¿Qué tal gentecita? ¿Les gusta esa manera de expresarme a ustedes o prefieren la anterior? En fin, disfruten el capítulo Folks.
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La caída de Noxus.
Capítulo 2: Postguerra Parte 2
Habían pasado semanas desde que me levante de esa cama a la que yo fui rescatado, en casa de Nidalee. Muchas cosas pasaron desde entonces, cosas como por ejemplo, sueños raros en los que veía sombras de animalitos con orejas puntiagudas llamándome Andrew, eso es raro, de alguna forma cada vez que llamaban por ese nombre volteaba a verlos, en cada sueño me querían decir algo, pero cada vez que llegaba a siquiera escuchar lo que me querían decir despertaba con sudor en mi cabeza y con una respiración forzosa, por supuesto Nidalee quería estar atenta a ello y por ello, agarraba una cobija y se quedaba a dormir conmigo, no en la misma cama, sino ella sentada con la sabana cubriéndola casi por completo a un lado de la misma. Una noche desperté de nuevo con los mismos síntomas pero esta vez había algo diferente en mi sueño, y aun me sigo preguntando qué significa, era algo extraño recordar la escena de mi sueño contando lo siguiente: Digamos que ese sueño en específico me encontraba en lo que considero yo era un acantilado con cuerdas alrededor y algo me tenía agarrando de la mano para no dejarme caer al vacío, que, por alguna razón, no me acuerdo bien que era quien me sostenía, pero me llamaba de la misma forma que antes les contaba, diciendo que no me iba a dejar caer y que todo iba a salir bien, pero en cierto momento ella perdía la fuerza y soltaba mi mano para dejarme en ese tal precipicio mientras gritaba mi nombre, y ahí es cuando me despierto de ese sueño, pesadilla, lo que sea.
Dejando de lado ello, en compensación por la estadía en la tribu o más bien, en la casa de Nidalee hacia trabajos de casa, por ejemplo, limpiar, buscar la comida, cosechar la comida, y estar atento a los niños. Mor'de y Mun'tu son un dúo inseparable de hermanos escandalosos, me costaba mucho dejarlos quietos, la única con la que podía llegar a pasar un buen rato era con Ukilina o Nidalee cuando se iba a su puesto de vigilancia, Ukilina es una bella niña, es tímida de por sí, pero si uno la conoce bien te llega a sorprender la inteligencia que posee y lo madura que es, y eso, considerando que ella es la más pequeña de los hermanos con la edad de 7 años, aunque, hay veces que se une con sus hermanos para gastarme una broma, pero eso no le quita lo inteligente que es.
En cuanto a Munda, el Jefe de la Tribu, aun me tiene un poco de miedo, más que nada por lo que me contaba en las sesiones que hacíamos de meditación, decía que podía verme matando personas, con la única diferencia, es que se trataba de un yo joven quien llevaba a cabo estas monstruosidades, según especula el, ese era mi pasado, el intuyo que en mi pasado era un asesino a sangre fría, como lo previa él el día que me vio por primera vez, pero a pesar de ello le agradaba hablar conmigo después de la sesión, era un momento que me hacía sentir bien, y según Nidalee, eso es bueno. Ella me llego a tratar como uno de sus hijos después que noto lo mucho que convivía con los niños y lo mucho que ayudaba en casa, también sentía lo mismo por ella, solo que la consideraba una madre para a mí, más que nada porque me vino cuidando desde que puse un pie en su casa y de lo mucho que se preocupaba por mi bienestar.
Hoy tuve un accidente grave, al parecer había conocido al esposo de Nidalee o más bien a mi padre adoptivo de la peor forma posible, digamos que Mamá Nidalee dio un paso en falso y cayó sobre mí, por supuesto, en cuanto entro Rengar, que era su esposo, lo tomo muy mal a primera vista y decidió atacarme, me daño considerablemente pero, si no fuera por los niños y Mamá Nidalee creo que no estaría vivo para contarlo, por supuesto ambos discutieron y terminaron de convencer al Gran Gato que no era quien el creía ser y que no era una amenaza para los niños, y en otros casos, para la Tribu en sí. Papa Rengar término disculpándose considerablemente, por supuesto acepte dicha disculpa y de ahí en más, nos empezamos a llevar bien, el mismo curo mis heridas con Hiervas Sanadoras que encontró en su expedición por el Bosque Nunca Vuelvas y junto a Ukilina, que estuvo preocupada por mis heridas, me cuidaron hasta que me mejore. Las heridas fueron profundas y por supuesto, dejaron cicatrices, una en el torso, y otra en la cara, más que nada en mi ojo derecho, lo bueno es que no me lo rebano si no fuera porque, de alguna forma, pude predecir sus movimientos y logre esquivarlos. La apariencia de Papa Rengar es como la de un Tigre blanco grande pero de dos patas, con ojos de color celeste exceptuando por el ojo derecho (Izquierdo si te pones en sus zapatos, o patas) que era amarillo y tenía un dispositivo que lo rodeaba, según me conto, tuvo una pelea bastante pesada con su enemigo mortal llamado Kha'zix, y este le saco el ojo dejándolo con un ojo útil hasta que consiguió dicho dispositivo para ver con claridad, tenía un cabello a rastas y una armadura de huesos, digamos que las hombreras tenían huesos en ella, después todo lo otro era armadura de plata encontrada por el en sus tantas expediciones.
Los dolores pasaron con el paso del tiempo, Rengar, en compensación por sus errores, me acompañaba hasta la casa de Munda para seguir con mis sesiones, siempre que podía, me recibía con frutas clavadas en un palo fino y grueso, y nos volvíamos a casa, en el camino nos pusimos a charlar:
-Dime Papá Rengar…- Dije mientras iba comiendo la manzana que estaba clavada en el palo.
-¿Sucede algo Kev?- Dijo mientras me miraba con interés y una sonrisa.
-¿Cómo es que, ya sabes, tuvieron a los niños?- Dije con un poco de vergüenza y para compensar los nervios de mi pregunta comía de las frutas que estaban en el palo. –Digo, tu eres una especie de Animal, ¿Verdad?-
El tan solo se rio apenas por lo que dije, ya que noto que estaba nervioso: -¿Qué te hace preguntar eso, Kev?-
-Nada, tan solo estoy siendo curioso, además, aunque no sepa cuál es mi edad actual sé que no soy pequeño como para preguntar este tipo de cosas. Piensa que en algún momento, los chicos te van a preguntar lo mismo.-
-Hmm… Pues, es sencillo, digamos que Nidalee o Mama Nidalee, como tú la llamas, tuvo la misma pregunta si es que podía llegar a tener crías si lo hacíamos, bueno, resulta que descubrimos que no soy un animal, ¿Cómo te explico? Digamos que tengo rasgos de un Tigre Blanco, pero en realidad soy una raza a los que nos solíamos llamar Antropomorfos, por así decir, y espero que no sea el único además de los niños, tengo rasgos tanto de, humanos, como de Animales. Por lo cual, mis genes se pudieron nutrir con los de tu madre y bueno, así es como tuve a los niños… ¿Esa era tu pregunta Kev?-
Estaba sorprendido por lo que dijo que en medio de todo eso, se me había caído un trozo de manzana al suelo, y de ahí Papa Rengar supo, que estaba tan estupefacto como confundido a la vez, lo cual provoco que se riera, al igual que yo.
-Eso explica porque los niños tienen rasgos Gatunos, pero Papa Rengar… ¿Hay especies así de iguales al igual que los niños o tú?- Dije mientras comía otro trozo de las frutas.
Él se puso a pensar un poco llevándose la mano a la barbilla: -Yo creo que no, Kev. Pero espero estar equivocado.-
-Entiendo… ¿Qué tal los Yordles? ¿Acaso ellos son Antropomorfos?-
-¿Yordles? ¿A que vino esa pregunta?- Dijo Papá Rengar arqueando una ceja.
-Pues, Munda me conto en la sesión que pudo ver a unos Yordles, según me contaba, parecían ser amigos míos, me conto que los había creído extintos por una cierta Guerra que tuvieron contra una Nación llamada Noxus y que le llamaba la atención que no pudiera recordarlos Física o Mentalmente.- Dije mirando al piso pensando.
-¿Te dijo cuáles eran sus nombres, Kev?-
-Sí, espera… ¿Cómo eran?- Dije mientras me rasque la cabeza y hacia muecas para tratar de recordar los nombres. –Tristana, Puuppy o Poppy, Rumble, y una tal Lulu. Por alguna extraña razón, siento… Como si ya los conociera, ¿Tú los conoces Papá?-
-Hmm… No lo creo Kev, pero si puedo responder tu pregunta, yo diría que no, es una raza en sí, pero no sé si son Antropomorfos.-
-Ya veo… ¿Y acaso un Yordle podría tener hijos humanos?-
-Si te digo te miento, Kev. Así que dejémoslo hasta ahí, ¿Entendido?- Dijo agitándome todo el cabello.
-Si Páh'.-
El tan solo se rio un rato y abrazo mi hombro mientras seguía jugando con mi cabello que por cierto, estaba creciendo con el paso de los días. Papa Rengar estaba considerando hacerme unas rastas, pero claro, yo le dije que no, y Mama Nidalee le dijo que no me quedarían muy bien.
En cuanto estuvimos cerca de llegar a casa escuchamos una explosión y gritos que provenían del centro de la Tribu, por supuesto nos dimos la vuelta y vimos a un monstruo grande con piel de madera, que tenía franjas de color rojo fuego y estaba atacando la Tribu esparciendo fuego desde su boca, en cuanto nos dimos cuenta, Mama Nidalee vino corriendo desde lejos avisando a Papa Rengar que tenía que ir al frente de la batalla para acabar con la criatura, por supuesto Papá Rengar saco sus Cuchillas de las casa y se fue con ella a combatir a la criatura feroz, me dieron la orden de quedarme a cuidar a los niños así que me quede en casa con ellos. Por supuesto, mientras estábamos adentro desde lo lejos se podía escuchar a la bestia rugir y a la gente gritar del miedo, los niños estaban asustados y se encontraban acurrucados a mí, yo, por otra parte, no sentía miedo, sino que tenía una extraña sensación de querer ir a luchar en conjunto con los soldados y Mamá, y Papá. No sé por qué lo sentía y también me preguntaba ¿Por qué, en vez de tener miedo, tengo emoción de irme al frente de la batalla a darle pelea a esa bestia grande? Fue ahí entonces, en que algunos recuerdos me empezaron a invadir la cabeza, grite de dolor por que la cabeza me dolía, era como si me prendieran fuego el cerebro desde adentro. Estaba en posición fetal con las manos puestas en la cabeza como para ver si eso podía calmar el dolor, los niños me preguntaban que me pasaba, por que actuaba así, estaban asustados y no sabían que hacer, en cuanto el dolor cedió me senté sobre mí mismo y vi a los niños que se iban acercando de a poco.
-¿Su-sucede algo hermano Kev?- Dijo Ukilina mientras, con sus hermanos al lado se acercaban hacia mi posición. -¿Por qué estabas gritando?-
Parpadee varias veces para recobrar la razón y mientras me tocaba la cabeza dije: -Estoy… Bien, creo.-
-¿Por qué gritabas hermano Kev?-
-Por qué sentía mucho…- Me quede quieto un segundo, mire a la nada y sentí que mi cabeza está recordando algo. –Mi nombre… Andrew, ese es mi nombre…-
-¿Hermano?- Dijo Ukilina mientras ponía su mano en mi rostro.
-Mi nombre es Andrew, ¡Yo soy Andrew! ¡Ahora lo recuerdo! ¡Mi nombre no es Kev, es Andrew!- Dije mientras agarraba a Ukilina por debajo de las axilas y la movía con emoción, Mor'de y Mun'tu estaban confundidos en ese momento.
-¡¿Acaso recuperaste tu memoria?!- Dijo Ukilina mientras sonreía, a este punto, los chicos estaban igual de emocionados que su hermana y yo.
-¡No del todo! ¡Pero recuerdo mi nombre real!- Dije mientras reía como si tratase de un niño. -¡Mamá y Papá necesitan ayuda! ¡Tengo que ir con ellos!-
-¡¿Qué?! ¡Pero ellos dijeron que…!- Mor'de fue interrumpido por mí.
-¡Lo sé, pero creo saber cómo derrotar a la criatura!- Dije mientras Salí corriendo da la casa hacia el centro de la Tribu.
Antes de irme les grite a los niños que no se salgan de casa y que no tardaría en volver. Había llegado al centro, para llegar al mismo tuve que atravesar varias casa incendiadas y a varios ciudadanos que corrían despavoridos a un lugar seguro, entre en escena cuando pase entre medio de dos casas calcinadas y veía algunos soldados caer del cielo acurrucándose del dolor, agarre a los que estaban tendidos en el suelo y los puse en un lugar seguro:
-¡¿Nidalee y Rengar?! ¡¿Dónde están?!- Dije mientras la cabeza del soldado apoyada en mi cabeza.
Con dificultad el soldado levanto su mano y apunto su dedo hacia donde estaban ellos, le di las gracias y suavemente lo deje en el piso para que descansara. La bestia era enorme, Mamá Nidalee y Papá Rengar estaban encarando a la criatura listos para recibir el próximo golpe e intentar contra-atacar, pude notar que tenían rasguños en todo el cuerpo y estaban agitados, por supuesto notaron mi presencia:
-¡Kev! ¡¿Qué haces aquí?!- Dijo Mamá Nidalee mientras me miraba sorprendida.
-¡Cuidado!- Dijo Papá Rengar mientras aviso la ola de llamas que lanzo el monstruo, Nidalee se tiro encima mío para hacerme esquivar la llamarada de fuego.
-¡¿Por qué estás aquí?! ¡Te dije que te quedaras con los niños!- Dijo Mamá Nidalee mientras me agarraba del cuello de la ropa y me agitaba rápidamente.
El monstruo rugió con todas sus fuerzas y eso hizo que arrugara el rostro por el aturdimiento que provocaba, Nidalee hizo lo mismo y Papá Rengar se limitó a mirarlo como si eso no le afectara:
-¡Se cómo derrotar a esa cosa!-
-¡¿Qué?!-
-¡Nidalee hay que aprovechar esta oportunidad!- Dijo Papá Rengar mientras miro a Mamá, ella le devolvió la mirada y después volvió hacia a mí.
-¡Quédate aquí y no te muevas!- Dijo yéndose.
Mamá Nidalee mientras estaba corriendo con Papá Rengar dio un salto y se convirtió en una especie de Gato que no supe identificar y ambos cargaron contra el monstruo de cuatro patas. En cuanto ellos estuvieron lo bastante cerca, el mismo hizo una llamarada, ambos la esquivaron pero fueron golpeados por el rápido movimiento del monstruo dejándolos fuera de combate. Él ya se había dado cuenta de mi presencia, el tan solo se limitó a rugir en el cielo y a pisar el suelo con sus patas de madera listo, para cargar contra a mí.
Yo tome la oportunidad que tenia de distancia contra él y fui a buscar las cuchillas de Papá Rengar, el monstruo se había dado cuenta de mis intenciones y empezó a cargar a toda velocidad contra a mí, agarre dichas cuchillas y fui directo hacia mi enemigo, el mismo preparo una de sus patas y mientras corría hacia mi posición lanzo su primer ataque en contra mía para que, de un rápido movimiento, me tirara al suelo de espaldas haciendo arrastre con el piso de tierra y pudiera esquivar el ataque, para poder subir desde su pata de madera hasta encima suyo, esquivando los ataques como podía, para llegar corriendo hasta su cabeza y de un salto clavarle ambas cuchillas en el cuello del monstruo. El mismo, comenzó a gritar levantando sus dos patas delanteras por el dolor, dando su último rugido y haciendo que este desapareciera como si tratara de un polvo cósmico haciéndome caer al piso, dándome un severo golpe en la cabeza que me dejo inconsciente.
Había despertado en lo que parecía ser mi cama, la cabeza me daba vueltas, tenía un leve dolor de cabeza y sentía que alguien estaba al lado mío, y que, por el movimiento que hice se levantó para verme con más detalle, cuando aclare mi vista, vi a Mamá y a Papá, ellos estaban sentados viéndome atentamente mientras trataba de incorporarme de mi mismo, del lado derecho se encontraban ellos y del otro se encontraban los niños mirándome atentamente, Ukilina estaba al lado mío mirándome de la misma forma. La cabeza me seguía dando vueltas, dolía un poco, pero después de unos minutos, en lapso de segundos, todos mis recuerdos volvieron a mí, ahora yo sabía quién era en realidad, que hice antes de llegar aquí, y antes de llegar a este mundo, prácticamente había recordado completamente la memoria, por alguna razón Nidalee lo sabía, al igual que Rengar, ellos estaban un poco tristes, porque de alguna forma sabían, que en cuanto me recupere decidiré ir en busca de Tristana y los chicos, todo eso lo podía notar con bastante facilidad.
Yo volví a mirar de re ojo a todos, cerré los ojos y dije con la mirada baja:
-Mi nombre es Andrew, fui un soldado que estaba luchando contra el líder más poderoso de todos los territorios posibles, había caído desde un acantilado por que se rompió el puente donde estaba dando pelea. Pertenezco a una ciudad llamada Fornost, yo misma la cree para una Yordle que conozco, había llegado por medio de un portal a este mundo hace meses atrás y Tristana me acogió en lo que hoy es el territorio no descubierto aun de toda Runaterra.- Cuando termine de contar eso levante la mirada y abrí los ojos. –En mi infancia era un chico inadaptado con arduos deseos de matar gente, me conocían como ''El asesino de Barrio 1'', al cumplir mis 18 años decidí dejar atrás los deseos de asesinar inocentes y me uní a la Universidad de Ingeniería para ser alguien en mi vida, por supuesto, todos me temían y no tenía muchos amigos excepto a una persona, él supo aceptarme y llamarme su amigo, por lo cual le fui y le soy leal hasta el día de hoy… Nidalee, Rengar, niños, mi memoria la perdí rio abajo cuando me golpee con una roca al caer de una cascada y la recupere cuando escuchaba los gritos de las personas, el rugido del monstruo y el peligro que estaban corriendo los cazadores del Bosque por Detrás de la Colina. Yo… Necesito volver a casa, necesito regresar con mis amigos a donde pertenezco y decirles que aún no he muerto, y que tengo muchas ganas de verlos.-
Nidalee le cayeron lagrimas que trataba de secar con sus dedos, Rengar noto eso y la llevo contra el para darle consuelo, los niños parecían igual de tristes que su Madre y Padre, solo que se quedaron en el mismo lugar mientras lloraban; Yo tan solo me limite a quedarme con la mirada baja mientras la familia pasaban por un momento triste. Ukilina se puso al lado mío y dijo con la voz cortante por la tristeza:
-¿Eso significa que hermano Kev se va a ir?- Nidalee miraba con tristeza a su hija a la vez que Rengar y sus hermanos la miraban de la misma forma. – ¡Yo no quiero que hermano Kev se vaya!-
Ella me abrazo fuertemente y lloro tristemente en mi torso, yo no supe que decir, lo único que tenía en mente fue devolverle el abrazo y brindarle todo mi apoyo a Ukilina.
Al día siguiente estaba levantado después de una noche de ver a la familia que me crio como a uno de los suyos tristes porque me iba ir, mucho no podía hacer en ese momento más que decir Adiós, pero antes de ello quería visitar al Jefe Munda y quería darle las gracias por todo lo que hizo por mí, sabiendo que podía llegar a ser una amenaza. Por supuesto, él ya sabía que había recuperado la memoria, y sabia específicamente que mi tiempo aquí había terminado, y que era hora de irme. Me regalo una bolsa llena de frutas de casi toda la Tribu en agradecimiento por salvar el lugar que me acogió sin problema para el viaje, y me indico por donde tenía que ir para llegar rio arriba. Me despedí de él cordialmente y me dirigí a la salida de la Tribu, mientras iba yendo veía a la gente reconstruyendo sus casas, se percataron de mi presencia y me mostraron su respeto bajando la cabeza en signo de agradecimiento. Al llegar a dicha salida, mire una vez más para atrás y note que Nidalee, Rengar y los chicos estaban allí, me detuve a mirarlos unos segundos y tome la decisión de despedirme correctamente de ellos, acercándome hacia ellos. Rengar me miraba triste al igual que los niños y Nidalee, ella se acercó hacia a mí y dijo:
-Debí haberte mostrado esto desde el principio.- Miro a Rengar y el saco de una caja grande la armadura que llevaba cuando pelee contra Darius ese día.
-Es… Mi armadura.- Dije agarrando la caja y la observaba. -¿Entonces todo el tiempo supieron que podría haber sido una amenaza?-
Nidalee, al igual que Rengar, asintieron:
-Y aun así… Me dejaron quedarme con ustedes…-
Nidalee me miro y me agarro con ambas manos el rostro suavemente: -Solo quiero que seas feliz, Kev, digo, Andrew. Y siempre… Pero siempre te querré como a mi hijo.-
-Y yo como a una Madre.- Dije mientras me cayeron lagrimas del rostro.
Nos dimos un tierno abrazo todos juntos, al separarnos, le entregue la caja con la armadura a Nidalee, quien confundida me pregunta por qué se lo doy:
-Así nunca me lleguen a olvidar.- Dije poniendo ambas manos en las manos de Nidalee.
Ella asintió con una sonrisa y volvió con los chicos, Rengar apoyo su mano en el hombro de ella y, mientras que me iba alejando miraba como todos me saludaban desde lejos, yo les devolví el saludo, agarre bien la cuerda de la bolsa llena de frutas y con una sonrisa al frente empecé mi camino a casa.
Fin del capítulo 2.
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Estoy en lágrimas, enserio, bueno casi, estoy a punto de llorar, creo que este fue el primer capítulo con el que más emociones tuve, ya que me había encariñado con los personajes que elegí para este episodio, en fin, ojala lo disfruten, tanto como yo lo disfrute crearlo entre lágrimas. ¡Saludos!
