¡Capítulo algo mas largo para recrear un primer encuentro entre las protagonistas! ¡espero que lo disfrutéis!


Adoro cuando Henry me acompaña mientras preparo una de sus comidas favoritas. Me doy cuenta de lo habilidoso que se está volviendo, pues me sorprende la facilidad y la gracia que tiene mientras revolotea a mi alrededor, ayudándome en la preparación. Consigo que se aleje un poco de mi haciendo que se siente en su taburete de la cocina, mientras observa como coloco la bandeja de lasaña dentro del horno. Saco mi delantal y sacudo la ropa de estar por casa que llevo en este momento... si me vieran, se acabó todo respeto hacia mi persona: con una camiseta de pico gastada, un pantalón fino de chándal que la verdad me sienta como un guante y unas deportivas que solo uso los domingos si no salgo de casa.

Henry me cuenta lo sucedido en la mañana. La sheriff tiene el brazalete con el que me capturaron y no puedo evitar que mi piel se erice recordando como la electricidad viajaba violentamente por mi cuerpo... como la Salvadora me salvó... como me volvió a salvar... Pero siento palidecer al recordar la desaparición de mi hijo, la mirada triste de Emma por tercera vez ese día... No se exactamente si ese fue el primer día en que me compadecí terriblemente de la persona que vino a este maldito pueblo para romper mi maldición. No solo por la desaparición de Henry, si no por que también perdió a Neal... Bealfire... Curiosamente lo recuperó, pero solo para volverlo a perder... Que cruel destino. Ni yo se lo desearía a la madre biológica de mi hijo. Francamente, contra mas tiempo pasa, más similitudes encuentro entre ella y yo...

- Entonces mamá... ¿puedo decir que eres un miembro mas para la Operación After Eight? - Preguntó Henry esperanzado viendo el rostro relajado de su madre.

- ¿After Eight? -

- El helado preferido de Belle - contesta sonriente.

- ¿Por que el de Belle? -

- A má le gusta el de pistacho - dijo con una mueca de asco. El joven omitió el hecho de que Belle y el estuvieron hasta altas horas de la noche hablando sobre cosas de las que, según su madre, no deberían ser propias para su hijo.

- Agg, que mal gusto, Swan - Regina hablaba como si la misma rubia estuviera presente en la cocina, haciendo reír así a su hijo. - Está bien, echaré una mano a Emma si es lo que quieres, pero solo porque me has dado una información valiosa para meterme con tu madre.-

- mamaaa...? - cuestionó Henry entrecerrando los ojos.

- ¿Que? no sufras, solo compraré una bolsita de pistachos... y me los comeré todos sin darle ni uno... o se los lanzaré de vez en cuando - Una sonrisa se dibujo en la cara de la morena - MUAJAJAJAJA! - con la risa fingida de Reina Malvada, Henry rió a gusto mientras se incorporaban para preparar la mesa.

- Ooohh, cuanta maldad...! - dijo con sarcasmo entre risas.


En ese mismo momento...

Toda la tarde intentando reunir alguna pista sobre el paradero de la heladera y nada... ¡Ni que se la hubiese tragado la tierra! Después de enviar a mi padre para casa, consigo relajarme con un café bien cargado y, ahora si, descanso mis pies subiéndolos al escritorio mientras me tomo un respiro... que no dura mucho, mi teléfono vibra y no tengo intenciones de cogerlo, hasta que leo el nombre de Mary Margaret en la pantalla... creo que nunca podré cambiarle el nombre en mi agenda... que poner... ¿Mamá? ¿Snow?... La trato con cariño y se que adora que la llame mamá, pero mi agenda telefónica es otra cosa... aun no estoy preparada.

- Swan - contesta el teléfono como si no hubiera leído quien le llamaba.

- Emma, soy yo... ¿no vais a venir a cenar? - Preguntó su madre.

- Arrg! lo siento mucho, debí decirle a David que Henry se quedaba con Regina... disculpa lo olvidé por completo - Puso su mejor vocecita inocente, no tenía ningunas ganas de reñir con su madre.

- ... Bueno, si tu lo ves bien, no hay problema... - Dijo con evidencia de que para ella si era un problema. - ¿Y tu, cariño? tu padre me ha dicho que querías seguir trabajando, ¿quieres que te lleve algo de cenar? - Mientras acababa de formular su pregunta. la puerta del despacho del Sheriff se abrió y Emma sonrió al recién llegado.

- No tranquila, mamá, ya he cenado algo - mintió. - Pero llegaré tarde, aún quiero seguir con esto y quizás llegue con hambre, déjame algo en la cocina, ¿quieres? - Emma vió la sonrisa escandalosamente traviesa que se dibujó en la cara de el Capitán Hook, después de escuchar a Emma decir que "llegaré tarde, y quizás llegue con hambre"

¡Oh mierda! Killian a interpretado de forma errónea mis palabras... ¡Joder! ¡y encima lo dije mientras le sonreía! Te cubres de gloria, Swan: Primero Ruby y ahora Killian...

- Tranquila cariño, no trabajes demasiado, quieres? -

- Gracias de todas formas. ¡Os veo en un rato! - colgó sin esperar contestación.

- Vaya Swan, no esperaba que mintieras a tu encantadora madre por mi - Caminó hasta colocarse a mi lado - Pero me gusta que improvises cuando me ves aparecer - le dijo inclinándose hacia la rubia para besarla.

Apenas habían rozado sus labios, cuando Emma se apartó bruscamente hacia atrás - No le he mentido, tu me has mal interpretado, yo... - desvió la vista hacia su escritorio y sus ojos se posaron en la bolsa de hilo, que portaba el brazal - Tengo trabajo que hacer, ¿que quieres Killian?-

- ¡Que decepción! - Dijo bromeando - Pasaba por aquí y vi la luz encendida, así que pensé que necesitabas que te echara... ¿una mano? - dijo levantando su única mano. Relajó la situación y Emma rió junto con el.

"- Huy, disculpa, olvidé que te gustan mutilados, ¿crees que Regina se cortaría una mano por ti?-" Vale, no había necesidad de recordar la conversación de esta mañana con Ruby, pero con Killian bromeando con su mutilación, era obvio que me viniera a la memoria... ¿no?... lo que sea... no tengo tiempo para sus juegos, aunque he de decir que el cuero negro siempre me a parecido muy sexy, hoy Killian solo esta despertando en mi cierta incomodidad...

- ¿Que es eso? - Hook curiosea allí donde los ojos de Emma se acababan de posar.

- Es algo sumamente importante -

No se cuanto rato estamos hablando, cerca de una hora, mientras le pongo al día sobre el brazal y lo que tenemos en mente. Ahora por fin puedo decir que me he relajado, Killian siempre consigue hacerme reír con alguna de sus tonterías. El sentado en mi silla y yo sobre el escritorio riendo por alguna nueva ocurrencia de Hook... veo que se queda en silencio... ¿Ahora que le pasa a este? mira en brazal en sus manos con una expresión seria...

- ¿Recuerdas la conversación que tuvimos en medio de la carretera, Amor? - Se incorpora de la silla y deja el brazal a un lado del escritorio quedando muy cerca de Emma.

- Si que lo recuerdo... hay no, ya me a cortado el buen rollo - contesta la rubia con seriedad.

Killian posa su mano en la rodilla de Emma y separa sus piernas para quedar entre ellas - No dejo de pensar que lo nuestro puede llegar muy lejos, Amor... somos tan parecidos - le dice mirándola a los ojos con su mejor cara de cachorrito.

- Necesito tiempo, eso es todo, me digiste que esperarías... Esto empieza a ser violento e incomodo - dice forzando una sonrisa.

- Por supuesto, rubia... siempre he estado dispuesto a esperarte todo el tiempo que hiciese falta... - subió su mano hasta quedarse sobre la mejilla de la sheriff. - Quiero que seamos iguales, que me dejes estar a tu lado, protegerte y cuidarte... - Emma no pudo evitar sonreír con ternura ante las palabras del pirata.

- Todo a su debido tiempo, ¿si? - Le dijo acariciando la mano de este sobre su rostro. Killian comenzó a acercarse lentamente con los ojos vidriosos.

Bueno, por contentarle con un beso no me voy a morir ni nada...

Cuando sus labios estaban a pocos centímetros, Killian redujo la distancia bruscamente para atrapar los labios de la rubia. - ¡Mmh! - el murmullo que dejó escapar la sheriff por la violencia del choque de bocas, no fué interpretado debídamente por el pirata el cual besaza con mas veemencia. - Killian... no, detente... ¡así no! - Emma intentaba hacer retroceder al pirata colocando ambas manos sobre su pecho y este se separó unos centímetros de sus labios.

- Si, amor... esta es nuestra oportunidad, ¿no lo ves? ahora seremos iguales - Una Emma confusa, relajó la presión de sus brazos y el pirata volvió a besarla inclinandose sobre ella.

¡Mierda! ¿¡de que coño esta hablando!? Lo único que quiero es quitarmelo de encima pero ahora esta sobre mi en el escritorio y no tengo fuerza suficiente para apartarlo desde esta posición... tranquila Emma, la magia es deseo, tal y como te enseñó Regina... se que puedo hacerlo... ahora es el momento, ¡Su mano ya no me sujeta!

Emma consigue despegar sus labios de la boca de Killian - ¡He dicho que te detengas! - Posa firmemente sus manos sobre el pecho del pirata, sintiendo la magia atravesar su cuerpo, dirigiéndose a sus extremidades a la vez que Hook sube su mano y su garfio hasta las muñecas de Emma, envolviendo una de ellas con el brazal... y nada sucedió.

La magia se rompe en la punta de sus dedos creando una tenue honda residual... como al lanzar una piedra en las tranquilas aguas de un estanque, el residuo de la magia de la Salvadora viaja casi imperceptiblemente, extendiéndose a lo largo y ancho de Storybrooke...


- ¡Mama, te superas! - Dice un sonriente Henry recostado en su silla, mesándose la tripa. - La lasaña te a quedado mejor que nunca - Le extendía su plato a su madre que ya estaba en pié recogiendo los restos de la cena.

- Mi lasaña estaba como siempre, ¡eres tu que tenías mucho apetito! - Mientras reía junto a su hijo - ¿Vas a querer postre o ya he terminado contigo? - dijo arqueando una ceja observando al chico.

- Mamá, la duda ofende... - fingió seriedad sin poder contener su sonrisa.

- De acueeerdo, ahora te lo traigo... Definitivamente, es hijo de su madre - Se encaminó hacia la cocina cargando los platos cuando una suave brisa atraviesa toda la extensión de su cuerpo, activando su magia.

Un fuerte estruendo de platos estrellados, hacen brincar de la silla a un joven asustado. -¡Mamá! ¿Que ocurre? - Corrió hasta donde se encontraba su madre, enfrente de ella, los restos esparcidos y rotos de la cena - ¡MAMÁ! - Le grita para sacar a su madre de su trance.

- ¿Has sentido eso? - pregunta ella con la vista fija en la puerta de entrada de la casa

- ¿Sentir el que? ¿que pasa? - Un asustado Henry le pregunta notáblemente nervioso.

Esa sensación... esa magia la conozco... se que proviene de Swan pero... era débil... ¿de donde viene? ¿que sucede?... El desconcierto se está apoderando de mi mientras oigo a mi hijo que sigue haciéndome preguntas... Avanzo los casi dos metros que me separan de la puerta para salir, ni me molesto en coger el abrigo, ahora mismo toda mi piel arde, mi magia está en guardia y me crispa por los poros. Camino decidida por el jardín. Se que está haciendo mucho frío cuando noto a henry que tiembla a mi lado.

- mamá por favor, explícame que pasa... - Dice temblando mirando a una Regina impasible ante el frío helador de esa noche.

- Magia, eso es lo que pasa... Entra dentro, tengo que localizar la procedéncia y ver que sucede - No le mira, pero Henry sabe que su madre no aceptará ninguna objeción.

- Esta bien... pero ten cuidado... - Retrocede unos pasos y se detiene - ¿Quieres que llame a Emma? -

- No hará falta... - Contesta susurrando lo suficientemente alto para que su hijo lo oiga y volviese dentro de casa.

¿Donde estas Swan? intento concentrarme para seguir su rastro... es fácil comenzar a sentir su esencia, la conozco demasiado bien, pero se extiende por toda la ciudad y lo que necesito es encontrar el punto exacto de procedencia. Extiendo las palmas de mis manos hacia delante, como queriendo acunar el viento con mis brazos. Inspiro... expiro... cada vez que inspiro, mi magia transforma ante mis ojos cerrados luces y formas que aun no reconozco... Expiro y ahora son los sonidos inconexos que llegan a mis oídos... inspiro... las imágenes cada vez son mas nítidas pero sigo sin comprender... expiro... "¡suelt... AHH!" ¿Emma? si era tu voz, tu angustiada voz para ser exactos... aprieto mis labios, mis manos de cierran y noto como se me clavan las uñas en mi piel... debo contenerme... mis ojos me duelen de lo fuerte que los tengo apretados... inspiro, expiro, cada vez mas rápido, fundiendo las imágenes con el sonido cuando por fin lo veo claro.


- ¿No lo entiendes, amor? sin tu maldita magia ahora seremos iguales, ¡podremos estar juntos! - Volvió a inclinarse para besarla pero en ese momento Emma le escupió en la cara.

- ¡Nunca podría estar con un puto lunático obseso como... ! - El sonido ensordecedor de una fuerte bofetada corta la conversación haciendo que la Sheriff comience a sangrar por su labio.

- ¡CÁLLATE! ¡ESTO ERA LO QUE QUERIAS! QUE FUESE EL HOMBRE EN ESTA RELACIÓN! ¡QUE MI FUERZA PUEDA PROTEGERTE! - Rugió el pirata cogiendo con su única mano las muñecas de Emma, colocándole las manos sobre su cabeza.

- shht...! - Fué la respuesta al dolor infligido de sus muñecas apresadas y su piel surcada cuando el pirata utiliza su garfio para rasgarle la ropa. - Killian... no... - Se detuvo mirando a sus ojos.

- Amor... déjame hacerte sentir bien... - volvió a inclinarse pero esta vez Emma giró para mirar a otro lado. No le importó y comenzó a besar su cuello. - Déjame ser el hombre que siempre quisiste... - Dijo mientras bajaba rozando con su lengua, mordiéndole el cuello, la clavícula...

¿Como he acabado así? apresada por un hombre que creía bueno y dulce... con el que pensaba compartir buenos momentos... ¿Donde ha ido? Debí haberme dado cuenta de su... impotencia. No es mi culpa que mi magia esté de vuelta... pero claro, el Capitán no se puede sentir inferior a una mujer... Dios, como no darme cuenta, el bosque encantado estaba lleno de retrogradas machistas y creo haber dado con el peor de todos...

Cierro los ojos, quiero dejar de sentirlo y me cuesta... A rasgado mi ropa de cintura para arriba... y no se si alegrarme o arrepentirme de usar siempre tejanos ajustados, porque le va a costar trabajo... "mmhh!" mierda, eso a dolido, va a dejar una buena cicatriz sobre mi cadera... no tengo ganas de seguir luchando... solo quiero que termine de una vez y se largue...

¡¿Pero que...!? ¡Ni hablar! "¡SUÉLTAME!" Le grito mientras vuelvo a forcejear, mis piernas no están mejor que mis manos, pero Killian se ha distraído con mis pantalones y no veo mejor oportunidad...

- ¡Deja de resistirte! -

Me vuelve a apresar firmemente y giro mi cara, no soporto mirarle... desde esta perspectiva veo la puerta... lástima que sea tan tarde... no creo que nadie ven... ¿Qué? ¿Humo... violeta? una mano apoyada justo frente a mis ojos... alzo la vista y ahí está la dueña de ese humo violeta... la miro pero ella mira al frente... sus manos apoyadas desde el otro lado del escritorio al rededor de mi cabeza y sus ojos llameantes mirando, como si en vez de haber traído a Marian del pasado, fuese la Reina Malvada. Sus labios fruncidos en una mueca de asco no son rojos... están blancos de lo apretados que los tiene. No llevará un despampanante vestido de reina malvada, tan solo una camiseta que parece antigua... y tampoco llevará su pelo perfectamente peinado... tan solo una coleta sencilla y varios mechones de pelo por su cara... Pero la expresión de su rostro... eso es lo que da verdadero terror.

- Regina... - Susurra Emma alertando a Hook.

- ¿Que coj...? - No pudo terminar la frase cuando voló despedido hasta la pared más cercana chocando ruidosamente. Sin llegar a tocar el suelo con sus pies, vuelve a ser despedido violentamente hacia la puerta, arrancando esta de sus gonzones y cayendo como un pelele maltrecho al suelo.

- Emma... -

Por fin habla... Sus manos siguen en la misma posición cuando baja la mirada para encontrarse con la mía. Su expresión a cambiado completamente. En sus ojos veo tristeza... ternura... Comprensión, calor... sentimientos impropios para la Reina Malvada... más propios de un ángel... Mi ángel... el mismo que ahora me incorpora con su mano en mi espalda, el que camina alrededor del escritorio sin romper el contacto físico y visual conmigo... el que me revisa una a una cada herida, golpe o corte... me da igual.

Vuelve a fijarse en mi rostro con esa misma expresión. Esta tan cerca que siento su respiración sobre mi piel. Veo como observa mi labio ensangrentado y se acerca un poco más... sus ojos están vidriosos y se me encoje el corazón cuando su mano se posa en mi cara. Pasa el pulgar por mi labio inferior, por encima de la herida, limpiándome la sangre con una suave caricia... y en este instante, es cuando dejo de respirar...


Se nota que no puede mirarse ante un espejo... si viera su estado y su aspecto, no me estaría mirando como si acabase de ver un fantasma. Es mas, parece ella el fantasma... no lo he podido evitar cuando he visto su labio inflamado emanando sangre... Le acaricio para que no me duela tanto verla en un estado tan lamentable y es peor... porque contiene el aliento y palidece... de sus ojos se desprenden dos lágrimas silenciosas y ahora soy yo la que contiene el aliento, Intento secarle las lágrimas con ambas manos pero no funciona, su cara se contrae... No, por favor, Swan... no me hagas esto...

Rompe a llorar... y la abrazo fuertemente contra mi... no se si para consolarla o para evitar quebrarme yo también... mientras llora apoyada sobre mi hombro, recuerdo al cerdo causante de todo esto y levanto la cabeza para mirarle... pero es demasiado tarde... no está.

- Vamos Swan... - Habló Regina - Vendrás conmigo a casa y allí te curaré, ¿de acuerdo? - No esperó que respondiera cuando su humo violeta las cubrió hasta no dejar rastro humano en la comisaría.


¿que os ha parecido? ¡seguiré incorporando personajes y que nadie crea que Hook saldrá de escena con facilidad! da muuucho juego!

¡Saludos!