrió la puerta para entrar. El despacho estaba pintado en un tono verde seco con molduras de madera oscura, con un costoso escritorio a juego, sillones de cuero del mismo color. No existía ni un solo cuadro en las paredes, en su lugar había una planta en una de las esquinas como decoración y un reloj de péndulo de un exquisito gusto.
— Mando llamar .— Harry evito sentarse ante el gesto que le hacia el primer ministro. Qureia salir de ahí lo mas rápido posible, eso y que no tenia muchas ganas de ser educado con aquel hombre
Augusto Bridgerton no le agradaba y no lograba comprender el por qué. Tal vez se debiera al hecho de que estuviera apunto de tomar el puesto que su amigo Kingsley quería.
Ninguno de los trabajadores del ministerio tenían muchos datos del como lo había logrado.
Los rumores que corrían por todo el lugar decían que propuso una ley ante el Wizengamot que logro convencerlos de ponerlo en el puesto, algo que tomo a todos por sorpresa.
Se habían estado manejando con el departamento de regulación de leyes y otros jefes de departamento para arreglar todos los asuntos del ministerio, sin necesidad de un Primer Ministro, y ahora les era impuesto uno.
— Un placer al fin conocerlo .— La voz profunda de Augusto le causo un ligero escalofrío. Estrecho la mano que el hombre le ofrecía. Quería que fuera al grano y así poder irse de ahí.
Augusto Bridgerton era un hombre considerablemente alto, tenia un cuerpo fornido, de cabello oscuro y algo canoso. Tenia un rostro afilado, una frente con dos ligeras arrugas, un par de ojos verde aceituna, una nariz respingada que apuntaba hacia el techo, y unos delgados labios que se curvaban en una pequeña y burlona sonrisa.
— Dijeron que tenia algo importante que decirme .— dijo con dureza. Era obvio que no estaba dispuesto a ir al grano pronto, y estaba seguro de que estar ahí no era solo para que el hombre lo conociera. — Tengo algo de prisa — aclaro.
— Así es — dijo — ¿Un cigarrillo? — Harry negó ante el ofrecimiento del hombre que comenzaba a prender uno —. Como ya sabrá, Señor Potter, mi futuro puesto se lo debo en gran parte al Wizengamot.
Harry asintió y espero a que el hombre continuara. Lo vio dar una calada a su cigarrillo y expulsar el humo. Su frente se arrugo con molestia. Ese hombre no parecía tener sentido de la urgencia. Eso o ignoraba deliberadamente la prisa que tenia. Harry pensaba que era lo segundo.
Al ver que el hombre se detenía a saborear otra bocanada de humo, decidió que se iría con o sin su consentimiento.
— Si eso era todo, me retiro.
Se dio vuelta sin despedirse de Augusto. Estaba mas molesto ahora que al entrar. No tenia ni el tiempo ni el humor como para desperdiciarlo con falsas cordialidades.
— Quiero que usted de el anuncio durante mi nombramiento — Augusto perdió su tono falsamente amable, dando paso a uno de ligera molestia. Harry se giro para ver al hombre. —. Como usted sabe, la tensión entre magos sangre pura e hijos de muggles es algo que nadie puede negar. Esta ley traerá la paz que el mundo necesita. No queremos un nuevo incidente como el de hace un mes.
El mes pasado tuvieron que ir hasta Hogsmeade a parar une pelea que sostenían los alumnos de Hogwarts; magos sangre pura vs. Hijos muggles. Creyó que era algo exagerado que tantos aurores asistieran al lugar, pero al ver el gran caos que ahí había, entendió que era mas que necesaria la presencia de todos sus compañeros. La cosa era fea, y aunque nadie soltó ninguna maldición imperdonable, si que lograron causar estragos en el pueblo.
— Durante la fiesta que se dará por el primer aniversario de la guerra. Deseo que el mundo sepa de mi ley por tú boca.
Eso era en tres meses, y Harry no se encontraba especialmente deseoso de ir. Para el seria algo así como festejar el día en el que Hermione había desaparecido, sin contar las numerosas muertes.
Iría solo si lograban encontrarla antes de ese día, de lo contrario el se quedaría en casa revisando los papeles del caso de su amiga.
— Me temo que no se de que trata su ley.
No estaba muy seguro de cómo rechazar la oferta, así que opto por lo mas razonable. Esperaba que el mago entendiera su indirecta y lo dejara marchar. Pero hoy no era su día de suerte.
— Es muy sencillo — Augusto dejo su cigarro a medio fumar en un cenicero. Su tono acababa de volverse peligrosamente alegre, o eso pensaba Harry —. Veras, se trata de una ley matrimonial — Harry lo vio con sorpresa. Eso sin duda no podía ser una ley, o si quiera llegar a ser la propuesta de una —. Se lo que estará pensando, pero como ya dije, es algo muy sencillo. Magos y brujas tendrán un mes para comprometerse al salir de Hogwarts y solo un año para cazarse voluntariamente, de lo contrario se les buscara una pareja para que lo hagan. Si no culpen con esta ley, serán enviados a Alcatraz.
Quiso reír ante la mención de cazarse voluntariamente. Era, probablemente, la cosa mas irónica que jamás escucho. Por qué aquello era sencillamente absurdo. Sonaba mal para Harry, y estaba mas que seguro de que el resto del mundo pensaría igual que él. No iba a dar una noticia así, inclusive si decidía asistir a la fiesta.
— ¿Es una broma? — no pudo evitar que la pregunta saliera de golpe sin importarle la mirada molesta que le dirigía el mago detrás del escritorio.
— Como ya dije, es muy sencillo — hablaba suave y lento, como si él fuera incapaz de entender lo que le estaba diciendo, algo que lo molestaba profundamente. — Solo deberás de anunciar que una nueva ley matrimonial saldrá.
A Harry no le paso desapercibido el tono en el que pronunciaba nueva.
— ¿Nueva?
— Por supuesto — dijo —. Hace muchos años existió una, pero fue abolida. Justo después de eso comenzaron a aparecer magos tenebrosos, es por eso que logre convencer al Wizengamot de crear una nueva. Usted solo deberá de dar un pequeño discurso que le será entregado por mi secretaria, en donde comentara sobre esta nueva ley. Solo eso.
Quiso reír ¿Era solo eso? La gente lo mataría si daba aquel anuncio.
— ¿Qué pasa si me niego?
— Tengo entendido sobre el caso que lleva manejando desde su aceptación en el cuartel de aurores — aquel comentario casual le sonó a una advertencia en toda regla —. Uno largos seis meses. Meses en los que no solo usted a gastado su tiempo, sino también recursos del departamento. Una clara búsqueda sin sentido.
Harry se tenso en su lugar. Acaso estaba amenazándolo con cerrar el cazo de Hermione. Eso era, quizás, aun mas absurdo que proponer una ley de matrimonio.
Algún milagro evito que se abalanzara sobre el escritorio y tomara al mago de las solapas y comenzara a amenazarlo sin ningún tipo de sutileza, como lo estaba haciendo Augusto.
— Usted no haría tal cosa — el lado racional y maduro de Harry estaba evitando que cometiera alguna locura. Tocar ese tema tan ala ligera era algo que nadie debería de hacer, al menos no frente a él —. Todo el mundo mágico se opondría. Le deben la vida.
— Lo superaran.
— Le deben mas a ella de lo que jamás le deberán a usted. Sin ella jamás habría derrotado a Voldemort.
El lado cruel de Harry disfruto al ver como Augusto se estremecía ligeramente ante aquel nombre. Algunas cosas jamás cambiarían, pensó.
— Es una causa perdida, Harry.
— Potter — lo corrigió —. Y Hermione creía en las causas perdidas.
Augusto apretó la mandíbula. Las cosas no estaban resultando como lo planeo. Por su puesto que ya había anticipado la reacción que tendría el mago ante su petición, y que se negaría, pero creyó que amenazándolo con el cazo de la desaparecida Hermione Granger, él terminaría accediendo a su petición.
Necesitaba que lo hiciera para que el mundo mágico asimilara la noticia de la mejor manera. Si daba a conocer la ley por si solo, era mas que probable un rechazo general por esta, pero con un personaje como Harry Potter las cosas podrían ser diferentes.
— No veo por qué me necesita, Señor — Harry se estaba jugando su ultima carta al mencionar aquello, pero bien valía la pena — Si el Wizengamot la aprobó debe de tener algo de bueno. Seguro que no lo mataran apenas les de la noticia .— Sabia que estaba siendo arrogante, algo nada común en él, pero en aquellos momentos no le interesaba ser de otra manera —. Si eso era todo, me retiro.
Antes de que Augusto pudiera detenerlo, salio del despacho. Tenia que avisarle a todos sus amigos sobre esto. Si ya era un hecho que la ley había sido aprobada y que solo se requería de dar la noticia, entonces tendrían que estar preparados.
….
Alkatraz; prisión de minima seguridad para magos y brujas infractores de leyes menores. También usado como correccional para menores. (No, no me equivoque escribiendo Azkaban, solo no tengo ganas de mandar a algunos magos ahí.)
Hola.
Tarde un poco mas de lo que yo esperaba con este capitulo, y ni si quiera estoy conforme con el (en realidad nunca estoy conforme con el resultado final de mis capítulos). Tenia planeado hacerlo mucho mas largo, por que tengo mucho material con que trabajar para hacerlo, con esto me refiero a que tengo una gran parte adelantada para uno nuevo.
Por otro lado, tengo que decirles que como me mudare de país en un par de semanas, o tal vez menos, pues no voy a tener Internet por un tiempo. Solo para que no se alarmen al ver que no actualizo, igual voy a intentar arreglármelas para subir otro capitulo antes de irme. Por que como ya dije, tengo algo de material con el que puedo hacer uno o dos mas.
LylyanneBlack; mis otras historias serán completadas, lo juro. Se lo frustrante que es no poder terminar de leer algo que te gusto por que la autora decidió no continuarlo o por que ya no pudo, pero ya jure que yo si terminaría todas y cada una de mis historias. Me disculpo contigo y con todos por esto, pero cuando tenia computadora no tenia Internet, cuando tenia Internet no tenia computadora, cuando tenia Internet y computadora no tenia un programa con el que escribir. Igual lo hacia sobre un cuaderno… uno que esta repleto de ideas para mis otras historias y con el que voy a trabajar, así que es probable que tengan noticias de estas muy pronto.
Por ultimo, espero que lo disfruten y disculpen si por ahí se me fue un dedaso, mi teclado esta algo sucio y a veces no escribe lo que yo quiero y el auto corrector esta activado así que básicamente algunas veces hace lo que quiere.
