Chikage-SP…Que bueno que te haya gustado, la verdad la parte de la leyenda fue lo que me llevó más tiempo para poder idear mi fic ya que había muchos aspectos que tenían que tomarse en cuenta…no dudo que sus errores tendrá, pero creo que la idea ahí está ¿no?...Conforme a tus preguntas, bueno, el fic no tardará mucho en dar fin, así que te pido un poco de paciencia para que tus preguntas sean resueltas conforme se desenvuelva la historia, yo creo que en este capítulo pueda responderte quizás una o dos preguntas, no podrá respondértelas todas por que así no tendría chiste ¿no?...gracias por tu review y espero que este capítulo en verdad lo disfrutes.
Atori-chan…Ja, ja, ja, ahora si me hiciste reír, es cierto que quería darle un tono cómico a la historia con el detalle de los boxers, ja, ja, ja. Y también es cierto que Yama nunca hubiera predicho si se daba el caso de que So-chan hubiera estado en sus días ya que es hombre y no tiene nada de experiencia en esos casos. Creo que si así hubiera sido So-chan le hubiera dicho tímidamente que necesitaba unas toallas o tampones por aquello de la ropa interior, Yamato se sonrojaría y sin embargo iría corriendo a la farmacia más cercana en busca de unas (¿imagínatelo en una farmacia pidiendo unas toallas femeninas? O peor aún unos tampones, Ja, ja, ja) Sería una situación muy incómoda para ambos, sin embargo muy graciosa. Lo bueno es que le ahorre al pobre de Yama-kun todo ese trabajo y So-chan no estaba en sus días. En fin mejor que siga el capitulo. Gracias por tu review…Disfrútalo…
Angel Nemesis...Me alegra que te haya parecido lo de la leyenda ya que fue una de las partes más difíciles de ese capítulo. La leyenda fue inventada desde "cero" y tenía que concordar con la historia... Por otro lado te pido ser paciente...te puedo adelantar que Tai comienza participar en la historia a partir de este capítulo.
kibun No Tenshi...Te confieso que si me espanté al principio, puesto que tardaron mucho en llegar los reviews... temí que el capítulo no había sido bueno...Miedo que se disipó cuando llegaron sus reviews con críticas positivas...que bueno...me alegro y no espero estar aburriéndoles...Muchas incógnitas en la historia se revelaran a su tiempo, sólo les pido un poco de paciencia...muchas gracias por todo tu apoyo...bye...
Alexeigirl...Primero que nada muchas gracias por tu review...La verdad acerca de lo que le pasó a Sora no es algo tan fácil como una simple desilusión amorosa, me temo que es algo mucho más grave que eso...sin embargo no deseo arruinarte la sospresa...muy pronto sa incógnita se aclarará...Muchas gracias por todo y espero que este capítulo de verdad te guste.
Lizirien...Kateri...Muchas gracias por sus reviews y que bueno que les hayan gustado.
Sora Ishida...Me alegra que pienses así de mi historia, espero no decepcionarte con este nuevo capítulo...Gracias por tu review
La cresta del amor
Cap.3 El club de los corazones rotos
-¡Uhm! Que buen día hace hoy- decía un chico rubio estirando sus brazos hacia el cielo y respirando profundamente mientras caminaba por los pasillos de su escuela, además de que era demasiada notoria la sonrisa que tenía en su rostro.
-Tal perece que lo que te sucedió el ayer te ha puesto de muy buen humor últimamente- decía un chico que caminaba al lado de él, era casi de su misma estatura, tenía unos ojos cafés chocolate que hacía juego al color de su cabello que lucía todo alborotado. -¿Me pregunto que habrá tenido esa chica para que te haya llamado la atención de esa manera?- continuaba el chico en tono juguetón.
-¿Qué te puedo decir Tai?- decía el rubio caminando con sus manos en su cuello y mirando hacia el cielo. Taichi Yagami era el mejor amigo de Matt desde la primaria y una estrella de soccer.
-¿Cómo era ella?- preguntó el chico curioso.
-Era hermosa Tai, tenía cabello pelirrojo, atlética y los ojos rubí más extraños y más hermosos que he visto sobre la faz de la tierra- dijo Matt sonriendo para sí, lógicamente el chico había estado esperando a que su amigo preguntara eso –además de que era súper tierna, sentía una extraña necesidad de estar cerca de ella y protegerla.-
-Vaya- dijo Taichi emitiendo un pequeño silbido –Yo creí que después de lo que te sucedió con Katoko te volverías inseguro de tus sentimientos hacia otra chica.- El rostro de Yamato se puso momentáneamente serio ante este último comentario mientras que su mente comenzaba a vagar en sus recuerdos…
------------RECUERDO---------------
-Yamato, me gustas- era la confesión de una hermosa chica de cabello negro largo y ojos azul claro de nombre Katoko Mishima, su mirada estaba baja y su cara completamente roja. El rubio se sentía apenado y confundido ya que no sentía atracción alguna por la chica, sin embargo no quería lastimar sus sentimientos.
-Katoko eres una chica muy hermosa y me siento halagado de lo que sientes por mí, pero no puedo corresponder a tus sentimientos- dijo el chico apenado.
-¡¿Por qué! ¡¿Es que acaso amas a alguien!- dijo la chica con lágrimas en los ojos.
-No- respondió secamente el chico.
-Entonces ¿Por qué no me das una oportunidad? Sal conmigo un tiempo y si para cuando acabe el semestre aún no sientes nada por mí, entonces me resignaré- decía la chica desesperada y aún con lágrimas en los ojos, sujetaba la mano de Yamato en manera de súplica. Él estuvo callado un momento.
-Está bien- concluyó el chico con los ojos cerrados para sorpresa y fascinación de aquella chica que felizmente lo abrazó.
------------FIN DE RECUERDO---------------
------------RECUERDO---------------
El sonido de una cachetada resonó a lo largo de todo el parque, las aves que se encontraban plácidamente comiendo emprendieron el vuelo asustadas. El rostro de un chico ligeramente volteado, su mejilla roja. Lágrimas fluyendo de los ojos de una chica agarrando su mano adolorida debido al fuerte golpe que acababa de propinar.
-¡Eres un idiota Yamato!- decía la chica al borde del llanto. -¡Pensé que en verdad algo había nacido entre nosotros! ¡Como puedes ser capaz de decirme que aún no sientes nada por mí después de tanto tiempo! ¡Creí que la manera tan amable por la que actuabas conmigo era por algo más especial, me ilusionaba que tus sentimientos hubieran cambiado un poco!- Yamato permanecía inmóvil, en la misma posición en la que había quedado después de el golpe que había recibido.
-¡Y así como si nada vienes a decirme tan tranquilamente que todo esto acabó! ¡ERES UNA PERSONA FRÍA YAMATO! ¡TE ODIO! ¡NUNCA SERÁS CAPAZ DE AMAR A ALGUIEN EN TU VIDA!- concluyó la chica sus ojos estaban llenos de rabia.
-Quizás tengas razón- dijo Yamato con una mirada triste y sombría. La chica al oír eso salió corriendo de ahí para no volver jamás.
------------FIN DE RECUERDO---------------
-Vamos Matt, ya olvídate de eso, lo bueno es que ahora las cosas son diferentes, no pongas esa cara larga- la voz de Taichi había sacado al rubio de sus pensamientos, Tai estaba muy preocupado por el repentino silencio del Yamato. Este simplemente asintió aun pensativo, lo que obligó a Tai cambiar a un tema más agradable.
-Y dime ¿Cómo piensas volver a verla?- dijo Taichi animado.
-¿Eh? ¿A quién?- preguntó Yamato todavía sin comprender la pregunta.
-¿Cómo que a quien?- dijo el chico cruzando los brazos y frunciendo el ceño –pues me refiero a la pelirroja de ojitos color rubí- dijo Taichi enfatizando lo último juntando sus manos y poniendo ojitos bellos a la vez que lanzaba besos en manera de burla, cosa que a Yamato no le hizo gracia y mostró su antipatía con una mirada asesina.
-Pues la verdad no se- dijo el chico respondiendo a la pregunta y parecía un poco desilusionado –lo único que averigüé de ella fue su nombre- dijo el chico con una cara de confusión y rascándose la cabeza por ello, también estaba sonrojado por haber sido un idiota y no haberse puesto a pensar a cerca de cómo podría volver a verla.
-¿Y bien?- dijo Taichi esperando más.
-Y bien ¿qué?- dijo Yamato sin comprender aún.
-¿Cómo se llama ella? ¿O qué? ¿Acaso no piensas decírmelo?-dijo el chico de cabello alborotado comenzándose a impacientar y cruzó los brazos con gesto de indignación.
-Su nombre es Sora Takenouchi- dijo Yamato con cierta nostalgia en su voz.
-¿Sora Takenouchi?- se preguntó Taichi en voz alta, el rostro del chico parecía haber tenido alguna reacción.
-¿Qué? ¿Acaso la conoces?- preguntó Matt esperanzado ya que le pareció que su amigo había reconocido el nombre.
-No, es sólo que se me hace muy familiar- respondió Taichi muy pensativo aún.
-Taichi, por favor, si sabes algo de ella dímelo- dijo Matt suplicante.
-No te prometo nada, pero si averiguo algo te lo digo-
-Está bien-
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La campana había concluido otro día de clases, de entre la enorme cantidad de alumnos que salían presurosos de sus aulas de clases sobresalía un chico que esquivaba hábilmente cada uno de los estudiantes de la Preparatoria Privada para Hombres de Odaiba, incluso no le importaba las reprimendas de un profesor que lo amonestaba por correr por los pasillos.
-¡Yamato Ishida! ¡No corra por los pasillos!- decía el profesor colérico.
Yamato continuó corriendo hasta llegar a el parque de Odaiba en donde tenía la esperanza de volver a encontrar a aquella extraña chica con cara de ángel, tal vez podría volver a verla en el mismo lugar en el que la conoció, pero no encontró nada ese día, ni el siguiente, ni el siguiente, así pasaron los días hasta que se cumplió una semana desde aquel accidente en que se topó con aquella chica de nombre Sora Takenouchi. Sus esperanzas de volver a verla se redujeron y con ellas las posibilidades de encontrarla.
Aquel día Yamato ya no corrió después de haber tocado el timbre de su escuela y con pesadumbre caminaba a través de aquel parque ya que era el camino más corto para poder llegar a su casa. Cruzó un puente que cruzaba de lado a lado un pequeño riachuelo que hacia juego con la naturaleza que tenía ese parque en especial, no importaba lo que pensaran los demás, para Yamato ese era el lugar más hermoso de toda Odaiba. Desanimado se recargó sobre el barandal de piedra del puente y miró desanimado hacia el, era extraño ya que nunca le había interesado mirar hacia el río, pero al parecer se sentía tan terriblemente deprimido que pensó que al mirar un rato el tranquilo caudal de aquel riachuelo lo ayudaría a relajarse un poco y despejar su mente. De repente un destello que provenía de una parte del lago llamó su atención, al parecer, había algo en ese riachuelo, talvez una moneda u otra cosa que reflejaba los destellos del Sol con su superficie. Intrigado por averiguar que podría ser esa cosa se dirigió hacia el riachuelo y no importándole mojar su pantalón y sus zapatos, se metió al no profundo caudal sin pensar e introdujo su mano hacia donde el reflejo destellaba constantemente. Tal fue su sorpresa cuando abrió su mano y reconoció aquel objeto al instante, un dije de un corazón de oro blanco con un diamante incrustado en una de las esquinas y con una cadena de plata para ayudar a sostener dicho dije sobre el cuello de su portador.
-¡Pero si es "La cresta del amor"!- dijo Yamato sorprendido sosteniendo aquella valiosa joya por la cadena, era increíble que aún estuviera completa la joya –Pero ¿por qué?
-¡Oye, tú, muchacho! ¿Tienes algún problema?- gritó un señor que pasaba por ahí, era normal ya que era demasiada peculiar la escena de un rubio parado como tonto a la mitad del riachuelo y con su uniforme empapado de la parte inferior. Aquella tal vez oportuna interrupción sacó a Yamato de sus pensamientos por un momento, se sonrojó debido a que estaba bien enterado de lo ridículo que se veía.
-Ah, no, lamento, pasa nada- dijo el muchacho quien con movimientos torpes (ya que tropezó un par de veces y provocó que estuviera a punto de caerse sobre el riachuelo) salió presurosamente de ahí.
Una vez pasado ese pequeño incidente siguió su camino a un paso mas lento, levantó su puño y miró nuevamente aquella preciada joya como si esperara que le dijera que había sucedido.
-"¿Será posible que exista otra "Cresta del amor?"- se preguntó el rubio mientras miraba nuevamente la joya- "Tal vez sea una imitación y estoy haciendo demasiado escándalo"- el chico miró con incredulidad y mordió la joya para probar su autenticidad como si de una moneda se tratase, sin embargo además de haberse lastimado los dientes "la cresta del amor" seguía intacta probando así su autenticidad.
-"No creo que exista otra joya como esta, si la leyenda es cierta, esta joya debería ser única, pero si es así, ¿donde está su portadora? ¿Dónde está Sora? ¿Por qué se deshizo de la joya?...que tonto soy, yo pensando en leyendas"- pensó el chico sujetando fuertemente "La cresta del amor" y luego alzó la mirada que como si algo lo obligara hacerlo y fue entonces cuando algo pasó, ahí estaba ella sentada sobre unos columpios, su mirada era triste como aquella vez en que la conoció, miraba fijamente al piso y se columpiaba débilmente.
Yamato se quedó contemplándola, no sabía en realidad si lo que veía era real o un producto de su imaginación. Se acercó con lentitud y en silencio temiendo que lo que estuviera viendo pudiera desaparecer, cuando ya estuvo lo suficientemente cerca ella, aún seguía ahí meciéndose lentamente y con temor apenas se pudieron hacer audibles sus palabras.
-¿So-Sora?-
La chica al oír pronunciar su nombre volteó su rostro lentamente para así ver con sus propios ojos si lo que oía no era producto de su imaginación. Y no lo era. Él estaba ahí, detrás de ella con la misma mirada de preocupación como la primera vez que lo conoció.
-Yamato-san- el volver a oír su voz fue como una dulce melodía para él, toda la tensión y desasosiego que sentía hace apenas unos minutos desaparecieron de repente. Volvía a ser el mismo.
-Lamento no haber ido a regresar tus cosas, cuando salí de tu departamento y subí a un taxi estaba tan cansada que me quedé dormida y cuando me di cuenta ya había llegado a casa, no supe cómo regresar para devolverte tus cosas- fue lo primero que dijo la chica.
-No, no te preocupes- dijo Yamato que apenas podía articular palabras ya que estaba muy nervioso. Se había sentado en el columpio del lado. –Aunque la verdad si me había preocupado un poco, quería saber como te encontrabas después de lo de la semana pasada- continuó el muchacho, pero al terminar la frase ella puso una cara muy triste, por lo que el chico supuso que las cosas no habían mejorado para nada.
-Ah, disculpa, no quise incomodarte- agregó rápidamente el chico. A lo que Sora le respondió con un movimiento negativo de su cabeza.
-Toda esta semana he estado viniendo seguido a este parque con la esperanza de volver a verte- dijo la chica mirando al piso, además de que esta frase le causó a Yamato que su rostro se pusiera completamente rojo- de no haber sido por ti, seguramente hubiera seguido llorando todo el tiempo, sin embargo, el que tú me hubieras apoyado, aún siendo una completa desconocida para ti, me dio las fuerzas suficientes para seguir adelante, así que tenía que darte las gracias-
-Ah no, no tienes nada de que agradecerme, en serio- dijo Yamato muy nervioso. –Entonces no se ha arreglado nada de tu problema.- La chica volvió a cambiar su rostro por una expresión de tristeza y llevó instintivamente su mano hacia su cuello donde debería encontrar algo que obviamente ya no se encontraba ahí. Yamato lo notó y su expresión se volvió seria sabiendo que significaba aquel ademán.
-Me he resignado- comenzó a explicar la chica –Es inútil, el amor no está hecho para mí. Por eso decidí deshacerme de "La cresta del amor", si la leyenda es cierta, no creo que sea necesario que se siga malgastando conmigo si otra persona puede ser feliz con la ayuda de esa joya- la mirada nostálgica de la chica se enfocaba hacia el piso.
-Tonta- la voz de Yamato apenas audible se hizo presente ante lo minutos de silencio que se presentaron después de aquel último comentario.
-¿eh?-
-Uno no puede decidir si algo como el amor es o no es para uno. El hecho de haber cometido un error no significa que es el fin de las cosas-
Sora permanecía en silencio y su mirada era sombría.
-Además- agregó el rubio mientras se ponía de pie y se colocaba detrás de la chica- si el amor no fuera para ti, entonces no entiendo como es que este aún no quiere abandonarte- terminó mientras colocaba nuevamente "la cresta del amor" sobre su delgado cuello, para asombro de la chica.
-¿Co-como es que la encontraste?- preguntaba Sora atónita mientras se colocaba la mano sobre la joya que nuevamente se colocaba sobre su cuello.
-Puedo decirte que la joya me atrajo hacia ella y hacia ti, ya que nunca acostumbró a descansar cerca del río y mucho menos a mojar mi uniforme para agarrar algo que no se ni qué es- al decir esto mostró sus pantalones que aún permanecían mojados- lo que por cierto me hizo tomar un camino que sólo uso cuando voy a comprar las cosas que necesito para la cena-
-No, no puede ser- dijo la chica asombrada por aquel testimonio.
-Lo sé, esto es muy extraño, hasta da miedo- dijo el chico con una sonrisa juguetona y por demás sexy que provocó el sonrojo de la chica quien inmediatamente miró al piso para disimular su expresión.
-Lo, lamento te incomodé- dijo Yamato preocupado al malinterpretar la acción de la chica. Pero debido a que se movió rápido para poder mirarla a la cara se resbaló ya que sus zapatos estaban mojados y resbalaron con el pasto enlodado por la temporada de lluvias que había estado sobre aquel distrito, cayendo de espaldas al piso. La chica asustada se levantó del columpio su se arrodillo al lado de él preocupada.
-¡Yamato! ¡¿Te encuentras bien!-
-Si claro, el pasto amortiguó mi caída- dijo el chico con una sonrisa nerviosa.
-Mfh, mfh- era el sonido que apenas podía emitir la chica su mirada había desaparecido de la vista de Yamato
-¿Qué? ¿Qué sucede?- preguntó Yamato preocupado.
-Ja, ja, ja, ja- La chica no había resistido más y sus risitas ahogadas se transformaron en melodiosas carcajadas ya que el cabello y rostro de Yamato estaban llenos de pasto y lodo dándole una expresión muy graciosa. Como Yamato se lo había imaginado antes, era la primera vez que la veía reír de verdad, ella era hermosa. Pronto su risa se detuvo repentinamente ya que la chica se vio rodeada por unos fuertes y varoniles brazos.
-Ya-Yamato- dijo Sora atónita y completamente roja. El abrazo permaneció en silencio durante unos minutos hasta que Yamato habló.
-Sora, discúlpame, te mentí-
-¿De que estás hablando?- dijo la chica asustada por aquel repentino comentario.
-Cuando te conocí te dije que si encontraba a la mujer de mis sueños y la tuviera entre mis brazos jamás la dejaría ir, y la tuve, y aún así la deje ir a tal grado que casi la pierdo para siempre, pero eso no volverá a pasar- terminó el chico apretándola más contra sí.
Sora comenzó a llorar discretamente, apoyo su cabeza en el hombro de él y correspondió a su abrazo ya que ella también sentía lo mismo que él. Así ambos arrodillados sobre el pasto declararon su amor sin palabras, ya que sólo en esa ocasión estarían de más.
-¡Uhm! Que buen día hace hoy- decía Yamato estirando sus brazos hacia el cielo y respirando profundamente mientras caminaba por los pasillos de su escuela.
-Aja- decía Taichi pensativo, rara vez Yamato veía a Tai muy serio y cuando eso pasaba era por que algo en realidad le preocupaba.
-¿Eh? ¿Qué sucede Tai?- preguntó el rubio consternado. Tai no respondió, sólo frunció el entrecejo.
-Yamato, estas comenzando a salir con esa chica ¿verdad? la tal Sora- la voz de Taichi era realmente seria ya no bromeaba como la última vez.
-Si, llevamos una semana saliendo juntos ¿qué hay con eso?- dijo Yamato no pudiendo adivinar los pensamientos de su mejor amigo.
-Creo que esa chica no te conviene- dijo Taichi tajantemente.
-¿Qué? ¿A que te refieres?- preguntó Yamato sin comprender a que se refería con eso.
-Yo se lo que te digo amigo, aléjate de ella- dijo Taichi sonando muy serio. Pero Yamato no permitió que Taichi siguiera con ese comentario tan molesto y se abalanzó sobre el tomándolo por el cuello de su camisa y colocándolo sobre la pared.
-Ya estoy arto de enigmas Taichi, desde que te mencioné su nombre no has dejado de comportarte extraño, dime ¿qué es lo que sucede con ella? ¿qué tiene que ver contigo?-
-Yo no tengo nada que ver con esa chica, Matt eres mi mejor amigo y lo que más me importa es que seas feliz, pero esa chica, Sora Takenouchi, no creo que sea la persona más indicada para ti- dijo Taichi evadiendo la mirada de Yamato.
-¿A que demonios te refieres con que ella no es la más indicada? ¿qué quieres decir?- la voz de Yamato era más desesperada, sin embargo había soltado a Taichi quien se acomodaba el cuello de su camisa.
-No soy quien para hablar mal de una persona, lo único que te puedo decir es que he oído terribles rumores acerca de ella que no son para nada buenos-
-¿Rumores? ¿Qué clase de rumores?- preguntó Yamato muy consternado ante lo apenas escuchado.
-Será mejor que no lo sepas, sólo déjalo así, ya no la veas más o saldrás lastimado- fue lo único que dijo Taichi y comenzó a caminar nuevamente.
-¡Maldito seas Taichi!- gritó Yamato frustrado, el grito hizo que Taichi se diera la vuelta sólo para recibir un puñetazo en la cara. El golpe hizo que el chico de cabello alborotado cayera de espaldas mientras que Yamato salió corriendo fuera del edificio.
-"Demonios ¿Qué habrá querido decir ese idiota con todo eso? ¿Por qué? ¿Por qué ahora que por fin estoy tan feliz?"- la cabeza de Yamato estaba repleta de preguntas por aquellos comentarios de Taichi, el rubio estaba acostado en los campos de la escuela, un lugar tranquilo donde se puede descansar ya que el lugar donde se encontraba estaba oculto por unos arbustos por lo que se podía estar a gusto o incluso tomar una siesta sin que te llegue a molestar algún profesor.
-Ja, ja, ja ¿en serio? Oye eso es genial- la voz de un desconocido se oyó por detrás de los arbustos sacando a Yamato de sus pensamientos, al parecer un par de alumnos se habían parado delante de estos para platicar un poco, pero hablaban tan fuerte que Yamato no pudo evitar oír lo que decían.
-Si es cierto, dicen que esta chica se vende por una cantidad muy baja de dinero ¿Y sabes que es lo mejor?-
-¿Qué?-
-Que la chica es sumamente hermosa Espera, tenga una foto de ella-
-Wow, tienes razón es muy hermosa- Yamato comenzó a tener mucha curiosidad de ver esa foto así que se levantó de donde estaba y se asomó discretamente y pudo ver a los muchachos a espaladas de el y también pudo ver la foto. La imagen le dejó heladas las venas, aquel cabello rojizo, aquellos ojos rubíes, no había duda, era Sora. En cuestión de segundos toda la sangre de sus venas comenzó a hervir y se abalanzó sobre los chicos, dos golpes bastaron para que ambos estuvieran en el piso y la foto en su poder la cual apretó fuertemente en sus manos.
-¡Díganme! ¡¿dónde oyeron eso! ¡Respondan!- gritó el rubio colérico.
-Es sólo un rumor que se ha estado esparciendo por la escuela- dijo uno de los chicos completamente aterrado.
-Mentira- gritó el chico rubio.
-¡Larguémonos de aquí! ¡Este tipo está loco!- dijo uno de los muchachos poniéndose de pie y corrió, no mucho después corrió el segundo tras de él.
-¡Maldita sea! ¡¿Que significa esto! ¿Qué está pasando?-
-¿Entonces has estado saliendo con él desde entonces?- preguntó una chica de cabello rosado a su mejor amiga.
-Si- dijo tímidamente la pelirroja que era nada menos que Sora quien estaba completamente roja.
-¿Pero por que no me habías contado nada hasta ahora?-
-Bueno por todo lo que ha pasado no he podido decírtelo- dijo la pelirroja.
-Veo que eso te ha animado a seguir adelante y eso me alegra amiga- dijo la chica con una gran sonrisa.
-Gracias Mimí-
-Pero ese chico, ¿Ishida?- Sora asintió- ¿ya sabe exactamente lo que está pasando?- La mirada de la pelirroja se entristeció y negó con la cabeza.
-Amiga, tienes que decírselo-
-Lo sé, hoy se lo pienso decir, Yamato me invitó a salir más tarde después de las clases. Pero, no se Mimí, tengo mucho miedo ¿no se que haría si me rechazara cuando se entere?- la mirada de la pelirroja era temerosa.
-Ánimo amiga, todo saldrá bien, por como me has contado que es tu príncipe azul, estoy segura que nada saldrá mal- dijo la pelirosada a Sora guiñándole el ojo a su amiga.
El clima era frío, no muy raro ya que anunciaba la llegada pronta del invierno. Una chica pelirroja corría presurosa sobre las calles, pequeñas bocanadas de aire salía de su boca prueba misma del frío que hacia. La chica iba vestida con un impermeable azul y una bufanda rosa sobre su ropa. Llegó a lo que era la entrada de un parque donde desde hace una semana se había encontrado con el chico del que estaba enamorada, dobló la esquina y llegó hacia un pequeño pabellón de columpios donde un chico rubio con una gabardina negra esperaba parado, al verlo la chica sonrió.
-Yamato- lo llamó y el chico volteó lentamente –Lo lamento, ¿te hice esperar mucho? – preguntó la chica algo agitada.
-No, acabo de llegar- respondió Matt, sin embargo su voz y su mirada eran más fríos que el clima en el que se encontraban. La chica se sorprendió, no conocía esa voz ni esa mirada.
-Ah ¿sucede algo?- preguntó la chica con miedo.
-No, nada- dijo Yamato evadiendo su mirada. Sora comenzó a sentirse incómoda.
-Ah, tengo algo que mostrarte- dijo la chica cambiado de tema con la esperanza que de solo fuera un cambio temporal.
-Si- dijo simplemente el rubio. Sora comenzó a caminar por delante, comenzó a temer lo que más esperaba y sintió un apretón en el corazón, sin embargo él permanecía en silencio. Llegaron a un edificio y Sora comenzó a sacar un tipo de llaves para abrir la puerta, cuando lo logró se introdujo e invitó a Yamato a hacer lo mismo, este sin decir nada obedeció.
-Tal vez haga un poco de frío, pero es mucho mejor que estar afuera ¿no?- dijo la chica con una sonrisa y comenzó a quitarse su abrigo dejando al descubierto la ropa que se había puesto, una falda que le llegaba hasta las rodillas y un suéter amarrillo.
-¿Qué lugar es este?- preguntó Yamato.
-Este es el taller de arte al que asisto casi todas las tardes, el maestro es un buen amigo y me regaló una copia de las llaves ya que acostumbro a venir mucho a este lugar, hace poco hice algo que me gustó mucho y quisiera compartirlo contigo.- dijo Sora que se dirigía hacia un estante, tomó un bulto que estaba cubierto con un manto rojo y se dirigió a Yamato.
-Mira- dijo la chica con una sonrisa y lentamente descubría la pieza.
-¿Qué tan cierto es aquel rumor?- interrumpió Yamato de repente impidiendo que Sora descubriera aquel objeto.
-¿Qué-qué quieres decir?- dijo la chica, su mirada se dilató y su corazón palpitaba rápidamente.
-Esto- dijo Yamato tirando a los pies de Sora la fotografía que había recuperado de aquellos muchachos. La pelirroja miró la fotografía atónita.
-Unos muchachos en la escuela tenían esta foto tuya- dijo Yamato seriamente.
-Ya veo- respondió la muchacha y depositó el bulto con cuidado sobre un banco al lado del chico.
-¿Es cierto?-
-¿Tú que piensas?- dijo la chica mirando a Yamato seriamente.
-¿Es verdad?- insistió el chico. Sora camino unos pasos delante de Yamato y le dio la espalda se alzó lentamente la falda y se bajó sus panties ante la mirada asombrada de Yamato.
-Anda, puedes hacer lo que quieras, no era eso lo que esperabas oír- dijo la chica.
-No puedo creerlo, creí que eras diferente, pero me doy cuenta que eres la peor de todas, debí haber estado loco para haberme fijado en ti. Eres una ...-pero no dijo más ya que había empujado el bulto que estaba sobre el banco y lo rompió , Sora permanecía inmóvil en su lugar y Yamato salió enfurecido del lugar.
Fue entonces cuando la chica volvió a moverse, se alzó lentamente sus panties y se dirigió hacia el bulto que ahora estaba destruido alzó la franela roja se arrodilló al lado de el y descubrió una estatuilla de arcilla de lo que había sido una réplica perfecta del rostro de Yamato y de lo que ahora sólo quedaba intacto el rostro. Lo tomó entre sus brazos y comenzó a llorar, ahora su dolor era mayor que antes y ahora no iba haber nada que la consolase, siguió llorando abrazada de aquel último vinculo con Yamato. El cielo destelló y comenzó a llorar nuevamente acompañando a la chica en su dolor.
-Ja, ja, ja,-
-Ya imoto-chan, no te rías que no es gracioso- dijo Taichi con una compresa fría sobre su mejilla que ahora estaba toda hinchada dando la graciosa escena de un Taichi cachetón.
-Lo lamento onii-chan, es que te, te ves tan gracioso- dijo Hikari Yagami hermana menor de Taichi.
-Mmm- refunfuñó el chico de cabello alborotado.
-Riiiiiiiiiing- sonó el timbre de la casa.
-¿Quién será a esta hora hermano?- dijo Hikari curiosa.
-Iré a ver- dijo Taichi mientras se levantaba de la cama y le daba a Hikari su compresa. Taichi se dirigió a la puerta y la abrió, y lo que vio lo sorprendió mucho. Yamato estaba ahí parado y completamente empapado debido a la lluvia, pero lo que la lluvia no había podido ocultar eran las lágrimas de su rostro. No llevaba la gabardina ya que la había olvidado en el salón de arte.
-¿Matt?- preguntó Taichi sorprendido. El rubio cayó arrodillado y comenzó a llorar nuevamente.
-Tai...Tenías razón- fue lo único que pudo decir. Taichi abrazó fraternalmente a su amigo, impotente por no poder hacer nada más- Maldita sea, esa chica nunca debió haberse cruzado en tu camino-
-------------Fin de capítulo-------------
El rinconcito de PrisschanPrimero que nada, les pido disculpas por la tardanza de este capítulo. En navidad no pude escribir nada debido a que mi novio me prestó el manga completo de Ranma ½ y como antigua pero fiel admiradora de esta serie no pude evitar poder ver la historia completa con el escurridizo final.
Después llegó el nuevo periodo de clases y con ello los trabajos y para rematar ahora trabajo (lloro) así que aprovechando que mañana no tengo clases (pero no significa que no tenga trabajo) me he decidido desvelarme para tener por fin terminado este capítulo. Una vez más mil disculpas a todos los que han seguido esta historia ya que no me parece bien tener esperando a aquellos que esperaban ver pronto la continuación. Trataré de no descuidarlo tanto.
Se que en este capítulo no he despejado muchas de sus dudas pero el siguiente capítulo será el capitulo final y espero poder resolver todas sus dudas finalmente. Muchas gracias por todo.
Hasta la próxima
